EL Rincón de Yanka: #AYOTZINAPA MÉXICO Y #SOSVENEZUELA UNIDOS POR EL DOLOR NACIONAL DE LA BARBARIE: POEMAS DE SALVADOR PLIEGO

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

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viernes, 27 de marzo de 2015

#AYOTZINAPA MÉXICO Y #SOSVENEZUELA UNIDOS POR EL DOLOR NACIONAL DE LA BARBARIE: POEMAS DE SALVADOR PLIEGO



POEMAS DE SALVADOR PLIEGO


#Ayotzinapa (o #SOSVenezuela):  un grito por 43.Dos países hermanos, unidos por el dolor nacional de la sinrazón y de la barbarie.

 

El 26 de septiembre de 2014, en Iguala, Guerrero, México, el estado reprimió a un grupo de estudiantes y a 43 de ellos los secuestró y despareció como en el mes de febrero del mismo año, en Venezuela. Desde entonces se inició un movimiento exigiendo su presentación con vida, lo que generó manifestaciones en todo México y más de 30 países.



El derecho a la vida es único e inalienable. Este libro denuncia a un estado coaligado e inmiscuido con el narcotráfico y exige, más que nada, el respeto a la vida.

Dedico el libro a los padres de los 43 normalistas desaparecidos.   Dándole clic AQUÍ





EL MANIFIESTO



Aquí, donde se queman estrellas y esplendores,

y por sobre la calle se arden las noches cual centellas,

y las ideas corren al viento encendidas

descolgando del cielo sus tronidos;

Aquí, que somos leña de asombro y de umbrales,

estatuto de consignas por la multitud de soles,

y somos frente de todas las gargantas

que encaminan lenguas hacia la pureza de las bocas,
y dejan campanadas de voces entonando
que la tierra está hecha a grito de emociones,
a gritos que ensanchan y bombean corazones.
Aquí, que la voz es un clamor y en la tierra es acogida
a golpes de semillas, a golpes de labranza,
por cada estruendo nuestro que la pulsa o la arroja
al grito de amor que nos levanta y arde,
por cada sentimiento que excita y nos anima
a ser nosotros mismos los centuriones férreos,
los gladiadores de oro luchando por la vida,
nos llaman a ser ahora: los independentistas
más grandes de la historia.

Emancipación

Atados de manos y de boca
liberamos el corazón,
para propalar nuestra palabra.

Vamos de nuevo

Hoy que la patria se nos está cayendo,
y se nos cae a marcha de injusticias,
a molde de tributos que acotan lo absurdo,
pues plasman incoherencias con necios atropellos
-¡se nos cae, y se nos cae a todos lados,
se nos va cayendo de los ojos,
se nos hace agua y nos gotea tierra y hierba,
nos aprieta sin linderos!-,
pienso que usted, al igual que yo, que nos miramos,
que nos decimos patria cuando amamos,
que a la tarde, y no importa si desnudos
o cubiertos de una sábana de cielo,
le pintamos los colores al amor con nuestro beso,
usted y yo, los dos de nuevo,
amaneciendo juntos y sonriendo,
seamos la patria ahora,
para irla de nuevo construyendo.

De pie, libertad…
I
En la batalla diaria, aunque se muera el día,
alerto mis ojos, provoco a mi sino,
y desde las entrañas lanzo a mi corazón,
como un batallón en guerra
que apunta su pecho al viento.
II
En dos tercios de la mirada,
cual sangre en celo, nudillo erguido,
el corazón luchaba;
en el otro tercio, la libertad cantaba.
III
De tanto mirarte, me has hecho hombre;
De tanto quererte, me has hecho libre.

A golpe de
 latidos

Ardo en mil hombres.
Descubro su respiración brotando de mi boca.
El mundo es poesía y estalla a golpe de latidos.
Soy, ardo, vibro, mi fuerza es la palabra.
Y por encima de todo,
de mi lucha y vida diaria,
pulso y voy creciendo
hecho verso, coraje, espuma y canto,
desde el fondo de mi pecho.

Convicción

De un brazo solo se forjó la yunta, el cincel,
el mazo, el taladro y la pica.
Devino entonces en pensamiento, garganta y grito.
Y cuando le pusieron pecho,
se alzó de rojo y latió su poderío.

Emancipación II

Aquí nos prendimos de palabras y de hechos.
Y aunque no se escuchó sonido alguno,
cada letra se fue latiendo más fuerte,
hasta que sacamos el corazón a la calle
y latía a pleno grito.

Rebeldía

Se alzó un grito que no se oía.
“¡Calla la voz!“ –ordenóle un sable.
Mas el grito no se callaba.
“¡Silencia la lengua!“ –exigió la bayoneta.
Pero el grito más se escuchaba.
“¡Enmudécete y calla!“ –coaccionó el revolver.
Y el grito, al verles enfrente,
desbordó toda el alma
sin necesidad de garganta.








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