EL Rincón de Yanka

inicio














sábado, 24 de noviembre de 2018

EL MAL DEL CLERICALISMO PARA EL PUEBLO DE DIOS ⛪


El clericalismo aleja 
a los laicos, al pueblo


Por desgracia, el clericalismo está muy instalado en las estructuras eclesiásticas: curia romana, obispados, parroquias...
Clericalismo existe cuando no se da participación a los laicos en las decisiones que se adoptan, cuando se margina a la mujer en la iglesia.
Cuando el obispo hace y deshace a su antojo actuando como un señor feudal, más que como un pastor que consulta con los laicos previamente. Cuando no pone en marcha o más bien destruye las pocas instancias algo de verdadera eclesialidad que puedan existir en la diócesis... (sin controlar los consejos de pastoral, reuniones de arciprestazgo...), dejando todas las decisiones en sus propias manos o en un núcleo muy reducido de personas de su confianza, pero sin ninguna participación de sacerdotes y laicos...
El Papa Francisco anima a los jóvenes a que hagan realidad sus sueños. Y es que el clericalismo está demasiado incrustado en las estructuras de la Iglesia y eso será su destrucción.

El Papa recuerda a los obispos de Chile: “Los laicos no son nuestros peones, ni nuestros empleados. No tienen que repetir como «loros» lo que decimos”

Como explica el magisterio de los últimos pontificados, la tentación del “clericalismo” —con un deseo de señorear sobre los laicos—, implica una separación errónea y destructiva del clero, una especie de narcisismo que conduce a la mundanidad espiritual. Aunque parezca una paradoja, en este sentido, el clericalismo y la secularización del clero van de la mano.

En otras ocasiones se observa una tendencia hacia un clericalismo laical, lo que el magisterio ha denominado la “clericalización del laicado”; se trata de una complicidad pecadora: el cura clericaliza y el laico le pide por favor que lo clericalice, porque en el fondo le resulta más cómodo.

El Papa Francisco ha dedicado muchas de sus intervenciones a ambos temas, en continuidad con su magisterio como cardenal-arzobispo de Buenos Aires: «Clericalizar la Iglesia es hipocresía farisaica». «No a la hipocresía. No al clericalismo hipócrita. No a la mundanidad espiritual». «Que Dios nos conceda esta gracia de la cercanía, que nos salva de toda actitud empresarial, mundana, proselitista, clericalista, y nos aproxima al camino de Él: caminar con el santo pueblo fiel de Dios». (Cardenal Jorge Mario Bergoglio s.j., 2-9-2012).
La respuesta a estos desafíos que afectan, entre otras cosas, a la vida de la Iglesia o a la aplicación efectiva de su Doctrina Social, sólo es una: Cristo. Así lo explica el beato Juan Pablo II: el «ministerio [pastoral] debe afrontar con frecuencia la ola de negación del factor religioso, la indiferencia, la crítica y aversión anticlerical o antirreligiosa, además del pluralismo equívoco que corroe el compromiso espiritual o moral». «No obstante todo ello, os repetimos las palabras de Cristo: “No temáis; soy yo”. No temamos. Cristo está con nosotros» (Beato Juan Pablo II, Audiencia general, 24-5-1978).

También el obispo de Alcalá de Henares, monseñor Juan Antonio Reig Pla, haciéndose eco de las palabras del Papa Francisco, ha abordado la cuestión del clericalismo en su Carta Pastoral La esperanza no defrauda, junto con otras tentaciones contra el discipulado-misionero, como la ideologización del mensaje evangélico o el funcionalismo.
La web del Obispado de Alcalá de Henares, sobre el clericalismo de los clérigos y la clericalización de los laicos, recoge algunos textos, muy iluminadores, del Papa Francisco, así como de los pontificados de Benedicto XVI y del beato Juan Pablo II.

Sobre el clericalismo de los clérigos
Papa Francisco

Cómo debe ser el sacerdote
Nosotros estamos ungidos por el espíritu —fue la reflexión propuesta por el Papa—, y cuando un sacerdote se aleja de Jesucristo en lugar de ser ungido, termina siendo grasoso». Y, destacó, «¡cuánto mal hacen a la Iglesia los sacerdotes grasosos! Quienes ponen la fuerza en las cosas artificiales, en las vanidades», los que tienen «una actitud, un lenguaje remilgado». Y cuántas veces, añadió, «se oye: pero éste es un sacerdote» que se parece a una «mariposa», precisamente «porque siempre está en la vanidad» y «no tiene la relación con Jesucristo: ha perdido la unción, es un grasoso».
«Es hermoso encontrar sacerdotes —destacó el Papa— que han dado la vida como sacerdotes». Sacerdotes de quienes la gente dice: «Sí, tiene un mal genio, tiene esto y aquello, pero es un sacerdote. Y la gente tiene olfato». Por el contrario, si se trata de «sacerdotes, en una palabra, “idólatras”, que en lugar de tener a Jesús tienen pequeños ídolos —algunos son devotos del dios Narciso—, la gente cuando ve esto dice: ¡pobrecitos!». Por lo tanto, es precisamente «la relación con Jesucristo», aseguró el Pontífice, lo que nos salva «de la mundanidad y de la idolatría que nos hace untuosos» y la que nos conserva «en la unción» (Papa Francisco, Cómo debe ser un sacerdote, 11-1-2014).

Papa Francisco
«Debemo extirpar el clericalismo de la Iglesia»

Visita a la Parroquia romana de Santo Tomás Apóstol
«Un párroco sin Consejo pastoral corre el riesgo de llevar la parroquia adelante con un estilo clerical, y debemos extirpar el clericalismo de la Iglesia. El clericalismo hace mal, no deja crecer a la parroquia, no deja crecer a los laicos. El clericalismo confunde la figura del párroco, porque no se sabe si es un cura, un sacerdote o un patrón de empresa, ¿no? En cambio, cuando el párroco cuenta con la ayuda de los Consejos, él es el sacerdote. Decide, ciertamente, porque él tiene el poder de decidir; pero decide escuchando, se hace aconsejar, siente, dialoga… Y ésta es su tarea. ¿Ésta no es democracia, eh? Está claro: porque nosotros terminaremos al contrario, ¿no?, es un poco una anarquía, ¿no? No, no: no es democracia, el Consejo pastoral. Pero es una ayuda grande para el párroco para que pueda llevar adelante el apostolado en la parroquia. Y ésta es su tarea. Den gracias al Señor porque tienen un Consejo pastoral en esta parroquia. Las parroquias sin Consejo pastoral van hasta aquí, y después se detienen allí y terminan en una actitud clerical que no ayuda a nadie. Les agradezco tanto». (Papa Francisco, Visita a la Parroquia romana de Santo Tomás Apóstol, 16-2-2014).

Papa Francisco
Cuando falta la profecía, el clericalismo ocupa su sitio

«Cuando falta la profecía, el clericalismo ocupa su sitio, el rígido esquema de la legalidad que cierra la puerta en la cara al hombre. Por ello la oración para que, en la perspectiva de la Navidad, el espíritu de la profecía se haga sentir en el pueblo». (…)
Así «en el tiempo de Samuel, cuando la Palabra del Señor era rara y las visiones no eran frecuentes, era lo mismo. La legalidad y la autoridad». Y sucedía esto porque «cuando en el pueblo de Dios no hay profecía, el vacío que deja lo ocupa el clericalismo. Es precisamente este clericalismo que pregunta a Jesús: ¿con qué autoridad haces estas cosas, con qué legalidad?». Así, «la memoria de la promesa y la esperanza de seguir adelante se reducen sólo al presente: ni pasado ni futuro y esperanza». Es como si para seguir adelante valiese sólo lo que es «presente», lo que es «legal»».
«El Papa Francisco concluyó su homilía proponiendo «una oración en estos días que nos preparamos para el Nacimiento del Señor». Una oración al Señor para que —invocó— «no falten profetas en tu pueblo. Todos nosotros, bautizados, somos profetas. Señor, que no olvidemos tu promesa; que no nos cansemos de seguir adelante; que no nos cerremos en las legalidades que cierran las puertas. Señor, libera a tu pueblo del espíritu del clericalismo y ayúdale con el espíritu de profecía» (Papa Francisco, 16-12-2013).

Papa Francisco
Entrevista para La Stampa

«Las mujeres en la Iglesia deben ser valorizadas, no “clericalizadas”. Los que piensan en las mujeres cardenales sufren un poco de clericalismo» (Papa Francisco, Entrevista para La Stampa, 10-12-2013).

Papa Francisco
El coloquio con los superiores generales de los institutos de vida consagrada relatado por la Civiltà Cattolica (publicado el L’Osservatore Romano)

«Para evitar los problemas, en algunas casas de formación, los jóvenes aprietan los dientes, tratando de no cometer errores evidentes, de estar sujetos a las reglas muy sonrientes, en espera de que un día se les diga: “Bien, terminaste la formación”. Esto es hipocresía, fruto del clericalismo, que es uno de los males más terribles. Ya lo he dicho a los obispos del Consejo episcopal latinoamericano (CELAM) este verano en Río de Janeiro: Es necesario vencer esta tendencia al clericalismo, también en las casas de formación y en los seminarios.
Yo lo resumo en un consejo que una vez recibí de un joven: “si quieres ir adelante, piensa claramente y habla oscuramente”. Era una clara invitación a la hipocresía. Es necesario evitarla a toda costa».
Entonces, «si el seminario es demasiado grande, es necesario separarlo en comunidades con formadores capaces de seguir realmente a las personas. El diálogo debe ser serio, sin miedo, sincero. Es necesario considerar que el lenguaje de hoy de los jóvenes en formación es distinto de aquél de quienes los han precedido: vivimos un cambio de época. La formación es una obra artesanal, no policíaca. Tenemos que formar el corazón. De otro modo formamos pequeños monstruos. Y después, estos pequeños monstruos forman al pueblo de Dios. Esto realmente me pone la piel de gallina».
«Es necesario siempre pensar en los fieles, en el Pueblo fiel de Dios. Es necesario formar personas que sean testigos de la resurrección de Jesús. El formador tiene que pensar que la persona en formación será llamada a cuidar el Pueblo de Dios. Es necesario siempre pensar en el Pueblo de Dios, dentro de él. Pensemos en aquellos religiosos que tienen el corazón ácido como el vinagre: no fueron hechos para el pueblo. En fin: no tenemos que formar administradores, sino padres, hermanos, compañeros de camino».

El Papa Francisco, en fin, ha querido evidenciar un riesgo mayor: «si un joven que fue invitado a salir de un instituto religioso a causa de problemas de formación y por motivos serios, después es aceptado en un seminario, esto es otro gran problema. No estoy hablando de personas que se reconocen pecadores: todos somos pecadores, pero no todos somos corruptos. Que se acepten a los pecadores, pero no a los corruptos» (Papa Francisco, El coloquio del Papa Francisco con los superiores generales de los institutos de vida consagrada relatado por la Civiltà Cattolica, 29-11-2013).

Papa Francisco
Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium

«Los laicos son simplemente la inmensa mayoría del Pueblo de Dios. A su servicio está la minoría de los ministros ordenados.Ha crecido la conciencia de la identidad y la misión del laico en la Iglesia. Se cuenta con un numeroso laicado, aunque no suficiente, con arraigado sentido de comunidad y una gran fidelidad en el compromiso de la caridad, la catequesis, la celebración de la fe. Pero la toma de conciencia de esta responsabilidad laical que nace del Bautismo y de la Confirmación no se manifiesta de la misma manera en todas partes. En algunos casos porque no se formaron para asumir responsabilidades importantes, en otros por no encontrar espacio en sus Iglesias particulares para poder expresarse y actuar, a raíz de un excesivo clericalismo que los mantiene al margen de las decisiones» (Papa Francisco, Evangelii Gaudium, Exhortación Apostólica sobre el anuncio del Evangelio en el mundo actual, n. 105, 24-11-2013).

Papa Francisco 
Videomensaje a los participantes en la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe

«La tentación del clericalismo, que tanto daño hace a la Iglesia en América Latina, es un obstáculo para que se desarrolle la madurez y la responsabilidad cristiana de buena parte del laicado. El clericalismo entraña una postura autorreferencial, una postura de grupo, que empobrece la proyección hacia el encuentro del Señor, que nos hace discípulos, y hacia el encuentro con los hombres que esperan el anuncio. Por ello creo que es importante, urge, formar ministros capaces de proximidad, de encuentro, que sepan enardecer el corazón de la gente, caminar con ellos, entrar en diálogo con sus ilusiones y sus temores. Este trabajo, los obispos no lo pueden delegar. Han de asumirlo como algo fundamental para la vida de la Iglesia sin escatimar esfuerzos, atenciones y acompañamiento. Además, una formación de calidad requiere estructuras sólidas y duraderas, que preparen para afrontar los retos de nuestros días y poder llevar la luz del Evangelio a las diversas situaciones que encontrarán los presbíteros, los consagrados, las consagradas y los laicos en su acción pastoral». (Papa Francisco, Vídeomensaje a los participantes en la peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe [Ciudad de México, 16-19 de noviembre 2013], 16-11-2013).

Seguir leyendo citas sobre el clericalismo en el artículo completo, publicado en la web del obispado de Alcalá de Henares


El clericalismo aleja al pueblo: 
El Papa Francisco en Casa Santa Martha HD (13/12/2016)

VER+:

"...edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, siendo la piedra angular Cristo mismo, ...hasta ser morada de Dios en el Espíritu”. Ef 2,20-22"

«La tradición pervive por la fe del pueblo» 
Federico Rico, ABAD
"Las claves para una teología y espiritualidad del laicado: una condición sacramental de servicio, una condición carismática de libertad, un testimonio evangelizador en el mundo, y una presencia eclesial de corresponsabilidad”. S. Pié y Ninot
La Iglesia de la diversidad de miembros singulares, de dones, de ministerios y de obras está dispuesta carismáticamente –según el carisma particular del cristiano- y no con criterios mundanos o de prejuicios humanos. Sino, guiados por el discernimiento carismático de la propia comunidad y por la Institución apostólica.
Qué tiene que ver los criterios del mundo con la Iglesia.
Me explico: que tiene que ver los títulos, las magistraturas, las licenciaturas con los carismas de la Iglesia.

Por qué se utilizan los mismos argumentos de poder, de competencia, de "oposiciones"; de ser el mejor... el más listo, el que tiene más títulos... para desempeñar un servicio, ministerio u obra eclesial que es en sí mismo un don de Dios y no una jerarquía categórica de grados académicos.

Sí, como dice San Pablo -en La 1ª de Corintios-, los carismas son dones -de servicio- que se dan de forma particular, ejecutada y repartida por voluntad del Espíritu Santo, para el bien común de la Iglesia... Éste es el meollo de la cuestión.
Se está hablando de jerarquía de carismas discernida en COMUNIDAD COMO PUEBLO DE DIOS. Ya que, los mismos carismas no se aprenden; SE CON-VIVEN. SON DONES que ni son propios ni nos pertenecen.

Cuando aceptaremos (como dice Pascal) que el Dios de Jesús -y de su religión-, no es el dios de los filósofos, ni de los teólogos intelectualistas, ni de los más inteligentes, ni de los más graduados; que no es tan complicado como se pretende mostrar, que es más simple:
Que es El Dios de Abraham y de Sara; de Isaac y de Rebeca; de Israel y de Raquel; de Jesús y de María: simples obreros, simples pastores...
No quitando importancia a la formación, al estudio... Es importante pero no principal; es necesario pero no imprescindible. Más bien, necesitaremos empaparnos de MISERICORDIA.
Se habla mucho de formación, adoctrinamiento... Pero, no se habla de inspiración, de moción, de ESPÍRITU...
Más experiencia, más con-vivencia comunitaria y menos racionalismo fundamentalista dirigente... Necesitamos embriagarnos de Espíritu para construir y edificarnos juntos.
Tenemos que dar un paso decisivo de una Iglesia clerocéntrica a una Iglesia corresponsable y copartícipe (“Iglesia eclesial”).

Participación eclesial, significa tomar parte en la decisión, en la ejecución, en la elección, en la administración y en la evaluación del modelo eclesial que queremos. Porque si no sabemos qué Iglesia queremos, no vamos a saber qué laicos somos, ni qué presbíteros somos, ni qué consagrados somos. No por casualidad el sínodo de 1985 dijo que la Iglesia era ministerio, comunión y misión. El cardenal Pironio, decía siempre: «es el Pentecostés del siglo XX, tenemos que asumirlo y tenemos que vivirlo, la libertad frente al Vaticano II, consiste exclusivamente en asumirlo, no rechazarlo»

Los carismas que nos han sido donados para el servicio desapercibido y verdaderamente humilde: toda vocación, todo ministerio, toda institución, toda jerarquía es para la misión. Como dice Pablo, “un carisma en la Iglesia es válido siempre y cuando “sirva” para contribuir a la comunión eclesial. Aceptando una LIBERTAD CRÍTICA CONSTRUCTIVA que implica que tod@s en la Iglesia tenemos que someternos a la crítica fraterna de los “otr@s”.
Un obispo, un sacerdote, un laico que no acepta la “crítica” está condenado a equivocarse, por no seguir la voluntad del Señor que no vino a ser servido, sino a servir. Porque, el carisma que más sirve, el carisma más carismático es la humildad verdadera.

VER+:

LA REALIDAD ECLESIAL ACTUAL

Como cristianos adultos, cristianos activos y comprometidos a la causa de Jesús; como cristianos con vocación de servicio, como Pueblo de Dios; queremos presentar nuestros puntos de vista para la construcción eclesial:
¨ Primeramente, no es fácil sacudirse un clericalismo -por culpa de tod@s nosotr@s- de siglos que ha moldeado y configurado la Iglesia y también nuestras diócesis durante muchos siglos y ahora estamos pagando las consecuencias.
Esto no puede seguir así...
No estamos en una época de cambios, no.
Es un cambio de época, una nueva época. No nos resistamos a la realidad que se percibe desde hace varios años. Es un nuevo paradigma (un nuevo modelo de realidad cultural y social y eclesial).

Sabemos que los límites del lenguaje son los límites del mundo y que los límites de nuestro mundo son los límites de nuestro lenguaje. Así lo enseñó Wittgenstein, filósofo austriaco dedicado al estudio del pensamiento y de la representación lógica de los hechos. Entre sus preocupaciones se encuentra el entender hasta dónde se extiende la realidad que podemos representarnos a través del lenguaje, pues cuanto más amplio -y auténtico- sea el lenguaje que se domina, más extensa y verdadera será la realidad que se proyecte.
Todo nuevo paradigma requiere actualizar y renovar el mismo lenguaje:
darle nuevo –verdadero, auténtico, genuino, legítimo- significado a las palabras o definiciones conceptuales. Por ejemplo: los conceptos IGLESIA, CLERO, LAICO, SEGLAR, SAGRADO, PROFANO, ETC. Tienen que acomodarse o re-convertirse a los nuevos tiempos y, re-significar nuevas realidades...
El mismo concepto de CLERO, que en griego significa “suerte” o porción de herencia, designaba y correspondía a la totalidad de la Iglesia (del Pueblo de Dios), del Pueblo afortunado, el Pueblo cuya suerte es Dios; por eso mismo, son “pueblo sacerdotal” (Apoc. 1,6; 1Pe 2,5)
LAICO no significa “profano” en oposición a una “jerarquía sagrada”, sino simplemente miembro del Pueblo de Dios.
Recordemos que la palabra "fanático", viene del latín "fanum", que significa "templo" o "faro" e incluye a los que están en el templo, a los iluminados que estrujan en sus manos la verdad única y no abrigan ni permiten dudas. Para ellos, todos los que actúan fuera del templo, o de la luz, son "pro fanum", de donde viene "profanos": gente que no respeta lo sagrado. Ellos, en cambio, siempre tratan de fanatizar a los que los apoyan.

Los nuevos paradigmas de concepción del mundo que vamos percibiendo y emergiendo y, que van cambiando otros paradigmas como en el eclesial, las definiciones de relación diferenciadora y opuestas como clero-laico; sagrado-seglar; jerarquía-fieles, etc. No tienen sentido opuesto. Tienen relación de pertenecer a la misma unidad, función y complementariedad. O es que, un sacerdote no es miembro del Pueblo de Dios. Esto confunde y no se funda en la realidad.
Como la palabrita SECULARIZACIÓN Y SUS DERIVACIONES:
El término secularización viene de saeculum, SIGLO. Etimológicamente quiere decir que todo lo que pertenece al siglo es secular, que debe ser autopromocionado y respetado como tal. Secularizar significa hacer que el siglo sea lo que es, con todas sus potencias y cualidades. Bueno, históricamente se entendía que la secularización como el polo opuesto de la sacralización; lo secular venía a marcar el mundo opuesto a lo religioso, lo que quedaba fuera de la Iglesia; secularizarse era lo mismo que “pasar de la Iglesia al mundo”. (Esto parece dimensiones de la tercera fase).

viernes, 23 de noviembre de 2018

👿 LA SECTA Y LOS “FACHAS”. LOS TARTUFÓCRATAS: LA NUEVA FÁBRICA DE FRACTURA SOCIAL 👥 (LOS HOMBRES DE PAJA)

LOS FASCISTAS DE AHORA SE LLAMAN A SÍ MISMOS ANTIFASCISTAS DEMÓCRATAS

LA SECTA Y LOS “FACHAS”: 
LA NUEVA FÁBRICA DE FRACTURA SOCIAL
👥

¿Te han llamado “facha” la última semana, o el último mes? Pues enhorabuena, porque vivimos una época en la que si no te llaman “facha” es que algo estás haciendo mal. “Facha” es ahora una epíteto; significa que no formas parte de esa corriente social que se considera “la izquierda”, bien porque seas de “la derecha” orgánica -monárquico, católico, defensor de la unidad nacional etc.- o bien porque has roto con esa corriente por tu actitud crítica. La izquierda dominante ha dejado hace tiempo de ser crítica para convertirse en pura secta dogmática. Por tanto, ser motejado de “facha” sólo quiere decir que no eres de la secta, que has sido condenado al ostracismo y expulsado de esas tribus ideológicas con pretensión de pueblo elegido. Pueblo elegido para hacerse con el mando de todo, que esa es la verdadera traducción de la teoría de la “hegemonía popular” y del antagonismo entre “la gente y la casta” que defiende Podemos en sustitución de la impresentable “dictadura del proletariado” aunque, como han aprendido con gran pesar en Venezuela, el principal laboratorio de esta estrategia de orígenes argentinos (Laclau y Mouffe), sólo sea una diferencia retórica.
Las ideas no tienen nada que ver con esa división radical que esa izquierda sectaria extiende cual marea negra
Las ideas no tienen nada que ver con esa división radical que esa izquierda sectaria extiende cual marea negra. Lo realmente decisivo para ser arrojado al facherío son las actitudes políticas y sociales más básicas. Lo que consideran “progresista de izquierdas” es apoyar cualquier cosa que facilite la conquista del poder, y lo “facha” actuar en sentido contrario. Oponerse al golpe de Estado separatista en Cataluña, criticar la alianza del PSOE y Podemos con los separatistas y herederos de ETA, o pensar que sería mejor para todos dejar en paz los restos de Franco, son motivos suficientes para la expulsión al antro facha. También lo es defender la separación de poderes, el cumplimiento de las leyes, la seguridad jurídica, la igualdad de oportunidades y derechos, o la unidad nacional e integridad territorial. Pues todas aquellas ideas que separaban radicalmente a los demócratas de todos los colores de los enemigos de la democracia han sido expulsadas de la fábrica de fachas en que han elegido convertirse: una secta.

La secta
Las actitudes ante cualquier asunto quedan determinadas por esta frontera sectaria: consiste en apoyar todo lo que debilite a “la derecha” y rechazar todo lo que erosione a la secta. Así, no se trata de acabar con la corrupción política, sino de atribuirla en exclusiva a “la derecha”, ocultando o justificando la propia. Por eso ellos pueden culpar a la banca de los desahucios y especular con vivienda de protección oficial, exigir que la banca pague el impuesto de las hipotecas (IAJD) y triplicarlo en las Comunidades Autónomas que gobiernan, llamar a la sublevación contra las leyes hipotecarias y conseguir hipotecas privilegiadas opacas para el macho alfa y su familia en su pequeño edén, muy lejos de los barrios populares que dicen representar (es la moral de la dacha de los jerarcas soviéticos).
La influencia de esta doble moral fundada en una doble narrativa es tanta que incluso periodistas y medios que no forman parte de la secta divulgan esta visión ideológicamente interesada de los hechos
La influencia de esta doble moral fundada en una doble narrativa es tanta que incluso periodistas y medios que no forman parte de la secta divulgan esta visión ideológicamente interesada de los hechos, lo que demuestra tanto su potencia propagandística, basada en la atribución de superioridad moral a la izquierda, como también el porqué de la hemorragia de prestigio de los medios de comunicación, convertidos en demasiados casos en medios de propaganda. Lo hemos visto con ocasión de las condenas por el caso de las tarjetas black: muchos medios coincidieron en ocultar que once de los catorce condenados eran miembros de IU, PSOE, CCOO y UGT. El foco sólo siguió a Rodrigo Rato y al PP, como si las black de Cajamadrid y Bankia fueran un robo de “la derecha” cuando, en realidad, dos terceras partes de los condenados eran de izquierdas (por el mismo motivo hubo unanimidad virtual en ignorar el papel decisivo de UPyD en el proceso, porque éramos un partido transversal, inclasificable en esta dicotomía sectaria).

Un caso también sintomático es lo ocurrido con el acto en apoyo a la Guardia Civil convocado en Alsasua por el partido Ciudadanos a través de una franquicia, dos años después de los hechos. Aunque grupos de víctimas del terrorismo y asociaciones de guardias civiles se distanciaron de un evidente acto electoral de partido, la reacción de la secta en auxilio de los agresores de Alsasua, que contaban con el apoyo inequívoco y la presencia física en sus filas del carnicero de Mondragón y otros matarifes etarras, puso en evidencia la fractura política y la línea divisoria creada en beneficio del Gobierno de Sánchez. La trazó muy clara el portavoz socialista en el Senado, Ander Gil: en el caso de tener que elegir entre los herederos de ETA y “la derecha” (a la que se atribuía la iniciativa ignorando el indecoroso cruce previo de acusaciones entre C´s, PP y Vox), entre Ortega Lara y sus carceleros, PSOE y Gobierno Sánchez elegían estar con los verdugos antes que con las víctimas.
Los verdugos se han incorporado a la secta y son una experimentada fábrica de fachas
¿La razón?: los verdugos se han incorporado a la secta y son una experimentada fábrica de fachas. En una inversión típicamente sectaria, los terroristas dejan de ser productores de odio, achacado ahora a quienes les sufrieron y se oponen a ellos. En el fondo de este giro de 180º trabaja el blanqueo de ETA, consecuencia lógica de la negociación con la banda emprendida por Zapatero para, precisamente, aislar más a “la derecha”, de modo que la lucha contra ETA sea cosas de “fachas”.

 


Fabricar al enemigo
¿Qué sentido tiene que un portavoz socialista autorizado decida parecerse lo más posible a Arnaldo Otegi? Uno tan peligroso como sencillo, a saber, que están fabricando un enemigo político total, antagónico y absoluto: los “fachas”. En lógica se llama a esta antigua estrategia “la falacia del hombre de paja”: la manera más eficaz de oponerse a algo y refutarlo es crearlo tú mismo, hacerte un enemigo a medida para zurrarle a conciencia. Y esperan mantenerse en el poder y aumentarlo a través del enfrentamiento sin cuartel con ese enemigo fabricado. Es el interés y cálculo común de la amalgama de antiguos socialistas y sindicalistas sin proyecto, podemitas, comunistas, separatistas y terroristas.
La amalgama de izquierdistas y separatistas ya no tiene otro objeto que la ocupación y disfrute del poder en régimen de monopolio, en un proceso lleno de siniestros paralelismos con lo sucedido en Venezuela de Chávez a Maduro
La amalgama de izquierdistas y separatistas ya no tiene otro objeto que la ocupación y disfrute del poder en régimen de monopolio, en un proceso lleno de siniestros paralelismos con lo sucedido en Venezuela de Chávez a Maduro (que no sólo por petróleo tiene el apoyo explícito de un Rodríguez Zapatero metido a mediador no solicitado). Su verdadero teórico no es Marx, sino otro Carlos, en concreto el politólogo alemán Carl Schmitt, que inspiró e instruyó a los nazis con su teoría de la conversión radical de la política en guerra total entre dos bandos irreconciliables, el “nosotros” y el “enemigo” fabricado; el objetivo de la política así concebida no es otro que la completa derrota, exclusión y expulsión de ese enemigo. La novedad es que ahora se puede intentar mantener ciertas formas a la venezolana, por ejemplo dejar existir formalmente a la oposición política, pero impedirle ejercer, acosarla con cárcel y violencia que incluye asesinatos y torturas, y desde luego expulsarla para siempre de las instituciones mientras se subyuga a la sociedad mediante la escasez y la inseguridad. Esto, que ha sucedido en Venezuela, es para Íñigo Errejón instaurar un Estado “inequívocamente democrático”.

En este juego, “facha” es cualquiera que se oponga o critique a la coalición que apoya a Sánchez: incluso defensores de los derechos homosexuales, feministas genuinas, sindicalistas honestos, cualquiera que hace poco habría tendido a ser incluido en la izquierda tradicional se ha convertido en “facha” si no comparte el objetivo de la hegemonía política de la secta y de la expulsión perpetua de “la derecha” de las instituciones y del poder político. Las ideas no importan, y las acciones y hechos del pasado reciente, aún menos. Por eso el cultivo de un anacrónico odio a Franco es compatible con la asunción de la defensa de ETA por líderes socialistas, o el “diálogo” con los golpistas de Cataluña incluso cuando estos anuncian que rechazarán cualquier acuerdo con el Estado que no sea la concesión de la independencia. Un gobierno antifranquista también puede ser totalitario, como expuso en estas páginas Jorge Sánchez de Castro.

Acción y reacción
Estamos sufriendo una ofensiva a lo Carl Schmitt para tomar el poder (“asaltar los cielos”, ¿se acuerdan?) mediante la exclusión por principio de todo lo ajeno a la secta
Estamos sufriendo una ofensiva a lo Carl Schmitt para tomar el poder (“asaltar los cielos”, ¿se acuerdan?) mediante la exclusión por principio de todo lo ajeno a la secta y la declaración de guerra sin cuartel en el espíritu de la clasificación de la oposición por Dolores Delgado, la ministra con turbio pasado de tratos con Villarejo, en “derecha, extrema derecha y extrema-extrema derecha”. No estar con ellos es ser “la derecha” de los “fachas” en diferentes grados de extremismo. Tienen donde inspirarse, porque no hacen otra cosa que adoptar la estrategia de exclusión de sus socios separatistas en sus respectivos territorios tribales. Basta con releer a Arzalluz o a Torra para dar con el procedimiento de marginación y expulsión de los impuros del pueblo elegido.

El problema que crea esta estrategia pirómana es doble. En primer lugar debilita absolutamente a la democracia atacando el principio de igualdad de acción política, porque según la secta los “fachas” no tienen ese derecho. Pero para conseguirlo crea una brutal fractura social que, a su vez, pone en marcha una reacción de signo contrario, al estilo de la que ha tenido lugar en Estados Unidos y Brasil contra el establishment demócrata y la izquierda populista, instaurando nefastos populismos de signo contrario. O en Francia, donde la puso en marca el PSF de Mitterrand creando el Frente Nacional para dividir y demonizar a la derecha, con el resultado final de la cuasi desaparición del PSF y el ascenso del FN a las primeras plazas políticas. Así que estaríamos en un caso de pan para hoy y hambre para mañana que destruye la alternancia de gobiernos de la democracia.

La política a lo Carl Schmitt, la “fina lluvia de odio” que expuso aquí mismo José Miguel Fernández-Dols, permite un acceso rápido y brutal al poder y la expulsión de los enemigos fabricados, pero perturba equilibrios emocionales muy sensibles que, una vez desatados, pueden tener efectos devastadores para la convivencia, pues la política de excluir a unos para apoderarse de todo siempre provoca reacciones. En realidad es una política a la catástrofe, como pudieron comprobar la mayoría de alemanes que la hicieron suya.

EL HOMBRE DE PAJA - 
EL FRAUDE LEGAL DEL QUE SOMOS VÍCTIMAS SIN SABERLO





jueves, 22 de noviembre de 2018

👉 ES UNA MALA INFLUENCIA PARA MI HIJA Y AHORA LA CULPA LA TENGO YO

Recuerda que cuando señalas a una persona, 
tus otros tres dedos te estarán señalando a ti.


ES UNA MALA INFLUENCIA PARA MI HIJA

Es una historia real que nos sucedió a nuestra familia, eso pasó cuando nuestra hija tenía unos quince años.
Un día en nuestra casa, sobre las tres de la tarde, llaman por teléfono y me preguntan si soy el padre de ........ Contesto en afirmativo. 
Se me presenta el interlocutor:
 - Soy el padre de zutanita, -compañera de mi hija en el colegio-. ¿A ud. le contesta su hija?
- A mi no.
- ¿Y su hija le desobedece?
- No.
- ¿Su hija le llega tarde a casa?
- Tampoco.
Mientras estaba contestando, escuchaba a su esposa que estaba al lado de mi interrogador, vociferando contra mi inocente hija: 
- No voy a dejar más que mi hija salga con fulanita -con mi hija-. ¡Es una mala influencia!
Al escuchar tal denigración, le dije a mi interlocutor que me pusiera con su esposa, que quería hablar con ella.
Cuando se puso al teléfono, me saludó con moderación y había cambiando totalmente el tono de su griterío anterior.
- Hola, si dígame.
- Escuche bien lo que le voy a decir. La mala influencia para su hija, es ud. misma. 
- Pero, ¿qué, qué... dice?
- Lo que oye.Y, sobre mi hija, le diré que mi hija es muy educada y muy buena niña. Y no nos moleste más con sus excusas culpatorias, echándole la culpa a los demás de sus propios errores. Adiós.

Ella culpaba a mi hija, en consecuencia a nosotros como padres, de la actitud desafiante de su hija con ellos, por el único motivo que mi hija no iba muy bien en las notas de clase. Le costaba mucho los estudios, mientras que su hija iba muy bien. Nada más que eso. Para ella, eso era ser una mala influencia. 
Lo que no sabía dicha señora es lo que nosotros sí sabíamos la conducta de su hijita. Las cosas que hacía su hija eran muy deshonestas, pero, era una niña. No había que condenarla. Nosotros no lo hicimos. Eso sí, le decíamos a nuestra hija que la aconsejara, que fuera más decorosa. 
Aunque no lo crean. Esto fue real. Es la sociedad misma que estamos conviviendo. En medio de tanta superficialidad, de tantos antivalores, de tanta estupidez...
Un hombre está volando en un globo aerostático y se da cuenta de que se encuentra perdido. Mientras hace algunas maniobras ve a un tipo caminando por el campo.
El hombre hace descender el globo algunos metros y grita:
- Perdone, ¿me puede decir donde estoy?
A lo que el hombre que está debajo le responde:
- Usted está en un globo aerostático, suspendido a unos 10 metros del suelo.
- Usted es analista, ¿verdad? - dice el del globo.
- Así es - dice el de abajo - ¿Cómo se ha dado cuenta?
- Bueno, -dice el del globo - Todo lo que usted me ha dicho es técnicamente correcto, pero no resulta de utilidad para nadie.
y el de abajo responde:
- Y usted debe ser un político.
- Exacto, - responde el del globo - ¿Cómo lo ha sabido?
- Sencillo. Usted no sabe donde se encuentra, ni hacia donde va, pero espera que yo le pueda ayudar. Usted está en la misma situación que antes de que nos encontráramos, pero ahora cree que la culpa la tengo yo.