EL Rincón de Yanka: EXPLOTACIÓN

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jueves, 2 de julio de 2026

LIBRO Y SERIE "MCMAFIA": UN VIAJE A LOS BAJOS FONDOS GLOBALES 👥👿


McMafia

Un viaje a los bajos fondos globales

El mayor retrato sobre la economía en la sombra que mueve el 20 % de los negocios mundiales.
A lo largo de una difícil y larga investigación que ha durado tres años, el periodista de la BBC y de The Guardian Misha Glenny ha hablado con innumerables gánsteres, policías y víctimas, al tiempo que exploraba la feroz demanda de drogas, mujeres, armas y trabajo ilegal en los cinco continentes.
El presente libro reúne y conecta historias de pistoleros de Ucrania, blanqueadores de dinero de Dubái, estafadores de Nigeria, miembros del sindicato de las drogas de Colombia y Canadá, cibercriminales de Brasil o traficantes de personas de China (con ramificaciones en España). Al tiempo que desvela esta realidad, McMafia plantea una profunda reflexión sobre los abismos de la globalización, en los que las líneas que separan lo legal de lo ilegal son cada vez más difusas.

¿Alguna vez te has descargado una serie? ¿Has tomado drogas? ¿Has sufrido una estafa on-line?

El crimen organizado forma parte de nuestras vidas, a menudo sin nosotros saberlo. No solo es materia de las páginas de sucesos. Lo queramos o no, como consumidores, estamos implicados en el mundo de las mafias, puesto que muchos fenómenos en apariencia inocuos están anudados por sus redes invisibles.
Tras las huellas de esa realidad, Misha Glenny contactó, durante más de tres años, con gánsteres, policías y víctimas, en una arriesgada investigación actualizada para esta edición con nuevos textos y convertida en serie de televisión. 
McMafia es, así, una exploración de la feroz demanda de drogas, mujeres, armas y trabajo ilegal en los cinco continentes que reúne y conecta historias de pistoleros de Ucrania, blanqueadores de dinero de Dubái, estafadores de Nigeria, miembros del sindicato de las drogas de Colombia y Canadá, cibercriminales de Brasil o traficantes de personas de China, con ramificaciones en España.

Serie de TV (2018). 8 episodios. Alex Godman, el hijo criado a la inglesa de exiliados de la mafia rusa, ha pasado su vida tratando de escapar de la sombra de su pasado, construyendo su propio negocio legítimo y forjando una vida con su novia Rebecca. Pero cuando un asesinato provoca que el pasado de su familia vuelva para amenazarlos, Alex se ve arrastrado al inframundo criminal y debe confrontar sus valores para proteger a quienes ama.


¿Es posible que Marbella sea, en realidad, el Silicon Valley del crimen organizado? Parece una exageración, pero la realidad que describe el periodista de sucesos Manu Marlasca es aterradora. Lejos de ser solo un destino turístico de lujo, la Costa del Sol se ha consolidado como un centro logístico global donde convergen grupos criminales de todos los rincones del planeta: desde clanes albaneses moviendo cocaína hasta mafias serbias controlando el mercado de la marihuana.
España se ha convertido en el gran punto de encuentro para el tráfico internacional. ¿Sabías que gran parte de la droga que inunda Europa se negocia precisamente allí? Marlasca desnuda esta realidad inquietante, revelando cómo el crimen organizado se ha profesionalizado hasta niveles insospechados.

sábado, 14 de febrero de 2026

EL OSCURO ORIGEN DE MUCHAS FORTUNAS CORUÑESAS: TRÁFICO DE ESCLAVOS A HISPANOAMÉRICA

"CONDE DE FENOSA, 
nieto del negrero 

(EL OSCURO ORIGEN DE MUCHAS FORTUNAS CORUÑESAS)

El puerto de La Coruña fue uno de los vértices del tráfico triangular con esclavos a América, origen de las grandes fortunas de la ciudad.
Un comercio que duró tres siglos y que implicó el trasvase de 10 millones de personas del África occidental.

Tenían nombres tan inocentes como Noticioso, La Herculina, La Mariquita o La Mariposa. Y otros más confesionales como Pura y Limpia Concepción, Jesús María y José o San Juan. Los próceres coruñeses bautizaban de ese modo a los bergantines, galeones y fragatas con los que hacían la trata de negros, una actividad sobre la que los historiadores pasan de puntillas o evitan, a pesar de su importancia en el comercio del puerto de A Coruña, que en el primer tercio del siglo XIX se convirtió en uno de los vértices del tráfico triangular con África y América.

Ahora que el cine americano muestra en la película Lincoln, de Spielberg, los esfuerzos de aquel presidente por abolir la esclavitud en su país, y que incluso Tarantino trata a su modo el espinoso asunto en Django desencadenado, es una ocasión para volver sobre un pasado coruñés poco conocido y que dio lugar a las mayores fortunas de la ciudad.
Estos comerciantes formaban parte de una incipiente burguesía que se debatía entre el Antiguo Régimen y el liberalismo. Era la élite de la época, instalada tanto en la esfera de los negocios como de la política.
No había distinción entre absolutistas y constitucionalistas a la hora de enriquecerse, y la trata de esclavos ocupó a unos y a otros, que se afanaron por igual en destinar sus barcos al tráfico de esclavos -mano de obra barata para los ingenios azucareros y otros duros trabajos- cuando el comercio colonial palidecía.

La edad de oro de la trata de negros en Galicia fue entre los años 1816 y 1820 y estuvo dirigida sobre todo por coruñeses. Solo en esos años, se llevaron a cabo al menos 25 expediciones negreras y el número de esclavos transportados a Cuba por armadores gallegos ascendió a 6.854. Este auge negrero fue consecuencia de la abolición de la esclavitud (1808) en Inglaterra, que aprovecharon los armadores españoles para hacerse con los barcos negreros ingleses y sus infraestructuras. Se calcula que en esos años los negreros españoles introdujeron en Cuba unos 111.000 esclavos.

Pero apenas queda hoy información sobre el comercio gallego de esclavos. Solo ha quedado su rastro en los documentos privados de los colegios notariales.

"En Galicia han sido destruidas prácticamente todas las fuentes públicas que podían haber aportado información directa sobre la trata: el encubrimiento social de los descendientes de los negreros les obligaría, con toda probabilidad, a ocultar el origen de sus fortunas", sostiene Luis Alonso Álvarez, catedrático de Historia Económica de las Instituciones de la Universidade da Coruña, autor del libro Comercio colonial y crisis del Antiguo régimen en Galicia, 1778-1818.







El auge del negocio vinculado a la trata de negros en La Coruña creció a causa del deterioro del comercio con las zonas de Ultramar y la lucha prohibicionista en Inglaterra. Una lucha en parte hipócrita porque los ingleses continuaron con el negocio usando intermediarios gallegos, portugueses, franceses. En el siglo XVIII también hubo comerciantes gallegos en el negocio. Los años más importantes de aquella actividad fueron los comprendidos entre 1816 y 1820. En ese periodo, el número de expediciones salidas desde el puerto de A Coruña alcanza un total de 77, distribuidas entre diferentes comerciantes. El número total de esclavos transportados desde los puertos gallegos alcanzó la cifra de 6.854. unos 32 comerciantes locales trataban con «madera de ébano africana». En el puerto de A Coruña en los años 1812 y 1813, el barco negrero de mayor era el Ysiar, con 350 tn de Trb y 15 pies calado. El menor, el Conception: con 25 tn de Trb y 6 pies calado. En estos años el puerto de A Coruña, convertido en uno de los vértices del triángulo del tráfico de esclavos de África a América, vivió su edad de oro de la Trata.

Entre 1816 y 1820, se llevaron a cabo expediciones negreras. Este auge negrero fue consecuencia de la abolición de la esclavitud (1808) en Inglaterra, que aprovecharon los armadores españoles para hacerse con los barcos negreros ingleses y con sus infraestructuras. O asociarse de manera encubierta. Se calcula que en esos años los negreros españoles introdujeron en Cuba unos 111.000 esclavos. Entre 1836 y 1855 según datos cubanos entraron allí 137.806 esclavos. A ellos hay que añadir ya en esta etapa la entrada de gallegos, canarios, chinos e incluso indios yucatecas, en condiciones similares o peores a los negros. Insistimos en que detrás del negocio, en muchos casos, había armadores o negociantes ingleses que usaban a los gallegos de subcontratistas.

El comercio gallego de esclavos sigue siendo un tabú, porque afecta a reputados comerciantes, familias de abolengo, y al Estado; el rastro documental es escaso, salvo en archivos privados, camuflados en el comercio africano, en los documentos privados de los colegios notariales. «En Galicia han sido destruidas prácticamente todas las fuentes públicas que podían haber aportado información directa sobre la Trata: el encubrimiento social de los descendientes de los negreros les obligaría, con toda probabilidad, a ocultar el origen de sus fortunas», sostiene Luis Alonso Álvarez, catedrático de Historia Económica de las Instituciones de la Universidade da Coruña, autor del libro «Comercio colonial y crisis del Antiguo Régimen en Galicia, 1778-1818».

Pero ¿quiénes se dedicaban a la trata de negros? Fundamentalmente, armadores, comerciantes dedicados a la exportación de curtidos, vinos y aguardientes, reexportadores y salazoneros de sardina, en su mayor parte venidos desde Cataluña, muchos de los cuales habían llegado a la ciudad atraídos por la liberalización del comercio a finales del siglo XVIII. No solo catalanes; también, vascos, riojanos de Cameros, asturianos y algún valenciano, que vieron en los comercios marítimos con ultramar la posibilidad de hacer fortuna alrededor del puerto coruñés. Una oligarquía profundamente endogámica, en la que todos emparentaban con todos y formaban sociedades mercantiles cruzadas, y en la que no faltaban prestamistas, inversores e importantes propietarios de fincas rústicas y urbanas.

A la trata de negros se dedicaban armadores, comerciantes vinculados a la exportación de curtidos, vinos y aguardientes, reexportadores y salazoneros de sardina, en su mayor parte venidos desde Cataluña; muchos de los cuales habían llegado a la ciudad atraídos por la liberalización del comercio a finales del siglo XVIII. Y casi todos con negocio en el corso y el comeros, asturianos y algún valenciano, que aprovecharon la apertura del puerto coruñés a los contrabando de armas desde la Guerra de Independencia de EEUU. También, vascos, riojanos de Caercios ultramarinos. Una oligarquía endogámica, en la que todos emparentaban con todos y formaban sociedades mercantiles cruzadas, en donde el Estado participaba cobrando sus quiñones y vendiendo células, cargos (procuradores, síndicos portuarios) a las mismas familias foráneas asentadas en nuestras costas. Un negocio en el que no faltaban prestamistas, inversores e importantes propietarios de fincas rústicas y urbanas, bien burgueses enriquecidos, indianos o hidalgos. Así reputadas firmas comerciales coruñesas, viguesas y hasta compostelanas armaban o se asociaban en los fletes a intrépidos capitanes catalanes, gallegos (ex corsarios o arruinados del comercio y la guerra).

Apellidos que tuvieron arte y parte en el negocio fueron: Bartolomé de las Casas, José Blanco, Marcial Francisco del Adalid, José Arias, Francisco Romeu, José Mens, Manuel Sierra, José Fullós, Jaime Dalmau, Juan Bautista Larragoiti, Selisis, González del Valle, González Pola, Bartolí, Gurrea, Donato, Salvador Rivera Pecarrere, Antonio Santiago de Llano, Martín de Torres Moreno. Y Barrié, uno de los grandes nombres nacionales de la trata. Sin olvidar a la amplia colonia gallega allende el mar, en Cuba, en México.

De ese constante tejido de intereses y apellidos aún quedan vestigios y a poco que se escarbe en la genealogía familiar algunos coruñeses se encontrarán con aquellos nombres. De otros nombres solo queda el esplendor pasado reflejado en sus abandonados panteones del cementerio de San Amaro.
Bartolomé de las Casas, José Blanco, Marcial Francisco del Adalid, José Arias, Francisco Romeu, José Mens, Manuel Sierra, José Fullós, Jaime Dalmau, Juan Bautista Larragoiti, Selisis, González del Valle, González Pola, Bartolí, Gurrea, Donato, Salvador Rivera Pecarrere, Antonio Santiago de Llano, Martín de Torres Moreno... Ellos fueron, con Juan Francisco Barrié, algunos de los negreros coruñeses.
Esos hombres, espoleados por la profunda crisis del tráfico colonial tras el establecimiento del comercio directo de los europeos con las colonias españolas en América, vieron en la trata la manera de obtener beneficios y de esquivar los riegos que podía entrañar invertir en industrialización.
Juan Francisco Barrié D' Abadie, de origen francés, llegó a ser el principal negrero. Propietario de una de las fábricas de sombreros más importantes de la época, organizó un total de trece expediciones, una cifra muy por encima de otros comerciantes coruñeses (Casas y Blanco le seguían a gran distancia, con cuatro expediciones cada uno).
Barrié, prohombre liberal, condecorado con la Legión de Honor francesa y Caballero de la Orden de Carlos III, optó por la trata "atendiendo a la situación deplorable en que se halla nuestro comercio y teniendo la noticias de que algunas expediciones dirigidas a la costa de Guinea a efecto de conducir negros a La Habana habían producido decentes resultados" .
Como él, también Romeu, José Ramón Santos o Adalid, entre otros muchos, se refirieron a la crisis del comercio colonial para justificar el tráfico de esclavos, que España se había comprometido con Inglaterra a abolir en 1817 pero quedaría en papel mojado a lo largo de buena parte del siglo y Estados Unidos hizo efectiva en 1865 gracias al tesón de Lincoln para incorporar la prohibición en la XIII enmienda a la constitución.

En Argentina, región en la que antes de la independencia había un 30% de población de origen negro, y con comercio directo con A Coruña desde Carlos III. Al respecto, la incorporación a España en 1778 de la actual Guinea Ecuatorial (Bioko, importante factoría negrera portuguesa y holandesa), lleva la rémora lucrativa del permiso a la trata de esclavos guineanos. Esta colonia africana se incorpora desde esa fecha al Virreinato del Rio de la Plata, hasta 1810, con el proceso independentista argentino. Los ingleses la ocupan entre 1826-32 con la disculpa de la lucha contra la Trata, pero vuelve pronto a España.

En esta época faena por la zona junto a negreros brasileños el famoso pirata gallego Benito Soto. En 1845 la reina Isabel II propone a los negros y mulatos libres de Cuba que regresen a Guinea, con escaso éxito. En 1861, la Corona ante la falta de brazos cubanos negros que quieran el retorno a su tierra fuerza al envío de 260 negros libres cubanos a Guinea. También indios caribeños son vendidos por los gobiernos de las nuevas naciones independientes sudamericanas, con españoles en medio. En enero de 1860, se cita la venta de cien yucatecos todos los meses en el vapor español a la Habana. Y la existencia de «viveros» de esclavos indios del español Francisco Martí.

Alonso Álvarez habla de 77 expediciones desde A Coruña a los negros. Apunta 13 a Juan Francisco Barrié. 4 a Bartolomé de las Casas Díez y 4 a José Blanco. 3 a Marcial del Adalid, Arias o Romeu. Pero la importancia corsaria del puerto (con 238 licencias entre 1798 y 1818), el carácter oscuro de este comercio y que muchos gallegos actuaban en comandita o de testaferros con bretones o ingleses dan fe de una mayor notoriedad de los navegantes locales. Ocultos en el comercio general africano, de maderas o cacao, etc. Juan Francisco Barrié D´Abadie, de origen francés, llegó a ser el principal negrero coruñés, aunque alguno de origen gallego asentado en Málaga le ganó en ingenio y valor (Pedro Blanco, el mongo de Gallinas, Senegal). Su biografía es conocida en los estudios locales. Propietario de una de las fábricas de sombreros más importantes de la época, organizó un total de trece expediciones, una cifra muy por encima de otros comerciantes coruñeses (Casas y Blanco le seguían a gran distancia, con cuatro expediciones cada uno).

Barrié, prohombre liberal, condecorado con la Legión de Honor francesa y Caballero de la Orden de Carlos III, optó por la trata «atendiendo a la situación deplorable en que se halla nuestro comercio y teniendo la noticia de que algunas expediciones dirigidas a la costa de Guinea a efecto de conducir negros a La Habana habían producido decentes resultados». 
Como él, también Romeu, José Ramón Santos o Adalid, entre otros muchos, se refirieron a la crisis del comercio colonial para justificar el tráfico de esclavos, que España se había comprometido con Inglaterra a abolir en 1817 pero quedaría en papel mojado a lo largo de buena parte del siglo.

El ejemplo del caso de la fragata española Libertad, la del conocido filme, demuestra como se seguía ejerciendo, pese a la prohibición. Estados Unidos la hizo efectiva en 1865 con el peaje de una guerra civil. El gran comerciante coruñés Jerónimo de Hijosa, aunque nacido en Medina de Rioseco se instaló en nuestra ciudad con 28 años y tuvo un afortunado matrimonio. Entre su amplio catálogo de negocios también figura la trata de negros. Al desarrollo de las hostilidades con Inglaterra armó buques en corso que le proporcionaron fabulosos ingresos y del mismo modo traficó con negros entre Guinea y Cuba con su nutrida flota. Y no podemos olvidar al coruñés Juan Menéndez, senador y banquero lucrado en la trata hasta 1840.

Hablaremos después de la importancia de los catalanes en la trata, bien asentados en Galicia o bien en su territorio. Antes citamos varios apellidos de origen catalán a los que debemos sumar el de un ferrolano ilustre, José Plá. Hermano del marqués de Amboage. El investigador ferrolano Juan Burgoa rechaza cualquier vínculo del marqués de Amboage con el tráfico de esclavos. Burgoa sostiene, de hecho, que Ramón Plá y Monge fue un auténtico ilustrado, y lamenta que a día de hoy se siga cuestionando la filantropía de un hombre que donó buena parte de su fortuna para que fuese empleada con fines humanitarios.

Así explica Burgoa que «su fama de negrero hay que rebatirla, porque el tráfico de esclavos es un tema con el que el marqués de Amboage no tuvo nada que ver. Esa fama suya está totalmente injustificada. Realmente ese (el de esclavista) fue el caso de su hermano José, que fue dueño de una hacienda y de una plantación de café en la isla de Cuba, y que empleaba esclavos negros en sus instalaciones». Así lo indica en su libro «El marqués de Amboage, Ramón Plá y Monge: un ilustrado ferrolano». Es un caso de ascenso por méritos y ambición de un vástago de la emigración catalana a Ferrol, alguien que llegó nada menos que a obtener un alto título nobiliario, dar nombre a una plaza, y es recordado como benefactor en nuestros días.

Hacendado y comerciante en Cuba, a su regreso en 1884 recibe el marquesado. Pero tanto él como su hermano entre sus socios cubanos contaban con otros hacendados de nuestra comarca relacionados con la Trata (necesaria, imprescindible para mantener la economía isleña) como los Feijoo Pardiñas o los Patiño de Camariñas. Desde 1790 el corsario camariñano Ambrosio Álvarez Pardiñas, de Camariñas, entre sus negocios anda en la trata, con viajes al África, Brasil y Cuba. Se instalará en Pontevedra, en donde casa. Era amigo íntimo del último rey de Portugal.

En 1.842 opera en La Coruña el primer barco de vapor, que une esta ciudad con Burdeos y otros puertos del norte de España. Senador vitalicio desde 1838, muere en 1852. En 1854, dos años después del fallecimiento de Juan Menéndez, su operario Eusebio da Guarda contrae matrimonio con su viuda Modesta Goicouría Cabrera, insigne dama, nacida en Cuba de padre bilbaíno y madre cubana, poseedores de una considerable fortuna. Se hace cargo de los negocios del finado con gran dedicación, capacidad y eficacia. Eusebio se dedicó sobre todo al comercio marítimo en sus diversas facetas: naviero, armador, consignatario, transporte de pasajeros (tropas a Cuba y Filipinas), y mercancías (granos, tabaco, coloniales, etc.), aseguradora y accionista de diversas empresas públicas. Fallece el 20-03-1897 a los 74 años y está enterrado junto con su mujer en el Panteón de la Capilla de San Andrés, cuya construcción, en vida, había pagado. Destaca como benefactor público, pero desde 1880 se desarrolla el grueso de sus inversiones filantrópicas, entre ellas la reconstrucción de la capilla coruñesa de San Andrés. En la misma tuvo aportaciones del obispo gallego de Haití Basilio Suárez de Lema, natural de Vimianzo. Daniel Carballo, diputado coruñés y pariente también del obispo, fue uno de los apoyos a sus obras ( el famoso instituto).


Sagas familiares como las de los Barrié, Marcial del Adalid, Pastor. Nombres propios del callejero de la ciudad y referencias indiscutibles de la élite coruñesa, cuya huella sobrevive hoy a través de homenajes simbólicos, pero ligados también a una memoria sumergida: la del comercio de esclavos.
Una de esas zonas de sombras de la historia de La Coruña que dos investigadoras, la periodista Zinthia Álvarez y la arquitecta Cristiana Botana, se han propuesto sacar a la superficie. «A día de hoy sigue habiendo calles que nombran a grandes traficantes de personas. El que para unos puede ser un benefactor, para otros es una figura violenta. Para todos debería serlo», aseveran.
De esa reflexión histórica con perspectiva antirracista nace el proyecto La Coruña entre memorias, una iniciativa amplia de recuperación de la memoria colonial de la ciudad y que se hace tangible estos días y hasta el 28 de febrero en las paredes del Muncyt a través de la muestra A Coruña, porto negreiro, que profundiza en la logística esclavista del siglo XIX que tenía en el puerto de la ciudad uno de sus nodos.

Un proyecto que se apoya en todo un corpus de investigaciones previas de otros autores y que pretende generar una base de conocimiento a escala popular, que trascienda el ámbito académico. El fin es que los coruñeses puedan conocer una parte de su historia en cierto modo incómoda, pero imprescindible para entender el desarrollo económico de la ciudad y de los nombres vinculados a él.
«Queremos que esta memoria quede en el imaginario colectivo, que cale en los y las vecinas, que puedan prestar atención también a esa memoria colonial que hay en la ciudad y que muchos desconocen», explican.

Aunque el comercio de esclavos en la península se liga sobre todo a ciudades como Barcelona o Sevilla, lo cierto es que de Galicia partieron 84 expediciones negreras en la primera mitad del siglo XIX, de forma especialmente intensa entre los años 1816 y 1820, cuando Galicia se convierte en un «nodo estratégico» de la trata trasatlántica.

Al menos, esas son las que están cuantificadas en los registros. Más de una cuarta parte de ellas salieron desde el puerto de A Coruña, financiadas y organizadas por nombres como Barrié. «En total, se calcula que se secuestraron y transportaron desde África hasta las colonias, sobre todo caribeñas, más de 23.000 personas. Y seguro que hay más», detallan. No solo en los nombres propios perviven los resquicios de aquel pasado: también existen ciertas continuidades invisibles a los ojos de quien desconoce esta realidad, pero elocuentes cuando se indaga: «Es impactante que en lo que era la Aduana Real, que tenía la función de controlar el tráfico de mercancías, donde por desgracia contaban los seres humanos, hoy esté ubicada la oficina de Extranjería. Hay una continuidad simbólica de esa violencia administrativa, simbólica, social y económica».

La vigencia de estas dinámicas en el funcionamiento actual de la ciudad es otro de los aspectos en los que el proyecto insiste. El hoy no se puede entender sin rellenar los huecos del ayer. «Muchas de esas élites siguen ocupando el poder. No es algo del pasado. En España se abolió la esclavitud en 1898», comentan. Una cruzada contra la desmemoria colonial coruñesa que se apoya en varias patas, como parte de la iniciativa La Coruña entre memorias: historia, colonialismo e identidade, premiada por la Diputación. Además de la muestra del Muncyt, hay iniciativas paralelas como visitas guiadas por la ciudad, que reconstruyen el mapa de este pasado violento; una cartografía digital e interactiva con material didáctico e imágenes históricas para profundizar.
«La idea es que puedan venir grupos de niños y niñas de las escuelas, porque es una forma de trasladar esta información que a veces es tan hermética. El crecimiento de La Coruña está conectado a este proceso, y son cosas que incomodan», señalan.
La Coruña, porto negreiro rescata los nombres de los esclavistas, pero también de las personas esclavizadas, en un afán reparador que huye de esa homogeneización que etiquetaba como mercancía a seres humanos. Así conocemos a Joseph Francisco, Joachin de San Benito, José Manuel Lisboa o Yrene Antonia.
«Muchas de ellas fueron bautizadas en la Iglesia de Santiago. Es importante que sus nombres aparezcan. Cuando se aborda la memoria colonial se va a los nombres de los negreros, pero queremos que queden en la memoria también los de las personas esclavizadas. Algunas acabaron viviendo aquí», relatan.


Una exposición que muestra uno de los episodios más oscuros de nuestra historia: La Coruña, implicada en el tráfico de seres humanos esclavizados entre finales del s. XVIII y principios del XIX. Con muchos detalles que os van a sorprender.
Exposición dirigida por Zinthia Álvarez Palomino y Cristina Botana Iglesias dentro del proyecto A Coruña Entre Memorias @acoruna_entrememorias
En el MUNCYT (Museo de Ciencia y Tecnología) hasta el 28 de febrero. Praza do Museo, 1 (enfrente de la cala de San Roque)
Entrada gratuita en el horario del museo:
De martes a viernes de 10:00 a 17:00 h. Sábados de 11:00 a 19:00 h. Domingos y festivos de 11:00 a 15:00 h


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lunes, 30 de septiembre de 2024

PARÁFRASIS DE LA LECTURA DEL DOMINGO DE LA CARTA DE SANTIAGO 😱 PARA LOS POLÍTICOS Y EMPRESARIOS CORRUPTOS Y LADRONES

PARÁFRASIS de la
Lectura del domingo de la carta de Santiago 
(5,1-6) 29/09/24:

Vosotros los corruptos, gemid y llorad ante las desgracias que se os avecinan. Vuestro saqueo está podrido y vuestros vestidos son pasto de la polilla. Vuestro oro y vuestra plata están oxidados y este óxido será un testimonio contra vosotros y corroerá vuestras carnes como fuego. 
¿Para qué amontonar riquezas si estamos en los últimos días?

Mirad, el jornal de los obreros que segaron vuestros campos y ha sido retenido por vosotros, los políticos está clamando y los gritos de los segadores están llegando a oídos del Señor todopoderoso.

En la tierra habéis vivido lujosamente y os habéis entregado al placer; con ello habéis engordado para el día de la matanza. Habéis condenado, habéis violado, habéis torturado y asesinado al inocente, y ya no os ofrece resistencia.

Palabra de Dios

miércoles, 14 de junio de 2023

LIBRO "HERMANITO -MIÑÁN-": LA INMIGRACIÓN ILEGAL Y MAFIOSA POR LAS ONGS ES UN DRAMA A COMBATIR EN ORIGEN

 
HERMANITO
-MIÑÁN-


Esta historia arranca así: «Estoy en Europa pero yo no quería venir a Europa». Ibrahima Balde nació en Guinea, pero se vio forzado a abandonar su casa para ir a buscar a su hermano pequeño. No salió para perseguir un sueño. Abandonó su hogar para encontrar a la persona que más quería. Es imposible no llorar varias veces durante la lectura de este libro. Pero no solo por la crudeza de esta odisea a través de fronteras y desiertos y océanos. Sino también, y sobre todo, por cómo está contada: con una mirada ingenua, castigada, arrebatadoramente poética y, en definitiva, única. La de quien ha sufrido todo y, sin embargo, tiene el poder de convertirlo en algo útil. En algo bello.
Antes de los escritores están las personas. Antes de las novelas, las historias. Antes de las imprentas y los libros, las crónicas y mitos alrededor de la hoguera. Hermanito es literatura viva, por lo que tiene de vivencial y humano, pero también por lo que tiene de popular y oral. El encuentro entre Amets e Ibrahima no es solo el encuentro y la posibilidad de fruto entre dos personas sensibles. Es, también, la suma de dos culturas y de dos poéticas. Somos como nos explicamos. Nuestra cultura es, también, cómo sentimos lo que vivimos. Ellos estaban destinados a encontrarse y a entenderse: por muy lejos que crecieran el uno del otro, estaban cerca.

Para Ibrahima Balde nació en Guinea Conakri, de familia humilde, ayudaba desde pequeño a su padre en la venta de calzado.
Con el paso del tiempo sus intereses fueron dirigidos hacia los caminos y su conducción ofreciéndose como aprendiz en su niñez.
Sin embargo, pronto se vio forzado a abandonar su casa al descubrir que su hermano pequeño había escapado para buscar un futuro mejor con el que poder ayudar a la familia.
En este momento comienza un largo y cruento periplo para Ibrahima que durará años. Años lleno de difíciles y peligrosas situaciones que le dará un final que él nunca llegó a imaginar.

Para Ibrahima Balde la vida no ha resultado sencilla, como migrante guineano ha padecido mucho hasta llegar a Europa, aunque su testimonio asegura que él nunca quiso venir aquí. En 2018 llegó a Irún (Gipuzkoa) donde conoció a Amets Arzallus Antia, un periodista y poeta de versolari francés que ejerce como voluntario en la asociación Irungo Harrera Sarea (Red de Acogida de Irún) en donde orientan a los migrantes a seguir su camino por Europa y nacionalizarse.

Hablar de este libro sin tener en cuenta la figura de Ibrahima es casi imposible, pues en "Hermanito" o "Miñán", que en el idioma pular significa hermano o hermana pequeña, nos abre su corazón y las puertas de su vida. A pesar del dolor que le provoca recordar todos los años pasados, siente que debe dar a conocer al mundo a través de un relato sincero y directo, la corrupción y el sufrimiento que hay detrás de tantas personas que llegan a Europa, principalmente España e Italia, en condiciones deplorables, desde el conteniente africano.

Estas memorias recogidas por Amets, ya que Ibrahima reconoce las letras, pero no sabe escribir, tenía la finalidad original de ser adjunto como petición de asilo. Fue publicado originalmente en vasco y tuvo tal éxito, que no solo va por la quinta edición, sino que se ha traducido a 8 idiomas, de entre los que se encuentra el castellano, catalán, italiano, inglés y alemán.

Además, ganaron el Premio Euskadi de Plata de Literatura 2020 en reconocimiento otorgado por el Gremio de Libreros de Gipuzkoa.

Adentrándonos en la obra en sí, se puede decir que "Hermanito. Miñán" es un testimonio real, impactante, inocente, sincero y cruel que nos narra las desventuras de un joven cuyos valores morales y familiares le llevan a seguir un arduo recorrido a través de gran parte del continente africano. Tras las huellas de su hermano que ha escapado de casa en busca de un futuro mejor para la familia, Ibrahima cruza desiertos y océanos, es vendido, estafado, vilipendiado y maltratado en numerosas ocasiones.

En su relato, distribuido en tres partes de capítulos cortos, Ibrahima muestra la dureza existente en el mundo, nos abre los ojos y nos da una bofetada de realidad al descubrir las infrahumanas condiciones por las que todos los migrantes han pasado hasta llegar a nuestras costas, la inocencia y la esperanza con la que buscan ayuda y la brutalidad que reciben por parte de las mafias tuareg que se encargan de robarles, secuestrarles, venderles, e incluso matarles, prometiéndoles mandarlos a Europa de forma segura.

El libro se convierte en una exposición oral que Amets recoge. Por este motivo, la prosa no es estilística, aunque sí poética y única en muchos aspectos. El vocal realiza un diálogo en donde incluye al lector como oyente activo de su relato, un oyente que, en palabras del propio Ibrahima, puede ser cualquiera que desee escuchar su historia. Su narración es muy coloquial y directa, imperan las frases cortas y pocas conversaciones que se encuentran inmersas en el texto. Este estilo consigue transmitir esa humilde cercanía que el cronista posee.

En cada una de las palabras de Ibrahima hay dolor, sentimiento, resignación, miedo, incertidumbre y amor por su familia.

A lo largo del libro, el lector no podrá evitar sentirse compungido ante todas las calamidades que sufre Ibrahima. Su historia le muestra como un muchacho inocente cuyo objetivo es trabajar como camionero y sacar a su familia adelante tras la muerte de su padre. Su juventud e ingenuidad le lleva a ser víctima de todas las maldades existentes llevándolo a extremos insospechados que le hacen madurar de forma abrupta. Y es precisamente esto lo que el lector va a encontrar en el libro. Una historia de un niño que se convierte en hombre. La historia de un joven que a base de duras experiencias se endurece y descubre el mundo. Una historia de fortaleza, lucha, valor, supervivencia y madurez.

Leer esta historia no es fácil, sin embargo, es muy recomendable hacerlo pues a través de ella nos encontramos con el sufrimiento humano en su máxima expresión reflejada en el deseo de muerte, la impotencia ante una sociedad injusta y peligrosa y el futuro incierto y desolador al que están sometidos miles de personas en el mundo actual.
En cada una de las páginas se palpa el racismo entre conciudadanos, la falta de empatía, el odio y la indefensión en la que nos encontramos cuando no tenemos un gobierno que se preocupe de nosotros y de nuestro bienestar.
Se trata de un libro difícil que te hace enfurecer ante las injusticias del mundo llegando a sorprenderte porque esta situación se dé a día de hoy en una sociedad tecnológicamente avanzada del siglo XXI.

Es una historia que hace reflexionar mucho sobre nuestras vidas y lo afortunados que somos de ser libres agradeciendo a Dios, a la vida o a aquello en lo que creamos de tener todas las posibilidades de las que disponemos a pesar de los sufrimientos y necesidades diarias.
En un breve epílogo, Amets toma la palabra y relata cómo conoció a Ibrahima y qué le impulsó a querer dar a conocer su biografía.
Considero que es una historia necesaria pues, aunque afortunadamente el autor y protagonista activo de este libro ha tenido un final relativamente feliz, muchos son los que no corren con la misma suerte y dejan sus vidas en el mar.

Actualmente, Ibrahima vive ahora en Madrid donde es aprendiz de mecánica de camiones. Todo lo que gana, aunado a los derechos de autor por su libro, es el motor principal con el que paga la escuela de sus hermanas y el piso de su madre, aunque su mayor sueño no es tanto aportar esa ayuda económica a la familia, sino volver a reencontrarse con ella.
Recomiendo ver alguna de las múltiples entrevistas que se les ha hecho a los autores, pues no solo nos permite conocer el rostro de nuestro locutor, sino que el relato se hace más real al escuchar la voz rota de Ibrahima al recordar su historia.

En conclusión, "Hermanito. Miñán" se trata de un libro con una historia descorazonadora, emotiva y catártica que te llega al corazón y te hace replantearte el mundo tal y como lo conocemos, haciéndonos conscientes y más sensibles de la realidad en la que viven millones de personas a diario en el mundo.
La conclusión tras la lectura del libro es clara: La inmigración ilegal es un drama a combatir en origen. Un drama propiciado por las mafias de tráfico de personas, que han creado un negocio sobre el sufrimiento de millones de jóvenes africanos a los que se arranca de su vida, su familia, su tierra y su futuro.

Hermanito: un libro escrito sin papeles (CARNE CRUDA #962)

domingo, 29 de mayo de 2022

LA BATALLA POR EL CONTROL DE TU MENTE, DE NUESTRA MENTE 😵 LA DEMOCRACIA DESAPARECERÁ



George Orwell escribió la famosa frase: «Si quieres una imagen del futuro, imagina una bota pisoteando un rostro humano para siempre». Las nuevas formas de represión no serán menos reales por ser más virtuales que físicas, incluyendo el uso lenguaje y el fin del pensamiento crítico.

En su clásica novela distópica 1984, George Orwell escribió la famosa frase: «Si quieres una imagen del futuro, imagina una bota pisoteando un rostro humano para siempre». Esta impactante imagen sirvió como un poderoso símbolo del totalitarismo en el siglo XX. Pero, como observó recientemente Caylan Ford, con la llegada de los pasaportes sanitarios digitales en el estado de seguridad biomédica emergente, el nuevo símbolo de la represión totalitaria «no es una bota, sino un algoritmo en la nube: sin emoción, impermeable a las llamadas, formando silenciosamente la biomasa».

Las nuevas formas de represión no serán menos reales por ser más virtuales que físicas.

Estos nuevos mecanismos de vigilancia y control digitales no serán menos opresivos porque sean virtuales y no físicos. Las aplicaciones de rastreo de contactos, por ejemplo, han proliferado, con al menos 120 aplicaciones diferentes utilizadas en 71 estados diferentes, y se han utilizado otras 60 medidas digitales de rastreo en 38 países. En la actualidad no hay pruebas de que las aplicaciones de rastreo de contactos u otros métodos de vigilancia digital hayan contribuido a frenar la propagación del covid; pero, al igual que ocurre con muchas de nuestras políticas contra la pandemia, esto no parece haber impedido su uso.
Otras tecnologías de punta han sido desplegadas en el marco de lo que un escritor ha llamado, haciendo un guiño a Orwell, «el reflejo del pisotón», para describir la propensión de los gobiernos a abusar de los poderes de emergencia. Veintidós países han utilizado drones de vigilancia para rastrear a los infractores de las reglas del covid, otros han desplegado tecnologías de reconocimiento facial, veintiocho países han recurrido a la censura de Internet, y trece países han recurrido a los cortes de Internet para controlar la población durante el covid. En total, treinta y dos países utilizaron el ejército o dispositivos militares para hacer cumplir las normas, con el resultado de pérdidas de vidas humanas. En Angola, por ejemplo, la policía disparó y mató a varios ciudadanos mientras aplicaba un confinamiento. España no es diferente.

Orwell ha explorado el poder del lenguaje para moldear nuestro pensamiento, incluido el poder de un lenguaje descuidado o degradado para distorsionar el pensamiento. Expresó estas preocupaciones no sólo en sus novelas "Rebelión en la granja" y "1984", sino también en su ensayo clásico, «La política y la lengua inglesa», donde argumenta que «si el pensamiento corrompe el lenguaje, el lenguaje también puede corromper el pensamiento».
El régimen totalitario descrito en 1984 exige a los ciudadanos que se comuniquen en neolengua, una lengua cuidadosamente controlada con una gramática simplificada y un vocabulario restringido diseñado para limitar la capacidad del individuo de pensar o expresar conceptos subversivos como la identidad personal, la autoexpresión y el libre albedrío. Con esta bastardización del lenguaje, los pensamientos completos son reducidos a términos simples que sólo transmiten un significado simplista.
La neolengua elimina la posibilidad de matizar, haciendo imposible la consideración y la comunicación de los matices de significado. El Partido también pretende, con palabras cortas de neolengua, hacer que el discurso sea físicamente automático y, por tanto, que sea en gran medida inconsciente, lo que disminuye aún más la posibilidad de un pensamiento verdaderamente crítico.

En la novela, el personaje Syme habla de su trabajo de redacción en la última edición del diccionario Novlanguage:

“Para 2050 – antes, probablemente – todo conocimiento real del Oldspeak [inglés estándar] habrá desaparecido. Toda la literatura del pasado habrá sido destruida. Chaucer, Shakespeare, Milton, Byron… existirán solo en versiones de neolengua, no sólo transformadas en algo diferente, sino realmente contradictorias a las que fueron. Incluso la literatura del partido cambiará. Incluso los eslóganes cambiarán. ¿Cómo se puede tener un eslogan como «La libertad es esclavitud» cuando el concepto de libertad ha sido abolido? Todo el clima de pensamiento será diferente. De hecho, no habrá pensamiento tal y como lo entendemos hoy. La ortodoxia significa no pensar, no necesitar pensar. La ortodoxia es la inconsciencia».
Varios términos de denigración han sido desplegados repetidamente durante la pandemia, frases cuya única función era impedir cualquier posibilidad de pensamiento crítico. Entre ellos, los términos » negacionista del virus», «antivacunas» y «teórico de la conspiración». Algunos comentaristas tergiversarán sin duda este libro, y en particular este capítulo, utilizando estos y otros términos similares, atajos predefinidos que ahorran a los críticos la molestia de leer el libro o de examinar críticamente mis pruebas o argumentos.

Un breve comentario sobre cada uno de estos términos puede ser útil para ilustrar su funcionamiento

El primer término, «negacionista del virus», necesita poca atención. Los que lanzan esta acusación a cualquiera que critique nuestra respuesta a la pandemia están equiparando imprudentemente el covid con el Holocausto, lo que sugiere que el antisemitismo continúa infectando el discurso tanto de la derecha como de la izquierda. No es necesario insistir en esta frase.
El epíteto «antivacunas», desplegado para caracterizar a cualquiera que plantee preguntas sobre la campaña de vacunación masiva o la seguridad y eficacia de las vacunas covid, funciona igualmente como un freno a la conversación más que como una etiqueta descriptiva precisa. Cuando la gente me pregunta si soy antivacunas porque cuestiono los mandatos de las vacunas, sólo puedo responder que la pregunta tiene tanto sentido para mí como la pregunta «Dr. Kheriaty, ¿es usted «pro-medicación» o «anti-medicación»?» La respuesta es obviamente contingente y matizada: ¿qué medicamento, para qué paciente o población de pacientes, en qué circunstancias y para qué indicaciones? Está claro que no hay ningún medicamento, o vacuna, que sea siempre bueno para todos, en todas las circunstancias y todo el tiempo.
En lo que respecta al término «conspiración», Agamben señala que su uso indiscriminado «demuestra una ignorancia histórica sorprendente». Cualquiera que esté familiarizado con la historia sabe que las historias que cuentan los historiadores trazan y reconstruyen las acciones de individuos, grupos y facciones que trabajan hacia un objetivo común para lograr sus objetivos utilizando todos los medio disponibles. Cita tres ejemplos de los miles que hay en la historia.

En el año 415 a.C., Alcibíades utilizó su influencia y su dinero para convencer a los atenienses a que embarcaran en una expedición a Sicilia, una empresa que resultó desastrosa y marcó el fin de la supremacía ateniense. En represalia, los enemigos de Alcibíades contrataron falsos testigos y conspiraron contra él para condenarlo a muerte. En 1799, Napoleón Bonaparte violó su juramento de fidelidad a la Constitución de la República, derrocó al Directorio en un golpe de Estado, asumió todo el poder y puso fin a la Revolución. Unos días antes, se había reunido con sus co-conspiradores para afinar su estrategia contra la oposición prevista del Conseil des Cinq-Cents.

Más cercano a nuestros días, menciona la marcha sobre Roma de 25.000 fascistas italianos en octubre de 1922. Hasta el día de hoy, Mussolini preparó la marcha con tres colaboradores, estableció contactos con el primer ministro y con poderosas figuras del mundo de los negocios (algunos incluso afirman que Mussolini se reunió en secreto con el rey para explorar posibles lealtades). Los fascistas repitieron su ocupación de Roma con una ocupación militar de Ancona dos meses antes.
Otros innumerables ejemplos, desde el asesinato de Julio César hasta la revolución bolchevique, pueden ser citados por cualquier estudiante de historia. En todos estos casos, los individuos se reúnen en grupos o partidos para elaborar estrategias y tácticas, anticiparse a los obstáculos y luego actuar con decisión para lograr sus objetivos. Agamben reconoce que esto no significa que siempre sea necesario recurrir a las «conspiraciones» para explicar los acontecimientos históricos. «Pero cualquiera que califique a un histórico que trató de reconstruir en detalle las tramas que desencadenaron tales eventos como un ‘teórico de la conspiración’ definitivamente estaría demostrando su propia ignorancia, si no idiotez».

Cualquiera que mencionara «El Gran Reinicio» en 2019 era acusado de adherirse a una teoría de la conspiración -al menos hasta que el fundador y presidente ejecutivo del Foro Económico Mundial, Klaus Schwab, publicó un libro en 2020 exponiendo la agenda del FEM con el útil título, Covid-19: El Gran Reinicio. Tras las nuevas revelaciones sobre la hipótesis de la filtración en el laboratorio (o el óxido de grafeno en las vacunas en conjuncion con las antenas de telefonía), la financiación por parte de Estados Unidos de la investigación sobre la ganancia de función en el Instituto de Virología de Wuhan, la supresión deliberada de los problemas de seguridad de las vacunas y la censura coordinada de los medios de comunicación y las campañas de desprestigio del gobierno contra las voces disidentes, parece que la única diferencia entre una teoría de la conspiración y una noticia creíble fue de unos seis meses.
Reproducido de la  Substack  del autor
Verdad y Paciencia

LA REALIDAD DE LA HUMANIDAD EN 3 MINUTOS

¡LIBERTAD!

EL FIN DEL SER HUMANO ESTÁ CERCA: NUEVA (SUB)NORMALIDAD
AGENDA 2023 - 2030

TRANSHUMANISMO CONTROL DICTADURA ALIENACIÓN 
 GLOBALISMO GENOCIDIO HUMANICIDIO


ENFRIAMIENTO DEL ESPÍRITU HUMANO

Nos preparan una realidad que será un infierno. Lo dice también Barak Obama. Con la luz azul activarán neuronas que en ratones, los hacen comer por el tiempo que ellos quieran, o ponerse violentos. Poner pensamientos. Como si fuera una frase que se repite ininterrumpida mente.
Ya hay videos de lugares públicos que en lugar de las clásicas luces blancas las tienen azules. La noche será como un estado de sitio para nosotros.
Si están haciendo de todo para que escaseen los alimentos y si sumaran escasez más activar el comer, están creando canibalismo.
Masas violentas de repente sin causa y sin control más que el de ellos.
Tendremos que tener rifles para dispararles a las luces.
O bien empezar a practicar con una onda o gomera como el rey David.


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👉👥 LIBRO "EL DOMINIO MENTAL": 
LA GEOPOLÍTICA DE LA MENTE POR PEDRO BAÑOS BAJO