La IA te idiotiza: reduce el aprendizaje,
mengua el pensamiento crítico y crea dependencia
Revisamos siete estudios académicos recientes sobre el uso de la inteligencia artificial que coinciden en sus efectos negativos sobre nuestra capacidad cerebral y autoconfianza
La tecnología se crea para mejorar nuestra vida, pero a nadie se le escapa que pueda tener efectos indeseados. Ya apenas somos capaces de memorizar un número de teléfono, de usar un mapa de carreteras, de hacer una división con papel y lápiz. Hemos delegado algunas de nuestras capacidades en 'cerebros externos', especialmente desde la llegada de Internet primero y del smartphone después. Pero la expansión de la inteligencia artificial supone un salto cualitativo en las tareas que podemos externalizar, y eso pasa factura a nivel cerebral, especialmente si esto se toma como costumbre desde las edades más tiernas.
Un estudio publicado el pasado junio en la revista Chinese Secondary Education analizó las notas de 26.811 alumnos en China, y concluyó que el uso de la inteligencia artificial a la hora de hacer los deberes en el instituto implica un incremento puntual de las calificaciones en esas actividades y una reducción en el tiempo de desarrollarlo, pero también una caída sustancial en las notas de los exámenes. En apenas seis meses tras empezar a usar la IA, la puntuación alcanzada por esos alumnos se sitúa un 20% por debajo del grupo que no la usa. La caída llega hasta el 24% en estudiantes del equivalente al bachillerato español que se enfrentan a la selectividad tras dos años de uso frecuente de la IA para hacer los deberes.
El paper elaborado por David Strömbergy, Victor Lei y Yanhui Wu pone la clave en el tiempo dedicado a hacer deberes. Los alumnos que, pese a usar la IA, tardan un tiempo similar en los deberes a quienes no la usan, también alcanzan notas semejantes. La cuestión es evitar las IA que dan automáticamente la respuesta y, en su lugar, poder usar aquellas que incentivan el pensamiento paso a paso, que apoyan la labor que debe hacer el alumno.
Pero el abuso de la IA para la resolución de las tareas no afecta sólo a las calificaciones en el corto plazo ni al nivel de conocimientos adquiridos. Un estudio publicado por la revista Societies en enero de 2025 y que implicó a más de 600 jóvenes y adultos británicos demostró que se produce un proceso de 'descarga cognitiva', mediante el cual dejamos que sea la tecnología quien 'piense' por nosotros, lo que conduce a la pérdida de capacidades lógicas, de memorización, de análisis y de resolución de problemas. La caída en el pensamiento crítico es especialmente notoria entre los jóvenes de 17 a 25 años.
En su investigación, Michale Gerlich hace hincapié en que la pérdida de capacidades cognitivas es menor entre aquellos que parten de un mayor nivel educativo, porque tienden a cuestionar en mayor medida las respuestas que les ofrece la inteligencia artificial, al tiempo que son más conscientes de que pueden perjudicar su actividad cerebral en el largo plazo.
Conclusiones similares alcanza un estudio publicado este mismo año y que se centra en estudiantes universitarios de las disciplinas STEM (Ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, por sus siglas en inglés). Además de empeorar la capacidad de comprensión y la motivación del alumno por entenderlos, se genera una dependencia cada vez mayor de la inteligencia artificial en lo que denominan "el ciclo de la deuda cognitiva", un peligro al que están más expuestos paradójicamente aquellos estudiantes que más facilidades para entender la tecnología.
"La preocupación radica en que la IA generativa podría reestructurar el entorno de aprendizaje de tal manera que la delegación parezca racional, entrenando gradualmente al cerebro para que reconsidere qué inversión de esfuerzo considera valiosa. Además, estos efectos podrían retroalimentarse: a medida que los estudiantes delegan repetidamente tareas cognitivas, su capacidad para realizarlas de forma independiente podría disminuir", resumen los investigadores de la Oregon State University.
El peligro de entrar en el 'ciclo de la deuda cognitiva' entre aquellos con conocimientos más amplios o especializados en tecnología o IA también se ha comprobado en un estudio realizado en China entre personas que cursan estudios universitarios, que se publicó en Journal of Intelligence. Allí, se ha detectado que entre este colectivo no genera mayor capacidad de aprendizaje, pero sí una "alta dependencia y ansiedad".
Artículos de revisión bibliográfica publicados en los últimos años coinciden en destacar que no es tanto el uso de la IA sino la forma de usarlo. A esa conclusión llega también el paper publicado hace unos meses en la American Psychological Association con el análisis de casi 2.000 adultos de EEUU y Canadá de entre 25 y 57 años. La investigadora Sarah Baldeo detecta una pérdida de confianza entre quienes aceptan las respuestas de la IA de forma acrítica, empujándoles a consultarla con más frecuencia, mientras que para quienes tienden a hacer un uso más elaborado y técnico y se cuestionan las respuestas ganan en autoconfianza cognitiva.


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