EL Rincón de Yanka: REALIDAD

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jueves, 2 de julio de 2026

LIBRO Y SERIE "MCMAFIA": UN VIAJE A LOS BAJOS FONDOS GLOBALES 👥👿


McMafia

Un viaje a los bajos fondos globales

El mayor retrato sobre la economía en la sombra que mueve el 20 % de los negocios mundiales.
A lo largo de una difícil y larga investigación que ha durado tres años, el periodista de la BBC y de The Guardian Misha Glenny ha hablado con innumerables gánsteres, policías y víctimas, al tiempo que exploraba la feroz demanda de drogas, mujeres, armas y trabajo ilegal en los cinco continentes.
El presente libro reúne y conecta historias de pistoleros de Ucrania, blanqueadores de dinero de Dubái, estafadores de Nigeria, miembros del sindicato de las drogas de Colombia y Canadá, cibercriminales de Brasil o traficantes de personas de China (con ramificaciones en España). Al tiempo que desvela esta realidad, McMafia plantea una profunda reflexión sobre los abismos de la globalización, en los que las líneas que separan lo legal de lo ilegal son cada vez más difusas.

¿Alguna vez te has descargado una serie? ¿Has tomado drogas? ¿Has sufrido una estafa on-line?

El crimen organizado forma parte de nuestras vidas, a menudo sin nosotros saberlo. No solo es materia de las páginas de sucesos. Lo queramos o no, como consumidores, estamos implicados en el mundo de las mafias, puesto que muchos fenómenos en apariencia inocuos están anudados por sus redes invisibles.
Tras las huellas de esa realidad, Misha Glenny contactó, durante más de tres años, con gánsteres, policías y víctimas, en una arriesgada investigación actualizada para esta edición con nuevos textos y convertida en serie de televisión. 
McMafia es, así, una exploración de la feroz demanda de drogas, mujeres, armas y trabajo ilegal en los cinco continentes que reúne y conecta historias de pistoleros de Ucrania, blanqueadores de dinero de Dubái, estafadores de Nigeria, miembros del sindicato de las drogas de Colombia y Canadá, cibercriminales de Brasil o traficantes de personas de China, con ramificaciones en España.

Serie de TV (2018). 8 episodios. Alex Godman, el hijo criado a la inglesa de exiliados de la mafia rusa, ha pasado su vida tratando de escapar de la sombra de su pasado, construyendo su propio negocio legítimo y forjando una vida con su novia Rebecca. Pero cuando un asesinato provoca que el pasado de su familia vuelva para amenazarlos, Alex se ve arrastrado al inframundo criminal y debe confrontar sus valores para proteger a quienes ama.


¿Es posible que Marbella sea, en realidad, el Silicon Valley del crimen organizado? Parece una exageración, pero la realidad que describe el periodista de sucesos Manu Marlasca es aterradora. Lejos de ser solo un destino turístico de lujo, la Costa del Sol se ha consolidado como un centro logístico global donde convergen grupos criminales de todos los rincones del planeta: desde clanes albaneses moviendo cocaína hasta mafias serbias controlando el mercado de la marihuana.
España se ha convertido en el gran punto de encuentro para el tráfico internacional. ¿Sabías que gran parte de la droga que inunda Europa se negocia precisamente allí? Marlasca desnuda esta realidad inquietante, revelando cómo el crimen organizado se ha profesionalizado hasta niveles insospechados.

jueves, 12 de marzo de 2026

LIBRO "101 ARGUMENTOS CONTRA LA IZQUIERDA" por MARCELO DUCLOS

101 
ARGUMENTOS 
CONTRA LA 
IZQUIERDA

MARCELO DUCLOS

El debate político nunca ha sido tan dinámico como lo es en la actualidad. Parte de este fenómeno tiene que ver con las posibilidades de mayor participación del público; lectores o espectadores, antes pasivos, que son ahora más protagonistas que nunca. La contracara de esto —que es, en sí mismo, algo muy positivo— es que el mundo de las noticias y del debate de ideas puede resultar caótico, demasiado caudaloso y con sobreabundancia de información difícil de jerarquizar; un mundo en el que, a veces, las discusiones se disfrazan de intercambios virulentos de eslóganes y falacias que no conducen a ningún lado.
En este libro, Marcelo Duclos selecciona 101 de sus artículos con el criterio señalado desde su título: dar argumentos para la batalla cultural, sencillos, de lectura ágil pero no por eso menos sustanciosos. En ellos nos encontraremos con un desarrollo analítico profundo de conceptos clave, que contribuirán al sano debate, no solo para el liberalismo y quienes lo suscriben, sino para toda persona interesada en la discusión seria y bienintencionada; porque, cuando se tienen los argumentos, ni los gritos ni las chicanas alcanzan para acallar las ideas.
La invitación a leer estas páginas es un llamado a repensar el mundo que nos rodea y a entender de qué manera, mediante el cambio de paradigma que propone el pensamiento libertario, desde una mirada basada en la ética y el respeto más acérrimo a todos los individuos, se puede aspirar a salir de la destrucción a la que nos llevaron, en Argentina y en el mundo, las ideas colectivistas.

Bienvenidos a su lectura.

PRÓLOGO

Marcelo Duelos escribió La revolución que no vieron venir, junto a Nicolás Márquez, libro que fue traducido al polaco, al inglés, al portugués, al japonés y al hebreo, y del que-a más de un año de su publicación- siguen hablando en todos los medios. En él, hace una síntesis precisa de las ideas de la libertad, contribuyendo a explicar la hoja de ruta del gobierno para cuyo ejercicio los argentinos me han contratado como presidente.
Sin embargo, no fue este su inicio como escritor. Es periodista en un medio que no recibe ni recibió nunca pauta del Estado y escribe desde hace más de una década, ofreciendo artículos de coyuntura tanto como de análisis, difundiendo el ideario de la libertad. Digamos que hace llorar a los zurdos al mismo tiempo que ofrece herramientas conceptuales a los argentinos de bien que, día a día, cada uno desde su lugar, luchan la batalla cultural.

Esta nueva publicación es una selección de columnas a través de las cuales el autor busca contrarrestar al periodismo ensobrado del mainstream. Lo hace con armas humildes, propias de un medio pequeño que no cuenta con los recursos ni el financiamiento de los poderosos, pero donde se encuentran principios y contenidos que los medios pauteros, por más grandes que sean, no tienen. Las redes sociales, libres, equiparan el debate y cada persona elige libremente lo que leer. Aunque digan que el capitalismo beneficia a los más grandes, la evidencia empírica confirma otra cosa: que beneficia a los mejo­res, sean grandes, medianos o pequeños.
Enfocado en escenarios clave de esta batalla cultural-economía, filosofía, educación, cuestiones de género, cultura, arte y espectáculos, entre otros temas-va analizando hechos y personajes a fin de echar luces sobre asuntos de los que no se habla en los grandes medios, desmitificando tanto a las si­tuaciones como a sus protagonistas.

El proceso político que se vive en Argentina y que está empezando a contagiarse a muchos países del mundo necesita de este tipo de lecturas. Se necesita conocer los conceptos que van apareciendo en este libro. Se necesita el compromiso de todos para que pequeños medios, incluso streams y redes sociales, puedan pararse frente a las mentiras de los grandes, que hasta hace poco monopolizaban la comunicación. Se necesita de argumentos sólidos, que puedan soportar las embestidas de las falacias y de la construcción de relatos mentirosos, que son los últimos manotazos de ahogado de los zurdos empobrecedores, que buscan perpetuarse, criminalmente, a costa del sufri­miento de quienes con su trabajo sostienen a la casta.

El autor expone en sus columnas los principales conceptos de la Escuela Austríaca de Economía, en la cual está formado. Esta tradición había sido, hasta hoy, la gran ausente de los planes de estudio y de cualquier mención en medios de comunicación masiva. Las ideas de la libertad -a las que me dediqué durante años como conferencista y visitando cuanto programa en los medios podía para darles visibilidad- necesitan de más defensores. Los argentinos me pusieron en el lugar que hoy ocupo porque prefirieron como presidente a alguien que les decía una verdad incómoda antes que una men­tira confortable. El camino comenzó con dificultades. Nos habían dejado una bomba a punto de estallar. Pero estamos saliendo del infierno porque estamos del lado correcto de las ideas. Ideas que se expresan a través de los artículos que reúne este libro, que se suma a las voces que dan la batalla cul­tural, junto con la mía. Son artículos que ofrecen argumentos, que inspiran, que abren preguntas que incomodan y piden a gritos respuestas.

El lector encontrará en estas páginas una invitación a pensar y a defender las bases que definió muy bien nuestro prócer, Alberto Benegas Lynch (h), que siempre repito y seguiré repitiendo porque son nuestro faro: 
«El libera­lismo es el respeto irrestricto del proyecto de vida del prójimo, basado en el principio de no agresión, en defensa del derecho a la vida, a la libertad y a la propiedad, cuyas instituciones fundamentales son la propiedad privada, los mercados libres de intervención estatal, la libre competencia, la división del trabajo y la cooperación social». 

Léanlo sabiendo que cada uno de ustedes es tan protagonista de la batalla cultural como el propio autor, o como yo mismo, que no soy más que un empleado de ustedes.

¡Viva la libertad, carajo!
Javier Milei
Buenos Aires, junio de 2025


"LA MENTIRA PUEDE MANTENER LA PAZ...
PERO LA VERDAD SIEMPRE REVELA LA REALIDAD". 
DOSTOIEVSKI

PALABRAS PRELIMINARES

Luego de un primer libro de bibliografía extensa y marco teórico nutrido -la segunda parte de Milei: La revolución que no vieron venir, cuyo primer bloque escribió Nicolás Márquez-, quise continuar la aventura literaria li­beral con un texto un poco más ligero, liviano en la forma, pero no en el contenido: con la fundamentación y el análisis que la materia requiere, por supuesto, pero más accesible (característica valorada -a veces en exceso­ en los tiempos que corren, tan condicionados por la inmediatez que impera en las redes sociales de las que todos participamos).
Debo reconocer que siempre fui reacio a las compilaciones y antologías. Probablemente porque, como lector, he notado muchas veces que, con la excusa de publicar una obra, se amontonan escritos sin un sentido que los amalgame de modo consistente.
Creo que este no es el caso. Con más de ocho mil artículos publicados en más de una década como periodista, este es el breve puñado que considero que merece ser rescatado del mar de notas de coyuntura política, que se leen en el día o la semana y luego pierden trascendencia. ¿Por qué? Porque los temas que se abordan aquí son conceptuales, históricos y analíticos; apun­tan a cuestiones de fondo y resultan útiles para dar la batalla cultural contra el estatismo.

En medio de esta batalla, agradezco infinitamente la generosidad del pre­sidente, que se tomó el tiempo de sumar su voz a través del prólogo de esta edición. En este sentido, dada la mala intención que caracteriza a la crí­tica opositora, vale aclarar que las opiniones que se leerán a partir de aquí me pertenecen y no todas tienen, necesariamente, que ser compartidas por ambos. No me llamaría la atención que busquen imputarle mis palabras como si fueran suyas. Si bien coincidimos en lo central, ciertos temas nos encuentran en disonancia, una disonancia que bien entendida enriquece el debate de ideas, filosófico, conceptual. Si uno presta atención a los detalles, puede encontrar diferencias con algunas posiciones del mandatario, y muchas más con algunas políticas públicas de su gobierno -que, más allá de purismos ideológicos, se desarrolla en un marco de restricciones propio de las prerrogativas del Poder Ejecutivo-, un gobierno al que apoyo de manera abierta y rotunda, ya que las coincidencias superan ampliamente las diferen­cias.

Hecha esta aclaración, solo me resta contarles que repasar los miles de ar­tículos publicados en diversos portales fue un trabajo agotador. Sin embargo, cada vez que encontraba alguno de los que podrán leer en este libro, la tarea cobraba sentido. Ninguno forma parte de esta obra por azar. Estoy conven­cido de que cada uno de ellos, desde su lectura rápida y sencilla, aporta algo valioso a la batalla cultural.

Los textos que habitan las siguientes páginas están separados en bloques temáticos y ordenados cronológicamente, de modo tal que resulte evidente el contexto en el que fue escrito cada uno. Aun así, pueden ser leídos en el orden que cada lector prefiera, ya que son columnas independientes entre sí. Incluso puede optarse por abordar algunas y dejar de lado aquellas que se consideren menos relevantes.
Cada palabra de este libro está enmarcada en la tradición liberal. Por eso, su publicación tiene una finalidad humilde, pero encierra, al mismo tiempo, una aspiración un poco más ambiciosa: que los tópicos tratados despierten el interés del lector, que abran puertas para profundizar el estudio de estos asuntos y que brinden argumentos sencillos para tener a mano en la discu­sión política.
Con esas ideas en el horizonte, está dedicado a la nueva generación liberta­ria. 
A los jóvenes - que ya son muchos más que nosotros, los que peinamos canas-, para que muy pronto superen a sus antecesores.

Los argumentos están de este lado de la biblioteca y de la historia. Si de­dicamos algo de tiempo al estudio y a la reflexión, el enemigo colectivista y estatista no tendrá chances en la batalla cultural.
Para que esta lucha continúe desarrollándose de forma exclusiva en el ámbito conceptual del debate público civilizado -garantizando nuestra li­bertad física, nuestra integridad, nuestra propiedad y nuestros derechos individuales-, los argumentos tienen que ser sistemáticos, permanentes, aplastantes y abrumadores.

Vamos por eso.

La realidad, la verdad, la lógica, 
las falacias y los datos

Una cosa es que una proposición sea falsa o verdadera, otra es que su razonamiento sea lógica o ilógico


Comencemos con las falacias, es decir razonamientos con apariencia de verdad pero que son errados. Aristóteles fue el primero en detallar y explicar las falacias y tal vez el listado más abundante fue realizado por David Hackett Fisher quien se refiere a 114 falacias. Aquí nos referimos a diez que son las más comunes en nuestro medio.

Primero, la falacia ad populum, es decir, si lo hacen todos está bien, si no lo hace nadie está mal. Con este criterio no hubiéramos pasado del taparrabos y el garrote pues el primero que empleó el arco y la flecha habría que condenarlo y así con todos los inventos de la humanidad. 
Segundo, la falacia ad hominem, esto es, referirse peyorativamente a la persona del contrincante y no a su argumentación. Decir, por ejemplo, que la contraparte está equivocada porque es extranjera o porque pertenece a tal o cual religión. 
Tercero, la falacia de generalización que puede aplicarse al caso de un buen deportista que por ser tal se lo consulta sobre la evolución de la economía o la política a lo que responde entusiasmado el candidato sin percatase de la trampa.

Cuarto, la falacia de carácter transitivo: se dice que una persona está equivocada porque está vinculada a otra que sostiene este o aquel principio. Puede ilustrarse esto con la pretendida refutación de un argumento de A porque es amiga de B y C o porque pertenecen al mismo país o grupo partidario. 
Quinto, la falacia ad baculum que amenaza con la fuerza no necesariamente física sino referida a cantidad de personas que apoyan la idea del opinante. 
Sexta, la falacia de autoridad que es la que circunscribe su pretendida razón porque fulano o mengano lo dicen. 
Séptimo, la falacia ad misericordiam, esto es la pretendida razón apelando a la situación de la persona. La ilustración extrema que es la más citada y la más ridícula es la del parricida que clama perdón por quedar huérfano.

Octava, la falacia de ignorancia que pretende un argumento valedero al concluir que por el hecho de no poder demostrar la falsedad de algo resulta verdadero o, por el contrario, por el hecho de no poder demostrar la veracidad de algo resulta falso. Por ejemplo, sostener que hay serpientes en cierto planeta no lo convierte en verdadero por el hecho de no poder demostrar su falsedad o por el contrario el afirmar que no hay esas serpientes en ese planeta no lo convierten en falso por el hecho de no poder constatar su veracidad. 
Novena, la falacia de causa falsa, esto es la pretensión de establecer nexo causal por el mero hecho que un acontecimiento precede a otro. 
Y por último en nuestro inventario en forma de decálogo, la petición de principio, la cual se presenta reiterando en la conclusión lo mismo que se estableció en la premisa.

Respecto al valor de los datos estadísticos y los gráficos, ponemos en una cápsula lo que hemos desarrollado detenidamente en otra oportunidad en este mismo medio en torno al slogan de aquello que dato mata relato. Ahora solo decimos que si fuera cierto que dato mata relato no habría relato pues hubiera fenecido dado el abarrotamiento de estadísticas que aparecen por doquier, sin embargo observamos que los relatos no sólo no han muerto sino que se multiplican con audiencias cada vez mayores en nuestra época.

¿Por qué ocurre esta llamativa multiplicación? Pues porque el debate de fondo no tiene lugar entre dato y relato sino en un plano anterior y de mucho mayor peso, cual es la confrontación entre interpretaciones contrarias de los nexos causales de la realidad y recién entonces, una vez comprendidos estos nexos, puede agregarse como una demostración de aquella refutación rigurosa la serie estadística en cuestión que ya en esa instancia sirve para reconfirmar el punto.

Esto que dejamos consignado lo ha explicado el premio Nobel en economía Friedrich Hayek en un célebre y notable texto titulado «The Facts in Social Sciences» donde muestra la gran diferencia entre las ciencias naturales y las sociales. Señala que en el primer caso se observan hechos como la mezcla entre un líquido y otro en el laboratorio produce tal o cual resultado, sin embargo en ciencias sociales no hay laboratorio sino que enfrentamos fenómenos complejos que hay que interpretar todos ellos, no hay las reacciones de laboratorio sino que hay acciones humanas que requiere se las entienda. En otras palabras, si por ejemplo el historiador se propone describir la Revolución Francesa aun viviendo en la época no la entenderá con solo mirar los movimientos de los personajes, debe interpretar el sentido y la razón de lo que ocurre (para no decir nada de los que no la vivieron que deben reinterpretar lo que otros interpretaron). Es decir, si alguien sostuviera que ese acontecimiento se produjo porque Luis XVI estornudó no hay forma de refutarlo en los hechos, solo se puede explicar a través del desarrollo de nexos causales.

Lo que venimos comentando desde luego no significa que cada cual tenga su interpretación y todas sean valederas, habrá unas que se acercan más a lo sucedido que otras y las habrá que dan en el clavo. El asunto entonces no es caer en la ingenua posición de sostener que todo se resuelve mostrando una planilla con los suficientes datos pues esos mismos datos serán (y son) interpretados de muy diversas maneras precisamente respecto al otro plano que venimos comentando. Como queda consignado, en ciencias naturales el hecho físico es suficiente pues no hay acción sino reacción, en cambio en ciencias sociales el hecho físico requiere explicación e interpretación de propósitos deliberados. Por eso es que libros y ensayos desde Ragnar Frisch, Jan Tinbergen, Roy G.D. Allen y Enrico Giovanini al actual Thomas Piketty están inundados de series estadísticas (y fórmulas), mientras que obras como las de Murray Rothbard, Israel Kirzner, Anthony de Jasay, James Buchanan, von Mises y Hayek no contienen una sola serie estadística para probar sus puntos. Entonces, para combatir el relato hace falta mucha más argumentación que lamentablemente por el momento está en gran medida ausente. Por eso en esta etapa los liberales en gran medida estamos perdiendo la batalla cultural. Los socialismos disimulan con estadísticas pero otros flancos argumentan a fondo con insistencia bajo el lema del mayo francés: “Seamos realistas, pidamos lo imposible».

Por último, respecto a lo que se discute en torno al realismo, se ha dicho que lo que no es percibido no es real, es decir, la tesis originalmente expuesta por Berkeley. Pero eso habría que extenderlo al mismo sujeto que observa, esto es, que no existiría si no lo percibe otro y así sucesivamente lo cual no termina en la Primera Causa ya que, paradójicamente, no tendría existencia real si no es percibida por otro, situación que conduce a la inexistencia de todo (incluso de la afirmación del no-realismo).

Por otra parte, hay cosas que se estiman percibidas como, por ejemplo, los espejismos, las ilusiones y las estrellas que creemos observar cuyas luces navegan en el espacio pero que pueden haber dejado de existir hace tiempo.

Por el principio de no-contradicción, una proposición no pude corresponderse y no corresponderse simultáneamente con el objeto juzgado (el relativista toma como verdad su relativismo). También cabe destacar que, sin duda, todo lo que entendemos es subjetivo en el sentido de que es el sujeto que entiende, pero cuando hacemos referencia a la objetividad o a la verdad aludimos a las cosas, hechos, atributos, propiedades y procesos que existen o tienen lugar independientemente de lo que opine el sujeto sobre aquellas ocurrencias y fenómenos que son ontológicamente autónomos. Lo antedicho en nada se contradice con el pluralismo y los diversos fines que persiguen las personas, dado que las apreciaciones subjetivas en nada se contraponen a la objetividad del mundo. Constituye un grosero non sequitur afirmar que del hecho de que las valorizaciones y gustos son diversos, se desprende la inexistencia de lo que es.

Cuando se dice que no puede tomarse partido por tal o cual posición debe tenerse en claro que quien eso dice está de hecho tomando partido por no tomar partido, del mismo modo que quien sostiene que no debe juzgarse está abriendo un juicio. Como explicita Konrad Lorenz, si no hubiera tal cosa como proposiciones verdaderas no tendría sentido ninguna investigación científica puesto que no habría nada que investigar.

Paul Watzlawick en su libro titulado «¿Es real la realidad?» concluye que “la tesis básica del libro según la cual no existe una realidad absoluta, sino solo visiones o concepciones subjetivas, y en parte totalmente opuestas [de lo que es] la realidad, de las que se supone ingenuamente que responden a la realidad ´real´, a la ´verdadera´ realidad”.

Nos parece que aquí se confunden planos de análisis. Como queda dicho, el juicio subjetivo en nada cambia la existencia de las cosas, sus propiedades y atributos. Ese juicio podrá desde luego estar más cerca o más lejos de describir al objeto juzgado puesto que la proposición verdadera consiste en la concordancia o correspondencia del juicio con el objeto juzgado. Pero nuevamente decimos que esto no significa que las dificultades de lograr el cometido se hayan disipado: el camino para captar la realidad es siempre uno sinuoso y lleno de obstáculos. Se trata de una peregrinación. Hay en este sentido una permanente navegación pues no hay puerto o destino final en el conocimiento ya que remite a corroboraciones provisorias sujetas a refutaciones. Nunca el ser humano llegará a una situación en que pueda ufanarse de haber completado su faena de haber abarcado la totalidad de lo real ya que estamos hablando de seres imperfectos, limitados y sumamente ignorantes.

Lo dicho no quita para nada lo certera de la observación de Watzlawick en cuanto a la influencia malsana del grupo en el individuo cuando un sujeto se deja atropellar por lo que dicen o hacen otros.

Pero esto no modifica nuestros comentarios sobre la realidad, solo que demuestra la enorme presión de la multitud sobre quienes opinan distinto, lo cual puede comprobarse a diario con personas que no se atreven a opinar lo que se considera “políticamente incorrecto” y, por ende, dejan de cumplir con su obligación moral de comportarse de acuerdo con la integridad elemental y la honestidad intelectual por cobardía, y así los timoratos dejan cada vez más espacio a la corriente dominante para que imponga su visión.

Para poner el asunto de otra manera, una cosa es afirmar erróneamente que la realidad depende de la opinión y que, por tanto, no hay verdad objetiva y otra bien diferente es reconocer que cada uno tiene el derecho de interpretar, debatir, exponer y mostrar según su criterio cual es la realidad de tal o cual cosa. Precisamente, en esto consiste la posibilidad de progreso y acercamiento a la captación de diferentes realidades. Como se ha apuntado, las sucesivas refutaciones parciales o totales permiten el avance en el conocimiento.

La duda (no de todo puesto que no dudamos que dudamos) y el racionalismo crítico son buenos ejercicios: ubi dubiun ubi libertas (si no hay duda, no hay libertad) puesto que en un mundo de dogmáticos no se requiere libertad ya que todo sería certezas. Pero lo contrario no significa escepticismo en el sentido de desconfianza en nuestra capacidad perceptual, sino que la conciencia del error nos da la pauta que somos capaces de distinguirlo de la verdad.

El realismo -también crítico- profesa la existencia del mundo exterior al sujeto que observa que es, por ende, distinto al sujeto que conoce. La ciencia se refiere a la expansión del conocimiento de ese mundo exterior que presupone para sus estudios y experimentos. La inteligencia, el inter-legum, apunta a expandir el conocimiento que no se refiere solo a lo que puede comprobarse en el laboratorio sino a fenómenos no verificables en la experimentación sensible sino en el razonamiento de procesos complejos.

Nicholas Rescher en su obra «Objetivity» escribe que “La independencia ontológica de las cosas -su objetividad y autonomía de las maquinaciones de la mente- constituye un aspecto crucial del realismo” de lo cual no se sigue que la mente pueda captar toda la realidad del universo, por lo que “coincidimos con el realismo en el énfasis de la independencia del carácter de la realidad, pero sabiendo que la realidad tiene una profundidad y complejidad que sobrepasa el alcance de la mente”. Esto, nuevamente recalcamos, es debido a las limitaciones de los humanos: el esfuerzo por captar la realidad para nada elimina la posibilidad de captar fragmentos de lo que existe.

Entonces y en resumen, una cosa es la proposición falsa o verdadera y otra es la lógica o ilógico del razonamiento para lo cual nada mejor que consultar el formidable estudio sobre lógica de Aristóteles quien también criticó a los sofistas al escribir que “la sofística es una sabiduría aparente, pero no lo es” y que como apunta Julián Marías son relativistas. Morris Cohen ha refutado la manía de sostener que una verdad debe ser demostrada vía la verificación empírica al responder al opinante que su conclusión no es verificable empíricamente y como nos ha enseñado Karl Popper solo hay corroboraciones provisorias abiertas a refutaciones, pero en ningún caso en la ciencia hay verificación.

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domingo, 1 de marzo de 2026

EL REALISMO CATÓLICO DE FLANNERY O´CONNOR

El realismo cristiano de 
Flannery O’Connor


Se graduó en la universidad St. Mark's School of Texas, a donde asistió con una beca. Estudió en Harvard con una beca, universidad en la que coincidió con el futuro vicepresidente Al Gore. En Harvard jugó como guard ofensivo en un equipo de fútbol americano universitario en la temporada de 1968 y fue nominado al primer equipo de la selección de la Ivy League. Se graduó cum laude con un Bachelor of Arts en filología inglesa en 1969; su tesis se trató sobre "la mecánica del catolicismo" en las obras de Flannery O'Connor.

El 3 de agosto se cumple el 62 aniversario de Flannery O’Connor (1925-1964), una de las mejores escritoras norteamericanas del siglo XX. Sureña por nacimiento y por estilo, O’Connor atribuía la fuerza de sus historias a lo que ella llamaba el “realismo cristiano”. Autora de 32 relatos y dos novelas, católica, murió a los 39 años a causa de una enfermedad degenerativa. Repasamos algunas de sus obras reseñadas en Aceprensa.
Lo más valorado por la crítica son sus relatos, con los que intenta zarandear a un público que en su mayoría ha dejado de creer en Dios. “La realidad completa es la Encarnación y sé que ya nadie cree en la Encarnación”, escribe O’Connor en una de sus cartas. Y en otra: “Las historias son fuertes, es verdad, pero son fuertes porque no hay nada más fuerte o sentimental que el realismo cristiano”.
En 2005, Lumen publicó por primera vez en castellano sus Cuentos completos. Los personajes de sus historias se enfrentan a un momento de violencia, física o moral, que actúa como una revelación en sus vidas. Los símbolos y el humor grotesco son otros dos recursos de los que se sirve la autora para preparar ese “instante de gracia”.

Con sus relatos intentaba zarandear a un público que en su mayoría ha dejado de creer en Dios

Ocho de esos relatos aparecieron antes en la edición preparada por Guadalupe Arbona para Ediciones Encuentro, El negro artificial y otros escritos (“Un hombre bueno es difícil de encontrar”, “El río”, “La espalda de Parker”…). En este volumen también se incluyen tres ensayos de O’Connor sobre el arte de la ficción y el oficio del narrador.
La misma editorial ha publicado otra antología de trece relatos, Un encuentro tardío con el enemigo; y una colección de ensayos escritos por O’Connor y seleccionados y editados por sus amigos Sally y Robert Fitzgerald.
El volumen Novelas: Sangre sabia / Los violentos lo arrebatan, editado por Lumen, reúne las dos únicas novelas que publicó O’Connor. La escritora sureña vuelve a retratar a unos personajes grotescos, obsesionados con el perdón y la redención, para hacer visible el misterio de la gracia.

“Todos mis relatos tratan de la acción de la gracia sobre un personaje que no está dispuesto a aceptarla, pero la mayoría de la gente considera estos relatos como duros, desesperados, brutales, etcétera”. La gracia cambia a las personas y a las personas cambian el mundo".

El hábito de ser es una colección de cartas escritas por O’Connor entre 1948 y 1964. Seleccionadas y editadas por Sally Fitzgerald, sus cartas muestran la excepcional capacidad de O’Connor para proponer la fe de una manera profunda y nada sentimental. También sirven para conocer las lecturas de las que se nutría, así como sus ideas sobre la relación entre fe y literatura.
La singularidad de sus temas y estilo, que va unida a un modo de percibir la realidad bajo una dimensión de fe, fue analizada por Alberto Fijo en el artículo Flannery O’Connor: pluma sabia.


"LA MENTIRA PUEDE MANTENER LA PAZ...
PERO LA VERDAD SIEMPRE REVELA LA REALIDAD". 
DOSTOIEVSKI

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Sangre Sabia - Flannery OConnor by Jherson Villegas Puki


lunes, 16 de febrero de 2026

DOCUMENTAL "FRANCO, VERDAD Y VICTORIA": UN TESTIMONIO EN DEFENSA DE LA VERDAD HISTÓRICA y "MANIFIESTO: NI OLVIDAMOS, NI CALLAMOS"

PLATAFORMA 2025 presenta 
“Franco, Verdad y Victoria”, 
un testimonio en defensa de la verdad histórica

Documental "Franco, Verdad y Victoria", una producción de PLATAFORMA 2025 que busca ofrecer una mirada honesta, rigurosa y sin manipulación sobre una figura y una época que marcaron profundamente la historia de España.
Este proyecto nace con un propósito claro: rescatar la verdad histórica frente a décadas de tergiversación, silencio y censura. Frente al revisionismo interesado y a la simplificación de un periodo complejo, este documental propone un viaje por la memoria con la voz de quienes vivieron, estudiaron o comprendieron desde dentro aquel tiempo.

En Franco, Verdad y Victoria participan personalidades de reconocida trayectoria intelectual, militar y periodística, entre ellos:
General Chicharro, Francisco Bendala, Fernando Paz, Eduardo García Serrano, Luis Felipe Utrera-Molina, Jorge García-Contell, Martín Sáenz de Ynestrillas, Norberto Pico y Francisco Torres García. Todos ellos aportan su perspectiva y experiencia para componer un retrato coral que se atreve a decir lo que muchos callan.
PLATAFORMA 2025, como entidad comprometida con la preservación de la memoria y la defensa de la verdad histórica, impulsa este documental como parte de su misión de divulgar, con objetividad y sin complejos, los hechos que dieron forma a la España contemporánea. En un momento donde la historia se reescribe a conveniencia, este estreno es una invitación a escuchar, reflexionar y debatir desde la libertad y el respeto a la verdad.
Por eso, hemos creado este manifiesto. Un llamamiento a todos aquellos que valoran la verdad y rechazan la censura histórica. Tu firma es clave para preservar un legado que marcó el rumbo del país.

Ni olvidamos, ni callamos.

Nosotros, españoles agradecidos a Francisco Franco, queremos alzar nuestra voz en este año 2025. Queremos hacerlo, porque los poderes políticos y mediáticos, han declarado que este 2025 ha de ser el año de la mentira contra el Caudillo.
No es nueva esta conducta: el Generalísimo Franco ha sido objeto de las más brutales acusaciones falsas desde que ganó a la izquierda una guerra perdida, para luego levantar nuestra nación a lo largo de una próspera y prolongada paz como jamás ha vivido nuestra tierra.
La Ley de Memoria Histórica del año 2007 de Zapatero fue un empujón en esas campañas de mentiras contra Franco. Luego vino el silencio cómplice del Partido Popular. Por fin, Pedro Sánchez, acabó por profanar la tumba del Caudillo para decretar después que debía acabarse cualquier posibilidad de defender la Verdad (con mayúscula), porque había una “verdad” oficial, fijada en la nueva Ley de Memoria Democrática de 2022. Una ley hecha para localizar, señalar, amordazar y condenar a la muerte, de momento civil, a todos los patriotas españoles.

Pero nosotros no olvidamos.
  • No olvidamos que Franco fue un soldado heroico. No olvidamos que fue cofundador y luego jefe de la Legión. No olvidamos que fue el primer director de la Academia General Militar. No olvidamos que Franco salvó a España en 1934 de una revolución socialista armada dirigida por el PSOE. No olvidamos la Victoria en nuestra Cruzada de Liberación para derrotar, otra vez, al PSOE.
  • No olvidamos que Franco fue un cristiano ejemplar que salvó a la Iglesia de España, que hoy le niega gratitud, del exterminio físico para crear un Estado Católico cuya Primera Ley Fundamental decía: “La Nación española considera como timbre de honor el acatamiento a la Ley de Dios, según la doctrina de la Santa Iglesia Católica, Apostólica y Romana, única verdadera y fe inseparable de la conciencia nacional, que inspirará su legislación”.
  • No olvidamos que ese Estado nacional y católico de Franco aspiraba a representar la continuidad histórica de una monarquía española, que hoy le niega lealtad, pero que Franco instauró de nuevo. Un Estado que cultivó la unidad de España y de los españoles como pieza clave de progreso.
  • No olvidamos que Franco dotó a ese Estado de una Administración honrada, austera y eficaz que consiguió, en pocas décadas, construir en España las infraestructuras energéticas, ferroviarias, las carreteras, los embalses…, que nos colocaron al mismo nivel de las naciones más avanzadas del mundo.
  • No olvidamos que Franco tomó las riendas de una España en ruinas con un enorme problema de pobreza y hasta de hambre. Y que desde ese punto de partida, su Régimen modernizó la ganadería y la agricultura; consolidó una potentísima y avanzada siderurgia, una importante industria automovilística y naval o creó, de la nada, la industria del turismo. No olvidamos que Franco nos convirtió en la novena potencia industrial del planeta. Hoy, España se ha convertido en un parque temático para turistas descontrolados y para jubilados anglosajones y nórdicos.
  • No olvidamos que el Estado nacional creado por Franco fue también un Estado social, sin el odio y el parasitismo de izquierda, dirigido a proteger y dignificar a los trabajadores españoles. Que levantó un sistema de Seguridad Social de la nada y construyó una red de hospitales públicos de la que todavía hoy seguimos beneficiándonos todos los españoles. Que erradicó el analfabetismo, que universalizó la enseñanza primaria y secundaria y que hizo que cualquier joven, con suficiente capacidad, pudiese titularse en la Universidad. Que creó la ONCE, para proteger a los más desvalidos. No olvidamos que Franco acabó con los poblados de chabolas en las ciudades y con las infraviviendas en tantos pueblos de España, construyendo más de cuatro millones de viviendas asequibles, en las que muchos hemos nacido y nos hemos criado.
  • No olvidamos que ese Estado nacional, católico y social creado por Franco pretendía propiciar la paz, la prosperidad y el bien común, procurando al mismo tiempo disponer las mejores condiciones para que cada español fuera un ser humano decente y que, dotado de un alma capaz de salvarse y condenarse, alcanzase su fin último en la eternidad. Un Estado que reconocía el valor medular de la familia o de la libertad justa, cotidiana y palpable.
  • No olvidamos que Franco propició la verdadera reconciliación entre los españoles. Reconciliación que hicieron los muertos en el Valle de los Caídos. Reconciliación que se hizo desde un Régimen que guardó silencio sobre las brutalidades del PSOE, y de todo el Frente Popular, en la retaguardia roja.
  • No olvidamos que Franco nos mantuvo al margen de la Segunda Guerra Mundial, ni de que superó un aislamiento internacional injusto, manteniendo incólume la soberanía de España. Soberanía que se ponía de manifiesto en una política exterior independiente y de principios. Se consiguió una resolución de la ONU por la que Gibraltar debía ser devuelta a España. Se llevó a cabo un cuidadoso plan, dirigido por Carrero Blanco, para desarrollar armamento atómico. Se supo mantener unas interesantes esferas de influencia y amistad con la mayoría de los países hispanoamericanos, la Cuba comunista incluida, y con los países árabes. Si se abandonó el Sáhara, fue contra la expresa voluntad del Generalísimo, ya en sus últimas semanas de vida.
  • No olvidamos tampoco que esos poderes políticos y mediáticos que se lanzan contra Franco odian su obra porque odian a España. Y odian a España, porque odian a Cristo y los valores y la cultura cristiana que España propagó y defendió durante siglos mejorando el mundo.
  • No olvidamos y no callamos. Uníos, ayudadnos a alzar esta bandera justa. No nos acobardan ni sus cancelaciones, ni sus multas, ni los muros de sus cárceles. Ni siquiera sus cunetas, a las que querrían volver a arrojarnos si pudieran. Nos da miedo la indignidad del silencio ante sus mentiras.
  • Reivindicamos la memoria del Caudillo Francisco Franco. Invicto. La espada más limpia de Europa. Artífice de la Victoria militar y espiritual de España sobre el comunismo y el socialismo. Un hombre bueno, católico, que murió perdonando y pidiendo perdón, que quiso vivir y morir como hijo fiel de Dios y de Su Iglesia y que legó, para todos los españoles, prosperidad, unidad y paz.


La figura de Francisco Franco sigue siendo una de las fronteras emocionales y políticas más intensas de la historia de España. Entre la propaganda, el tabú y las lecturas interesadas, la complejidad histórica queda a menudo enterrada bajo capas de relato que distorsionan el pasado. 
Este documental propone una cita directa con la historia: sin filtros, sin simplificaciones y sin manipulaciones. 
A través de archivos, contexto y las voces de quienes vivieron, investigaron y analizaron una etapa esencial de nuestra memoria nacional, el documental construye una narrativa que busca acercarse a los hechos con rigor.. “Franco, Verdad y Victoria” es un testimonio colectivo que aspira a rescatar la historia real del ruido, la censura y la tergiversación. 
Una invitación a mirar de frente un pasado, no para reescribirlo, sino para comprenderlo con matices, documentación y voluntad de verdad. 
✔ Toda la actualidad nacional e internacional contada desde un punto de vista políticamente incorrecto, aquí: www.eltorotv.com


LO QUE NOS OCULTARON HD. 
Video documental acerca de los hechos históricos ocurridos durante la Segunda República previos al 18 de julio de 1936. FINALMENTE, GRATIS Y EN ABIERTO: el documental que desmonta el mito de la II República y destapa el pasado criminal del PSOE.

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sábado, 1 de noviembre de 2025

LIBRO "EL DON DE NO PERTENECER (The Gift of Not Belonging)": LOS OTROVERTIDOS: Cómo los marginados prosperan en un mundo de incorporadores

 


EL DON DE NO PERTENECER:
Cómo los marginados prosperan 
en un mundo de incorporadores
(The Gift of Not Belonging:
How Outsiders Thrive in a World of Joiners)


De un reconocido psiquiatra llega el primer libro que explora la personalidad del "otrovertido" (alguien que se siente como un extraño en cualquier grupo) y revela todas las ventajas de serlo. 
¿Eras el niño que nunca quería unirse a clubes extraescolares ni ir a campamentos de verano? ¿Detestas las fiestas, pero te encanta pasar tiempo con tus amigos cercanos a solas? ¿Eres alérgico al trabajo en equipo, pero prosperas creativa y profesionalmente cuando trabajas solo? ¿Te cuesta encajar? Si es así, probablemente seas un otrovertido.
Los otrovertidos no son personas que se unen por naturaleza. A diferencia de los introvertidos, no son tímidos ni callados, y no se cansan fácilmente de la socialización individual. Sin embargo, en grupos grandes se sienten incómodos, aislados y solos.
A diferencia de quienes han sido excluidos o marginados, los otrovertidos son aceptados y, a menudo, bastante populares. Sin embargo, nunca sienten que realmente pertenecen.
En una cultura que prioriza la integración, muchos otrovertidos han pasado por la vida sintiéndose incomprendidos. Pero, contrariamente a lo que nos han enseñado, argumenta el psiquiatra Rami Kaminski, la pertenencia no es un requisito para vivir una vida plena y gratificante. Todo lo contrario.

Cuando no sientes afinidad por un grupo en particular, tu autoestima no depende de la aprobación del grupo. Puedes disfrutar de una conexión profunda en las relaciones individuales sin la obligación de seguir las reglas del grupo ni de preocuparte por lo que le importa. Lo mejor de todo es que no conoces otra forma de pensar ni de ser que no sea para ti mismo.
El Don de No Pertenecer insta a los otrovertidos a abrazar sus dones únicos y les proporciona el conocimiento y las herramientas para prosperar en un mundo comunitario.


Los Otrovertidos disfrutan pasando tiempo con la gente, participando en conversaciones y formando parte de entornos sociales. A simple vista, pueden parecer extrovertidos y animados, integrándose fácilmente en grupos.
Pero aquí está la peculiaridad: una vez que termina el evento, no se recargan saltando a otro plan social. En cambio, se refugian en la soledad. Los momentos de tranquilidad, el espacio personal y el tiempo a solas son donde realmente recuperan su energía.

Es un equilibrio fascinante. Anhelan la conexión, la risa y la estimulación, pero también necesitan la calma de la soledad para restablecerse. Demasiada socialización los deja agotados, mientras que demasiado aislamiento los deja inquietos. 
Su bienestar depende de encontrar ese punto medio: 
extrovertidos en el momento, pero introvertidos cuando se trata de sanación y restauración.
La idea del Otrovertido nos recuerda que la personalidad no es un rígido "o esto o aquello". 
Es un espectro lleno de sutiles combinaciones que moldean nuestra forma de interactuar con los demás y cuidarnos. Algunas personas se inclinan fuertemente hacia un lado, mientras que otras, como los Otrovertidos, encarnan lo mejor de ambos mundos.
Es un suave recordatorio: no necesitas encajar en una sola etiqueta. Puedes disfrutar de la compañía de los demás y aun así honrar tu necesidad de tranquilidad después. Y ese equilibrio no solo es válido, sino también poderoso.



Según el psiquiatra Rami Kaminski, quienes no necesitan pertenecer a un grupo pueden desplegar creatividad, autenticidad y resiliencia, como lo demostraron figuras históricas como Frida Kahlo y Albert Einstein.
A lo largo de la historia, hubo quienes se destacaron por desafiar la corriente dominante. 
Frida Kahlo, Franz Kafka, Albert Einstein y George Orwell no eran ni introvertidos ni extrovertidos, compartían otra cosa; una forma única de habitar el mundo, fieles a sí mismos y ajenos al rebaño. Ese rasgo hoy tiene nombre: otroversión, según la denominación del psiquiatra Rami Kaminski.

Su propuesta, recogida en libros y medios internacionales como The Guardian, reconfigura los esquemas clásicos de la psicología de la personalidad y destaca el potencial de quienes deciden caminar por senderos propios.
El concepto de otroversión, acuñado por Kaminski, describe a quienes no sienten la necesidad de incluirse en un grupo y valoran la independencia emocional por encima de la afiliación colectiva.
Esta categoría desafía la clásica dicotomía entre introversión y extroversión, al plantear que la falta de pertenencia puede convertirse en una fortaleza. Kaminski expone que la otroversión representa una forma de estar en el mundo donde la autenticidad y la autonomía son prioritarias (ideas plasmadas en su libro The Gift of Not Belonging).

Qué es la otroversión y cómo se diferencia

El término otroversión surge de la unión de la palabra española “otro” con el sufijo “-versión”, en línea con la idea original de Carl Jung sobre introversión y extroversión. 
Según Kaminski, los otroverts orientan su atención en una dirección distinta a la mayoría: “Su orientación fundamental rara vez coincide con la de los demás”.
Asimismo, contó en New Scientist que, de niño, al unirse a los scouts, permaneció indiferente ante el entusiasmo colectivo en la ceremonia de iniciación; mientras los demás manifestaban emoción por la pertenencia, él consideró vacías las palabras del juramento.

La sensación de “forastero perpetuo” lo acompañó durante años y, en su ejercicio profesional, detectó la misma actitud en muchos pacientes: una indiferencia hacia la integración grupal que no implica un trastorno, sino una forma legítima de personalidad.
A diferencia de introvertidos y extrovertidos, los otrovertidos no se definen por la dirección de su energía, sino por su autonomía respecto a la identidad grupal. 
“No buscan en su interior ni en el grupo, sino en otra parte”, señaló. Esta independencia no implica incapacidad para vincularse: pueden formar relaciones profundas y auténticas, pese a no sentirse atraídos por la pertenencia colectiva.
Implicaciones, ventajas y legado histórico

Las repercusiones sociales de la otroversión son aún más notorias en sociedades que valoran la integración y el trabajo en equipo. 
Kaminski advierte que quienes no adoptan una identidad grupal pueden sufrir dificultades, sobre todo en la adolescencia, cuando la presión por encajar es intensa.
Sin embargo, aclara que la otroversión no es un defecto ni implica aislamiento social. “No somos jugadores de equipo en ese sentido”, afirmó, aunque esto no significa ausencia de relaciones significativas.
De hecho, su tendencia a esquivar el “ruido” de la cultura popular y los enfrentamientos tribales les permite enfocarse en la autenticidad de sus vínculos y proyectos personales.

Entre las ventajas de este perfil, Kaminski destaca la originalidad y la independencia emocional. Al no depender de las normas del grupo ni de la validación externa, los otrovertidos pueden pensar y crear con libertad. Mantenerse al margen del “enjambre” social favorece el desarrollo de ideas propias y la adaptación flexible a los cambios, sin miedo a desafiar las convenciones colectivas.
Además, su bienestar emocional no depende de la aceptación del grupo, por lo que no temen al rechazo ni sienten la necesidad de convencer a otros de su valor.
La historia ofrece ejemplos notables de este tipo alternativo de personalidad. Personas como Frida Kahlo, Franz Kafka, Albert Einstein y George Orwell representan este perfil: individuos que, al no depender emocionalmente de ningún colectivo, supieron detectar los riesgos del pensamiento de grupo antes que la mayoría.

“La historia está llena de pensadores independientes que no sucumbieron al fanatismo de la mente colectiva”, señaló Kaminski en The Guardian. Esta capacidad para observar desde fuera y cuestionar el consenso social ha sido fuente de innovación y transformación.
En su libro, Kaminski insiste en que este perfil no es una patología, sino una manera valiosa de estar en el mundo. 
La otroversión invita a reconocer el valor de quienes deciden por sí mismos y mantienen su independencia de criterio, sin dejarse definir por expectativas ajenas.