EL Rincón de Yanka: AUTÓNOMOS

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miércoles, 26 de noviembre de 2025

50 PREGUNTAS PARA FOMENTAR EL PENSAMIENTO CRÍTICO EN LA EDUCACIÓN 🙋


El pensamiento crítico es la capacidad de plantear constantemente preguntas, identificar supuestos y evaluar hechos; lo cual permite ampliar la mirada y entender que, detrás de lo que aparece a simple vista, hay muchos más aspectos por cuestionar y reflexionar.

El concepto de pensamiento crítico hace referencia a un tipo particular de pensamiento de orden superior, que es complejo y profundo, y que a su vez involucra habilidades específicas como comprensión, integración, interpretación, categorización, deducción, emisión de juicios y solución de problemas de manera práctica (López Aymes, 2012; Moreno-Pinado y Velázquez Tejeda, 2017).

Hay autores que destacan que pensar críticamente no tiene que ver con generar ideas, sino más bien con comprenderlas y examinarlas para identificar supuestos y argumentos, realizar inferencias en torno a su credibilidad, evaluar evidencias y llegar a conclusiones respecto a un tema o curso de acción. En ese sentido, se dice que una persona con esta habilidad es aquella que puede pensar por sí misma (López Aymes, 2012; Moreno-Pinado y Velázquez Tejeda, 2017).

En la vida cotidiana, una persona que piensa críticamente se preocupa por permanecer bien informada, confía en sus propias habilidades para razonar, mantiene la mente abierta para considerar distintos puntos de vista, comprende las opiniones de otras personas, y hace una valoración justa e imparcial de los razonamientos que encuentra (López Aymes, 2012).

El desarrollo de esta habilidad se relaciona con la misión escolar de generar las condiciones para aprender a aprender. Debido a esto, se plantea que es una habilidad esencial para que las y los estudiantes lleguen a adquirir autonomía intelectual (López Aymes, 2012).

Finalmente, en el nuevo Plan de Estudios, el pensamiento crítico es un eje articulador de carácter transversal, que enaltece la recuperación del otro ante la diversidad, habilidad necesaria para la formación de la ciudadanía con valores democráticos, empatía y justicia.

En este manual enfatizamos la importancia de aplicar el pensamiento crítico al relacionarnos con nuestra propia mente y emociones, con otras personas y con la resolución de conflictos.

Esto incluye aprender a identificar que muchas veces tenemos pensamientos que son sesgados, que exageran la realidad, que omiten ciertos elementos, generalizan o incluso, proyectan o crean historias que no son ciertas. Ejemplos de ello pueden ser pensamientos como: “esa persona nunca me escucha”, “voy a reprobar por culpa del profesor” o “sólo me felicitan porque sienten lástima por mí”. Desarrollar pensamiento crítico implica aprender a observar nuestros propios pensamientos y a no creerlos sólo porque son nuestros. Hay que saber identificar las trampas de pensamiento, cuestionarlas y ampliar nuestra perspectiva (Kahneman, 2012).

Cuando aplicamos estos aspectos del pensamiento crítico a situaciones emocionalmente cargadas o conflictivas, aprendemos a no dejarnos llevar por conclusiones apresuradas o juicios. Por ejemplo: si sentimos enojo porque una persona no se presenta a una cita acordada, podríamos saltar a la conclusión de que se trata de alguien irresponsable, desinteresada o que no merece nuestra consideración. Pero, si aprendemos a evaluar críticamente estos pensamientos y logramos considerar otras opciones -como que tal vez la persona tuvo un contratiempo-, entonces el pensamiento crítico nos permite regular las emociones y tomar decisiones más empáticas y constructivas (Beck, 2015).

¿Cómo trabajamos el pensamiento crítico en este manual?

El propósito de este manual es brindar los conocimientos y las herramientas necesarias para trabajar el pensamiento crítico con estudiantes de secundaria.
Para lograr este objetivo, vamos a trabajar con los siguientes cinco temas principales, los cuales se encuentran plasmados en el temario y en las lecciones de este manual:

1. Características del pensamiento crítico. Primero abordamos qué es el pensamiento crítico y por qué es importante desarrollarlo. Una idea central del manual es que fortalecer esta habilidad nos ayuda a ampliar nuestro punto de vista y a tener una visión más objetiva de la realidad.
2. Observar e inferir. Un aspecto esencial del pensamiento crítico es distinguir la diferencia entre hechos y evaluaciones. En esta sección aprendemos a describir situaciones de la manera más objetiva posible, evitando juicios y calificativos que puedan lastimar a otras personas.
3. Analizar fuentes de información externas. En estas lecciones se practica cómo evaluar diversas fuentes de información para identificar aquellas que ofrecen información verídica y confiable, y aquellas que no lo hacen.
4. Analizar fuentes de información internas. Otro aspecto del pensamiento crítico consiste en identificar la influencia que tienen nuestros pensamientos en nuestra manera de ver la realidad, para darnos cuenta de que no todo es necesariamente como lo pensamos, y que nuestros sesgos pueden generar conflictos y disminuir nuestro bienestar. En ese sentido, identificaremos algunos tipos de pensamientos disfuncionales y sesgos comunes, para así poder observar y analizar nuestro propio pensamiento.
Aunado a lo anterior, emplearemos el pensamiento crítico para analizar pensamientos disfuncionales como una estrategia para regular nuestras emociones.
5. Practicar el pensamiento crítico. Para concluir, la última lección de este manual se enfoca en poner en práctica lo aprendido, utilizando el pensamiento crítico para evaluar la veracidad de información controversial.

Los temas se abordarán explícitamente a través de las 10 lecciones que constituyen este manual, las cuales se han elaborado siguiendo el criterio SAFE (acrónimo de las palabras en inglés: sequential, active, focused and explicit) (Durlak, Weissberg, & Pachan, 2010) (De acuerdo con un metaanálisis realizado por Durlak, Weissberg, & Pachan, M. (2010), los programas de educación socioemocional que siguen el criterio SAFE, son más efectivos que aquellos que no lo siguen):



 

Manual de Pensamiento Crítico by Yanka


"La filosofía sirve para detestar la estupidez, 
hace de la estupidez una cosa vergonzosa.
Solo tiene este uso: denunciar la bajeza del pensamiento 
bajo todas sus formas, la filosofía no es sierva de nadie". 

VER+:




miércoles, 11 de junio de 2025

QUE (TAMPOCO) NOS ARRANQUEN LOS BARES por JESÚS GARCÍA-CONDE 🍻🍤🍲🍷🍹


Que (tampoco) 
nos arranquen los bares


Esta semana nos enterábamos de que George Wendt, el mítico actor que interpretaba a Norm en la serie Cheers moría a los 76 años. Norm era un cliente habitual del bar, un parroquiano fijo, al que saludaba la parroquia con un sonoro y coral «Noooooorm» cuando llegaba al local. Correspondía al consistorial saludo con un buenos días y una frase ingeniosa en el trayecto desde el colgador que sostenía su gabardina hasta su sitio habitual en la barra donde aguardaba su llegada un ‘lo de siempre’ que ni tenía que pedir. A pesar de ser Cheers un bar de Boston, lo que representaba Norm y la clientela es algo tan español como la familiaridad del bar de la esquina, la microsociedad fraternal en la que unos están pendientes de los otros, los que preguntan, «y dónde está Antonio que hace tiempo que no le veo», los que se preocupan por los otros, los que guardan las llaves de las casas de los vecinos, pequeños favores de comunidad que la gente se presta. El pueblo vivo, que se reúne a contarse sus cosas y a beber el vino de las tabernas, todo ello tan opuesto al individualismo postmoderno del ocio de piso, del gato en la cesta, de la serie de Netflix y copitas en casa. El espíritu de comunidad es algo que merece mucho la pena conservar y que también, en cierto modo, como los olivos, nos quieren arrancar para sustituir por utilísimas placas de moderno aislamiento. Y frente a esto, hay que rebelarse.

Salía de un bar de Espronceda cuando O’Mullony me ofreció colaborar en La Gaceta. Después de nuestro breve parlamento, ofrecimiento incluido, fui a celebrar la ilusión que me hacía la oportunidad recibida con una cervecita en el local de un amigo argentino que está ahí al lado. Años atrás iba a ese garito a hacer tiempo hasta que tenía que entrar en el programa en el que participaba en la vecina calle de Modesto Lafuente. Comentaba esas cosas con Martín, el tabernero, y a partir de alguna de esas cosas que comentábamos, me habló del Martín Fierro que yo no conocía hasta ese momento. Y como el gaucho, Pido a los Santos del Cielo/que ayuden mi pensamiento/ les pido en este momento/ que voy a cantar mi historia/ me refresquen la memoria/ y aclaren mi entendimiento.

Si esta colaboración prospera, la mayoría de las columnas, como esta misma que ahora escribo, serán «ocurridas» y escritas en los bares «que nos sirven de oficinas» como dice Sabina y que, generalmente, regentan taberneros que ya son amigos. Un español hace muchas cosas en los bares porque no va al bar a hacer nada concreto, va a ver quién hay, a socializar y a comentar la jornada. Esta es la diferencia de nuestros garitos y los europeos. Quizá con la excepción de los Pubs isleños, que serían la referencia del mítico Cheers.

El hostelero clásico español es un superviviente. Ahora está rodeado de sitios donde vivir «experiencias culinarias». Inversiones de empresas que hacen los locales todos iguales y uniformizan las calles. Al tabernero español le castigaron con la arbitrariedad de las leyes antitabaco. En los años de pandemia le obligaron a aplicar medidas sanitarias absurdas incomodando a sus clientes habituales entre los que no se encontraban los iluminados políticos, se entiende, que bien se fumaban un puro con esas medidas (literalmente). Los apóstoles del totalitarismo moral bipartidista les asfixian legalmente, con normativas fiscales, laborales y sanitarias hasta llevarles a la ruina (literalmente también). El penúltimo episodio de este acoso del moralismo inmoral será obligarles a cambiar el mobiliario por las prohibiciones de la publicidad. La ley que prepara el Gobierno que prohibirá a nuestros hosteleros a utilizar mesas de Cruzcampo, sillas de Mahou, ceniceros de Cinzano o sombrillas de Anís del Mono. Lo de toda la vida, vamos. Y esto es lo que nos quieren borrar, lo de toda la vida. Quieren intervenir en todo. El adanismo infatuado de las Mónicas, Pedros —pero también Celias y Albertos— de esos personajes tan bien retratados por Machado como pedantones al paño/ que miran, callan, y piensan/que saben, porque no beben/ el vino de las tabernas.

En los bares y las tabernas se bebe vino mientras se habla y se socializa. Se maldice a los políticos de esos 40 años que nos dimos, según glosaba Ayuso, que creen que pueden pensar por nosotros, que creen que pueden decidir nuestras costumbres, que promocionan que se arranquen olivos centenarios o costumbres centenarias. Esos hemiciclos populares de los bares no soportan la frivolidad de estos personajillos. Los de las multas gallegas de 60.000 euros, los de los pasaportes o las moralinas. Usted lector, que quizá este «pantalleando», antes se diría hojear, este artículo mientras apura un café y unos churros donde siempre, rebélese. Cada vez que salga alguno en la pantalla del bar donde desayune, tome la palabra, es su turno. Se ha hecho toda la vida. Esos políticos que salen en la tele del bar quizá no le oigan desde la barra, yo creo que algo oyen, pero sus compañeros de bancada-barra del bar donde le han puesto el café en vaso sí, y tampoco quieren que una iluminada piense por ellos.

Que no suspendan las sesiones de las Cortes populares. Que no nos arranquen el bar de la esquina.


Así Murieron las Tiendas de Barrio en España

VER+:







lunes, 2 de marzo de 2015

EL COMERCIO LOCAL O AUTÓCTONO FORMA PARTE DE LA VIDA, DE LA HISTORIA Y DEL PATRIMONIO DE UNA CIUDAD

La verdadera realidad de los comercios locales 
o vecinales en España

La actualidad real y dura, pasa por ver tristemente como cierran más tiendas en nuestro País, con historias dramáticas.

Somos conscientes que la realidad comercial en nuestro País, no atraviesa por su mejor momento. Vemos todos los días, como cierran comercios en todas las comunidades, barrios, pueblos y capitales, sin ser conscientes del TRAUMA SOCIAL y HUMANO, que generan estas BAJADAS DE PERSIANA.

Todos nos hemos criado cerca de los pequeños comercios, donde siempre la experiencia y la sabiduría del propietario, nos aconsejaba lo mejor para nosotros. Debemos tener en cuenta que los tiempos han cambiado y las técnicas de venta (Mkt2.0) evolucionan a una velocidad tremenda, siendo nuestros hijos, totalmente diferentes a nosotros, tanto en gustos, hábitos de compra, variedad de productos y elección final. Por eso, es RESPONSABILIDAD NUESTRA y solo nuestra, inculcar los valores, la ética y la moral, en los aspectos referentes a la conservación necesaria de los COMERCIOS VECINALES, en nuestras vidas, nuestras, calles, barrios, capitales y comunidades.

Si elegimos comprar en el comercio de barrio, nuestros hijos tendrán asociado a sus costumbres y hábitos, realizar la compra en estos comercios. Pero hay un mensaje, más importante si cabe, que debemos de hacerles llegar, el mensaje de SOLIDARIDAD, una llamada a la conservación de las buenas costumbres, de la calidad del pequeño comercio, de la pasión con la que miman sus productos, con la única finalidad, de servirnos MEJOR QUE NUNCA.

Los comercios de barrio, son LA LUZ, LA VIDA, LA ESPERANZA, LA ALEGRÍA Y LA SEGURIDAD DE NUESTRAS CALLES, son un patrimonio necesario, un motor económico que genera, TRABAJO, BIENESTAR SOCIAL Y COMUNIDAD, son una pieza clave de nuestro FUTURO INMEDIATO y el camino inicial de nuestra recuperación colectiva.

El día que los gobernantes apuesten realmente por defender, apoyar, salvar y dinamizar NUESTRO COMERCIO AUTÓCTONO, estarán creando esos primeros brotes verdes, de nuestra SALVACIÓN.

Los datos son claros y abrumadores, siendo el 80% del tejido productivo de nuestro País, las pymes, los autónomos y los pequeños comercios. Por lo que afirmamos, que este es el camino CORRECTO Y EFICAZ.

NO HAY QUE INVENTAR NADA, SOLO APOYAR LO QUE ES NUESTRO, POR NUESTRO PROPIO INTERÉS SOCIAL...

Qué desaparece con el cierre de las tiendas históricas

Quizás el valor arquitectónico sea el aspecto más fácil de valorar y de catalogar. Muchos de los comercios en peligro de cierre forman parte de la historia y de la identidad de una ciudad por su arquitectura y, por ello, son una parte de su atractivo. En ocasiones, este patrimonio ha desaparecido de un plumazo para que un negocio abra sus puertas y las vuelva a cerrar en pocos meses, dejando irrecuperable la esencia del local.

A veces lo que desaparece con el cierre de una tienda o un local de hostelería es una parte pequeña, pero importante, de la cultura: una manera de hacer repostería, unos productos artesanos o una selección de productos única, por poner unos ejemplos. Nuevamente, a la pérdida cultural hay que sumar la pérdida de interés turístico, ya que muchas de estas tiendas y sus productos figuran en numerosas guías de viaje y constituyen uno de los valores diferenciales de una ciudad.

El peligro de la “londonización”

Se conoce como “londonización” al fenómeno por el cual los centros de muchas calles en todo el mundo tienden a parecerse cada vez más, al tener en común un porcentaje cada vez mayor de tiendas y locales de restauración de las mismas marcas. Esta estandarización resta atractivo a los centros de estas ciudades y hace más difícil el contacto entre el visitante y la cultura local.

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El Cantón Pequeño es más pequeño. Ayer cerró el ultramarinos más antiguo de la ciudad. «El lunes voy a estar aquí con la puerta medio abierta porque tengo que recoger todo y arreglar el tema de los empleados con la Seguridad Social», comenta con gesto serio Aniceto Rodríguez Dans, hijo del hombre que dio nombre a este legendario establecimiento allá por 1930. Pero la historia de este negocio se remonta a mucho antes, a 1815. Ayer me acerqué por allí para compartir con la familia propietaria los últimos minutos de una historia de dos siglos. «Da pena, son casi 200 años», apunta el Aniceto Rodríguez de la tercera generación. Tiene 35 años y es profesor, y al igual que sus hermanos Lucía y Miguel, recuerda las muchas horas que paso en la tienda echando una mano en la temporada más fuerte, la de Navidad. Lo mismo hizo su madre, Charo, y sus tías. «Llevo varios días llorando», se sincera María Celia Rodríguez Dans, la única hija (los otros son varones, Aniceto, Isidro y Eduardo) del fundador.

Un cierre por ley

Aniceto, que mañana cumple 70 años y lleva desde los 14 vinculado al negocio, se jubila como profesor del Fernando Wirtz y no puede desempeñar otro trabajo por ley, ni subrogar el negocio. Los Cantones se quedan huérfanos. En la última hora de historia de Aniceto no entró ningún cliente, tan solo un joven que le quería enseñar a una amiga la tienda-museo. En sus estanterías apenas queda nada, aunque todo bueno. Botes de especias, latas de gran calidad, aceites, licores, algunos vinos, quesos, morcilla asturiana y, al fondo, dos pequeños lacones colgando de una alcayata muy diferentes a los imponentes que ofrecía el local antaño. La cortadora de fiambre de 1930 funciona como el primer día y las básculas siguen igual, ajenas al peso del tiempo. «Lo que queda lo vamos a repartir entre los cuatro hermanos», explica.

Pioneros en todo

«Tiendas las había buenas, pero Aniceto era como el Bernabéu. Como el Museo del Prado en asunto de comestibles. Fue el primero que tuvo servicio a domicilio», recuerda, como siempre de forma gráfica, el veterano periodista Vicente Leirachá. La historia y la leyenda van de la mano en este bajo del Cantón Pequeño. El primero que vendió jamón de Jabugo, salmón ahumado auténtico, cestas de Navidad... Fue pionero en todo gracias a una clientela tan selecta como los productos que adquiría.

Desde 1815

El pasado comercial se remonta a 1815 cuando un soldado francés que desertó de la Guerra de la Independencia montó en el Cantón Pequeño un primer negocio donde estaba el Banco Español. «De ahí proviene el apellido Dans», explican. En 1880 se trasladó a la ubicación actual, aunque era más pequeño. Los descendientes me muestran las gastadas y hermosas baldosas que llevan ahí desde el primer día y que algún turista japonés pidió permiso para fotografiar. «Mi padre tuvo mucho mérito. Era dependiente y compró el negocio y se casó con Celia Dans, la sobrina del anterior propietario, Eduardo», recuerdan. Fue en 1930, como les decía al principio, cuando pasó a llamarse Aniceto Rodríguez. El ultramarinos más antiguo de la ciudad, que desde ayer es historia.

LA HISTORIA DE LOS AUTÓNOMOS
Así Murieron las Tiendas de Barrio en España

Antes, hacer la compra en España no era una tarea rápida ni impersonal. Era parte de la vida del barrio. Se compraba donde te conocían, donde muchas veces fiaban, donde una conversación podía durar más que la propia compra. Por eso, cuando estas tiendas empezaron a desaparecer, no solo cerraron negocios pequeños. También se fue apagando una forma muy concreta de convivir. Detrás de ese cambio hubo mucho más que competencia o modernidad. Cambiaron los hábitos, cambió el ritmo de vida y cambió la relación entre vecinos. Poco a poco, lo cercano fue cediendo terreno a lo práctico, y lo práctico terminó borrando escenas que durante años parecieron eternas. 
Quien haya crecido viendo persianas medio subidas, mostradores de madera y libretas con cuentas pendientes, sabe que aquí no se habla solo de comercio. Se habla de memoria, de costumbres y de una España que se fue yendo casi sin despedirse.
 
La comodidad tiene un precio… y muchas veces lo pagan los pequeños comercios. ❤️🏪
 Cuando desaparezcan, ya será demasiado tarde para echarlos de menos. ¿Y tú? ¿Intentas apoyar al comercio local siempre que puedes o crees que la comodidad acaba ganando?

Sin comercio local no hay competencia.


VER+:
LOS COMERCIOS (LAS TIENDAS) DESAPARECIDO/AS



jueves, 25 de noviembre de 2010

MANIFESTACIÓN Y APAGÓN DE ESCAPARATES DE COMERCIANTES VECINALES DE LA CORUÑA FRENTE AL AYUNTAMIENTO

"Hay que recuperar el sentido común que es el sentido imprescindible para el bien común con visión de futuro". Yanka

El comercio no es pequeño. Es mayoritario. Es cercano. Es vecinal.



Pequeños de mente son los que nos sirven como nuestros representantes que nos tienen que representar en lo que nosotros demandemos y no ellos.

"Mientras los que gobiernan no entiendan que son nuestros servidores y no viceversa, no avanzaremos".

El comercio no es pequeño. El comercio es mayoritario. Es competitivo. Especializado. El comercio es vecinal. Este último adjetivo lo califica mejor.

Presta un servicio a la colectividad.

Además, el comercio vecinal forma parte de la comunidad vecinal y de la ciudad, contribuyen a los impuestos y generan puestos de trabajo directos e indirectos (en reformas, transportes, licencias, gestorías,etc)

Los comercios vecinales son COMPETITIVOS. Prueba de ello es que para contrarestarlos se ha formado un OLIGOPOLIO EN EL CAMPO DE LA ALIMENTACIÓN en La Coruña Galicia España, cuatro Cadenas que imponen los precios. Después de acabar con las tiendas o ultramarinos. Primero acaban con la competencia sin respetar ley de comercio y después suben y explotan los precios.

En conclusión La Coruña es una de las ciudades más caras de alimentación de España. Ya lo dijo Paco Vázquez que iba a ser un lujo vivir en La Coruña. Un lujo de caro, sólo para ricos.

Esto ha sido el resultado de una programación de hace más de quince años diseñado por el cacicazgo de Paco Vázquez. Esto es la consecuencia de una política autocrática y personalista sin la participación de la ciudadanía. Que ha querido convertir una ciudad clónica y mackdonalizada. Acabando con lo propio y autóctono de lo gallego y coruñés. Han traído arquitectos foráneos, teniendo una autóctona universidad y teniéndo una arquitéctura con estilo propio como nuestras cristaleras de la marina, nuestros bellos pombales, etc. En la diferencia y en lo propio está la diferencia y la atracción turística para conocer una ciudad.

Han dejado a las multinacionales saquear el dinero de los coruñeses para fuera, dejando sin circulante a la ciudad. Esto no pasa en Navarra ni en el pueblo vasco.

Puesto que hay más centros comerciales que en Valencia o en Sevilla.

Ya a finales de los 80, el Sr. Pedro Arias Veira hizo un profesional estudio socioeconómico sobre el exceso de implantación de suelo destinado a grandes superficies comerciales por habitante, profetizando las terribles consecuencias que esto tendría para la economía de La Coruña y de los coruñeses. Pero por desgracias para los coruñeses, los políticos no son precavidos ni cuentan con los profesionales sociales. Ellos no piensan en la ciudadanía ni en su futuro. No tienen visión ni misión social para el pueblo.

Esto ya pasó hace treinta años en el centro de París. Los comercios empezaron a desaparecer en el centro, calles oscuras, se fue llenando de vándalos, convirtiendo el gran centro en peligroso haciendo decaer las propiedades de las viviendas y de la zona llenándose de okupas. Para que después vengan las grandes firmas para volver al centro después de haber liquidado a la competencia y bajar los precios de la zona como pasó en la zona de la plaza de Lugo y en la misma plaza, atrasando la obra para que cerraran los comerciantes y así venir ellos como Zara, etc. Y eso que fue una donación de Don Eusebio Da Guarda para los trabajadores de la mar y de la tierra. Ni la plaza sigue llevando su nombre. Una vergüenza.

Y sobre el carrilbus:

No sé si a ud. le gusta vivir en un barrio que parece un estacionamiento de un aeropuerto. Le parece muy urbanístico las valizas o aletas de tiburón de las calles de su ciudad. Le parece muy atractivo para los turistas.

Las calles no le pertenece a la empresa de transporte del ayuntamiento. Las calles son de todos los ciudadanos. Y para solucionar la doble fila habrá que buscar otras alternativas más urbanísticas y más cívicas. Nadie quiere la doble fila.

Y sobre las calles peatonales. Habrá que hacer estudios sobre lo pueda ser bueno para la ciudad y para los ciudadanos.

Ya que los comercios dan luz, vida, servicio, cercanía, seguridad y revalorizan la zona y el barrio.




UN CUENTO QUE NO ES CUENTO


En una pequeña ciudad próspera de doscientos cuarenta mil habitantes que vivían del puerto y sus calles llenas de comercio propio o autóctono, iluminando sus calles y dando su servicio personalizado y confiable. Todos se conocían y se ayudaban:
El panadero le compraba al carnicero y viceversa; el peluquero le consumía al del bar y este compraba en la tienda de ultramarinos y así todos los vecinos de la ciudad. Y TODOS CONTENTOS ¡CALIDAD DE VIDA Y DE CIUDAD!

Hasta que llegaron unos centros comerciales del extranjero y todos los habitantes como locos por comprarles. Todo gracias a los dirigentes de la ciudad que hicieron que vinieran regalándoles los terrenos y descuentos especiales en la retribución impositiva.


Al cabo de unos pocos años el panadero cerró su negocio como el carnicero y el hostelero. La ciudad se llenó de multinacionales, de chinos que no pagan impuestos mientras que los nativos, sí. Pasó unos años más y las multinacionales y los chinos se fueron, y la ciudad quedó empobrecida, sus calles oscuras y tristes, los pisos de las zonas comercial se devaluaron como la ciudad. Y con poca población ya que muchos tuvieron que emigrar, como siempre en Galicia...
 


LA HISTORIA DE LOS AUTÓNOMOS
 
La comodidad tiene un precio… y muchas veces lo pagan los pequeños comercios. ❤️🏪
 Cuando desaparezcan, ya será demasiado tarde para echarlos de menos. ¿Y tú? ¿Intentas apoyar al comercio local siempre que puedes o crees que la comodidad acaba ganando?

Sin comercio local no hay competencia.


jueves, 14 de enero de 2010

LOS COMERCIOS (LAS TIENDAS) DESAPARECIDO/AS y HOY QUIERO SER FRANCÉS

EL COMERCIO ESPECIALIZADO Y MAYORITARIO
DA LUZ, SERVICIO, VIDA Y AHORRO
A LAS CALLES DE LOS BARRIOS

DESTRUYEN EL COMERCIO MAYORITARIO PARA QUE NO HAYA COMPETENCIA  POR EL OLIGOPOLIO
.
VER +:


Cada vez que doy un paseo veo más tiendas cerradas. Algunas, las de toda la vida, habían sobrevivido a guerras y conmociones diversas. Eran parte del paisaje. De pronto, el escaparate vacío, el rótulo desapercido de la fachada, me dejan aturdido, como ocurre con las muerte súbitas o las desgracias inesperadas. Es una sensación de pérdida irreparable, aunque sólo haya echado vistazos al escaparate, sin entrar nunca. Otras de esas tiendas son negocios recientes: comercios abiertos hace un par de años, e incluso pocos meses; primero, los trabajos que precedían a la apertura, y después la inauguración, todo flamante, dueños y dependientes a la expectativa, esperanzados. Ahora paso por delante y advierto que los cristales están cubiertos y la puerta cerrada. Y me estremezco contagiado de la desilusión, la derrota que trasmite ese triste cristal pegado al cristal con las palabras se alquila o se traspasa.

En lo que va de año, la relación es como de una lista de bajas depués de un combate sangriento. Entre las que conozco hay una parafarmacia, dos tiendas de complementos, una de música clásica, una estupenda tienda de vinos, una ferretería, una tienda de historietas, tres de regalos, dos de muebles, cuatro anticuarios, una librería, dos buenas panaderías, una galería de arte, una sombrerería, una mercería e innumerables tiendas de ropa. También -ésa fue un golpe duro, por lo simbólico- una juguetería grande y bien surtida. Me gustaba entrar en ella, recobrando la vieja sensación que, quienes fuimos niños cuando no había televisión, ni videoconsola, ni nos habíamos vuelto todos -críos incluidos- completamente cibergilipollas, conservamos del tiempo en que una juguetería con sus muñecas, trenes, soldados, escopetas, cocinitas, caballos de cartón, disfraces de torero y juegos reunidos Geyper, era el lugar más fascinante del mundo.
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Ahora hablamos de crisis cada día. Hasta los putos políticos y las putas políticas -que no es lo mismo que políticas putas, ahórrenme las putas cartas lo hacen con la misma impavidez con que antes afirmaban lo contrario. En todo caso, una cosa es manejar estadísticas; y otra, pisar la calle y haber conocido esas tiendas una por una, recordando los rostros de propietarios y dependientes, su desasosiego en los últimos tiempos, la esperanza, menor cada día, de que alguien se parase ante el escaparate, se animara y entrase a comprar, sabiendo que de ese acto dependían el bienestar, el futuro, la familia. Haber presenciado tanta angustia diaria, la ausencia de clientes, el miedo a que tál o cúal crédito no llegara, o a no tener con qué pagarlo. El saberse condenados y sin esperanza mientras, en las tiendas desiertas que con tanta ilusión abrieron, languidecían su trabajo y sus ahorros. Morían tantos sueños.
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Eso es lo peor, a mi juicio. Lo imperdonable. Todas esas ilusiones deshechas, trituradas por políticos golfos y sindicalistas sobornados que todavía hablan de clase empresarial como si todos los empresarios españoles tuvieran yate en Cerdeña y cuenta en las islas Caimán. Ignorando las ilusiones deshechas de tanta gente con ideas y fuerza, que arriegó, peleó para salir adelante, y se vio arrastrada sin remedio por la tragedia económica de los últimos tiempos y también por la irresponsabilidad criminal de quienes tuvieron la obligación de prevenirlo y no quisieron, y ahora tienen el deber de solucionarlo, pero ni pueden ni saben. De esa gentuza encantada consigo misma que no sólo carece de eficacia y voluntad, sino que sigue impasible como don Tancredo, procurando ni parpadear ante los cuernos del toro que corretea llevándose a todo cristo por delante. Un Gobierno cínico, demagogo, embustero hasta el disparate. Una oposición cutre, patética, tan corrupta y culpable de enjuagues ladrilleros que trajeron estos fangos, que resulta difícil imaginar que unas simples urnas cambien las cosas. Sentenciándonos, entre unos y otros, a ser un país sin tejido industrial ni empresarial, sin clase media, condenado al dinero negro, al subsidio laboral con trabajo paralelo encubierto y a la economía clandestina. Con mucho Berlusconi en el horizonte. Un rebaño analfabeto, sumiso, de albañiles, putas y camareros, donde los únicos que de verdad van a estar a gusto, sinvergüenzas aparte, serán los jubilados guiris, los mafiosos nacionales e importados, y los hooligans de viaje y tres noches de hotel, borrachera y vómito incluidos, por veinticinco euros. Para entonces, los responsables del desastre se habrán retirado confortablemente al cobijo de sus partidos, de sus varios sueldos oficiales, de sus pingües jubilaciones por los servicios prestados a sí mismos. A dar conferencias a Nueva York sobre cómo nos reventaron a todos, dejando el paisaje lleno de tiendas cerradas y de vidas con el rótulo se traspasa. Así que malditos sean su sangre y todos sus muertos. En otros tiempos, al menos tenías la esperanza de verlos colgados de una farola.


ARTURO PÉREZ-REVERTE
XLSemanal
11 de Octubre de 2009
 



"La verdad es que no deja de tener su retorcida gracia, aunque sea siniestra. Paseo por París viendo escaparates de librerías y viejos comercios que se mantienen, y pienso inevitablemente en la desertificación comercial de Madrid y en el estúpido relaxing cup of café con leche de aquella alcaldesa por fin desaparecida, o en el bajuno concepto que de la palabra cultura tiene la que manda ahora. Y me pregunto si alguna vez habrán oído hablar, ellas o sus colaboradores, de cosas como el proyecto Vital Quartier, por ejemplo, que desde hace años se ocupa en París de mantener vivo el comercio tradicional que anima los barrios principales, facilitando sus alquileres, rehabilitaciones y rebaja de impuestos, favoreciendo que los pequeños negocios subsistan, humanicen las calles y animen en torno otros espacios comerciales gratos al ciudadano, complementándolo todo con una política de salubridad, higiene y seguridad callejera. Un esfuerzo al que se destina dinero, imaginación y buena voluntad en vez de desidia y burdo afán recaudatorio, y que ya ha logrado tener tres centenares de tiendas tradicionales, de diversas actividades, protegidas en seis de los principales barrios de París".

Por supuesto, y también a diferencia de Madrid, donde hasta la magnífica Cuesta Moyano y sus librerías se ven olvidadas y maltratadas por el Ayuntamiento, uno de los sectores donde más cuidado ha puesto el plan parisino de apoyo al comercio tradicional es el de las librerías. Sólo a eso, a defender la existencia del comercio cultural que ennoblece el centro de la ciudad y mantiene su carácter, la alcaldía de París acaba de destinar una ayuda complementaria de dos millones de euros, amén de exenciones fiscales si una librería dedica a salarios el 12% de su facturación, así como subvenciones por promoción de libros de fondo -no torpes novedades de aquí te pillo y aquí te mato-, pagos de alquiler a la mitad del precio del mercado y créditos con dos años de carencia. Y ahora piensen ustedes en Madrid, aprieten los dientes y hagan, como yo, un esfuerzo para no blasfemar en arameo y que se los lleve el diablo" .


VER+:



Así Murieron las Tiendas de Barrio en España

Antes, hacer la compra en España no era una tarea rápida ni impersonal. Era parte de la vida del barrio. Se compraba donde te conocían, donde muchas veces fiaban, donde una conversación podía durar más que la propia compra. Por eso, cuando estas tiendas empezaron a desaparecer, no solo cerraron negocios pequeños. También se fue apagando una forma muy concreta de convivir. 
Detrás de ese cambio hubo mucho más que competencia o modernidad. Cambiaron los hábitos, cambió el ritmo de vida y cambió la relación entre vecinos. Poco a poco, lo cercano fue cediendo terreno a lo práctico, y lo práctico terminó borrando escenas que durante años parecieron eternas. Quien haya crecido viendo persianas medio subidas, mostradores de madera y libretas con cuentas pendientes, sabe que aquí no se habla solo de comercio. 
Se habla de memoria, de costumbres y de una España que se fue yendo casi sin despedirse.

 
La comodidad tiene un precio… y muchas veces lo pagan los pequeños comercios. ❤️🏪
 Cuando desaparezcan, ya será demasiado tarde para echarlos de menos. ¿Y tú? ¿Intentas apoyar al comercio local siempre que puedes o crees que la comodidad acaba ganando?

Sin comercio local no hay competencia.