EL Rincón de Yanka: CIUDAD

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viernes, 14 de agosto de 2026

SOCIALISMO Y SOCIAL DEMOCRACIA: CIUDADES GLOBALIZADAS SIN ALMA, SIN VIDA, SIN LIBERTAD 🏢🏢🏭🏭

 

SOCIALISMO: 
CIUDADES  SIN  ALMA

«¿No te has dado cuenta cuando caminabas
por esta ciudad que la mayoría de sus edificios
no te decían nada, exceptuando
alguno que otro, que estaba cantando?»
«El actual habitante de los grandes centros ciudadanos
recae en un estado de salvajismo, es decir, en uno de aislamiento»

Paul Válery


Miliutin, Ginzburg, Le Corbusier: nombres distintos, una misma obsesión. Todo el siglo XX empujó en la misma dirección: borrar la ciudad heredada, desterrar el ornamento y convertir la arquitectura en una línea de producción en serie.
El socialismo no se conformó con construir edificios: construyó doctrina. Viviendas colectivas, ciudades funcionales, prefabricados en masa: todo pensado para moldear a un “hombre nuevo”. 
Lo que no servía a ese proyecto -la tradición, la intimidad, la memoria histórica- se consideraba un lastre a eliminar.

Esta idea se infiltró en el resto del mundo disfrazada de modernismo radical, de neobrutalismo, de sus herederos actuales. Hoy la huella está a la vista: centros históricos mutilados, barrios sin rostro, ciudades enteras donde el hormigón le ganó terreno al carácter.
Por eso Occidente no encuentra su lugar. Dejó que una ideología totalitaria despreciara su propio patrimonio sacrificando siglos de belleza por bloques repetidos, fríos e intercambiables. Cuando una ciudad se parece a cualquier otra, deja de pertenecerle a su pueblo.

Debemos rechazar esta tendencia destructiva. Restaurar el ornato, proteger nuestro patrimonio y recuperar la arquitectura tradicional, no es vivir en el pasado: es defender la memoria, la belleza y el legado de lo que alguna vez fue la civilización cristiana de Occidente.

Michael Wolf dedicó gran parte de su carrera a fotografiar las megaciudades, especialmente Hong Kong. Sus imágenes muestran fachadas interminables, ventanas repetidas y edificios que parecen no tener fin. Pero detrás de esos patrones casi abstractos hay miles de vidas. Cada ventana es una historia, cada apartamento una persona, cada detalle un recordatorio de cómo vivimos en las grandes ciudades. Con series como Architecture of Density o Tokyo Compression, Wolf transformó la arquitectura y el espacio urbano en una reflexión sobre el anonimato, la soledad y la forma en que las ciudades moldean nuestra manera de vivir. Su fotografía demuestra que, a veces, la mejor forma de hablar de las personas es fotografiar los lugares que habitan. ¿Hasta qué punto una ciudad también puede ser un retrato de quienes viven en ella?

La regla 3-30-300 es un estándar urbanístico creado por el experto Cecil Konijnendijk para medir y garantizar el acceso de los ciudadanos a la naturaleza en entornos urbanos. Establece que toda persona debe ver 3 árboles desde su ventana, tener un 30% de cobertura arbórea en su barrio y vivir a menos de 300 metros de un parque o espacio verde.

En qué consiste la regla

3 árboles: Ver al menos tres árboles de buen tamaño desde la ventana de tu casa.
30% de masa verde: Que el porcentaje de copa de árboles en tu barrio alcance el 30% para reducir el calor y mejorar el aire.
300 metros: Tener un parque o zona verde (de al menos una hectárea) a una distancia máxima de 300 metros de la puerta del hogar. 

El reto urbano en La Coruña: Como ocurre en la mayoría de ciudades compactas y densas, los ensanches más modernos o zonas altamente pavimentadas (como Cuatro Caminos o Pescadería) sufren déficit de dosel arbóreo o requieren caminar un poco más para alcanzar superficies verdes de gran tamaño, lo que impulsa peticiones vecinales y municipales para ganar espacio al asfalto y plantar más vegetación.
La Plaza de Pontevedra en La Coruña suspende en la regla 3-30-300, aunque cumple de forma sobresaliente con el último criterio de cercanía a zonas verdes.

Al analizar la plaza bajo este estándar urbanístico, el resultado se divide así:

3 árboles (Suspenso): Los edificios que dan directamente a la plaza o a la calle Juana de Vega sí tienen árboles de gran porte frente a sus ventanas. Sin embargo, las viviendas en las calles adyacentes más estrechas no logran ver vegetación.
30% de masa verde (Suspenso): Toda la zona del Ensanche y los alrededores de la plaza sufren un importante déficit de dosel arbóreo. El asfalto, las aceras y las paradas de autobús dominan el espacio, quedando muy lejos del 30% de cobertura vegetal requerido. Se han ejecutado proyectos del Ayuntamiento de La Coruña para renovar sus jardines y ampliar áreas verdes, pero el porcentaje global sigue siendo bajo. 
300 metros (Excelente cumplimiento): Este es su punto fuerte. A menos de 300 metros a pie (unos 3 minutos andando), los residentes tienen acceso directo a los Jardines de Méndez Núñez, un gran pulmón urbano con árboles centenarios que supera con creces la hectárea de superficie exigida por la regla. Además, la playa de Riazor y su paseo marítimo se encuentran a una distancia similar. 

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viernes, 3 de octubre de 2025

ASÍ SERÍA LA CORUÑA QUE FUE DESTRUIDA: «HOY TENEMOS UNA CIUDAD, PERO PUDO SER MONUMENTAL CON SELLO PROPIO» 🏡🏯

 



Así sería La Coruña que fue destruida: 
«Hoy tenemos una ciudad, pero pudo ser otra»
Investigadores de la Universidad de Santiago y el Centro Infográfico Avanzado de Galicia reconstruyen de forma virtual edificios desaparecidos y proyectos no realizados, entre ellos algunos de los más destacados de la ciudad en el pasado

«Hoy tenemos una ciudad, pero pudo ser otra completamente distinta de haberse conservado, no todos, pero sí edificios valiosos que desaparecieron probablemente por razones simplemente especulativas, sin atender a su interés artístico o patrimonial», afirma el coruñés Jesús Ángel Sánchez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad de Santiago, sobre la arquitectura desaparecida en La Coruña durante las últimas décadas.
La imposibilidad de volver a disfrutar de aquellas obras de arte y el interés en conocerlas mejor llevó al grupo de Investigación y Desarrollo en Artes y Humanidades a poner en marcha un proyecto para recuperar de forma virtual los inmuebles más destacados en colaboración con el Centro Infográfico Avanzado de Galicia. El trabajo llevado a cabo por casi una veintena de investigadores coordinados por Sánchez ha permitido devolver a la vida a algunos de aquellos edificios que marcaron la vida de las ciudades y villas gallegas tras una ardua labor.



«No hay planos, sobre todo planos fiables, porque puede haber dibujos o planos de épocas como pueden ser los siglos XVII y XVIII, donde hay diferencias entre el plano y lo construido, que también es importante», explica Sánchez, quien este martes ofreció una conferencia en la Real Academia Galega de Belas Artes sobre este asunto y que apunta que para conseguir definir el diseño de los edificios se han combinado las fuentes bibliográficas con fotografías antiguas y con los escasos planos disponibles.
El director del proyecto destaca que a estos investigadores les interesa mucho la difusión de su trabajo «porque en muchos casos en estas desapariciones de edificios hay historias bastante lamentables de malas decisiones, de falta de protección, falta de interés, tanto por las autoridades como por el público, y de ahí se pueden extraer lecciones para el futuro de lo que no debería volver a pasar».



Entre los inmuebles de La Coruña reconstruidos por este equipo se encuentra el Pabellón Lino, que se dedicaba a actividades recreativas y se hallaba en los jardines de Méndez Núñez. «Era una arquitectura de madera muy endeble y frágil, pero fue muy relevante en el paisaje urbano coruñés porque fue uno de los primeros edificios que introdujo formas modernistas, formas del Art Nouveau», señala Sánchez.



También se reconstruyó de forma virtual la Casa Gótica de O Parrote, en la plaza situada hoy frente al hotel Finisterre, de cuya pérdida dice que fue «gravísima para la ciudad, puesto que era la mejor muestra de arquitectura civil tardogótica de quizás en Galicia, era un auténtico palacio urbano muy singular, del cual no quedó finales de la Edad Media o comienzos del Renacimiento que había en La Coruña y nada».





Otro rescate del pasado fue el del teatro Emilia Pardo Bazán, que se encontraba donde hoy se asienta la Autoridad Portuaria, así como la Casa Palacio del Marqués de Almeiras, ubicada en la esquina de San Andrés con Torreiro, además del primitivo mercado de la plaza de Lugo (PLAZA DE EUSEBIO DA GUARDA), del que Sánchez recuerda que fue construido en hierro y sustituido en 1958 «por uno más moderno, pero no mejor, puesto que se acabó demoliendo porque era bastante defectuoso, lo cual también nos enseña que hay ocasiones en las que estos edificios se sacrificaron y lo que se construyó en su lugar realmente no aportó nada». 


TEATRO CIRCO EMILIA PARDO BAZÁN EN LA MARINA

Otro ejemplo de esa forma de actuar es lo sucedido con la Casa del Marqués de Almeiras,
de la que comenta que “fue sustituida por un bloque de pisos bastante brutal y desproporcionado que no aportó nada en el comienzo de San Andrés.






Pero estos investigadores no limitan su campo de trabajo a la arquitectura desaparecida, ya que también abordan la recreación de «edificios que se proyectaron pero nunca pasaron del papel o no se terminaron». En este grupo figura el proyecto completo de las Casas de Paredes que el capitán general de Galicia Pedro Martín Cermeño diseñó para la fachada marítima de la Marina en el siglo XVIII y del que solo se construyeron algunos edificios, un trabajo que está desarrollando el catedrático emérito Alfredo Vigo Trasancos. A este trabajo se suma el de la reforma de la plaza de la Harina, la actual de Azcárraga, «que hubiera creado una gran plaza neoclásica en el corazón de la Ciudad Vieja».




El responsable del grupo de investigación advierte de que reconstruir uno de estos edificios implica una media de cinco o seis meses de trabajo «porque no estamos usando inteligencia artificial, sino que es un trabajo de auténtica artesanía digital». «Siempre le digo a los diseñadores gráficos que lo que hacen es artesanía, porque van modelando piedra a piedra, elemento a elemento, con mucho esfuerzo de tiempo y muchas correcciones, porque aquí trabajamos historiadores y diseñadores gráficos resolviendo los problemas que se van planteando, que son muchos», comenta.
La reconstrucción permite además conocer aspectos ignorados sobre las obras desaparecidas, ya que los diseñadores gráficos «proporcionan mejoras sobre las imágenes antiguas al tener herramientas para mejorar la definición y los detalles», destaca Sánchez, quien añade que estos profesionales «hacen preguntas en el desarrollo de las restituciones, se plantean preguntas de por qué ciertas partes de los edificios o ciertos elementos tienen unas características o unas orientaciones y eso lo vas resolviendo dentro de la lógica del edificio».



Los investigadores de este grupo han realizado recreaciones de edificios de toda Galicia y una especialmente significativa, la dirigida por Julio Vázquez sobre la villa de Portomarín, que desapareció al ser inundada por el embalse de Belesar. 
«Fue otro ejemplo de sacrificio de un pueblo y sus habitantes, porque tenía interés histórico-artístico y era un conjunto protegido desde 1946», detalla Jesús Sánchez. «Se salvaron algunos edificios, pero no todo, y sobre todo se perdió la memoria de un enclave fundamental del Camino de Santiago, que fue sustituido por una especie de pueblo falso que para los habitantes no decía nada, no tenía ningún vínculo emocional o afectivo», continúa el catedrático.
El objetivo que se marcaron los investigadores «fue ayudar a reparar un trauma para los últimos habitantes de Portomarín que todavía recuerdan el viejo pueblo, que para ellos era su infancia y su juventud, ese lugar idealizado donde todo era mejor con respecto al pueblo nuevo», señala. Para contribuir a esa recuperación, la exposición organizada sobre este trabajo incluyó un recorrido por la localidad ahora anegada con la ayuda de gafas de realidad virtual, una experiencia que emocionó a quienes habían conocido el viejo Portomarín.



Durante siglos, las ciudades estuvieron llenas de edificios, muebles y objetos cotidianos diseñados no solo para ser útiles, sino también para ser bellos. Fachadas talladas a mano, molduras elaboradas, detalles artesanales y ornamentación compleja eran parte normal de la arquitectura y el diseño.
A comienzos del siglo XX, esa filosofía empezó a cambiar. Arquitectos como Adolf Loos criticaron el exceso de decoración, mientras que movimientos como la Bauhaus impulsaron una nueva idea: la forma debía seguir a la función. La prioridad pasó a ser la eficiencia, la producción en masa y la posibilidad de fabricar miles de unidades de manera rápida y económica.
Con el tiempo, esa visión transformó edificios, oficinas, viviendas, muebles y productos de consumo. Las líneas rectas, las formas geométricas simples y los materiales industriales sustituyeron gran parte de los detalles ornamentales que habían definido épocas anteriores.
Para algunos, este cambio permitió hacer el diseño más accesible y funcional. Para otros, significó la pérdida de una parte importante del arte y la identidad visual de las ciudades. Más de un siglo después, el debate sigue abierto: ¿ganamos practicidad o perdimos belleza? ¿Qué opinas de esto?


Camina por cualquier ciudad y mira hacia arriba. Los edificios de antes tenían molduras, tallas, relieves — cada fachada era una pequeña obra de arte. Los de ahora son cajas de líneas rectas. Ese cambio no fue casualidad, tiene nombre y fecha.
A comienzos del siglo XX, el arquitecto Adolf Loos publicó ideas que atacaban directamente la ornamentación, y poco después la Bauhaus popularizó una frase que lo resumía todo: la forma debe seguir a la función. De ahí en adelante, lo bello importó menos que lo rápido y barato de fabricar.
Hoy sigues viviendo dentro de esa decisión que tomaron hace más de cien años. Tus muebles, tu oficina, hasta la calle donde vives llevan esa herencia invisible. ¿Tú qué crees, ganamos en practicidad o perdimos algo que no vamos a recuperar?



🎨 El mundo contemporáneo atraviesa un evidente proceso de neutralización estética, en el que los tonos vibrantes están siendo sustituidos por el dominio absoluto del gris, el blanco y el negro. Esta transición refleja una búsqueda del minimalismo y la funcionalidad, pero acaba dando lugar a un entorno visualmente homogéneo que carece de la energía y la personalidad de épocas pasadas.
🏢 En la arquitectura urbana, la preferencia por paletas neutras en las fachadas de las viviendas tiene como objetivo facilitar la reventa y transmitir una idea de sofisticación industrial moderna. Esta estandarización, sin embargo, acaba eliminando la identidad cultural única que los colores específicos aportaban a cada barrio, transformando las ciudades en escenarios monocromáticos que parecen desconectados de la vitalidad local.
🚗 El sector automovilístico refleja esta tendencia global de forma acentuada, donde la oferta masiva de coches negros, blancos y plateados domina las calles por cuestiones de practicidad y reventa. La elección de colores sobrios se ha convertido en el estándar seguro de la industria, dejando el diseño creativo en un segundo plano y estandarizando el paisaje urbano de forma casi imperceptible a la vista cotidiana.
👕 En el mundo de la moda y los artículos de consumo, el estilo «limpio» se ha convertido en el sinónimo aspiracional de estatus y organización personal en todas las clases sociales. Esta reducción cromática se vende como una solución para simplificar la vida acelerada, pero el resultado es una uniformidad estética en la que la expresión individual acaba siendo sofocada por la norma vigente.
✨ Valorar el color es recuperar la capacidad de imprimir vitalidad y humanidad en un mundo que parece cada vez más adormecido por el gris técnico. Romper con este patrón monocromático no es sólo una elección estética, sino un acto de resistencia contra la pasteurización del entorno y una invitación a recuperar la emoción que sólo la diversidad cromática puede proporcionar.

La regla 3-30-300 es un estándar urbanístico creado por el experto Cecil Konijnendijk para medir y garantizar el acceso de los ciudadanos a la naturaleza en entornos urbanos. Establece que toda persona debe ver 3 árboles desde su ventana, tener un 30% de cobertura arbórea en su barrio y vivir a menos de 300 metros de un parque o espacio verde.

En qué consiste la regla

3 árboles: Ver al menos tres árboles de buen tamaño desde la ventana de tu casa.
30% de masa verde: Que el porcentaje de copa de árboles en tu barrio alcance el 30% para reducir el calor y mejorar el aire.
300 metros: Tener un parque o zona verde (de al menos una hectárea) a una distancia máxima de 300 metros de la puerta del hogar. 

El reto urbano en La Coruña: Como ocurre en la mayoría de ciudades compactas y densas, los ensanches más modernos o zonas altamente pavimentadas (como Cuatro Caminos o Pescadería) sufren déficit de dosel arbóreo o requieren caminar un poco más para alcanzar superficies verdes de gran tamaño, lo que impulsa peticiones vecinales y municipales para ganar espacio al asfalto y plantar más vegetación.
La Plaza de Pontevedra en La Coruña suspende en la regla 3-30-300, aunque cumple de forma sobresaliente con el último criterio de cercanía a zonas verdes.

Al analizar la plaza bajo este estándar urbanístico, el resultado se divide así:

3 árboles (Suspenso): Los edificios que dan directamente a la plaza o a la calle Juana de Vega sí tienen árboles de gran porte frente a sus ventanas. Sin embargo, las viviendas en las calles adyacentes más estrechas no logran ver vegetación.
30% de masa verde (Suspenso): Toda la zona del Ensanche y los alrededores de la plaza sufren un importante déficit de dosel arbóreo. El asfalto, las aceras y las paradas de autobús dominan el espacio, quedando muy lejos del 30% de cobertura vegetal requerido. Se han ejecutado proyectos del Ayuntamiento de La Coruña para renovar sus jardines y ampliar áreas verdes, pero el porcentaje global sigue siendo bajo. 
300 metros (Excelente cumplimiento): Este es su punto fuerte. A menos de 300 metros a pie (unos 3 minutos andando), los residentes tienen acceso directo a los Jardines de Méndez Núñez, un gran pulmón urbano con árboles centenarios que supera con creces la hectárea de superficie exigida por la regla. Además, la playa de Riazor y su paseo marítimo se encuentran a una distancia similar. 

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miércoles, 11 de junio de 2025

QUE (TAMPOCO) NOS ARRANQUEN LOS BARES por JESÚS GARCÍA-CONDE 🍻🍤🍲🍷🍹


Que (tampoco) 
nos arranquen los bares


Esta semana nos enterábamos de que George Wendt, el mítico actor que interpretaba a Norm en la serie Cheers moría a los 76 años. Norm era un cliente habitual del bar, un parroquiano fijo, al que saludaba la parroquia con un sonoro y coral «Noooooorm» cuando llegaba al local. Correspondía al consistorial saludo con un buenos días y una frase ingeniosa en el trayecto desde el colgador que sostenía su gabardina hasta su sitio habitual en la barra donde aguardaba su llegada un ‘lo de siempre’ que ni tenía que pedir. A pesar de ser Cheers un bar de Boston, lo que representaba Norm y la clientela es algo tan español como la familiaridad del bar de la esquina, la microsociedad fraternal en la que unos están pendientes de los otros, los que preguntan, «y dónde está Antonio que hace tiempo que no le veo», los que se preocupan por los otros, los que guardan las llaves de las casas de los vecinos, pequeños favores de comunidad que la gente se presta. El pueblo vivo, que se reúne a contarse sus cosas y a beber el vino de las tabernas, todo ello tan opuesto al individualismo postmoderno del ocio de piso, del gato en la cesta, de la serie de Netflix y copitas en casa. El espíritu de comunidad es algo que merece mucho la pena conservar y que también, en cierto modo, como los olivos, nos quieren arrancar para sustituir por utilísimas placas de moderno aislamiento. Y frente a esto, hay que rebelarse.

Salía de un bar de Espronceda cuando O’Mullony me ofreció colaborar en La Gaceta. Después de nuestro breve parlamento, ofrecimiento incluido, fui a celebrar la ilusión que me hacía la oportunidad recibida con una cervecita en el local de un amigo argentino que está ahí al lado. Años atrás iba a ese garito a hacer tiempo hasta que tenía que entrar en el programa en el que participaba en la vecina calle de Modesto Lafuente. Comentaba esas cosas con Martín, el tabernero, y a partir de alguna de esas cosas que comentábamos, me habló del Martín Fierro que yo no conocía hasta ese momento. Y como el gaucho, Pido a los Santos del Cielo/que ayuden mi pensamiento/ les pido en este momento/ que voy a cantar mi historia/ me refresquen la memoria/ y aclaren mi entendimiento.

Si esta colaboración prospera, la mayoría de las columnas, como esta misma que ahora escribo, serán «ocurridas» y escritas en los bares «que nos sirven de oficinas» como dice Sabina y que, generalmente, regentan taberneros que ya son amigos. Un español hace muchas cosas en los bares porque no va al bar a hacer nada concreto, va a ver quién hay, a socializar y a comentar la jornada. Esta es la diferencia de nuestros garitos y los europeos. Quizá con la excepción de los Pubs isleños, que serían la referencia del mítico Cheers.

El hostelero clásico español es un superviviente. Ahora está rodeado de sitios donde vivir «experiencias culinarias». Inversiones de empresas que hacen los locales todos iguales y uniformizan las calles. Al tabernero español le castigaron con la arbitrariedad de las leyes antitabaco. En los años de pandemia le obligaron a aplicar medidas sanitarias absurdas incomodando a sus clientes habituales entre los que no se encontraban los iluminados políticos, se entiende, que bien se fumaban un puro con esas medidas (literalmente). Los apóstoles del totalitarismo moral bipartidista les asfixian legalmente, con normativas fiscales, laborales y sanitarias hasta llevarles a la ruina (literalmente también). El penúltimo episodio de este acoso del moralismo inmoral será obligarles a cambiar el mobiliario por las prohibiciones de la publicidad. La ley que prepara el Gobierno que prohibirá a nuestros hosteleros a utilizar mesas de Cruzcampo, sillas de Mahou, ceniceros de Cinzano o sombrillas de Anís del Mono. Lo de toda la vida, vamos. Y esto es lo que nos quieren borrar, lo de toda la vida. Quieren intervenir en todo. El adanismo infatuado de las Mónicas, Pedros —pero también Celias y Albertos— de esos personajes tan bien retratados por Machado como pedantones al paño/ que miran, callan, y piensan/que saben, porque no beben/ el vino de las tabernas.

En los bares y las tabernas se bebe vino mientras se habla y se socializa. Se maldice a los políticos de esos 40 años que nos dimos, según glosaba Ayuso, que creen que pueden pensar por nosotros, que creen que pueden decidir nuestras costumbres, que promocionan que se arranquen olivos centenarios o costumbres centenarias. Esos hemiciclos populares de los bares no soportan la frivolidad de estos personajillos. Los de las multas gallegas de 60.000 euros, los de los pasaportes o las moralinas. Usted lector, que quizá este «pantalleando», antes se diría hojear, este artículo mientras apura un café y unos churros donde siempre, rebélese. Cada vez que salga alguno en la pantalla del bar donde desayune, tome la palabra, es su turno. Se ha hecho toda la vida. Esos políticos que salen en la tele del bar quizá no le oigan desde la barra, yo creo que algo oyen, pero sus compañeros de bancada-barra del bar donde le han puesto el café en vaso sí, y tampoco quieren que una iluminada piense por ellos.

Que no suspendan las sesiones de las Cortes populares. Que no nos arranquen el bar de la esquina.


Así Murieron las Tiendas de Barrio en España

 
Así era el bar del pueblo en la España de los años 60: el sitio donde ocurría todo. Había una luz encendida antes de que amaneciera. Una sola en todo el pueblo. La del bar. El barman llevaba ya una hora de pie. El café en el puchero, los vasos en la barra, el serrín en el suelo. En media hora llegarían los primeros. Los que iban al campo. Los que cogían el autobús. Los que simplemente necesitaban empezar el día con alguien cerca. 
El bar del pueblo en los años 60 no era solo un bar. Era donde se enterabas de todo. Donde se tomaban las decisiones. Donde se celebraba, donde se lloraba, donde se esperaban noticias de los hijos que habían marchado a la mili o a Alemania. Donde los viejos del pueblo llevaban toda la vida sentados en la misma silla sin que nadie se la hubiera asignado. 
Un mundo de hombres, de dominó, de vino sin etiqueta y de radio a todo volumen los domingos de partido. Un mundo que ya casi no existe. 
¿Recuerdas el bar del pueblo de tu infancia? ¿El barman que sabía lo que tomabas sin que lo pidieras? ¿El ruido del dominó en la mesa de mármol?

Cómo era vivir en ESPAÑA en los años 60. 

De la llegada del SEAT 600 y la televisión en blanco y negro al boom turístico, las migraciones del campo a la ciudad y la vida cotidiana bajo la censura. Un viaje sencillo y emotivo por una década que transformó al país: comida humilde, fútbol de los domingos, música ye-yé, el papel de la Iglesia y el cambio que muchos vivieron en primera persona.

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martes, 13 de mayo de 2025

DÉCIMA: 70 AÑOS... ¡A MUNDO JUDIBANA MIRA! por PIERO LIBERATORE 🌵


DÉCIMA: 70 AÑOS... 
¡A MUNDO JUDIBANA MIRA!
AUTOR: PIERO LIBERATORE
MAYO 2025
🌵

I
Eso es algo muy arrecho.
Que uno tenga que vivir.
Siempre listo para huir.
Y con un nudo en el pecho.
Carente de todo derecho
Con la vaina de los servicios.
Calles, casas y edificios.
Todos las quejas tenemos.
Nos arrechamos o perdemos.
De Judibana los beneficios.

II

Sabían que Judibana
Tiene Casa de la Cultura
Con cara de sepultura.
Fríamente inhumana
Y a nadie le da la gana
De ponerla a Caminar.
Y dan ganas de llorar
De mi pueblo la cultura,
Tienen la cara tan dura,
Nadie lo puede negar.

III
Recuerden que Judibana
Tenia un Salon de Arte
Y gente de todas partes.
Venía de buena gana
Chuchubes, tunas e iguanas
Se dieron a conocer
Y mucho fino pincel
De Paraguaná salió,
Por el apoyo que se dio
Al arte aquí en Judibana.

IV

Y nadie quiere escuchar
Cómo pasamos tormento,
Buscando a todo momento,
Agua para el hogar,
bañarnos, lavar y fregar.
Es ahora una "rarez",
A veces una vez por mes,
Que vemos salir la "agüita"
Como si fuera bendita,
Que Tremenda desfachatez.

V

El asunto de la Basura
es más que desesperante
las excusas son bastantes,
el basuraje, locura,
y hasta la casa del cura,
la basura va a parar,
y quien nos va a ayudar,
pregunto como pendejo,
y es que ni al "Concejo",
le importa este lugar?

VI
Las noches de Judibana
ahora son un espanto,
y que uno que otro asalto
se da en cualquier manzana,
andando en la oscurana
por falta de iluminación,
rece siempre una oración,
si sale de madrugada,
por las calles de Judibana,
Mire que mortificación!!!

VII
Huecos hay un porción
en toda Judibana,
y a nadie le da la gana
hacer la reparación
en esta urbanización,
en la ocho y la siete,
un Alcalde que respete
y que eche un asfaltico,
pare bola un ratico
no sea tan impertinente.

VIII

Por ahí andan en Judibana
buscando real pa' fiesta,
será que no tienen en cuenta
la tragedia de Judibana,
mucha gente ya no gana
ni pa' pagar el sustento,
y no es estar hambriento
pero si con arrecherita.
Judibana no es ahorita
lo que era en su momento

IX

Que oigan las autoridades,
el reclamo de Judibana
y no a esa caravana de toros,
vacas y alacranes,
que andan como caimanes.
Venga Señora Alcaldesa
informese con certeza,
y con toda claridad
y en esta comunidad,
cumpla como Alcaldesa 
(de los Taques).
(María Arcaya, chavista) 


70 ANIVERSARIO DE JUDIBANA