Uno de los pilares de la espiritualidad del oriente cristiano es la llamada «oración del corazón», conocida entre los cristianos de Occidente por el librito titulado «Relatos de un peregrino ruso». También se denomina «oración de Jesús», «oración del nombre de Jesús» u «oración del Nombre» porque se fundamenta en la pronunciación del nombre del Señor. No se trata simplemente de una «técnica» de oración más o menos recomendable, sino de toda una espiritualidad y de un modo de orar que puede ser muy valioso para el que quiera ser contemplativo en la vida secular.
La oración de Jesús (Η Προσευχή του Ιησού), oración del nombre de Jesús u oración del corazón es una técnica cristiana ortodoxa de oración típica de la escuela del hesicasmo y perfeccionada por los stárets. Ha sido usada, enseñada y discutida a través de la historia del cristianismo oriental. Ella refleja la enseñanza dada por Jesús de Nazaret en la parábola del fariseo y del publicano (Lucas; 18:10-14), así como también la oración “¡Señor, sálvame!” dicha por Pedro a Jesucristo mientras Pedro se hundía en el Mar de Galilea (Mateo; 14:30).
Se puede repetir muchas veces como parte de una práctica ascética personal.
La extensión de la oración puede variar desde el simple «Jesús (oración monológica)», “Señor, ten misericordia” hasta el “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí, pecador”. En el Monte Athos se prefiere el “Señor Jesucristo, Hijo de Dios, ten misericordia de mí”.
Los monásticos frecuentemente la usan cientos de veces cada noche. De esa manera, y con la guía de un director espiritual, el practicante trata de interiorizar la oración y cumplir con la exhortación dada por San Pablo a los tesalonicenses sobre el “Orad constantemente” (Primera Epístola a los Tesalonicenses; 5:17).
Sobre ella trata el famoso libro «El peregrino ruso» y «Filocalía». El primero, un relato espiritual y el segundo, una compilación de textos de Santos Padres tanto Católicos como Ortodoxos sobre la oración del corazón.
El líder debe orar sin interrupción y esto no es fácil en el mundo de hoy. Sin llegar a irnos al desierto es importante, cada uno en sus ocupaciones, orar constantemente con la Gracia de Dios. Atender al momento presente lleno de su presencia y abandonarse en sus manos providentes.
Se llama “Oración de Jesús” u “Oración del Corazón” porque, bien rezada, se logra que el corazón mismo haga que el cuerpo entero la recite al tiempo que los latidos del corazón dan ritmo a nuestra respiración. Inhalando, invocamos, “Señor Jesucristo, Hijo de Dios…”. Exhalando, suplicamos, “…ten piedad de mí, pecador”. Los principiantes suelen centrar su atención en la mecánica de la respiración y la incorporación de la plegaria. Quienes tienen más práctica, respiran sin pensarlo y centran su atención en el significado de las palabras, cada una, rica de profundidad teológica. Los más avanzados, llegan a lograr que una parte de su cerebro repita la plegaria en todo momento, independientemente de lo que estén haciendo. Es entonces que se convierte en una verdadera “oración del corazón”.
VER+:
ORACIÓN DE SAN JUAN CRISÓSTOMO
Oh Cristo Dios, habiendo sido destinado a participar en los Misterios de tu más santo Cuerpo y preciosa Sangre. Te glorifico y bendigo, te adoro y alabo, y exalto la obra de tu Redención, Oh Señor, ahora y por siempre. Amén.
PETICIONES DE SAN JUAN CRISÓSTOMO
Señor, recíbeme a mí, arrepentido. Señor, no me abandones. Señor, no me dejes caer en la tentación. Señor, concédeme buenos pensamientos. Señor, concédeme lágrimas y el recuerdo de la muerte y compunción. Señor, implanta en mí el deseo de confesar mis pecados. Señor, concédeme humildad, castidad y obediencia. Señor, concédeme paciencia, valor y mansedumbre. Señor, implanta en mí la raíz de todas las bendiciones y el temor de ti en mi corazón.
Señor, concédeme amarte con todo mi espíritu y con toda mi alma, y hacer siempre tu voluntad. Señor, protégeme contra ciertos hombres, de los demonios, de las pasiones y de toda cosa perniciosa Señor, sabes que haces de acuerdo con tu voluntad, sea cumplida también en mí, pecador, porque bendito eres por los siglos de los siglos. Amén
el_peregrino_ ruso.doc by Lucas Perozzi Jorge
La Filocalia de la Oración de Jesús by Lao Porta
Homilía de Padre Dámaso sobre la oración del corazón,
el origen de la mística de la iglesia ortodoxa




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