EL Rincón de Yanka: LA TOLERANCIA NO ES UNA VIRTUD MORAL

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miércoles, 14 de julio de 2010

LA TOLERANCIA NO ES UNA VIRTUD MORAL


"Les ruego, hermanos, que se cuiden de los que provocan disensiones y escándalos, contrariamente a la enseñanza que ustedes han recibido. Eviten su trato, porque ellos no sirven a nuestro Señor Jesucristo, sino a su propio interés, seduciendo a los simples con palabras suaves y aduladoras.
En todas partes se conoce la obediencia de ustedes, y esto me alegra; pero quiero que sean hábiles para el bien y sencillos para el mal". Rm 16, 17-19

Algunas corrientes de pensamiento relacionadas, generalmente, con los movimientos de los derechos humanos, presentan a la tolerancia como una virtud moral y un ideal humano supremo, cuya práctica es recomendada como condición y fundamento de la paz y la convivencia sociales.

El diccionario nos aclara que se trata de “respetar a las ideas, creencias y prácticas de los demás cuando son diferentes o contrarias a las propias”. En un comentario sobre el tema, un estudioso de la materia, el “analista criminal”, Franklin Hernández, amplió por su cuenta el alcance de la definición del diccionario y, a renglón seguido de la breve definición oficial añadió que “(tolerancia) es la actitud que una persona tiene respecto a aquella que es diferente a sus valores” (el diccionario no habla de personas diferentes), y añade: “es la capacidad de escuchar y aceptar a los demás, comprendiendo el valor de las distintas formas de entender la vida”.
La forma de entender la vida un delincuente es diferente a la de otros. Pero, como no se trata de una polémica, lo cito solamente para explicar mi pensamiento sobre el asunto, un pensamiento contrario al del autor citado, por lo que espero su tolerancia.

El diccionario de la RAE añade que tolerancia significa “sufrir, llevar con paciencia”, y “permitir algo que no se tiene por lícito, sin aprobarlo expresamente”. También significa; “resistir, soportar, especialmente un alimento o una medicina”.

La tolerancia es, siempre, una postura frente a un mal. La tolerancia pone a prueba, usualmente, nuestros conocimientos del libro de Carreño, sobre la buena educación en el trato de las personas. Tolerancia es, siempre, una molestia, y el nivel de aceptación está relacionado con el asunto a tolerar.

Entonces, ¿el intolerante es la persona “capaz de cometer cualquier acción o conducta que vaya en contra de la moral o buenas costumbres de la sociedad”?, como dice el autor citado. No hay duda que esa “cualquier acción o conducta que vaya contra la moral o buenas costumbres” puede ser bien merecida, y no necesariamente ser un delito.

Me parece que así como hay tolerancias y tolerancias, hay también intolerancias e intolerancias. Quizá quien eleva la tolerancia a niveles de virtud suprema, toleraría que a un hijo suyo lo trate de pervertir un amigo, un maestro o un vecino. ¿Toleraría a un pedófilo o a un corruptor de menores, en nombre de la paz social?

La violencia familiar no debe ser tolerada ni por las víctimas ni por la sociedad.

¿Hasta qué grado –si lo hay-Puede tolerarse la delincuencia? Ante la ola de violencia en la sociedad,¿No se hablaba de “tolerancia cero”?

Debemos tener cuidado con la difusión de pensamientos que pueden confundir y hacer daño, como los del artículo que comentamos, el cual, seguramente se hace de buena fe.


Por Miguel Antonio Espino Perigault





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