EL Rincón de Yanka

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jueves, 28 de diciembre de 2023

LOS LOCOS DE CHESTERTON 😊


Mirad los locos, altos como ramas 
de Rafael Morales

Mirad los locos, altos como ramas,
llenos de inmensidad y poderío;
mirad los altos cual soberbias llamas,
amenazando al cielo con su brío.

Como harapos ardientes y violentos
esparcen sus delirios y su anhelo.
Vedlos chocar su pecho con los vientos,
pobres guiñapos locos junto al cielo.

¡Ay, qué locura de abrasado vino
arde en su honda y más profunda vena!
y van raudos, tenaces, sin destino,
hijos del cielo, ciegos en la arena.

Fantasmas de la nada y del coraje,
dioses heridos, bellos, desgarrados,
que llenan de pavor todo el paisaje
con aullidos tremendos y abrasados.

Otras veces tranquilos, misteriosos,
llenos de humilde pena y de grandeza,
se agolpan contra el suelo silenciosos
y reposan en tierra su cabeza.

Si acarician la tierra dulcemente,
sienten allá en su alma enamorada
una mujer que besa tiernamente
su pobre frente loca y desolada.

Cuando su seca, marchitada boca
acercan a la piedra, enamorados,
¡qué soledad tremenda da la roca
a sus nobles sentidos desbordados!

¡Ay, pobres locos del amor, de anhelo,
de la nada simiente y alimento,
mitad tierra sin nadie, mitad cielo,
carne de Dios en la mitad del viento!

Los locos de Chesterton

Difícilmente abramos un libro de Chesterton sin que nos topemos con algún loco de veras, o con alguien que pase por serlo, si es que estamos frente a una novela o un cuento. Y en sus ensayos o artículos, la cuestión de la demencia y la cordura asomará tarde o temprano.
Bien lo ha señalado, entre nosotros, Carlos Velazco Suárez:
«Chesterton se ocupó, en reiterados y siempre centrales momentos de su obra, de la locura.
De la locura ínsita en los entresijos vivientes, palpables y cotidianos de su cultura, de nuestra cultura»1.
Precisamente Gilberth Keith Chesterton, el gran paladín de la sensatez y del sentido común, es quien ha pintado con insistencia «una perspectiva de su época con el manicomio como su telón de fondo»2.

Constantemente juega Chesterton con los dos valores posibles que pueden asignarse a la locura: la espantosa tragedia de la locura real, enseñoreada en el mundo que le tocó vivir -y agravada en el nuestro, podríamos agregar-, y aquello que es «locura para el mundo», según los criterios mundanos, cuando en verdad es sabiduría según Dios. Sus personajes principales siempre están expuestos a ser tomados por locos por quienes aparecen sólidamente instalados en «el mundo», por los «triunfadores», por los -la paradoja es inevitable en Chesterton- supersticiosos racionalistas que dan el tono a la sociedad contemporánea. Así por ejemplo el capitán Dalroy de La Hostería Volante, o el McIan de La Esfera y la Cruz, o el Inocencio Smith de Hombrevida, se verán como orates a los torpes ojos miopes de sus materialistas perseguidores. El mismo Padre Brown hará muchas veces una figura extravagante, recortado sobre el fondo del mundo moderno. Pero Chesterton no vacila en afirmar y mostrar de mil maneras que es este mundo moderno el que, en su apostasía, ha desembocado en la más patética de las locuras.

Y por eso persigue al cuerdo, sin darle tregua. El manicomio es, muchas veces, el lugar destinado por el mundo al hombre cabal. La tiranía de los poderes mundanos se vale de la herramienta psiquiátrica como instancia inapelable para neutralizar a los díscolos, a quienes no entran en sus esquemas. Hay una nota de angustia en aquellos pasajes chestertonianos que muestran al hombre común a merced de los «expertos» que pueden reducirlo, de hecho, a la situación de recluso, tal como vemos en El regreso de Don Quijote, por poner solo un ejemplo. Las «clínicas psiquiátricas» no son, para Chesterton, patrimonio exclusivo de la Rusia soviética. Su sombra se proyecta amenazante en la opulenta sociedad capitalista, con recursos más sutiles en todo caso. Pero la esencia es la misma. Estamos en un «mundo al revés», donde los términos se han invertido. Y Chesterton se empeña en colaborar para que todo vuelva a su sitio.

El poeta y los lunáticos

En esta serie de cuentos la cuestión aparece ya en el título mismo. Gabriel Gale, el protagonista, es un artista (pintor y poeta) cuya vida se ha visto providencialmente entretejida con el universo de los locos. Y ya desde el primer momento se nos ofrece la paradoja de que es él quien es tomado por loco, cuando en realidad es el guardián de un típico exponente de la "cordura" moderna: un eficiente y práctico «hombre de negocios».

Gabriel Gale conoce bien el tema. Porque así como el Padre Brown había capturado a un peligroso criminal guardándolo bajo su propio sombrero, Gale entiende por connaturalidad los senderos de la locura. Pero también conoce los remedios. Así es que le dice a un amigo, hablando de un científico cuya demencia es el único en advertir:

«Quizá piense usted que estoy tan loco como él, pero ya le he dicho que yo soy a la vez como él y diferente de él. Soy como él porque también yo puedo comprender el recorrido de estos alocados pensamientos y simpatizo con su amor a la libertad. Soy diferente de él porque puedo en general, gracias a Dios, encontrar el camino de regreso a casa. El loco es el que pierde el camino y no sabe regresar»3.

El regreso: otro tema típicamente chestertoniano. Toda su vida fue un caminar de vuelta a la casa del Padre. Y a esta casa es adonde su personaje trata de hacer volver a sus tan queridos extraviados, a través de riesgos que no minimiza. Pero para eso debe conservar el tesoro de la cordura:

«¿De qué utilidad sería yo para todos mis dementes hermanos una vez hubiese perdido el equilibrio en la cuerda floja del abismo?»4.

La cordura es un don precioso, que debe devolver a los que la perdieron. Lo que implica riesgos:

«De nuevo se dijo, como una advertencia, que la misión de su vida parecía ser pasearse constantemente por la cuerda floja, sobre aquel abismo que tantos hombres imaginativos se había tragado»5.

La moderna incapacidad de aceptar verdades objetivas, la indiferencia frente a la verdad, está en el corazón de nuestra época, y se manifiesta en su arte dislocado, como advierte Gale en ocasión de su encuentro con un escultor que acaba en asesino:

«La teoría que el artista había valorizado sólo como ardiente inspiración; pero permaneciendo indiferente a la cuestión más apacible de si era verdad»6.

Gale advierte la raíz de la locura en la actitud soberbia del hombre que desprecia su creaturidad y sus consiguientes límites. Algo que en el mundo moderno ha alcanzado niveles más allá de los cuales no parece fácil llegar. Ese odio a todo límite que caracteriza nuestra «cultura» actual no puede llevar sino a la demencia:

«Entonces comencé a pensar que el ser uno mismo, que es sinónimo de libertad, es la imitación de uno mismo. Estamos limitados por nuestros cuerpos y nuestros cerebros, y si nos evadimos, dejamos de ser nosotros mismos, e incluso, quizá de ser algo»7.

La hipertrofia del yo, el omnívoro subjetivismo de nuestros días, que ha endiosado al hombre, necesita desesperadamente chocar con los límites sólidos de lo real para recuperar el sentido de las cosas. Ese choque tiene, para Chesterton, alto valor terapéutico, como lo dice por boca de Gale al referirse a un personaje que se tambalea al borde de la insania:

«Tenía la certeza de que si no se daba cuenta de sus humanas limitaciones, de una forma brutal e instantáneamente, algo ilimitado e inhumano se apoderaría de él de un momento a otro.[...] Tenía que ser algo rápido, decisivo, que le revelase los límites del mundo de la realidad; [...] Nadie más que yo sabía hasta qué punto se había alejado por aquel camino; como sabía que no había para él más salvación que el descubrimiento brusco, agudo, doloroso, de que no podía controlar la materia ni los elementos;[...]»8.

El sentido del dolor

La soberbia humana no despierta de su error sino por el sufrimiento. La Providencia, que escribe derecho con rayas torcidas y saca bien de los males, permite entonces que suframos en un misterio de la misericordia divina cuyo sentido último no siempre advertimos. Chesterton nos hace esta consoladora reflexión:
«No hay más cura para esta pesadilla
de la omnipotencia que el dolor; porque
es lo que el hombre sabe que no
toleraría si tuviese realmente la
facultad de dominarlo»9.

El hombre moderno quiere controlarlo todo y no acepta que algo no dependa de él. Se niega obstinadamente a recibir y se resiste a lo que no puede dominar. «¿Por qué le haría una tempestad creer a un hombre que es Dios? Si tiene un poco de sentido común le hará más bien sentir que no lo es»10, afirma Gale. Pero es más fácil negar la tormenta, refugiándose en el confort.

Aquí está la locura definitiva: querer anteponerse a Dios, autoerigirse en Dios. Y el remedio está en la actitud contraria:

«[...]la peor y más miserable especie de idiota es aquel que cree haberlo creado y contenerlo todo. El hombre es un ser viviente; toda su felicidad consiste en esto; o, como la Voz Suprema nos manda, en convertirnos en un chiquillo. Todo su goce consiste en recibir un regalo o presente que él, chiquillo, valora con profunda comprensión porque es una "sorpresa". Pero sorpresa impropia, algo que procede de fuera de nosotros; y gratitud, lo que viene de alguien ajeno a nosotros mismos»11.

Ser como niños, aceptar el regalo de la existencia, maravillarse, dar gracias: allí está la clave para mantenernos cuerdos. En eso Chesterton es un maestro incomparable. Y cuando rechazamos esa actitud, el dolor es lo que puede indicarnos el camino de vuelta. Se insiste demasiado tal vez en el «optimismo» de Chesterton, en su alegría, en su gozo. Pero cuando habla del dolor, habla de lo que conoce. Fue un hombre que sufrió. Claro que no hizo ostentación de sus dolores, sino que con un recato viril supo velarlos y destilar con ellos consuelo para los demás. Hacia el final de su vida, nos dice Maisie Ward:

«Revisando su vida a la luz de la acción de gracias que había sido su clave, la consideraba "inexcusablemente feliz", y era en verdad una existencia humana rica y plena. Sin embargo, el padre Vincent, que le conocía íntimamente, habla de él en estos años como agobiado por los acontecimientos públicos, como sufriendo con los dolores de la creación. "Estaba crucificado en su pensamiento"»12.

El humor y los «intelectuales»

Pero nunca se empañó su buen humor, otro de los puntales de su salud mental. Sabía que es malo tomarse demasiado en serio, con esa seriedad terrible y hueca con que solemos tomarnos a nosotros mismos. Para él, ese envaramiento concluye en soberbia y, por tanto, en locura. Por eso es bueno saber reírse, sobre todo de uno mismo. El hombre mundano no entiende este tipo de humor. «El bromear no trae dignidad alguna; y por eso es por lo que hace tanto bien al alma»13.

Unos magníficos almácigos de locos eran para él los cenáculos de «intelectuales», donde este tipo de sano humor brilla por su ausencia, y que resultan verdaderas usinas de demencia. Los llama «tontos». Son verdaderamente «necios», locos en el sentido escriturario más duro. Vale la pena detenerse en una página severa, cuyo tono fuerte nos da una idea de la gravedad que le asignaba al asunto:

«Lo que llamamos el mundo intelectual está dividido en dos clases de personas: las que veneran la inteligencia y las que la usan. Hay excepciones; pero, generalmente hablando, no son nunca la misma gente. Los que usan la inteligencia nunca la veneran; saben demasiado sobre ella. Los que veneran la inteligencia nunca la usan; como se ve por las cosas que dicen sobre ella. De aquí ha salido una confusión entre la inteligencia y el intelectualismo; y como la suprema expresión de esta confusión, algo que se llama en algunos países la Intelligentsia, y en Francia especialmente, los Intelectuales. En la práctica eso consiste en círculos o reuniones de gente que habla principalmente de libros y cuadros, pero sobre todo de libros nuevos y cuadros nuevos; y sobre música, siempre que sea muy moderna, o como algunos dirían, muy inmusical. El primer hecho que debemos recordar es que lo que Carlyle dijo del mundo es muy especialmente verdadero del mundo intelectual: que la mayor parte son tontos. Realmente, despierta una curiosa atracción en los tontos completos, como el fuego en los gatos.

Yo he visitado frecuentemente tales sociedades, en condición de tonto común o normal, y casi siempre he encontrado allí unos pocos tontos que eran más tontos de lo que yo habría creído posible en un hijo de mujer; gente que apenas tenía cerebro para ser considerado como idiotas. Pero les comunicaba un resplandor interno encontrarse en lo que ellos consideraban la atmósfera del intelecto; porque lo veneraban como a un dios desconocido»14.

Chesterton frecuentó estos ámbitos, sobre todo en su juventud, y hasta -como tantos ingleses de su época- se asomó a los abismos ocultistas. El capítulo de su Autobiografía en que nos relata esto lleva precisamente por título "De cómo se convierte uno en loco". Nos habla allí del «estado de melancolía enfermiza y ociosa por la que atravesé en aquella época»15. El ambiente frívolo y decadente del mundillo del arte de entonces -huelga decir que ahora estamos peor- amenazaba convertirlo en un pesimista más al uso, hasta que cayó en la cuenta de que esto le ocurría al artista porque «[...]no ha meditado realmente la magnitud de su deuda hacia lo que le ha creado y le ha permitido ser algo. En el fondo de nuestro pensamiento, existía una llamarada o estallido de sorpresa ante nuestra propia existencia. El objeto de la vida artística y espiritual era sacar a la superficie esta sumergida aurora maravillosa, de modo que un hombre sentado en una silla pudiera comprender que estaba vivo y era feliz»16.
Y este será el programa que acompañará toda su vida y que constituye el eje de su obra. Y de allí que siempre, por más cabriolas que haga y por más revueltas que tengan sus senderos, podrá encontrar «el camino de vuelta».

La clave para ser cuerdo

En esta actitud de siempre renovado asombro, de ser «como niño», de sentirse creatura, de saberse en deuda, de perpetua gratitud, está la clave de su sentido común, de la rectitud de su pensamiento, de su sensatez. Y de toda su obra. En su Libro de notas encontramos algunos poemas breves que nos dan en cifra todo lo que encontramos constantemente en sus novelas, cuentos y ensayos. Por ejemplo, el que lleva por título Anochecer:

«Aquí muere otro día,
durante el cual tuve ojos, oídos, manos
y el vasto mundo en torno mío;
y mañana empieza otro.
¿Por qué se me conceden dos?»17.

Chesterton se sabe en manos de la Providencia y se abandona «como un niño en brazos de su madre». Tiene el don de recordarse creatura, intrínseca e íntimamente dependiente de su Creador. Así lo expresa en los versos que tienen el divertido título de "Situación social":

«Sin duda, estamos en una novela;
lo que me gusta de este novelista es que
se preocupe tanto de sus personajes
secundarios»18.

Se siente «personaje secundario». Sabe que debe dirigirse «al último lugar». Pero ya entonces, esta confianza y abandono no radican en cósmicas fuerzas ciegas e impersonales. La raíz de su cordura está en el amor a una Persona concreta. Citémoslo por última vez en otro de sus poemas, Parábolas:

«Había un hombre que habitaba en Oriente hace siglos,
y ahora no puedo mirar un gorrión o una oveja,
un lirio o un campo de mieses, un cuervo, una puesta de sol,
un viñedo o un monte, sin pensar en él.
¿Si esto no es ser divino, qué lo es?»19.

Enamorado de Cristo y de la «locura» de la Cruz, a la que cantó bellamente. Y eso lo preservó de la locura del mundo.

NOTAS:

1. VELASCO SUAREZ, Carlos A., "Chesterton y la locura". Psicología médica, 1, II (1975), pp.112.
2. KIRK, Russell, "Chesterton, Madmen, and Madhouses", en VV.AA., Myth, Allegory and Gospel. Edited by John W. Montgomery & Chad Walsh. Minneapolis, Bethany Fellowship, 1974, p.33.
3.CHESTERTON, Gilberth K., El poeta y los lunáticos. Trad. de Manuel Bosch Barrett. En Obras Completas, II, Barcelona, Plaza & Janés. 2a.ed. 1961, p.1410.
4.Id. p.1425.
5. Id. p.1426.
6.Id. p.1480.
7. Id. p.1409.
8. Id. pp.1450-1451.
9.Id. p.1454.
10. Id. p.1450.
11.Id. pp.1453-1454.
12.WARD, Maisie, Glbert Keith Chesterton. Bs.As., Poseidón, 1947, p.495.
13.La fantasía evaporada, en Alarmas y digresiones, Obras Completas, I, Barcelona, Plaza & Janés, 1961, p.1055.
14. Obstinada ortodoxia, en Lo que es, trad. Ernesto Palacio, Bs.As., La Espiga de Oro, 1944, pp.61-62.
15. Autobiografía, en Obras Completas, I, p.72.
16. Id. p.82.
17. En WARD, M., op.cit., p.63.
18.Ibid.
19. Id. p.66.

VER+:


miércoles, 27 de diciembre de 2023

BUSCANDO A VENEZUELA: LA VENEZOLANIDAD PERDIDA E INFESTADA POR EL CASTROCHAVISMO COMUNISTA 👥👿😵


LA VENEZOLANIDAD 
PERDIDA E INFESTADA
POR EL CASTROCHAVISMO 

NO SÓLO NOS HAN ROBADO O PERDIDO NUESTRO PAÍS, VENEZUELA, TAMBIÉN, NOS ROBARON NUESTRA VENEZOLANIDAD DE ANTAÑO, NUESTRA IDENTIDAD, NUESTRA FORMA DE SER, NUESTRO BUEN TALANTE Y GENEROSIDAD. 
EL CHAVISMO NOS HA ROBADO ESO, QUE ERA LO QUE NOS IDENTIFICABA Y POR EL QUE NOS APRECIABA TODO EL MUNDO...

EN MI BLOG, HE HECHO CIENTOS DE RESEÑAS DE LIBROS, RESEÑAS SOBRE TODO DE LO QUE ACONTECE EN NUESTROS PUEBLOS OPRIMIDOS HISPANOAMERICANOS. CUANDO CONSEGUÍA A SUS AUTORES EN LAS REDES SOCIALES, LES REMITÍA EL LINK DEL POST DEL LIBRO RESEÑADO, PIDIÉNDOLES PERMISO, LES NOTIFICABA QUE HACÍA REFERENCIA DE SU LIBRO EN MI HUMILDE BLOG. TODOS, TODOS... ME LO AGRADECÍAN POR MI DEFERENCIA, Y POR LA PUBLICIADAD (GRATUITA) PARA QUE SE CONOCIERA LA OBRA. 

NOTA DE YANKA:

NO SÓLO NOS HAN ROBADO O PERDIDO NUESTRO PAÍS, VENEZUELA, TAMBIÉN, NOS ROBARON NUESTRA VENEZOLANIDAD DE ANTAÑO, NUESTRA IDENTIDAD, NUESTRA FORMA DE SER, NUESTRO BUEN TALANTE Y GENEROSIDAD. 
EL CHAVISMO NOS HA ROBADO ESO, QUE ERA LO QUE NOS IDENTIFICABA Y POR EL QUE NOS APRECIABA TODO EL MUNDO...
EN MI BLOG, HE HECHO CIENTOS DE RESEÑAS DE LIBROS, RESEÑAS SOBRE TODO DE LO QUE ACONTECE EN NUESTROS PUEBLOS OPRIMIDOS HISPANOAMERICANOS. CUANDO CONSEGUÍA A SUS AUTORES EN LAS REDES SOCIALES, LES REMITÍA EL LINK DEL POST DEL LIBRO RESEÑADO, PIDIÉNDOLES PERMISO, LES NOTIFICABA QUE HACÍA REFERENCIA DE SU LIBRO EN MI HUMILDE BLOG. TODOS ME LO AGRADECÍAN POR MI DEFERENCIA, Y POR LA PUBLICIADAD (GRATUITA) PARA QUE SE CONOCIERA LA OBRA. 
SÓLO HA HABIDO TRES EXCEPCIONES, DOS VENEZOLANOS DE LA GENERACIÓN PERDIDA,  ANTICHAVISTAS, PERO SÍ, CONTAMINADOS DEL SISTEMA EMBRUTECEDOR DE REINGENIERÍA SOCIAL CASTROCHAVISTA: 

RAFAEL OSÍO CABRICES AUTOR DEL LIBRO "VENEZUELA, MEMORIAS DE UN PAÍS PERDIDO". ME BLOQUEO EN INSTAGRAM CUANDO LE ENVÍE UN MENSAJE SOBRE LA PUBLICITACIÓN DE SU LIBRO.

JOVEL ÁLVAREZ, AUTOR DEL LIBRO "RELATOS DE UN PAÍS PERDIDO" Y, DANIEL LARA FARÍAS EN SU LIBRO RESEÑADO EN ESTA ENTRADA. INCOMPRENSIBLEMENTE ME CONTESTARON QUE NO ME HABÍAN DADO NINGUNA AUTORIZACIÓN.  
EL QUE SE PASÓ DE PATÁN, DE PALURDO Y DE SOEZ FUE DANIEL LARA FARÍAS, "EL ENEMIGO DE TODOS" -COMO ÉL MISMO SE PRESENTA EN SU CANAL DE YOUTUBE- ME LLEGÓ A AMENAZAR A QUE RETIRARA MI RESEÑA, BAJO DENUNCIA JURÍDICA. 
Y LES CONTESTÉ QUE EL CHAVISMO LES HABÍA INFESTADO, CORROMPIDO LA MENTE Y EL ALMA. QUE ERAN UNOS EGOCÉNTRICOS EGOTISTAS Y EGÓLATRAS. QUE SÓLO PENSABAN EN SÍ MISMOS Y NO EN EL SUFRIMIENTO DE NUESTROS PUEBLOS, PARA QUE TODO EL MUNDO LO SUPIERA. ESTO ES TAN OBVIO, QUE LA GENTE CON DOS DEDOS DE FRENTE NO NECESITAN QUE SE LES EXPLIQUE.
EL COMUNISMO AUMENTA EL SUBDESARROLLO MENTAL Y PERSONAL. HA SEMBRADO EN ELLOS EL ODIO, LA DIVISIÓN, LA ESTUPIDEZ, LA MEZQUINDAD Y LA OBTUSIDAD. 
COMO DICE UN REFRÁN MARABINO: "NO HAY PEOR ENFERMEDAD QUE LA DE SER BRUTO".

🔎 Buscando a Venezuela

Si miramos alrededor, nada ha cambiado, todo sigue en apariencia igual. La misma calle, el mismo país, el mismo paisaje de toda la vida, el cual se ha envejecido ante nuestros ojos. Entonces, ¿Qué es lo que nos hace sentir hoy tan ajenos al país que amamos y llamamos hogar? Somos nosotros los que hemos cambiado, el país sigue exactamente con los mismos problemas de antes, esperando como siempre políticas públicas que busquen mejorar las realidades, pero es que la revolución no gestiona para cambiar las cosas sino para cambiar a las personas, y eso es lo que ha pasado.

El venezolano ya no es el de antes, solidario con el de al lado y contestatario frente al poder. Ahora es al revés, luego de quince años de adoctrinamiento socialista la gente en medio de la tragedia más grande prefiere culpar al vecino, excusando siempre al Gobierno. Es así como el problema de la vivienda es culpa de los industriales, el problema de comida es culpa de los comerciantes y el problema de la inseguridad es culpa de los medios. Los poderosos que han administrado sin control ni escrúpulos la fortuna jamás imaginada por década y media, han confeccionado un discurso en el que ellos nunca son responsables de nada. En la Venezuela de Ayer, al menos el pueblo culpaba a los malos gobiernos de sus problemas, ahora nos culpamos entre nosotros para beneficio de los burócratas que manejan los dineros públicos.

Ya no somos solidarios, sin excepción, caímos en el juego de repartición de culpas abriendo zanjas nuevas entre las clases sociales. Incluso entre los mismos grupos lo más común es señalarse unos con otros. Ya esperamos lo peor del otro, nos sentimos victimas permanentes del abuso ajeno y por supuesto, con derecho a venganza. Esta es la muerte de nuestro gentilicio, nos hemos convertidos en la versión bizarra del venezolano que ya no vemos y ya no somos. Esa es la obra maestra de la revolución comunista instaurada desde el siglo pasado: 
Cambiaron al venezolano, nos dividieron. Lejos de colectivizarnos como se escucha en los discursos, el plan es aislarnos en burbujas individuales que impidan la unión del pueblo contra los verdaderos responsables de sus males: el Gobierno.

Es así como se roban miles de millones de dólares en el SITME O CADIVI y nadie se molesta con los responsables, al contrario, cierran filas a favor de los corruptos porque la revolución así lo exige, sin importar que dicho robo sea la causa directa de la devaluación y la escasez que tiene al pueblo pasando su peor momento de la historia. La crítica y el reclamo ahora es “traición” ya no solo a la “patria” sino al “comandante supremo”, esa especie de espíritu santo con la que se pretende bendecir las atrocidades más grandes. Y es que estamos tan entretenidos peleando entre nosotros que ya nada es culpa del Gobierno (risas en Miraflores).

En este momento todos nos sentimos exiliados aunque vivamos en la misma cuadra de toda la vida. Ya no nos reconocemos en el otro, nos sentimos perdidos. Todo luce igual, menos nosotros. En palabras del maestro Blades pudiéramos decir: “Te estoy buscando Venezuela, y temo no encontrarte, te han desaparecido los que temen a la verdad”. 
¿Y qué se necesita para despertar del hechizo? Nada más volver a arroparnos con el concepto de pueblo, de soberano (palabra execrada ya del diccionario socialista), y reencontrarnos con el vecino, con el otro, piense como piense. La solidaridad es la amalgama que nos hace falta para enfrentarnos unidos al poder que hoy nos oprime a todos sin excepción. La foto de Luis Chataing, Cesar Miguel Rondón y Vanessa Davies puede ser el comienzo, ojala sirva de ejemplo y nos inspire a todos.

Caso cerrado, el dictamen final lo tiene usted.

Buscando América - Rubén Blades

Buscando mi Venezuela: Cachapa y Coca-Cola- MARTÍ NOTICIAS

La Venezuela de antes...

DES-CHAVITIZAR VENEZUELA


ABSOLUTEDU: Fíjense, por años vimos, leímos y escuchamos que la dictadura solo estaba en Miraflores, en los tribunales, en los cuarteles, en los medios tomados y en las instituciones secuestradas…
Pero en los últimos meses (y años) he visto en respuestas a algunos post, en videos de comunicadores, políticos y hasta en portales de noticias, algo que debería llamarnos la atención… hay una parte de la dictadura instalada en los hábitos.

¿Dónde?
En la viveza que se celebra como inteligencia.
En la chapa que es usada como privilegio.
En el contacto que resuelve lo que debería resolver la ley.
En el abuso pequeño que se normaliza porque “así funciona el país”…
En la corrupción y el enchufe disfrazado de necesidad.
En la obediencia maquillada de prudencia… y un largo etcétera de comportamientos que se están justificando.

Yo creo que Venezuela no solo necesita justicia política. Como hemos dicho en otros post, necesitamos una reconstrucción moral, cívica y cultural. Porque no basta con cambiar el poder si seguimos repitiendo los códigos que nos enseñaron a sobrevivir dentro del desastre.
Sí, la tiranía nos condicionó… Sí, la escasez nos empujó a vivir en emergencia. El miedo dejó marcas profundas. Pero entender el daño no puede convertirse en coartada para seguir justificando hábitos que también nos rompieron como sociedad…
Desaprender una dictadura implica recuperar convivencia, confianza, pensamiento crítico, responsabilidad ciudadana y el sentido común!! 🙏🏻
Así que les pregunto, ¿Qué hábito de dictadura crees que debemos desaprender primero?


VER+:














sábado, 23 de diciembre de 2023

LIBRO "DESPIERTA Y COMBATE A LOS BÁRBAROS QUE ARRUINAN TU VIDA" por ÁLEX ROSAL 👥👿💥


DESPIERTA
Y COMBATE A LOS BÁRBAROS
QUE ARRUINAN TU VIDA


Un manual de acción para romper 
la telaraña diabólica que nos roba la esperanza

Desde hace décadas estamos metidos en una guerra sin saberlo. Es diferente a las conocidas: no se moviliza armamento pesado ni carros de combate. Tampoco los soldados entran en acción. Es una guerra más sutil que no pretende conquistar territorios, sino personas. Y es posible que la mayoría de los conquistados no sean conscientes de que han sido dominados, y reaccionan con mansedumbre ante las directrices que les imponen. Los bárbaros, que son los impulsores de esta guerra, pretenden deconstruir la sociedad actual y crear un ilusorio Paraíso en la tierra, y para ello quieren destruir los pilares que sustentan nuestro modo de vida. Es la dictadura perfecta. Bajo apariencia de democracia se implanta una tiranía.
“Nos están robando la esperanza. Por primera vez en la Historia, los hijos vivirán peor que los padres, y trabajar con tesón y honradez ya no te garantiza ganarte la vida dignamente. Además, cada vez tenemos menos tiempo para disfrutar de nuestra familia, y el consumo de tranquilizantes y el suicidio juvenil se disparan. Nos están llevando al precipicio como sociedad. Estamos más empobrecidos, con más problemas y con menos esperanza vital. Hay que dar un paso atrás si no queremos despeñarnos”.

Directos al precipicio en siete pasos

En “Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida”, de la editorial LibrosLibres, el autor describe como una telaraña diabólica nos envuelve como sociedad y nos conduce por una ruta que solo nos lleva al precipicio.
Álex Rosal señala a los bárbaros, impulsores de una sociedad encerrada en la ideología, como responsables de esta situación, y explica las siete técnicas que utilizan para tener éxito en sus propósitos: 
Primero: Llénalos de distracciones. Sepúltalos en una avalancha de informaciones intrascendentes para que no tengan tiempo de nada. 
Segundo: Mételes miedo. Genera pánico. Si el Poder nos ofrece seguridad, aceptamos cualquier sacrificio que nos pidan. 
Tercero: Crea las condiciones para que se censuren, y que los propios ciudadanos se conviertan en policías del pensamiento. 
Cuarto: Crea enfrentamientos. Hombres contra mujeres, negros contra blancos, zurdos contra diestros… Que haya clima de lucha permanente. 
Quinto: Controla a la población con un sistema de crédito social. Es un autoritarismo casi invisible. 
Sexto: Subvenciona a los medios. Cómpralos con ayudas y te asegurarás su lealtad. 
Séptimo: Cada vez que salte un escándalo no dediques mucho esfuerzo a defenderte. No discutas; ese debate ya está perdido. Entierra ese alboroto ofreciendo nuevas distracciones”.
Rosal subraya que los bárbaros cuentan con una ventaja insuperable: “Apenas tienen resistencia. Sus adversarios se quejan mucho, pero delegan siempre su responsabilidad de combate en otros. Son inofensivos”.

Despertad ¡Estamos en guerra!

“¿Qué nos pasa?». “Lo que nos pasa es que seguimos sin enterarnos de que estamos inmersos desde hace décadas en una guerra cultural… y que la estamos perdiendo a pasos agigantados. Es una guerra que no mata físicamente, pero sus bombas ideológicas destrozan la sociedad. No hay tropas, ni soldados, ni tanques. Tampoco se pretende conquistar territorios; solo la voluntad de controlar un pueblo entero. Su campo de batalla es el mundo de la cultura, los medios y la opinión pública, y quien logre imponerse acapara también el Poder político».
En “Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida” (LibrosLibres) el autor lanza una llamada a despertad y combatir a estos bárbaros. Rosal cita a Edmun Burke que nos recuerda que “para que el mal triunfe, sólo hace falta que los hombres buenos no hagan nada”. Y algo parecido decía Albert Einstein: “El mundo es un lugar peligroso para vivir; no por las personas que son malvadas, sino por las personas buenas que no hacen nada al respecto”.
En el libro se dan las claves para abandonar esas micro-cobardías o macro-traiciones, y pasar a defender todo aquello que amamos en el espíritu de G.K. Chesterton: “El verdadero soldado no lucha porque odia lo que tiene delante, sino porque ama lo que tiene detrás”.

Despierta y combate a los bárbaros que arruinan tu vida

Alex Rosal

INTRODUCCION

Un mal sueño

«(El nuevo totalitarismo) está tan perfeccionado 
que no necesita de persecuciones 
físicas ni campos de concentración». 
Augusto del Noce

He tenido un sueño en el que se veía a dos hombres. Uno era más bien mayor, y el otro de mediana edad. Están sentados en sendos sofás, y por la decoración del sitio diría que se encuentran en el lobby de un hotel con cierto abolengo o en un reservado de un club social. Están solos, sin ruido, charlando tranquilamente con una copa y fumando puros. Un camarero aparece cada cierto tiempo para comprobar si necesitan algo, pero en ningún momento hace alusión a la normativa antitabaco, y siguen a lo suyo sin alterarse.
La conversación transcurre sobre el Poder. El más joven transmite a don Manuel, así se llama, la ad­miración que siente por él. Se refiere a no sé qué reconocimientos que le han concedido aquí y allá, al éxito como presidente de una multinacional, a su paso por el Gobierno, por Naciones Unidas, Unión Europea... También, a sus valiosos contactos a nivel internacional.

-Gracias, Telmo, por tus elogios pero eso ya es pasado, y tú eres el futuro.
Algo le comenta sobre su preparación en Harvard, y el trabajo realizado en BlackRock.
- La verdad es que me siento preparado para dar el salto, don Manuel, y creo que podría hacer historia.
-Cuéntame ...
-No quiero parecer presuntuoso, pero estoy tejiendo una red de colaboradores con gran poder de decisión. Tengo ascendencia a derecha e izquierda, con los nacionalistas, los podemitas, en los me­dios dominantes, en la banca, la gran empresa, los ínfluencers... todos comen de mi mano. Gane quien gane en las elecciones, ahí estaré yo.
-Vale Telmo, pero explícame qué quieres hacer ...
-Mire, mi padre solía decir «más vale influir que mandar», y en eso estoy.

La política es una máquina de triturar personas, y para sacarte de la circulación algunos son capa­ ces de denunciarte por haber copiado en un examen de Religión en cuarto de Primaria. Te escanean toda tu vida buscando el más mínimo fallo. Nadie está a salvo. No compensa tanta exposición.

- Estoy de acuerdo, la política se ha convertido en un deporte de alto riesgo, pero dime, ¿qué pretendes?
-Tengo una telaraña bien armada para controlar todos los resortes del Poder, pero quería que me aconsejara cómo manejarlo. ¿Qué hacer cuando lotenga?
El camarero hace su aparición de nuevo: «Señores, si no quieren nada más me retiro, que mi turno termina».
-Gracias por todo, Luis, y hasta mañana. Y resérvame, por favor, la mesa de siempre para comer.
-Así lo haré, don Manuel.

El octogena rio tomó la palabra de nuevo, se incorporó ligeramente del asiento, y le dijo: - Telmo, te podría dar una clase sobre el tema, pero no quiero aburrirte.
-Por favor, continúe, dijo el joven.
-Grábate a fuego estos siete consejos que te voy a dar. Con ellos podrás dominar a la población y perpetuarte en el Poder. 

Primero: Llénalos de distracciones. Si logras que los ciudadanos estén entre­ tenidos, sepultados por una avalancha de informaciones intrascendentes, consumiendo horas y ho­ ras de televisión, y poniendo su atención en vídeos tontos de TikTok, memes de Whatsapp y chismorreos de Instagram y Facebook... se creerán capaces, aunque no tendrán tiempo para nada más. 
Se­gundo: Mételes miedo. Genera pánico. Fíjate en los corderitos. Cuando el pastor grita « ¡qué viene el lobo!», los animalitos corren como locos a refugiarse en el establo. Los humanos somos iguales que esos borregos. Buscamos protección ante una catástrofe, y si el Poder nos ofrece esa seguridad, acep­ tamos cualquier sacrificio que nos pida. 
Tercero: Crea las condiciones para que se censuren. Lograrás un gran éxito si una buena parte de los ciudadanos se convierten en policías del pensamiento y acusan a otros de comportamientos incorrectos, amenazándolos con expulsarlos de la tribu. 
Cuarto: Crea en­ frentamientos. Hombres contra mujeres, negros contra blancos, zurdos contra diestros, proletarios contra capitalistas... que haya tensión y clima de lucha permanente. 
Quinto: Controla a la población con un sistema de crédito social. Copia a los chinos. Ellos han conseguido un sistema que combina sanciones con recompensa, obligando a un comportamiento que facilita un control casi total. Es un autoritarismo casi invisible. 
Sexto: Subvenciona a los medios. No hace falta que tengas la titularidad de sus cabeceras, simplemente cómpralos con ayudas y subvenciones, y te asegurarás su lealtad. 
Sép­timo: Cada vez que salte un escándalo no dediques mucho esfuerzo a defenderte. No discutas; ese de­ bate ya está perdido. Entierra ese alboroto ofreciendo nuevas distracciones y noticias. Oblígalos a que hablen de otros temas ... Ah, y por último, no te olvides de que apenas tienes resistencia. Tus adversa­rios se quejan mucho, pero delegan siempre su responsabilidad de combate en otros. Son inofensivos. El camino lo tienes libre...

Me desperté sobresaltado y nervioso, y me pregunté: «¿Esto es real? ¿Está pasando?».
Este libro trata sobre estos temas y muchos más. Pero, sobre todo, de cómo combatir estas actitu­ des. En total hay ciento treinta y cinco argumentos divididos en varios bloques. Se pueden leer de forma lineal, o picotear aquí y allá, según la predilección del contenido, ya que los capítulos son inde­ pendientes entre sí.
También se han incorporado códigos QR para poder acceder directamente, con el móvil, a vídeos o noticias en tiempo real. Por último, sí me gustaría conocer tu opinión sobre estas páginas: críticas, sugerencias, posibles mejoras o iniciativas para difundirlo y promocionarlo. Aquí te dejo un mail para que podamos dialogar, que contestaré personalmente: barbarosyguardianes@gmail.com

Buena lectura.

Álex Rosal: “O despertamos y combatimos, o los bárbaros nos convertirán en semi-esclavos”.





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