EL Rincón de Yanka: ANTROPOLOGÍA

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viernes, 19 de junio de 2026

LIBRO "LA INVOLUCIÓN DEL SIGLO XXI": DE HOMOSAPIENS A BONOBOS CON TECNOLOGÍA por A. CARLOS GONZÁLEZ


LA INVOLUCIÓN 
DEL SIGLO XXI
DE HOMOSAPIENS 
A BONOBOS CON TECNOLOGÍA

UNA CRÍTICA TAN DESPIADADA COMO NECESARIA 
DE LOS PRINCIPALES PROBLEMAS 
QUE AFECTAN A LA SOCIEDAD ACTUAL

EL PROGRESO SE HA DECONSTRUIDO, 
LOS VALORES SE HAN PERDIDO, 
EL ODIO SE HA IMPLANTADO


Podemos definir la involución como la detención y/o retroceso de una evolución, tanto si ésta es biológica, económica, cultural, política o social. En el último siglo se han producido más avances —a todos los niveles— que en toda la historia de la humanidad, pero existe una alta probabilidad de que en los anales de la historia se hable del siglo XXI para explicar cómo se produjo una de las mayores involuciones de la humanidad.

En el año 2004, las redes sociales entraron en escena. Al mismo tiempo, el movimiento feminista cobró fuerza, se aprobó la Ley Integral contra la Violencia de Género y comenzaron a darse toda una serie de eventos imprevistos. Las relaciones comenzaron a dañarse y el número de nuevos matrimonios comenzó a descender al mismo tiempo que los divorcios se comenzaron a disparar.

En los siguientes años llegaron los teléfonos inteligentes, y las redes sociales cambiaron su estrategia con el fin de obtener más ingresos, comenzando a gestar un problema que nunca antes ha experimentado la humanidad. Las personas comienzan a ser víctimas de este nuevo entorno, al mismo tiempo que comienzan a surgir discursos de odio entre hombres y mujeres como nunca antes se había visto. El periodismo desaparece por completo y ya sólo busca manipular la información y transformar las noticias convirtiéndose en parte del problema.

En el año 2015, por primera vez, el número de divorcios comienza a superar el número de nuevos matrimonios, coincidiendo con un aumento considerable de enfermedades de transmisión sexual. El porqué esta observación es importante, únicamente es para entender un proceso involutivo que ya ha vivido el humano en varias ocasiones y que nos avisa del inicio de un ciclo. Por otra parte, el concepto de belleza mínima estándar se vuelve preocupante por culpa, nuevamente, de las redes sociales. Los problemas relacionados con la salud mental se disparan de forma alarmante. La sociedad del siglo XXI se sumerge en una involución social disfrazada de progreso. Y estamos a tiempo de revertirlo.

A lo largo de este ensayo, sustentado en la biología, psicología y antropología, confrontaremos algunas de las principales ideas que nos están dirigiendo a abrir puertas que deberían permanecer cerradas.
  • Analizaremos a fondo la idea de deconstruir el matrimonio, la destrucción del concepto de familia y el fin de la monogamia, pues en el siglo XXI es el camino hacia el que nos dirigimos, y acabaremos pagando las consecuencias. Eso que algunos llaman "tradiciones anticuadas" es lo que ha mantenido viva a nuestra especie, siendo también lo que nos ha hecho progresar como sociedad. Ya dejamos de ser bonobos.
  • Veremos los motivos de esta guerra sin sentido entre hombres y mujeres.
  • Hablaremos de cómo los algoritmos y redes neuronales están destrozando (literalmente) nuestro cerebro y nuestra forma de vida en lo que es el mayor experimento en tiempo real y a escala masiva que el mundo haya conocido.
  • Analizaremos los peligros del nuevo estándar de belleza y de los problemas que está ocasionando en nuestros jóvenes y no tan jóvenes.
  • Y por supuesto, analizaremos desde varios ángulos las políticas de género y otros asuntos.Además encontrarás.¿Por qué los senderistas de Tinder tienen más probabilidad de contagiarte una ETS?
  • Conversaciones filosóficas con una prostituta.
  • ¿Por qué ellas siguen buscando hombres con dinero a pesar de que son económicamente independientes?
  • ¿Por qué no funcionan ni funcionarán las relaciones sexualmente abiertas?
  • y mucho más...
Hoy en día, tanto lo superficial como lo material están a la orden del día. El mundo seguirá girando en la dirección correcta gracias a esas mujeres que rechazan las locas ideas de odio y desunión que promueven este tipo de movimientos. La toxicidad se ha instalado en las altas esferas de la sociedad y pretende arrasar con todo sin importarle las consecuencias. No demos lugar a ello.

Me ha sorprendido la forma en que ha ido enlazando los diferentes estudios antropológicos para terminar llegando a conclusiones psicológicas. Si bien se nota que Carlos ha hilado para llegar a la conclusión deseada lo ha logrado hacer con maestría, de forma que como él mismo dice, «podrás estar de acuerdo o no, pero te costará refutarlo con coherencia». En este libro nos advierte de los peligros futuros de romper las relaciones sexoafectivas y el concepto de familia, del daño cerebral que están produciendo las redes sociales y las redes neuronales, de los peligros de estándar de belleza actual y otras muchas hipótesis que ha elaborado. Buen ensayo donde condensa de forma precisa, amena y al grano, sobre los principales problemas que se encuentran en la sociedad actual.
Y efectivamente, si nos dejamos arropar por las nuevas tecnologías e ideologías sin sentido crítico, simplemente nos involucionaremos de forma irreversible, tal como se plantea, aún estamos a tiempo de revertirlo.

Para Tenenbaum, al igual que para la escritora Virginia Woolf y Kate Millet, el matrimonio y las relaciones sexoafectivas son un constructo social reciente que oprime a la mujer. Este discurso parte de la premisa de que, en la prehistoria, las relaciones eran abiertas y polígamas. El matrimonio únicamente es una invención reciente cuyo propósito es poseer, dominar y oprimir a la mujer, pues la misión de la mujer ha sido la de corresponder y satisfacer los deseos de su marido, mientras que el marido podía mantener relaciones sexuales con otras mujeres sin que la mujer le pudiera reprochar absolutamente nada. La mujer simplemente aceptaba esta conducta del hombre. También se habla de esas épocas en las que los matrimonios eran en su mayoría por conveniencia y la mujer era obligada a casarse con un hombre que ella no había elegido. Es cierto que estas situaciones se han dado. En pleno siglo XXI ya no podemos comprar la teoría de ese feminismo marxista que relacionaba la monogamia con la opresión hacia la mujer, donde el matrimonio era comparable a la relación entre el capitalista (hombre) y el obrero (mujer).

Hoy en día ambas partes pueden decidir deshacer un matrimonio sin dar explicaciones; ni marido ni mujer están obligados a permanecer en esta unión por hipocresía o por guardar las apariencias; la mujer no está obligada a aguantar que su marido tenga relaciones extramaritales a cambio de comida, casa y validación social. El hombre es libre. La mujer es libre. Ambos miembros de la pareja pueden decidir quedarse o marcharse. Ahora existe otro discurso que podría partir de una base algo más egoísta. Para Tamara y un amplio grupo de mujeres y hombres, tener una relación de pareja estable monógama únicamente significa que te estás perdiendo la oportunidad de estar con otras personas; podrías perderte la oportunidad de estar con alguien mejor; podrías perderte la oportunidad de disfrutar mucho más. La relación perfecta, según la literatura feminista actual, sería tener una relación afectiva estable, pero al mismo tiempo, que la relación sea abierta sexualmente. Es decir, tener un novio o novia —marido o mujer—, pero si te apetece tener sexo con otra persona, hacerlo con total libertad.

Hoy día, un gran porcentaje de personas han incorporado el hábito de consumismo extremo al terreno de las relaciones. De la misma forma que consumimos productos, ahora consumimos personas. La pregunta sería si, al igual que ocurre con el consumismo desmedido—que no aporta más felicidad—, cuando consumimos personas de forma desmedida, ¿somos capaces de encontrar más felicidad? En principio, los niveles de infelicidad en las personas promiscuas nos indicaría que no. Debemos comprender que una de las cosas que está predominando en la sociedad del siglo XXI es el egoísmo de las personas y la búsqueda del placer inmediato y, a menudo, sin detenerse a pensar en las consecuencias. Tampoco estamos dispuestos a hacer ningún tipo de sacrificio si ese sacrificio conlleva perdernos algo de placer. Lo queremos todo; no queremos perdernos nada.
n tocarse, dormir, tener sexo y comer, los humanos tenemos ciertas obligaciones, incluso ciertos propósitos de vida, por lo que para fomentar las relaciones abiertas
A diferencia del chimpancé o el bonobo, cuyas únicas preocupaciones so, éstas deben sustentarse en otro tipo de discurso que no sea únicamente decir que la monogamia no está en nuestra naturaleza. Porque posiblemente la única naturaleza del ser humano sea la supervivencia, y fue debido —precisamente— a esa naturaleza de supervivencia que nuestros antepasados eligieron la monogamia. De lo contrario, en estos momentos seguiríamos haciendo lo mismo que hacen los bonobos.

Las relaciones abiertas surgen para darle una solución al desgaste que produce la pareja monógama estable. Estas personas piensan que la pareja durará más si normalizan el hecho de que pueden tener sexo con otras personas, teniendo fuera de casa lo que ellos consideran que va a fallar dentro de casa, pero en mucho casos, se acaban dando de bruces con la realidad. Y es que, además de los problemas que mencionamos en el apartado anterior, aquí surge otro problema. Las parejas abiertas tienen solucionado el problema del sexo, pero no solucionan los problemas que acarrea la convivencia ni solucionan los problemas que tenemos como seres individuales. Finalmente, este tipo de parejas acaban siendo almas libres sexualmente que conviven como compañeros de piso que, de vez en cuando, mantienen relaciones sexuales entre ambos (compañeros de piso con derecho a sexo). Pero no desaparecen los problemas que tienen las parejas monógamas, como es el hecho del reparto de tareas, el cuidado de los niños— en caso de que existan—, el carácter y personalidad de los partícipes, así como posiblemente, nuevas discusiones por este estilo de relaciones sexualmente abiertas. Esta situación es mucho peor en las relaciones poliamorosas, donde ya no es únicamente una cuestión de sexo abierto, sino que en este caso, también es una relación abierta afectivamente. En este tipo de relaciones “a tres” o más, existen —eso sí— unas claras ventajas, como puede ser un mejor y efectivo reparto de tareas y una mayor contribución económica al núcleo familiar. El problema de estos matrimonios poliamorosos es una cuestión de sentido común y matemáticas. Supongamos que una mujer está conviviendo con dos hombres. En una relación monógama, encontraríamos las discusiones típicas entre marido y mujer. Es decir, el marido puede tener ciertos problemas con su mujer y la mujer puede tener ciertos problemas con el marido. Evidentemente, al haber otro miembro más dentro de la relación, el problema se duplicaría.

Los hombres denominados INCEL (Celibato Involuntario), una subcultura que nace del resentimiento hacia la mujer, debido a que estos hombres tienen serias dificultades para mantener relaciones románticas y sexuales con mujeres. Según ellos, las mujeres se han vuelto demasiado exigentes y no logran atraer el interés de las féminas. Algunos simplifican el mensaje de esta “comunidad”, reduciéndolo a algo tan simple como: “Están molestos porque no consiguen follar”. Pero lo cierto es que su molestia va más allá del sexo. En realidad les duele la carencia afectiva.

Podríamos definir la hipergamia como el acto de buscar una pareja o cónyuge de mejor nivel socioeconómico que ella, es decir, una mujer buscaría una pareja que, como mínimo, tenga los mismos ingresos que ella, pero, preferiblemente, por encima de su nivel. En el caso del hombre, si éste tiene un nivel socioeconómico alto, la hipergamia consistiría en el interés de este hombre por una mujer que, independientemente de su nivel de ingresos, sea de un atractivo físico superior —o más juventud y belleza— que él mismo. Traducido a un lenguaje sencillo y coloquial— de la forma que circula en la actualidad por las redes sociales—, una mujer guapa sólo estaría interesada en un hombre con más dinero que ella, mientras que un hombre con dinero únicamente estaría interesado en una mujer más guapa y/o más joven. La mayoría de mujeres niegan que se fijen en el nivel de ingresos de un hombre a la hora de elegir pareja. Y posiblemente sea cierto, al menos el hecho de que lo hagan de forma totalmente consciente, racional y deliberada.

Posiblemente Tinder sea la aplicación de citas líder del momento, con más de 100 millones de descargas únicamente en la Play Store, y más de 50 millones de usuarios activos que cada semana interactúan deslizando su dedo hacia la izquierda o hacia la derecha en la búsqueda de ese deseado Match. Si bien la idea original de esta aplicación es que puedas encontrar el amor, todo indica que la mayoría de los usuarios —aun no descartando que se pueda encontrar pareja— la usan para tener encuentros sexuales (algunos de ellos ni siquiera saben que la usan con estas intenciones y lo descubren una vez que únicamente están teniendo encuentros sexuales). Muchas mujeres se quejan de que algunos hombres les entren directamente con sus intenciones sexuales cuando reciben un match, pero, posiblemente, estos hombres entren de esa manera, debido a que les ha funcionado con otras mujeres. 

En 2014 llegué a la conclusión de que en una aplicación de citas es más fácil quedar para practicar sexo que para tomarse un café. Y por desgracia, en 2022 es aún más fácil—más fácil tener sexo, más difícil encontrar algo serio—. Y también es cierto que la gente ahora miente bastante más. El mayor problema del VIH es que un alto porcentaje de los seropositivos no saben que son seropositivos, por lo que mantienen relaciones sexuales con otras personas dentro de la nueva moda sexual, que no deja de ser variada y desprotegida. Esto respondería a la pregunta que hacíamos en el apartado anterior: 
¿Importa la conducta y hábitos sexuales de una persona con la que vas a tener encuentros sexuales? Importa desde muchos puntos de vista, pero para este punto en cuestión, importa bastante. Con el uso de protección —preservativos en este caso— es cierto que eliminamos gran parte del riesgo, aunque no el 100% en la mayoría de enfermedades de transmisión sexual. En el caso del VPH, el preservativo es donde menos practicidad encontramos, pues los propios fluidos y roce de piel con piel pueden ser suficientes para contagiarte. De hecho, aunque poco probable, no es del todo descartable que una persona se pueda contagiar incluso con besos profundos. 

En este sentido, no todos los científicos se ponen de acuerdo. Algunos dicen que sí existe posibilidad, mientras que otros aseguran que la probabilidad es nula. Si algo debemos saber con respecto a la ciencia es que nunca existe el 100% de certeza en algo. Según las investigaciones, las mujeres (al igual que los hombres) son más propensas a tener sexo sin protección con una persona atractiva. Si a ésto le añadimos que, además, esa persona lleva —o aparenta llevar— un tipo de vida saludable, nuestra cabeza automáticamente descarta la idea de que esa persona pueda ser portadora de alguna enfermedad de transmisión sexual, por lo que la mujer bajará la guardia a la hora de protegerse en sus relaciones sexuales; algo que no haría, en la mayoría de los casos, con una persona físicamente menos atractiva o con un tipo de vida menos saludable. Y aquí es donde olvidamos que las enfermedades de transmisión sexual no entienden de atractivo físico, y únicamente entienden de cuántas veces has tenido sexo de riesgo con otras personas que eran portadoras de alguna ETS. A mayor actividad sexual, mayor probabilidad de dar con una persona que en ese momento esté infectada por alguna ETS, y por tanto, mayor probabilidad de ser infectado.

En la actualidad (2022), Internet —con las redes sociales al frente— se ha dividido en dos claros bandos. Por una parte, el discurso feminista radical donde se muestra un odio jamás antes visto hacia los hombres, tachándolos de potenciales violadores y maltratadores. Por otro lado, esos hombres que, viendo el panorama y los discursos de odio de las mujeres hacia los hombres, deciden combatirlo con el mismo odio. Artículos y vídeos virales en ambos sentidos donde se parte de una peligrosa deducción: la generalización de géneros. “Todas las mujeres son…” y “todos los hombres son…” Todo sea dicho de paso, aquí el problema también se debe a los vendedores de odio. Un hombre y una mujer no son iguales. Es más, no deberían serlo, pues gracias a eso, se ha mantenido viva nuestra especie. Las primeras diferencias entre ambos géneros, como ya hemos visto, tienen mucho que ver con la biología, y otras muchas diferencias sí que podrían estar interpuestas por causas culturales, aunque en cierto modo, como ya explicamos antes, algunas de las causas culturales se han dado debido a las causas biológicas. Y con esto no estoy insinuando que una mujer deba estar en casa y su marido trabajando. Simplemente que, al igual que en una empresa o en un equipo deportivo, todos no pueden hacer lo mismo; hay que repartir tareas y funciones.

Lo que comenzó siendo un feminismo que únicamente buscaba la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres —algo en lo que creo que a día de hoy no existe nadie que esté en contra —, acabó convirtiéndose en un movimiento político que ha metido sus garras en lo económico, social, cultural y sexual. Y este movimiento está alejado de la construcción. Usan con frecuencia la palabra deconstrucción, pero para deconstruir, primero hay que destruir. El problema es todo lo que están destruyendo a su paso. El algoritmo o red neuronal de cualquier red social puede conocernos mejor de lo que nos conocemos a nosotros mismos. Es más, ni siquiera necesitaría conocernos, pues la alteración de un algoritmo puede guiarnos en nuestra forma de pensar. Viendo las publicaciones y los “me gusta” de tu perfil en una red social, cualquier persona puede hacerte el molde. No hay que ser un genio para saber, a partir de tu actividad en redes sociales, si te gustan los coches o el cine, si eres más afín a la izquierda o a la derecha, si pasas los fines de semana en discotecas o de viaje (sobre todo si eres de los que publica toda clase de actividades e intimidades). Eso lo ve cualquier persona. Pues bien, un algoritmo es capaz de hacerte el molde con mucha más exactitud que 1000 humanos observando tu actividad en redes sociales y conviviendo contigo 24 horas al día. El algoritmo no sólo ve tus “me gusta”, sino aquellas publicaciones en las que más tiempo pasas, aquellos vídeos que ves hasta el final aunque no le des un “me gusta”, incluso tus conversaciones privadas en el chat.

Los medios de información siempre han estado polarizados, y por supuesto, siempre han intentado influir en la forma de pensar de los lectores. Eso no es nada nuevo del siglo XXI. Lo que sí es nuevo, es que ahora no se esfuerzan por disimular que lo hacen. Tratan a los usuarios como verdaderos idiotas sin tomarse la más mínima molestia por tratar de ocultarlo. Si quieres cambiar la línea editorial de un medio de información, quítales la interacción, y cambiarán la línea de su discurso. Recuerda que el periodismo de hoy día es como un mercenario. No actúa en base a un código ni a unos valores. Si no recibe dinero, no va a la guerra. Por lo tanto, si no recibe interacción en una línea editorial, dejará de trabajar en esa línea editorial al ser un tema de poco interés para el lector. Por desgracia, hasta ahora les ha funcionado. La guerra de mujeres contra hombres comenzó, y a base de noticias cruzadas, a menudo sensacionalistas, se fue implantando en el cerebro de los consumidores de noticias el hecho de que los hombres son malvados por naturaleza. Y por ende, los hombres, tras ver este tipo de mensajes, comenzaron a pensar que a las mujeres se les estaba yendo la cabeza con este tipo de discursos. Si el objetivo de algunas partes interesadas era acabar generando desconfianza entre la unión afectiva de un hombre y una mujer, sintiéndolo mucho, a grandes rasgos, lo lograron. La familia tradicional está en peligro en el siglo XXI. La pregunta sería: 
¿Estaba en peligro y por ello los medios comenzaron a hablar de esta situación, o fue a raíz de que los medios comenzaron a magnificar este problema, lo llegamos a convertir en un serio problema? Tengo mis dudas en este sentido. Quizás pusimos esta guerra de sexos entre las películas más vistas, y gracias a ello se convirtió en la película más vista.

Al problema de los medios de comunicación se le sumó el problema de los creadores de contenido. Y es que un creador de contenido, siendo honestos, busca un nicho que le genere una interacción que le permita ganar dinero. La guerra de sexos era un tema candente en este sentido. 
En el caso del odio entre hombres y mujeres, existen demasiados interesados. Por una parte, los propios medios de comunicación y creadores de contenido que cubren este tipo de contenido que genera odio, y por tanto alimenta la interacción de los usuarios. Por otra parte, la desunión entre hombres y mujeres como forma de dirigir al 50% de la población (mujeres) hacia una ideología política concreta. Si a esto le añadimos la ideología completa, la división es mucho más amplia, pues ya también incluirían dentro de un mismo grupo a mujeres, trans, homosexuales, inmigrantes y todo colectivo al que se le ha hecho creer que existe un enemigo común. 
De esta manera, el partido político hace suyos a un grupo de colectivos que, sumados entre sí, son un grupo bastante amplio de personas. Los beneficiados en este sentido serían los interesados en hacerse con estos colectivos. 
Las víctimas: todo el mundo. Y con el tiempo nos daremos cuenta de eso.

La INVOLUCIÓN del siglo XXI - Un análisis de los problemas de la sociedad actual.

La Involución Del Siglo XXI - A. Carlos González by David Villota


domingo, 9 de febrero de 2025

LIBROS "VIAJE A LA CIUDAD ETERNA" y "LA LUZ QUE LA CREACIÓN ANHELA": EN LA BÚSQUEDA DEL SENTIDO DE LA VIDA por DR. ANDREAS MAY 🔁

VIAJE A LA CIUDAD ETERNA
En la búsqueda del sentido de la vida

Viaje a la ciudad eterna es un ensayo que invita al lector a un viaje de pensamiento, en el que se buscan y se encuentran respuestas viables a las siguientes preguntas fundamentales de sentido: «¿De dónde vengo?», «¿cuál es el sentido de mi vida?», «¿qué viene después de la muerte?» y «¿cuál es el objetivo de la humanidad?».
El motor de este viaje de pensamiento es la búsqueda de la verdad objetiva y unívoca. El viaje comienza con preguntas filosóficas, continúa con una parte de ciencias naturales, que trata de la evolución, y conduce al cristianismo. 
Las observaciones recogidas en el libro, muestran que podemos encontrar las respuestas a nuestras preguntas existenciales en el cristianismo. Por lo tanto, se toma una nueva y fresca mirada al cristianismo. 
El libro muestra que el conocimiento científico y la revelación cristiana no se contradicen entre sí, sino que se complementan. La sinopsis de los resultados de las ciencias naturales con las verdades de la fe cristiana crea un cuadro impresionante, en el que la libertad humana juega un papel central.
INTRODUCCIÓN

Este libro es probablemente diferente a cualquier otro que haya leído hasta ahora. Quizás lo haya intuido al hojear el índice, ya que junto a preguntas filosóficas y temas científicos, aborda una temática religiosa amplia. Se preguntará si no habrá que hacer encaje de bolillos para conjugar cosas tan dispares. Antes que nada, tengo que confesar que lo he escrito pensando especialmente en todos los buscadores del sentido de la vida y de la verdad. Para mí, estos buscadores de sentido de la vida son personas que buscan responder a las tres preguntas más fundamentales del hombre: «¿De dónde vengo?», «¿Cuál es el sentido de mi vida?» y «¿Qué hay después de la muerte?».

A mi entender, buscadores de la verdad son todos los seres humanos que no quieren conformarse con lo que la sociedad actual les ofrece, todo un abanico de posibles diversas «verdades» bajo una clara premisa: 
«Elige las verdades que te plazcan; construye tu concepto privado del mundo como te guste; pero no te atrevas jamás a postular, ¡que tu verdad es válida también para los demás!». 
Los buscadores de la verdad son personas, que no han abandonado la esperanza de que existe una verdad única, realmente verdadera entre todas las múltiples «verdades» inconexas o incluso contradictorias que, hoy en día, se ofrecen en cualquier mercado. Anhelan una verdad que sea igualmente válida para todos los seres humanos y que dé sentido a todo. 
Los buscadores de la verdad son personas que se atreven a creer que, esa verdad objetiva y absoluta nonos está completamente oculta, sino que podemos aproximarnos a ella y reconocerla progresivamente desde nuestras limitaciones.

Este libro quiere ayudar al lector a acercarse a esta verdad objetiva y absoluta para conocerla cada vez más. Aquí se entiende por conocer, no solo un conocimiento puramente intelectual, sino un conocimiento que puede abarcar y llenar toda la vida, y darle un sentido profundo e indestructible. Sí, se trata de una verdad que puede y quiere dar un sentido colmado a cada vida humana, al sufrimiento y a la muerte y una esperanza sostenible para la eternidad. Ese camino es el que quiero recorrer con el lector en este libro. 

La búsqueda de la verdad siempre ha sido un leitmotiv, un tema principal de mi vida. Puede que también haya sido el suyo. 
En mi investigación científica como geólogo y paleontólogo, así como en mi vida espiritual y en mis relaciones interpersonales, siempre le he dado mucha importancia a la verdad. De modo metódico, pongo en cuestión absolutamente todo y trato de comprobarlo lo mejor posible antes de creerlo. 

Con esta búsqueda de la verdad también comienza la historia de este libro, hace ya cuarenta años. Mi entusiasmo por la paleontología y por el cristianismo siempre despertó, y sigue haciéndolo, controversias con la gente con la que me encuentro. Una y otra vez tuve y tengo que justificar cómo puedo creer en Dios como un científico razonable o cómo puedo estar convencido de la evolución siendo un buen cristiano. Más que en otros asuntos científicos, es en el campo de la evolución donde se libra una batalla mucho más cruenta por el dominio de las mentes. Probablemente sea porque el tema de la evolución siempre incluye la pregunta sobre el origen del ser humano, la cuestión «de dónde venimos». Y eso nos afecta más que cualquier otra cosa; porque la respuesta a la pregunta de dónde venimos incide directamente sobre las respuestas a las cuestiones de «quiénes somos» y «cuál es nuestra meta». 

He lidiado intensamente con todos estos interrogantes a lo largo de mi vida; porque para mí, como para muchas otras personas, es importante vivir una vida verdadera y auténtica. En mi opinión, esforzarse por la veracidad y la autenticidad es una condición necesaria e imprescindible para vivir una vida plena y verdaderamente feliz.

Sin embargo, pasó mucho tiempo y sucedieron muchas cosas en mi vida antes de que por primera vez intentara plasmar en papel mis pensamientos sobre estos temas: me doctoré en ciencias naturales en una universidad alemana, escribí numerosas publicaciones geológicas y paleontológicas1, empecé una nueva carrera profesional como informático, me mudé a Madrid para casarme con una encantadora española y ser profesor en una universidad americana, y regresé a Alemania después de casi diez años con mi esposa española y mis cuatro hijas. Mientras tanto, mi vida espiritual se hacía cada vez más profunda y la Iglesia Católica Romana se volvía cada vez más importante para mí. 

Aquí abordaré temas que me preocupan desde hace mucho tiempo y puede que a usted también, aunque tenga otra experiencia de vida totalmente distinta a la mía. Soy un paleontólogo entusiasta y un cristiano comprometido. Conozco a cristianos de muy diversas denominaciones y grupos, así como a ateos y agnósticos. 
Gracias a este contexto tengo la ocasión de conocer de un modo estrecho las muy diferentes opiniones sobre el tema de la evolución y el cristianismo. Sin embargo, yo no experimento que mi fe cristiana y la paleontología se opongan en lo más mínimo. 
El libro presenta una síntesis que orienta mi vida y que tal vez pueda dar luz a preguntas que se mantienen abiertas en su mente. 

El resultado de este recorrido intelectual y espiritual da lugar a este libro cuyas pretensiones resumo así: 

—Está dirigido a personas que busquen la verdad, que posean la voluntad de entrar sin prejuicios en este territorio. Es por esto que puede ser leído con independencia del nivel de conocimiento que se posea. Es adecuado tanto para personas con amplios conocimientos de ciencia o religión como para las que desconocen ambos ámbitos.
—El libro apunta a aquellos que buscan el sentido y la meta de su vida. En particular, a personas con una visión del mundo formada o influenciada por las ciencias naturales y que no se contentan con cualquier respuesta a su búsqueda del sentido y/o sus anhelos espirituales, sino que demandan una respuesta que se tome en serio sus conocimientos científicos.
—Se ofrecen al lector respuestas viables a las preguntas más fundamentales del hombre: 
«¿De dónde vengo?», «¿Cuál es el sentido de mi vida?», «¿Qué hay después de la muerte?»y «¿Cuál es la meta de la humanidad?». 
He puesto especial cuidado en presentar el estado actual de la investigación científica sobre la evolución humana, como parte de la respuesta a la cuestión: «¿De dónde vengo?».
—Partiendo de la visión científica del mundo que prevalece en la actualidad, apunto a una ruta hacia una vida plena. 
El libro ofrece una vista nueva y fresca del cristianismo que penetra en las verdades fundamentales de la fe. Descubrimos que el cristianismo no es una polvorienta reliquia del pasado, sino un camino hacia la verdad objetiva y el sentido de la vida. Este camino es factible para muchas personas.
—Se presenta una síntesis del conocimiento científico y de la revelación cristiana, que toma en serio ambas formas de percibir el mundo y no las mutila, sino que las pone en fructífera conversación entre sí. Lejos del reduccionismo, el libro esboza las líneas maestras de una cosmovisión integral en laque las ciencias naturales y la fe se complementan de forma armoniosa y constructiva2. El objetivo es ofrecer a la persona del siglo XXI una base intelectual sostenible para su vida. 

Lo que estoy formulando aquí son metas muy altas. Estoy seguro de que a usted también se lo parecen. Además, hay un gran número de ensayos y libros que tratan aspectos individuales de los temas abordados aquí. He consultado más de 1.300 publicaciones,de las cuales sólo he citado en el libro las 701 más recientes e importantes. Si se quiere llegar a las fuentes actuales de investigación, a menudo es mejor leer muchos artículos de revistas que unas pocas monografías. Sin embargo, estos 1.300 publicaciones son solo una pequeña parte del número total. Lo que falta es una sinopsis completa. Todos estos artículos y libros solo presentan aspectos puntuales. Además, a menudo están escritos desde perspectivas tan diferentes que no es fácil unirlos. Para un no especialista, a menudo es muy difícil saber qué publicaciones hay que tomar enserio y cuáles no tanto. En resumen, usted, como lector, tiene entre sus manos un libro fruto de ese arduo trabajo en el que se ha separado ya el trigo de la paja, ofreciéndole ahora un pan fácil de digerir a la par que nutritivo. 

Para abordar la escritura de este libro, me siento respaldado por mi doctorado en paleontología y los cuarenta años que he dedicado a la investigación en este campo, estoy familiarizado con los modelos que tienen las ciencias naturales para explicar el mundo. Como cristiano, soy miembro de una religión mundial, que existe desde hace 2000 años y que quiere abarcar y dar sentido a la vida. Me gano la vida como informático. Soy esposo, padre de cuatro hijas y vivo la vida de un empleado muy normal del siglo XXI en Alemania. 

Paleontólogo, informático y cristiano, esos son tres modos muy diferentes de percibir y explicar el mundo. Exactamente por eso he tenido siempre el afán de encontrar la verdad más profunda, poner en diálogo ópticas diferentes y enlazar distintos puntos de vista para alcanzar a vivir una vida auténtica e integrada. Les hablaré un poco más sobre mí y mi vida en el capítulo Retrospectiva al viaje, que concluye este libro. No tengo un título universitario en filosofía o teología, sin embargo, todos los lectores que quieran profundizar en las discusiones filosóficas o teológicas actuales encontrarán referencias a literatura moderna en los lugares apropiados del libro. Para quien todavía tenga dudas sobre mi cualificación en cuestiones teológicas, he publicado cinco artículos (May 2021a, 2021b, 2022, 2023a, 2023b) en revistas internacionales de teología en lengua inglesa revisadas por pares en los últimos años. Además, este libro forma parte del proyecto de investigación «Understanding Reality (Theology and Nature)», dirigido por el Prof. Dr. Johan Buitendag, Departamento de Teología Sistemática e Histórica de la Facultad de Teología y Religión de la Universidad de Pretoria (Sudáfrica). Pertenezco al grupo de investigación del profesor Buitendag.

Tras años de formación y trabajo personal, en este momento, me siento suficientemente preparado para abordar la escritura del libro que tiene en sus manos. Sin embargo, eso no me bastaría si yo fuera el lector de este libro; porque yo mismo he leído cosas espeluznantes en demasiadas publicaciones de expertos generalmente reconocidos o autoproclamados. Y aquí se trata de lo más importante, del sentido de la vida, respectivamente, su vida.

Para que usted pueda entender y comprobar que mis líneas de pensamiento están basadas en datos reales doy numerosas referencias bibliográficas y documento con la mayor precisión posible mis fuentes de información. Lo hago como se hace en muchas revistas científicas: 
escribo el autor y el año de publicación en el texto normal, y con eso se puede encontrar el trabajo en la bibliografía. Utilizo las notas a pie de página solo para las notas marginales y los comentarios complementarios que puedan distraer dela línea de pensamiento del texto principal. Soy consciente de quelas referencias a veces pueden ralentizar un poco la fluidez de la lectura, y que sería más cómodo prescindir de las citas. Pero no quiero contarle una historia fácil de consumir, sino que quiero ir con usted a la búsqueda de la verdad objetiva, la búsqueda del sentido de la vida y la búsqueda de la trascendencia. Por eso quiero y necesito ser lo más honesto y preciso posible.

He escrito este libro para los buscadores de sentido y de la verdad, porque yo mismo me considero uno de ellos. Tengo la valentía de afirmar que he encontrado un camino para aproximarme a esa verdad objetiva y absoluta. Esa verdad da un sentido profundo e indestructible a mi vida y a cada vida humana. No he descubierto el camino solamente por mí mismo o por inteligencia propia, sino que en mi vida he recibido muchísima ayuda. Con este libro me gustaría compartir este camino con usted. Sé que hoy en día estas palabras resultan escandalosas por dos motivos. Por un lado, afirmo que existe una verdad objetiva, válida no solo para mí, sino también para todos los seres humanos. Por otro lado —y eso es lo decisivo— en este libro propongo un camino para aproximarse a esa verdad objetiva. Le invito a comprobar por sí mismo, si considera válido lo que escribo. 

Este libro quiere invitarle de todo corazón a plantearse nuevamente las preguntas existenciales. Leerlo puede ofrecerle un acercamiento novedoso a estas cuestiones y quizás abrir horizontes desconocidos para su vida. También esta obra puede serle muy valiosa si tiene interés por los seres vivos. Quizás se haya preguntado, cómo puede compatibilizarse la teoría científica de la evolución con la enseñanza religiosa de la creación. Y espero que disfrute leyendo un resumen breve de lo que se sabe hoy sobre la evolución del hombre. 

Con todo —independientemente, de cuán diferente sea su punto de partida o su motivación—, quisiera hacer un viaje, en el cual nos expondremos a preguntas existenciales, buscaremos respuestas y nos enfrentaremos a las consecuencias. ¡No se preocupe!No va a necesitar una capacidad intelectual especial. Solamente necesita desear conocer la verdad y estar en disposición de buscarla honradamente, no tener miedo a cuestionarse, hacer observaciones desde distintos ángulos e ir razonando de una forma sistemática los hallazgos. No tema abandonar clichés infundados por amor a la verdad y la honestidad. Le prometo que este libro, en su totalidad, lo he escrito desde el anhelo profundo por conocerla verdad y desde la honestidad, y por eso voy a ser tan veraz y honesto como pueda. 

El contenido de este libro está enfocado a mostrar un camino para encontrar la verdad objetiva y el sentido de la vida. No postulo que sea el único camino posible, pero estoy convencido que es un sendero transitable para muchas personas. Si admito que existe una verdad objetiva y absoluta, entonces lógicamente, esta verdad tiene que afectar, no solo a la esfera material sino también, en el sentido más amplio, a la religiosa. Aspectos diferentes de la misma verdad pueden complementarse entre sí sin llegar jamás a contradecirse. Esto debe constituir una característica axial de esa verdad objetiva, que da a todo un sentido profundo y que todo lo relaciona satisfactoriamente entre sí. Claro está, que no puedo escribir sobre «todo», ya que soy un ser humano limitado. Tanto en la elección de los temas como en la profundidad con que la que los trato, me he ceñido a lo que, en mi opinión, es necesario para comprender y seguir mis razonamientos. 

Para empezar, el libro aborda las cuestiones fundamentales de si hay alguna verdad y por qué existe el universo, adentrándose rápidamente en el campo de las observaciones científicas. Aquí seda una importancia central al tema de la evolución y se presenta el estado actual de los conocimientos sobre la evolución del hombre. En este contexto, dedicaré un espacio relativamente amplio al área conflictiva entre creación y evolución, ya que sé por experiencia propia que las personas que buscan en este difícil terreno pueden perderse con demasiada facilidad. A partir de los resultados de los capítulos puramente científicos, se sucede el capítulo final, Creación y evolución, en el que se destilan algunos rasgos importantes del Creador. Tener en cuenta los hallazgos de las ciencias naturales modernas, nos ayuda a conocer mejor al Creador del universo, sin tener que recurrir (incluso ahora) a las tradiciones religiosas.

El libro afronta entonces la cuestión de cómo un Ser superior puede comunicarse con nosotros. A partir de ahí, se elabora un catálogo de criterios que se utilizan para averiguar qué cosmovisión o religión se corresponde más con la verdad. Las observaciones recogidas en el transcurso del viaje del pensamiento muestran que podemos encontrar las respuestas a nuestras preguntas de sentido en el cristianismo. Por ello, el último capítulo de la primera parte, ofrece una breve visión sobre los contenidos básicos de la fe cristiana y responde a las siguientes preguntas fundamentales:

¿De dónde vengo?», «¿Cuál es el sentido de mi vida?», «¿Qué hay después de la muerte?» y «¿Cuál es la meta de la humanidad?». 

Quiero revelarle ya desde ahora, que la meta de este viaje es la «Ciudad Eterna», en donde los seres humanos de todos los tiempos y todas las razas van a vivir juntos eternamente felices. Después de haberle conducido hasta allí en la primera parte de este libro, la segunda parte tratará de la vida para y en la «Ciudad Eterna». 
Este paseo por la «Ciudad Eterna» intenta mostrar una vista nueva y fresca del cristianismo. En el caso de que ahora comience a fruncir el ceño y piense que el cristianismo no puede decirle nada más, quisiera rogarle, más insistentemente si cabe aún, que no abandone la lectura. Estoy convencido, de que va a descubrir novedades importantes que van a ayudarle a revisar su opinión sobre el cristianismo. 

En la segunda parte del libro —titulada La Ciudad Eterna—presento en primer lugar importantes puntos comunes que tienen todos los cristianos. Después, se examina lo que el cristianismo tiene que decir sobre el sufrimiento. A continuación, se aborda el tema del pecado, seguido de un capítulo sobre la muerte, la resurrección y la vida eterna. Después examino Los relatos de creación del libro Génesis y constituyo así el puente hacia el capítulo Cristianismo y evolución: una síntesis, que es el punto culminante del libro. En dicho capítulo encontrará una importante combinación de los resultados científicos de la primera parte del libro con las verdades cristianas de la fe en la segunda parte del libro. Se demuestra que el conocimiento científico y la revelación cristiana no se contradicen, sino que se complementan. Esto es especialmente cierto para el tema de la evolución y la creación. Surge un cuadro impresionante en el que la libertad humana juega un papel central. El libro concluye con el capítulo Retrospectiva al viaje. Aquí no me limito a un resumen con comentarios, sino que lo complemento con acontecimientos de mi experiencia personal. 

Como podrá ver, el libro tiene una estructura muy clara, una argumentación muy trabajada de modo que cada capítulo se apoya en el anterior siendo todos premisas de la conclusión. En puntos clave de la primera parte del libro, plantearé cuestiones fundamentales. Para cada una de estas preguntas hay varias respuestas posibles y cada una de ellas conllevará consecuencias para la continuación del viaje. Por eso, usted verá dónde se separan los caminos y podrá decidir, honestamente, qué dirección quiere tomar. Debido a que estas preguntas encierran aspectos válidos para todos los hombres y otros quizás no tanto, habrá en el camino tramos que recorreremos juntos y otros que quizás recorrerá en solitario. 

Como puede ya atisbar, en algunos casos, ni las preguntas ni las respuestas serán en absoluto nuevas. Sin embargo, le prometo que el viaje le resultará muy enriquecedor, interesante y en algunos puntos seguramente sorprendente. Esta es mi apuesta. 

Y ahora, por favor, tome asiento y ajústese el cinturón porque el viaje que comienza aquí no será en absoluto tranquilo. 

Mientras se abrocha, quiero comentarle que este libro está basado en un manuscrito que había preparado para mis compatriotas alemanes. Estoy muy agradecido a mi esposa, Ana Mª Contento, por su apoyo incansable. Además, doy muchas gracias a la Sra. María Dolores Toves (Madrid) y al Sr. Javier Menárguez MD PhD (Madrid) porque han revisado el español de mi traducción. También quiero expresar mi agradecimiento a todas las otras personasen Alemania y España que ayudaron a mejorar el manuscrito.
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1 Por si acaso usted se preguntase ahora qué he hecho como geólogo y paleontólogo, puede bajar mis publicaciones de las siguientes páginas de internet: https://www.researchgate.net/profile/Andreas-May-2https://independent.academia.edu/AndreasMay
2 Golshani (2020: p. 447) sostiene que la investigación científica necesita como base una cosmovisión integral, en la que la ciencia y la fe se complementen. Por lo tanto, me gustaría invitar a los lectores que son científicos naturales a que consideren hasta qué punto la cosmovisión presentada en este libro podría serles útil.

Cristianismo y evolución:
unas tesis para la enseñanza de la religión

Referencia: Andreas May (2024): Viaje a la ciudad eterna

  • El libro del Génesis afirma que Dios creó todo. Pero el libro del Génesis no quiere describir cómo Dios creó todo. Por eso, al principio del libro del Génesis hay dos relatos de la creación muy diferentes uno al lado del otro. [Referencia: pp. 315-322] Las ciencias naturales modernas proporcionan una cantidad abrumadora de pruebas de que a) el universo y la Tierra tienen miles de millones de años de edad y b) la abundancia actual de seres vivos se ha desarrollado en el camino de la evolución. [Referencia: pp. 49-121] 
  • Dios creó el universo con las condiciones necesarias para que la vida pueda desarrollarse libremente: a) la indeterminación de la física cuántica y b) la sintonía exacta de las constantes físicas. [Referencia: p. 143, p. 329, pp. 133-135 ] 
  • Dios ha dado a la vida la libertad de desarrollarse según sus propias leyes. Dios intervino varias veces en la historia de la Tierra para promover el surgimiento y desarrollo de la vida inteligente. [Referencia: pp. 136-146] 
  •  Dios ha creado al hombre en el camino de la evolución para que tenga la máxima libertad. El hombre debe poder decidir libremente a favor o en contra del amor de Dios. Este máximo de libertad solo es posible a través de la evolución. [Referencia: pp. 260-261, pp. 347-349] 
  • Para que los seres humanos puedan vivir eternamente con Dios, Dios da a cada ser humano un alma inmortal. El alma no ha surgido de la evolución ni está compuesta de energía o materia, sino que es un regalo de Dios desde la trascendencia. [Referencia: p. 102-132, pp. 294-296] 
  • En la Caída del Hombre (Génesis 3), los seres humanos se dejaron seducir por el diablo. Los seres humanos querían ser como Dios. Como resultado, los seres humanos perdieron gran parte de su libertad y se convirtieron en esclavos del pecado. [Referencia: p. 267-291, p. 329, p. 343, pp. 348-349] 
  • Jesucristo, el Hijo de Dios, se hizo hombre, murió en la cruz y resucitó de entre los muertos para liberarnos de la esclavitud del pecado y abrirnos el camino hacia la comunión eterna con Dios Padre. [Referencia: pp. 281-286, p. 329, pp. 349-352] 
  • Todos los hombres que en su vida terrenal se deciden por Dios y responden a su amor vivirán eternamente en comunión con el Dios trino. [Referencia: pp. 293-313]
LA LUZ QUE LA CREACIÓN ANHELA
El «viaje a la ciudad eterna»


El ensayo «La luz que la creación anhela» ofrece una síntesis de investigaciones científicas, verdades de la fe cristiana y consideraciones teológicas. Por un lado, este libro abre horizontes completamente nuevos y, por otro, aterriza la fe cristiana con orientaciones prácticas para la vida cotidiana.
En una secuencia didáctica, este libro retoma primeramente el primer libro de Dr. Andreas May, «Viaje a la ciudad eterna», con temas como la evolución, la vida en la Tierra, el cristianismo, la imago Dei y el alma. 
A continuación, el autor esboza una gran síntesis, penetrando ampliamente en el misterio de Dios y recorriendo la historia del mundo desde el Big Bang hasta la culminación de la creación.
La tercera parte del libro está enfocada en la vida cotidiana del cristiano y presenta diversas ayudas en el camino del seguimiento de Cristo. 
La cuarta parte también está muy orientada a la práctica, ya que trata del amor, la sexualidad, el matrimonio y la castidad.
La quinta y última parte del libro aborda temas concretos de la vida cotidiana y subraya la importancia de la cristiandad para el futuro del género humano. 
La humanidad se encuentra en medio de un conflicto de proporciones cósmicas, siendo la unidad de la cristiandad de importancia decisiva para el desenlace de este conflicto. Por ello, la cuestión de cómo podemos acercarnos a la unidad de la cristiandad es un tema central de la quinta parte.

«La luz que la creación anhela» es una ayuda y un estímulo para reflexionar para toda persona que quiera vivir su cristianismo con autenticidad ahora, en el siglo XXI. Este libro es completamente comprensible, incluso si aún no se ha leído el primer libro de Dr. Andreas May, «Viaje a la ciudad eterna».

Introducción

Me llamo Andreas May. Vivo en Alemania. «Andreas» es un nombre de pila masculino común en Alemania, y «May» es un apellido común en Alemania.

¿Por qué leer un libro escrito por alguien con un nombre tan común?

Quizás haya leído mi libro «Viaje a la ciudad eterna - En la búsqueda del sentido de la vida» (May 2024d) y que le haya gustado tanto que ahora quiera leer la continuación. En ese caso, no hace falta que le cuente más sobre mi, porque ya le relaté lo esencial sobre mi en el libro. Además, ya tiene ciertas expectativas. Estoy seguro que se verán superadas, porque el libro que tiene ahora en sus manos complementa y profundiza lo que escribí en su momento.

En caso de que aún no conozca mi libro «Viaje a la ciudad eterna» (May 2024d), debo decir en primer lugar que este libro -al igual que el anterior­ ofrece una síntesis de investigación científica, verdades de la fe cristiana y consideraciones teológicas. Esta síntesis no solo proporciona al lector respuestas viables a las preguntas más fundamentales del hombre -«¿de dónde vengo?», «¿cuál es el sentido de mi vida?», «¿qué hay después de la muerte?» y «¿cuál es la meta de la humanidad?», sino que también da recomendaciones concretas para el propio comportamiento.

Para que usted pueda entender y comprobar mi forma de pensar, doy numerosas referencias bibliográficas y documento con la mayor precisión posible mis fuentes. Lo hago como se hace en muchas revistas científicas: escribo el autor y el año de publicación en el texto normal, y con eso se puede encontrar el trabajo en la bibliografía. Utilizo las notas a pie de página solo para las notas marginales, los comentarios complementarios y referencias bibliográficas extensas que puedan distraer de la línea de pensamiento del texto principal. 

Soy consciente de que las referencias a veces pueden ralentizar un poco la fluidez de la lectura, y que sería más cómodo prescindir de las citas. Pero no quiero contarle una historia fácil de consumir, sino que quiero ir con usted a la búsqueda dela verdad objetiva.

Se nos ofrecen historias fáciles de consumir desde todos los ángulos posibles: por un lado, los ateos como Hawking & Mlodinow (2010) intentan explicar todo el universo sin Dios, y por otro, los creacionistas niegan la historia de la Tierra y la evolución. El calvinismo sostiene que los seres humanos no gozan de una libertad relevante, sino que Dios ha predeterminado desde el principio qué personas alcanzarán la salvación eterna y cuáles acabarán en la condenación eterna (Beeke 2011: p. 74). También existe la ideología de género, que afirma que podemos decidir libremente si somos hombres o mujeres (¿o algo más?). Además, hoy en ella hay muchas personas que ignoran y niegan conscientemente hechos evidentes. Por desgracia, algunos de ellos son políticos muy influyentes.

Nuestro mundo es complejo, muy complejo, y por eso discrepo de aquellos que me cuentan historias simples. Nuestro mundo es hermoso, pero no es toda la realidad y está amenazado. Para entender cómo encajan las cosas y qué podemos hacer para que el futuro no sea una distopía, sino algo bueno, no debemos confiar únicamente en las ciencias naturales o en la teología. Debemos considerar las diferentes partes de la verdad y ver cómo encajan entre si. En «Viaje a la ciudad eterna» comencé con esto y ofrecí una visión general. En este libro profundizo y complemento esta síntesis de las ciencias naturales, la filosofía y la fe cristiana. Esta síntesis también tiene consecuencias en mi forma de pensar y actuar en el día a día.

Llegados a este punto, permítanme narrar a todos los lectores que no me conocen algo más sobre mi, para que vean que no soy uno de cien «Andreas May» arbitrariamente intercambiables, sino, por el contrario, muy adecuado para escribir este libro.

Para empezar, soy un geólogo y paleontólogo entusiasta desde mi juventud. Eso significa que las piedras me fascinan, los fósiles me hablan de la vida pasada y la historia de la Tierra me resulta tan familiar como mi propia biografía. Por otra parte, soy un cristiano convencido. Mi entusiasmo por la paleontología y por el cristianismo siempre despertó y sigue haciéndolo, controversias con la gente con la que me encuentro. No me canso de justificar cómo puedo creer en Dios como científico razonable o cómo estar convencido de la evolución y ser un buen cristiano. Es precisamente en el campo de la evolución donde actualmente se libra una batalla que divide a los cristianos una vez más.

Con todos estos interrogantes he lidiado intensamente a lo largo de mi vida. Porque en mi opinión, esforzarse por ser veraz y auténtico es una condición necesaria e imprescindible para vivir una vida plena y verdaderamente feliz.

Sin embargo, sucedieron muchas cosas en mi vida antes de que por primera vez intentara plasmar en papel mis pensamientos sobre estos temas: me doctoré en Ciencias Naturales en la Universidad de Münster (Alemania), escribí numerosas publicaciones geológicas y paleontológicas, empecé una nueva carrera profesional como informático en Múnich, me mudé a Madrid para casarme con una encantadora española y ser profesor en una universidad americana, y regresé a Alemania después de casi diez años con mi esposa y mis cuatro hijas.

En 2017 comencé mi libro «Viaje a la ciudad eterna», que se publicó en español en 2024. Paralelamente, publiqué importantes resultados de mi investigación para el público especializado en teología. En primer lugar, apareció un breve ensayo en alemán en una antología para una espiritualidad en la era ecológica (May 2020). Luego publiqué cinco artículos (May 2021a, 2021b, 2022, 2023a, 2023b) en revistas internacionales de teología en lengua inglesa revisadas por pares. Desde 2021 pertenezco al grupo de investigación del Prof. Dr. Johan Buitendag, Departamento de Teología Sistemática e Histórica de la Facultad de Teología y Religión de la Universidad de Pretoria (Sudáfrica). He colaborado en su proyecto de investigación Understanding Reality (Theology and Nature) [=«Comprender la realidad (teología y naturaleza)»], que finalizó en 2024.

Sobre esta base, elaboré el libro «La luz que la creación anhela» que tiene ante usted. Algunos aspectos de los resultados de la investigación que presento aquí ya han sido publicados en inglés en revistas internacionales revisadas por pares (May 2024a, 2024b, 2024c, 2025).
«»
Cuando un muy buen amigo mío leyó el primer borrador de este libro, me preguntó: «¿A quién diriges este libro? ¿Qué quieres conseguir con él?». Estas preguntas están más que justificadas. Por un lado, he escrito intencionadamente ambos libros -May (2024d) y este- de tal forma que grupos de personas muy diferentes disfrutarán leyéndolos: buscadores de la verdad con y sin formación científica, cristianos devotos que desean profundizar en su fe o buscan una visión global del mundo, y teólogos que quieren comprender más profundamente el significado de las ciencias naturales para la fe cristiana. Por otro lado, escribí este libro específicamente para gente como yo cuando era joven:

De adolescente, me interesaba mucho la ciencia: devoraba libros de astronomía, secaba plantas para el herbario y coleccionaba piedras con entusiasmo. También creía de algún modo en la existencia de Dios, pero Dios era para mi una nube energética en un rincón remoto del universo. En mi camino hacia un cristianismo maduro, tuve que enfrentarme a muchas cuestiones que abordo en May (2024d). Por eso el primer libro contiene todo lo que un científico necesita saber para abrirse al cristianismo y aceptarlo como su fe.

Pero hay una cosa que el libro no puede hacer: convencer a una persona de que crea en Jesucristo. Creer en Jesucristo tiene que ver con una relación personal, y una relación personal requiere un «Si» consciente por parte de la persona. Dios dice a cada persona una y otra vez: "Mira, estoy de ple a la puerta y llamo. Si alguien escucha mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaré con él y él conmigo". (Apocalipsis 3, 20). Depende de nosotros abrir la puerta de nuestro corazón a Dios. Desgraciadamente, muchas personas no abren la puerta de su corazón a Dios, ya menudo se utilizan las ciencias naturales como justificación -con afirmaciones como: «¡La investigación evolutiva ha demostrado que Dios no existe!» - o el sufrimiento en el mundo con la acusación de por qué Dios permite el sufrimiento. En realidad, mucho de esto no son más que excusas porque nosotros mismos o algo dentro de nosotros no quiere comprometerse con el cristianismo.

Por eso, el objetivo del primer libro «Viaje a la ciudad eterna» era ofrecer a los lectores respuestas viables a las preguntas más fundamentales del hombre, conducirlas hacia el cristianismo y darles una primera impresión de la belleza de la fe cristiana. Inevitablemente, hubo que descuidar la vida práctica y cotidiana de un cristiano. Esto se compensa en la presente entrega «La luz que la creación anhela». Esto significa que, además de profundizar en las cuestiones fundamentales, este libro será considerablemente más práctico. Abordaré muchas cuestiones prácticas y de actualidad que considero de gran importancia para la vida cotidiana de un cristiano.

Desde el principio fue muy importante para mí que un lector pueda comprender este segundo libro sin haber leído el primero. Por supuesto, el primer libro contiene gran cantidad de contenidos muy importantes que ningún lector deberla perderse, y que no puedo repetir en este. No obstante, he recapitulado brevemente en esta nueva entrega lo imprescindible del primero para comprender fácilmente la segunda.

La estructura de este libro es el resultado de estas consideraciones. Las cinco partes están conectadas por un hilo conductor. Al principio, recojo a los lectores y los llevo a un nivel común de conocimiento. En la primera parte - titulada "El viaje, recuerdos y profundización"-, hago un breve resumen de afirmaciones importantes del primer libro, «Viaje a la ciudad eterna» (May 2024d). Además, en esta primera parte se consideran tres temas estrechamente relacionados con el primer libro que no se trataron en absoluto o solo muy brevemente allí. Se trata de los capítulos Mecanismos de la evolución, La vida en la Tierra y su origen e lmago Dei y alma.

La segunda parte, La gran síntesis, es una continuación de la primera. En esta prosigo la intención de elaborar una síntesis de las ciencias naturales, la filosofía y las verdades fundamentales del cristianismo. 
En primer lugar, considero cómo puede explicarse satisfactoriamente la existencia del mal y del sufrimiento teniendo como telón de fondo la evolución de los seres vivos y atributos esenciales del Dios cristiano. A continuación, con el capitulo "La historia integral" completo mis intentos anteriores (May 2021b, 2023a, 2023b; 2024d: p. 323-362) de unir la historia del universo y la historia de la salvación, ofreciendo una visión global de toda la historia dela creación desde el principio hasta su culminación con Dios.

La tercera parte. Ayudas en el camino del seguimiento de Cristo, está totalmente adaptada a la vida cotidiana de un cristiano, pues trata temas como los diez mandamientos, la oración y la comunión. 
La cuarta parte del libro también está muy orientada a la práctica, pues su tema es Amor, sexualidad, matrimonio y castidad. El objetivo de las cuatro primeras partes es capacitar a los lectores para que vivan su fe cristiana de forma auténtica, convencida y convincente. 
Estas cuatro partes deben proporcionar a los lectores las herramientas necesarias para la quinta parte.
La quinta y última parte del libro se titula: La gran batalla. Aquí retomo y despliego lo que solo pude insinuar al desarrollar la síntesis en el primer libro: nuestro mundo y nosotros, los humanos, estamos en medio de una lucha entre Dios y los ángeles buenos por un lado y el diablo y los demonios por otro. Por una parte, describo algunos campos de batalla actuales; por otra, un tema central de esta quinta parte es la unidad de todas las iglesias cristianas.

En esta lucha entre Dios y el diablo, todos los seres humanos, y muy especialmente todos los cristianos, deben tomar partido y actuar, pues en esta lucha está en juego el futuro de toda la humanidad. A los cristianos se nos ha dado una responsabilidad especial, porque hemos recibido el Espíritu Santo, que quiere guiarnos y darnos fuerza. Por eso Pablo escribe: 
"Porque la creación, expectante, está aguardando la manifestación de los hijos de Dios" (Romanos 8, 19). En otras palabras: los cristianos somos «la luz que la creación anhela»

Este libro ha sido escrito para concienciar sobre esta responsabilidad y para ofrecer ayuda y orientación en el camino hacia ser «la luz que la creación anhela».

Un Epílogo breve pero muy ameno redondea y concluye este libro.

A medida que lea el libro, notará que no hago hincapié cada vez que paso de los descubrimientos científicos a las afirmaciones teológicas en este libro. Tengo dos razones para ello: En primer lugar, este libro está dirigido de forma especial a las personas que han aceptado la le cristiana; por lo tanto, ya no necesitan una señal de advertencia cada vez que se abandona el terreno firme dela ciencia empírica. Por otra parte, ya el primer libro elaboró que las ciencias naturales y la fe cristiana se complementan y que la imagen completa solo surge cuando se contemplan conjuntamente. Precisamente esta sinopsis es también una preocupación central de este segundo libro.

Antes de que empiecen a leer el libro en sí, me gustarla aprovechar esta oportunidad para agradecer a todas las personas que en Alemania, España y otros países han contribuido a mejorar este libro. Estoy muy agradecido a mi esposa, Ana Mª Contento, por su apoyo. Además, doy muchas gracias al Dr. Francisco Javier Menárguez (Madrid), a la Sra. Josefina Capote (Alemania), al Padre Filipe Vaz Pardal (Filipinas), a la Hna. Ana Munain (misionera Verbum Dei, Valencia) y a la Sra. María Dolores Toves (Madrid) por haber revisado mi español.

sábado, 31 de agosto de 2024

LIBRO " EL ALMA EN LA PIEDRA" por JOSÉ VICENTE PASCUAL ⛬ 🐻


EL ALMA EN LA PIEDRA

Altamira, 13.000 a.C.
El clan Tiznado lucha por 
sobrevivir en un entorno hostil.

Altamira, 13000 a. C. El clan Tiznado se reúne en torno a la hoguera, frente a la gran cueva que los protege del mundo. Ibo Huesos de Liebre, hábil rastreador, también experto en representar imágenes en los techos y paredes del sagrado refugio, trae noticias sobre la próxima cacería: ha localizado el cubículo donde se guarecen una osa y sus dos oseznos. La joven Ojos Grises escucha encandilada el relato del cazador. Abajo, en el valle, tribus de ancestrales adversarios del clan Tiznado esperan la menor oportunidad para acabar con sus enemigos. El destino de lucha y supervivencia está marcado, aunque Ibo Huesos de Liebre intuye que para los suyos no hay futuro sin conocimiento, sin saber quiénes son y por qué habitan en este lado de la existencia, el territorio de los Aún Vivos. El drama de la vida, la esperanza y la muerte, aguardan como siempre a unos y otros.
«La gente entiende fácilmente que los “primitivos” 
cimenten su orden social mediante creencias 
en fantasmas y espíritus, y que se reúnan 
cada luna llena para bailar 
juntos alrededor de una hoguera. 
Lo que no conseguimos apreciar 
es que nuestras instituciones modernas 
funcionan exactamente sobre la misma base». 
Yuval Noah Harari, Sapiens

«Me gustaría saber qué es lo cierto. 
No me gusta no saber». 
Carl Sagan, Cosmos

Nota del autor

Todos los períodos históricos han tenido épocas de esplendor. El Paleolítico superior es una «edad dorada», previa a la escisión entre el ser humano y la naturaleza que supuso el inevitable avance neolítico. 

La Biblia, en el mito de Caín y Abel (por citar un texto clásico, de todos conocido), da buena cuenta de este paso traumático y decisivo en la evolución de nuestra especie. Existe un continuo cultural en la historia que pone de manifiesto la intervención de la conciencia como necesario agente de progreso y, al mismo tiempo, elemento de reflexión sobre sí misma. 

Al homo sapiens paleolítico le inquietaban las mismas preguntas trascendentes que a nosotros: el porqué del mundo, de los fenómenos y las cosas; y, sobre todo, el porqué de ellos mismos, su razón de ser y su motivo de estar: su causa y su propósito. 
Desde su origen como disciplinas científicas, hasta hace poco, la historiografía y la descriptiva estudiaban el arte prehistórico como expresión de inquietudes mágico-religiosas y, en todo caso, ornamentarias. Sin embargo, las últimas aportaciones de la arqueología y la antropología dirigen su atención hacia un aspecto inédito: el arte rupestre expresivo del interrogante humano, la mirada introspectiva y la posibilidad cognitiva; una representación de conocimientos avanzados por medio de las utilidades tecnológicas al alcance de la humanidad en aquel tiempo. 

Dichas propuestas de investigación trabajan sobre la hipótesis de que el arte parietal, así como algunas muestras de artesanía objetuaria, intentaron representar y reproducir el movimiento por medio de desarrollos gráficos combinados con efectos de luz y sonido. 

El arqueólogo y divulgador Marc Azéma, tras años de investigación sobre numerosos escenarios minuciosamente observados, ofrece una conjetura plausible al tiempo que novedosa acerca de esta cuestión: «Desde el principio, el hombre hizo su cine», escribe en su libro Origines paléolithiques de la narration graphique. Según esta teoría, desarrollada en varias publicaciones y documentales, muchos siglos antes de Edison y los hermanos Lumière, las paredes de las cuevas y los objetos decorados por artistas paleolíticos dieron testimonio de la creación de procesos gráficos, técnicas y narrativas que caracterizan una verdadera «prehistoria de la tecnología descriptiva». 

El trabajo de campo en «museos» prehistóricos como Altamira, la cueva del Castillo y los yacimientos del valle de Vézêre, entre otros lugares, e igualmente el examen minucioso del «figurativo analítico» rupestre con ayuda de potentes medios científicos, confirman la hipótesis de que en las paredes y techos de aquellos ancestrales refugios están ciertamente representadas (pintadas) las inquietudes cotidianas del homo sapiens en torno a la actividad cinegética y la supervivencia; pero también están escritos los primeros libros de filosofía y ciencia de la humanidad. 

El alma en la piedra es una obra de ficción que aborda desde esta exclusiva vertiente —la pura ficción— unos momentos trascendentales de la historia: cuando, florecida la conciencia en caudalosa curiosidad sobre su hábitat y sentido último, se empeña el ser humano, como siempre ha hecho, en comprender el mundo y entenderse a sí mismo. Por simple motivo de cercanía cultural, y porque la de Altamira es la única cueva donde se alberga arte prehistórico que he tenido oportunidad de visitar (hace de eso muchísimos años), he ambientado la acción de la novela en este entorno, o muy parecido. Si bien, los hechos narrados en El alma en la piedra podrían haberse desarrollado en cualquier lugar del sur de Europa y en cualquier momento entre 14000 y 10000 a. C. 

Sobre el uso del lenguaje en esta novela, tanto por la voz narradora como por los personajes integrados en el argumento, creo conveniente anticipar la siguiente explicación: He reflexionado mucho en el tono de la historia —lo que sin duda acrecienta mis posibilidades de equivocarme—: cómo debía expresarse el narrador y cómo debían hacerlo los personajes. Tal como señala Yuval Noah Harari en su estimulante ensayo Sapiens, el lenguaje es simultáneamente un elemento generador fundamental en la revolución cognitiva humana y el resultado más eficiente de esta, en razón de las necesidades y anhelos que aunaban la actividad común de nuestros primitivos antepasados. 

Señala Harari, creo que con acierto: «Nuestro lenguaje evolucionó como un medio de compartir información sobre el mundo. Pero la información más importante que era necesaria transmitir era acerca de los humanos, no acerca de los leones y los bisontes. Nuestro lenguaje evolucionó como una variante de chismorreo. El homo sapiens es ante todo un animal social. La cooperación social es nuestra clave para la supervivencia y la reproducción. No basta con que algunos hombres y mujeres sepan el paradero de los leones y los bisontes. Para ellos es mucho más importante saber quién de su tribu odia a quién, quién duerme con quién, quién es honesto y quién es un tramposo». 

Evidentemente, no sabemos ni por lo remoto cómo hablaban los seres humanos 15000-10000 años a. C, aunque tenemos sobrada constancia de que se comunicaban entre ellos por medio de signos complejos, tanto fónicos y gestuales como gráficos, además de recurrir a abundante objetuario simbólico. Si aceptamos el principio elemental de que cuanto más desarrollada tecnológicamente es una sociedad más sofisticado es el idioma en que sus miembros interactúan, no resulta difícil imaginar que los habitantes del Paleolítico superior disponían de un acervo lingüístico nada despreciable. 

Sabemos que desarrollaron técnicas ornamentales y fabriles avanzadas, que bastantes miembros del mismo grupo humano debían ponerse de acuerdo para organizar cacerías masivas, que sanaban heridas y trataban enfermedades con métodos rudimentarios aunque en ocasiones muy eficaces; y también sabemos que habían ingeniado todo un mundo de referencias sagradas, de carácter mágico-religioso, por medio del cual intentaban no solo conjurar los peligros e inconvenientes que pudieran surgirles en su entorno cotidiano, sino también dotar de sentido y trascendencia la vida de los individuos. 

La religión en ese período (única filosofía posible) era sin duda animista, y la representación del mundo que ejecutaban y que observamos en las pinturas y demás vestigios rupestres así lo confirma. Todo ello requería la utilización de un lenguaje hablado que favoreciera la operatividad de elementos abstractos y la exposición de conceptos no tangibles aunque con capacidad para aglutinar idearios colectivos, así como de coordinar a la perfección acciones llevadas a cabo por grupos significativos de individuos en pos de una meta colectiva. Todo ello confirma mi convicción de que el lenguaje paleolítico integraba niveles superiores de la percepción y el conocimiento humanos, necesarios a la gran revolución cognitiva que facilitaría el advenimiento de la era neolítica. Ahora bien, en lo que concierne a la vida cotidiana y afanes espirituales de los pobladores paleolíticos, sabemos muy poco. 

«Suponemos que eran animistas, pero este dato no es muy informativo. No sabemos a qué espíritus rezaban, qué festividades celebraban o qué tabúes observaban. Y, lo más importante, no sabemos qué relatos contaban. Esto constituye una de las mayores lagunas en nuestra comprensión de la historia humana». (Y. N. Harari). Cualquier conjetura descriptiva sobre los detalles de la espiritualidad arcaica es un ejercicio meramente especulativo, pues las muestras e indicios son muy escasos, y los pocos que tenemos —un número muy pequeño de objetos, ajuares funerarios y pinturas rupestres— pueden ser analizados y explicados de muchas y distintas maneras. Las teorías de los científicos y sabios en la materia que afirman conocer qué anhelaban y sentían los cazadores-recolectores nos hablan más de las ideas preconcebidas de estos estudiosos que sobre las religiones en la Edad de Piedra. 

En vez de construir numerosas teorías sobre hallazgos esporádicos de restos y tumbas, pinturas rupestres y estatuillas de hueso, es mejor ser honesto y sincero y admitir que solo alcanzamos a tener ideas muy vagas y escasa certeza sobre las religiones, ritos, costumbres y lenguaje de los antiguos cazadores del Paleolítico. Es por todo lo anterior que determiné «hacer hablar» a los personajes de El alma en la piedra con la soltura y espontánea naturalidad de seres racionales contemporáneos —no olvidemos que entre los orígenes de nuestra cabal contemporaneidad neolítica y aquella humanidad prehistórica median tres milenios, a lo sumo—; si bien, en aras de la verosimilitud ficcionaria, he intentado mantener un estilo expresivo sencillo, simplificado, abundante en aliteraciones que, espero, no caigan en la reiteración. 

También he evitado en lo posible la utilización de conceptos que solo han alcanzado sentido pleno en el transcurso de la modernidad. No estoy muy seguro, pero creo que ninguno de ellos se ha colado por alguna rendija de la novela. Aparte de la elegida, tenía dos opciones más para solventar esta cuestión. 

La primera, hacer que mis personajes se expresasen a la manera de los indios en las películas del Oeste, lo que me parecía en exceso ridículo porque las tribus aborígenes americanas poseían idiomas bastante más perfeccionados que ese rejuntado de infinitivos, del todo absurdo, por el que los productores de Hollywood se han empeñado en hacerles hablar desde que se inventó el cine sonoro. 

La segunda: sobredimensionar la descripción subjetiva en la narración e inventar un idioma para momentos especiales —diálogos— en el cual se expresarían los personajes excepcionalmente, lo cual quedó de inmediato fuera de toda consideración porque mi propósito al escribir "El alma en la piedra" no era formular una rigurosa reconstrucción antropológica de una época y una civilización, sino adentrarme justamente en los terrenos más privados de los individuos: 
el florecer la conciencia y la interpretación del mundo conforme a la capacidad sapiencial de cada uno de ellos. 

De tal forma, los personajes de El alma en la piedra hablarán entre sí y para el lector como los de cualquier otra novela, en la espera por mi parte de que su llaneza y claridad lexical no quiebre lo verosímil de su trazado; también acogiéndome, en última instancia, a la benevolencia del lector, ya prevenido de que se encuentra ante una obra de ficción histórica, no ante un compendio científico… Sobre el cual, por cierto, ya me gustaría estar en condiciones y tener conocimientos de escribir.

Vale.