EL Rincón de Yanka: FRANCISCO-RUBIALES

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martes, 22 de julio de 2025

"LA ESPAÑA SANCHISTA ES UNA MEZCLA DE PUTICLUB Y POCILGA" por FRANCISCO RUBIALES


La España sanchista 
es una mezcla de 
puticlub y pocilga

Han metido en la cárcel a Santos Cerdán, el verdadero número dos del poder sanchista, y ni siquiera hay conmoción en la inmensa letrina llamada España. El presidente del gobierno está bajo sospecha y a punto de ser llamado por los jueces, mientras que su esposa, su hermano y sus lugartenientes Ábalos y Koldo están en las puertas del presidio Y no pasa nada en el basurero español.

¿Ni un tipo ejemplar en el poder? ¿Nadie a quien deseemos imitar? ¿Ningún modelo para nuestros jóvenes en las alturas? ¿Quién sale en la tele que no produzca náuseas? Los que mandan han llenado España de delincuentes y malvados. Chorizos por todos lados. No gobiernan; sólo roban, dividen y siembran odio para prevalecer.
Han convertido España en un país gobernado por los gorrinos, en una asquerosa mezcla de puticlub y pocilga, en una patria de chorizos, sinvergüenzas y corruptos atiborrados de poder.

Hubo un tiempo en España en el que los ministros y altos cargos eran elegidos por sus brillantes expedientes académicos y por su prestigio profesional, pero hoy parece que el socialismo gobernante los elige por el olor de sus excrementos o por la viscosidad de sus vómitos. Cualquier miserable puede ser ministro y no se le exige otros valores que la sumisión absoluta al líder y su capacidad para mentir, robar y abusar sin que se les note demasiado.

Los políticos españoles han convertido el país en la letrina más sucia de Europa y una de las mas puercas del planeta: impuestos elevados, servicios públicos tercermundistas, retroceso en educación, transportes, sanidad y servicios sociales, divorcio entre políticos y ciudadanos, dinero sucio en abundancia, corrupción galopante, paraíso de mafiosos internacionales, inmigrantes ilegales que invaden las calles y las llenan de delito, policías ineficaces, instituciones prostituidas, un gobierno insaciable de suciedad y poder, endeudamiento, aforamientos masivos, maldad a chorros y una decadencia que hace temblar a los expertos.

¿Alguien ha escuchado a nuestros políticos hablar de valores, de amor, de respeto, de honor o de decencia? Sólo hablan de poder, dinero y de odio, de rencores y de resucitar un pasado de sangre (Guerra Civil) que debemos olvidar.
Son como fieras, pero lo grave es que sus seguidores, depravados y envilecidos, les votan y les defienden.
Tenemos una clase política deleznable que está convirtiendo la nación española en una inmensa letrina y, a pesar de ello, hay millones de fanáticos que votan a los corruptos y los seguirían votando incluso si decretaran el asesinato masivo de ciudadanos de derecha.

¿Qué le ha pasado a España? ¿De dónde han salido tantos canallas y miserables? ¿Cómo han podido caer tan bajo algunos partidos políticos?
Basta analizar la composición del gobierno de Sánchez para echarse a temblar y empezar a vomitar: golpistas que quieren separarse de España y, si es posible, destruirla antes de irse; herederos de los asesinos etarras vascos; comunistas totalitarios con una historia sucia y manchada de sangre; socialistas que no paran de robar y dañar a España desde que fueron fundados y manadas de ministros, jueces, fiscales y altos cargo cercanos al gobierno que parecen haber sido seleccionados en el Chicago de los años treinta.

España no necesita un cambio de gobierno, ni siquiera una regeneración clásica, sino una raspado a fondo con cepillo de púas y un lavado con ácido, que limpie hasta las raíces, que elimine la porquería abundante y que impida que en el futuro vuelvan a colonizarnos gérmenes tan asquerosos como los del presente.

¿Quién y cómo hacer esa limpieza regeneradora que necesitamos con urgencia, sin romper la patria carcomida?
Salvo Cuba, Venezuela y Nicaragua, ningún otro país ha caído tan bajo y a tanta velocidad como la España sanchista.

Si alguien tiene la respuesta, que la diga, por favor.

Francisco Rubiales

lunes, 9 de diciembre de 2024

LOS POLÍTICOS SON PEORES QUE LA GANGRENA Y PUDREN TODO LO QUE TOCAN: 💩 SON EL PEOR ENEMIGO DE LA ESPECIE HUMANA por FRANCISCO RUBIALES


El peor enemigo 
de la especie humana
💩

El mal adopta diferentes formas en cada momento de la Historia. En un momento, la maldad suprema se encarnó en las tribus bárbaras que avanzaban destruyendo y asesinando; en otros momentos, la maldad estuvo representada por las religiones fanáticas que asesinaban y destruían la vida y la cultura en nombre de un Dios furioso y vengador; casi siempre el mal anidó en los usureros, los mercenarios, los déspotas, los maestros de la mentira y otras especies despreciables.

En la actualidad, la más dañina representación del mal y el peor enemigo de la especie humana y del planeta que habitamos es el político.
La gran novedad de nuestra época es que en lugar de combatir al enemigo, los elegimos en las urnas y les entregamos el poder. Los políticos son como el cáncer: destructivos, pero sin que sean reconocidos por el sistema defensivo como adversario. Ese camuflaje eficaz hace del político el peor de todos los enemigos que el planeta y la raza humana han padecido en la Historia porque provoca guerras, hambre, injusticias, dolor y exterminio y, en lugar de ser castigado, se le premia, mientras él se exhibe como triunfador y exige cada vez más poder y dominio.
¿Por que son los políticos la encarnación suprema del mal en los tiempos presentes? Porque su deber es mejorar el mundo y luchar para propagar la virtud, el bien, la justicia y la felicidad, pero ellos han elegido el camino opuesto y, victimas de los vicios de la codicia, la soberbia y el egoísmo más despiadado, han optado por destruir y arrasar, tanto al planeta que nos acoge como a la raza humana, creada para dominarlo.

La mayoría de la gente cree que lo peor de los políticos es la corrupción, pero no es así porque la corrupción es solo una consecuencia de algo mucho peor: el mal gobierno, un liderazgo que, tras apoderarse del Estado y sus recursos, utiliza el "divide e impera" y emplea el poder para promover el mal. Los telediarios son una película de terror, no tanto por la podredumbre de la clase política, sino porque reflejan los peores vicios y carencias de una sociedad sin valores y orientada a despedazarse.
A muchos seres humanos les resulta difícil ver en algunos políticos con poder a miembros de su misma especie. Parecen distintos y resultan incomprensibles su ausencia de misericordia, su insensibilidad ante el dolor ajeno, su afán por enriquecerse, por acumular privilegios, por degradar a los demás, por hacer sufrir al prójimo, en definitiva. Ni los chacales se comportan de ese modo con sus congéneres.

La naturaleza es sabia y siempre consigue derrotar a sus enemigos. El político, por su corrupción, egoísmo, torpeza, codicia y por los inmensos daños que produce, se ha convertido en el gran enemigo del planeta y de la especie humana. El político crea guerras, saquea la economía, deteriora la naturaleza, daña al planeta, extermina especies, esclaviza a los humanos, los degrada, los empobrece y les empuja hacia la esclavitud y la infelicidad. Los políticos pudieron haber elegido una ruta distinta para gobernar, el camino del bien, promoviendo desde los gobiernos el amor, la ayuda mutua, el respeto, la honradez y otros muchos valores, pero han elegido una vía miserable, por puro egoísmo, promoviendo la envidia, el embrutecimiento y la degradación de la raza humana, sin otro fin que el egoísmo y el afán de poder, conscientes de que es mas fácil dominar a esclavos asustados y aborregados que a ciudadanos libres y pensantes.

En todos los momentos de la Historia en los que el mal avanzaba, había grupos de resistentes que promovían una visión distinta del mundo, una esperanza y la firme lucha por mejorar el mundo. Esa lucha entre el bien y el mal, la luz y las sombras, la libertad y la opresión, el bien y el mal en definitiva, es la espina dorsal de la Historia y el núcleo de la vida humana.

Todo lo que hoy resta de decencia en el mundo está en rebelión contra los enemigos de la especie y del planeta. Cualquier persona reflexiva y con capacidad de análisis sabe que los políticos corrompieron a una sociedad razonablemente sana. Por todas partes y en todas las naciones surgen grupos de resistencia que quieren cambiar el mundo y mejorarlo. En Brasil, cientos de miles de ciudadanos gritan "que se marchen todos los políticos", un grito similar al que se escucha en Francia, Alemania, Italia, Grecia, España y decenas de países de los cinco continentes. El denominador común de todos ellos es el rechazo a los que gobiernan promoviendo la pobreza, la desigualdad, la opresión y la destrucción del planeta.

El mundo está en guerra, aunque no todos los humanos sean conscientes de esa lucha. En un bando están los que quieren un mundo mejor; en el otro los que quieren seguir disfrutando de privilegios y utilizan para ello el mal en todas sus versiones, desde la tiranía al asesinato de la libertad, de la decencia y de los valores.
En apariencia, el bando de los ciudadanos deseosos de libertad y de valores es más débil, pero no es así porque los rebeldes tenemos de nuestra parte al mas poderosos de los aliados: la naturaleza. El mundo tiene sus leyes y su armonía y repudia la labor y la línea que han impuesto los depredadores. Al final de la batalla, los miserables van a ser derrotados.

Para ganar la batalla hay que conocer bien al enemigo. Parecen poderosos, pero no son nada. Están muertos, pero ellos todavía no lo saben. Son espectros sin carne ni huesos, incapaces de tener ideología y principios. Se pavonean, sonríen, parecen henchidos de orgullo y se exhiben en las televisiones, pero ellos saben que no pintan nada porque otros les mandan y les hacen sentir miedo. Sólo son fantasmas esclavos de la arrogancia y la codicia. Lo único importante que poseen es su capacidad de hacer daño y de generar rechazo. Son lo peor de la especie y la peor pesadilla del bien. Algunos los consideran poseídos por Belcebú, pero ni siquiera son malignos. Sólo son momias que desprenden mal olor, en un limbo inútil.

Se pelean entre ellos como hienas, pero siempre se ponen de acuerdo para defender sus privilegios y cuando enfrente aparece su enemigo, que es el hombre libre y pensante.
Ambas bandos saben que el arma decisiva para alcanzar la victoria es la opinión pública, la gran palestra donde los medios tienen un peso especial y donde el mal compra personas, conciencias e ideas, corrompe, miente y confunde, mientras que los luchadores por un mundo mejor utilizan el recurso que siempre ha vencido, tarde o temprano, cualquier batalla en la Historia: la verdad.


Los políticos son peores 
que la gangrena 
y pudren todo lo que tocan

No existe en el mundo una plaga más destructiva y letal que los políticos. Son peores que la gangrena y pudren todo lo que tocan. Hasta que la humanidad no se libre de ellos, el mundo entero estará en peligro de muerte.
LOS ENEMIGOS DE LAS NACIONES SON SUS PROPIOS ESTADOS. 

Los políticos son la encarnación del mal en la Tierra y de la estupidez más destructiva en el planeta. Algunos, aterrorizados después de analizar sus obras y daños, los consideran como el verdadero anticristo que precede a la destrucción del mundo. Con su ineptitud, torpeza y corrupción son los causantes de los grandes incendios, de las inundaciones y hasta del calentamiento global y de la muerte de los mares y océanos. Son incapaces de limpiar los cauces de los ríos y los busques, que arden como la estopa, mientras han permitido sin reaccionar que los océanos se llenen de plásticos y otras basuras, que ni siquiera limpian, poniendo en peligro la supervivencia humana. Permiten el exterminio de los bosques y de las especies y son los responsables de la agonía de nuestro planeta. Cuanto más poder tienen, más desastres provocan. El hambre es obra suya, las guerras las provocan ellos, al igual que la pobreza, la desigualdad y muchas veces la muerte. Tan solo en el siglo XX, los políticos asesinaron a más de cien millones de ciudadanos, sin contar a los que murieron en las ciudades bombardeadas y en los campos de batalla.

Si se analizaran las obras de los políticos con rigor y el papel letal que representan, nadie se atrevería a votarles, por razones de supervivencia. Si los ciudadanos tuvieran conciencia de lo que realmente son los políticos, jamás emitirían un voto a sus partidos y los expulsarían del poder como si fueran serpientes venenosas.
Lo pudren todo, hasta las instituciones y tareas más nobles. Compran voluntades y medios de comunicación con dinero público y cierran con sus alianzas las puertas a la verdad y a la información necesaria; el rescate de náufragos lo transforman en tráfico de inmigrantes, en colaboración con las mafias; los mejores ejércitos son castrados y podridos cuando los políticos nombran a los generales; la policía dedica más empeño en cuidar a los poderosos que en defender a los ciudadanos de la delincuencia; la Justicia la transforman en parcial, arbitraria y al servicio del poder; dividen y enfrentan a los pueblos; premian la incultura; adoctrinan en las escuelas; crean legiones de parásitos a cargo del Estado para colocar a sus amigos y familiares; llenan las ciudades de delincuentes e indigentes; castigan más al que roba un jamón que a los que saquean los fondos públicos; disfrutan privilegios escandalosos e inmerecidos; atribulan y aplastan a los pueblos y a las empresas con impuestos desproporcionados, que serian innecesarios si ellos fueran austeros y decentes; han construido un mundo injusto, escandalosamente desigual y en quiebra, donde los mil más ricos tienen más dinero y bienes que el resto de la humanidad y donde la deuda ha situado a la mayoría de los estados en absoluta quiebra; han llenado los palacios de gobierno y las grandes instituciones públicas de delincuentes e ineptos y han olvidado que el fin último de la política es la felicidad de los ciudadanos.

El mundo que han construido con su poder, utilizando los recursos más valiosos de la humanidad, es un mundo asqueroso que nada tiene de admirable, en el que no se respetan los derechos humanos y en el que se asesina a los enemigos recalcitrantes, mientras se margina y se aplasta a los disidentes y a los que se empeñan en ser libres. No soportan la crítica cuando pone en peligro su hegemonía y han prostituido la democracia hasta convertirla en un sistema nauseabundo, sin contrapesos ni leyes respetables, sin controles ni valores sólidos.

España se ha convertido en un país puntero en deterioro y perversión de la política. Los políticos españoles son especialmente letales. Han creado un Estado tan grueso y plagado de parásitos que resulta insostenible y sólo lo mantienen a base de endeudamiento y de expolio de ciudadanos y empresas, obligados a soportar impuestos abusivos a cambio de servicios de tercera categoría y en constante declive. Hasta la sanidad pública, que era el orgullo de España, se hace pedazos por culpa de los políticos españoles, expertos en enfrentamientos, divisiones, saqueos y corrupción a gran escala. Hasta el peligroso separatismo, que amenaza con despedazar la nación, es obra de políticos corruptos y miserables.

Algunos, al leer este informe, pensaran que el autor exagera, pero les reto a que analicen cualquier factor de nuestras vidas y verán sin duda, detrás de ellos, la mano incompetente y destructiva de los políticos, que para colmo de males se autopremian con privilegios fastuosos que no merecen, como si en lugar de destruir nuestro mundo gobernaran con acierto. No limpian los cauces de los ríos; los fondos de los pantanos están llenos de lodo y embalsan la mitad de lo que dicen; los bosques arden porque los políticos impiden que se limpien de maleza; se ocultan datos vergonzantes sobre ciudadanos desesperados por el trato que reciben de la justicia, muchos de ellos convertidos en pirómanos, vagabundos callejeros, asesinos vengativos o suicidas. Las ayudas benefician más a los extranjeros que a los españoles; las ciudades, por culpa de los políticos, se llenan de delincuentes y hay barrios enteros en los que ya la policía teme penetrar; los hospitales se colapsan y la enseñanza sirve para adoctrinar y fabricar seres inútiles, muchas veces violentos, inadaptados y sin capacidad de pensar en libertad. Vean un desastre, sea el que sea, desde un descarrilamiento a una inundación y verán siempre detrás la ineptitud de una clase política que ha olvidado que tiene que ser ejemplar y que su deber es ser eficaz, no sólo disfrutar del poder.

En nuestro mundo, es metafísicamente cierto que el político es el peor enemigo del ser humano.


"EL ESTADO ES PEOR QUE UNA MAFIA. 
ES MÁS GRANDE, MÁS CRIMINAL 
Y ADEMÁS TIENE ESCUELAS MEDIOS PALANGRISTAS. 
UNA MAFIA NORMAL TE ROBA PERO TE DEJA EN PAZ". 
MIGUEL ANXO BASTOS

EL PUEBLO LO PAGA TODO. 
EL ESTADO LO ROBA TODO.

Es en el Evangelio de San Lucas, voy a leer la cita, digamos, capítulo 4, versículo 5 al 8, cuando el Señor Jesucristo está frente a las tres tentaciones que le propone el maligno y en la peor de todas, el maligno le propone que se arrodille frente a él porque le muestra todos los reinos del mundo, es decir, los Estados, el Estado, y le dice que si se arrodilla frente a él, le dará el poder sobre todos los Estados del mundo porque ese poder le fue dado, es decir, está la compasión propia del maligno que el Estado es la representación del demonio. Por eso cada vez que avanza el Estado, digamos, hay más pobreza, hay más calamidades, hay miseria, por eso es que les digo, despertemos a la fe, despertemos a la fe, porque eso es lo que nos traerá no solo el cielo, sino la prosperidad aquí también en la tierra”. @javiermilei

viernes, 7 de septiembre de 2018

🙈🙉🙊 EL PATRIOTISMO RESUCITA EN TODO EL MUNDO CONTRA LA ENDOFOBIA Y LA CORRECIÓN POLÍTICA GLOBALISTA


El Patriotismo resucita 

en todo el mundo como antídoto 

del Endofóbico Globalismo fracasado
🙈🙉🙊
El globalismo está en crisis y las sociedades multiculturales que intentaron imponer abriendo las puertas a la inmigración masiva son un auténtico fracaso. Como reacción a los abusos del globalismo está resurgiendo el patriotismo. En Europa soben como la espuma los partidos señalados como de "extrema derecha", que son, sobre todo, partidos patriotas empeñados en salvar la riqueza y los valores acumulados. Donald Trump es quien mejor encarna esa reacción patriótica frente a las miserias y abusos de la globalización y del multiculturalismo. Las sociedades se sienten amenazadas por los inmigrantes, las raíces culturales se tambalean y los pueblos pierden calidad de vida y prosperidad. 
El globalismo ha incrementado la inseguridad y los crímenes, llenado las cárceles, generado inseguridad en la sociedad, creado guettos y barrios conflictivos en los que grupos de inmigrantes imponen su ley y también ha separado las razas y las culturas, en lugar de integrarlas. Las estadísticas, aunque los políticos lo nieguen, demuestran que el globalismo y la multiculturalidad son verdaderos fracasos.
Bajo las alas tramposas del globalismo abusivo, los políticos han incrementado su poder, se han alejado del pueblo y han cometido más abusos y corrupciones que nunca antes, mientras el mundo se ha deteriorado para el ciudadano, que se siente desamparado, impotente y falto de certezas, ilusiones y esperanzas.

Contrariamente a lo esperado y a pesar de los muchos errores del presidente, los partidarios de Trump crecen y ya se habla de su posible victoria en las próximas elecciones. Aunque las tensiones en el mundo han crecido desde la llegada de Trump al poder, también han crecido la economía norteamericana y la confianza de los ciudadanos en su propio país, que ahora se hace más fuerte y hegemónico.

En otros muchos países donde el globalismo y la multiculturalidad han fracasado, los partidos patrióticos, clasificados por los políticos tradicionales y por los medios sometidos como de "extrema derecha", están creciendo, impulsados por el apoyo de un pueblo que está harto de los políticos hipócritas que dicen amar al pueblo cuando sólo se aman a si mismos, que proclaman la igualdad cuando sólo se benefician ellos.
Las actuales sociedades multiculturales deben ser rediseñadas porque no funcionan y las fronteras van a cerrarse de nuevo para impedir que lleguen demasiados inmigrantes sin los controles adecuados, sin valores positivos y con oleadas incluidas de delincuentes, tipos llenos de odio que rechazan la integración y vagos dispuestos a vivir únicamente de los subsidios.

VER+:




miércoles, 9 de mayo de 2018

📘 "HIENAS Y BUITRES": PERIODISMO VENDIDO Y MANIPULACIÓN CORRUPTA


HIENAS Y BUITRES
PERIODISMO Y MANIPULACIÓN CORRUPTA

'Hienas y buitres' es un reflejo, un espejo de la perversión y suciedad de una relación tóxica y dependencia entre periodismo y poder.
Es innegable la trascendencia del poder mediático y cuya desaparición crea patologías. Uno se cree un rey en el trono de un mundo irreal y lucha a muerte para no ser destronado, tenga valor o no, sea ético o no.
El divorcio entre periodistas y verdad es tan duro como el de los políticos con la ética, sin olvidar "el síndrome de Procusto", que yo añado, que es obstaculizar al que vale, por complejo y por miedo a que ocupe su status, dado que carece de aptitudes. Añadido el amiguismo y bienestar de los suyos quedando relegado el bienestar común al último escalón.
"Hienas y Buitres" es un ensayo sobre las relaciones "pervertidas" entre periodismo y poder, como figura en la portada. Está siendo editado por la editorial Tecnos, del grupo Anaya, y estará en los estantes de las librerías a mediados de abril. Mi opinión de autor es que se trata de un libro necesario para entender las técnicas modernas de la comunicación, los recursos que mueven los poderosos para imponer sus ideas en la sociedad, cómo funcionan las relaciones con los medios y para escudriñar las entrañas ocultas del poder, que en la actualidad tiene un notable y decisivo componente mediático. 
"Hienas y Buitres" es, por encima de todo, un libro imprescindible para los que luchan por un mundo mejor y para los que se enfrentan cada día a la injusticia, el abuso de poder y otras lacras de la política en nuestros tiempos. 

Las relaciones entre políticos y periodistas siempre han sido tormentosas. Son dos poderes decisivos que en las últimas décadas han pretendido dominar el mundo. En ocasiones lo han mejorado, pero otras veces lo han empujado hacia el drama y el fracaso. Políticos y periodistas se aman y se odian, luchan y cooperan, nos empujan hacia el progreso y también nos frenan. Son como las hienas y los buitres, que comen y limpian huesos juntos, pero sin soportarse. Al desentrañar el misterio, aprenderemos también a defendernos de sus fechorías. 
Los medios son la única fuerza del siglo XXI que tiene poder para poner y quitar gobiernos y para cambiar los destinos del mundo. 
Por eso, la primera obsesión de todo gobierno es el control mediático. Y lo consigue muchas veces desarmando la libertad de las redacciones, comprándolos e incorporando a los editores en el establishment. 
En España, aunque muchos resisten de manera heroica, el divorcio entre periodistas y verdad es tan duro como el de los políticos con la ética. Hace tres décadas, políticos y periodistas gozaban de un prestigio social envidiable y eran los héroes de la naciente democracia, pero hoy son las profesiones más repudiadas por el grueso de la ciudadanía. Unos y otros necesitan regenerarse. 

¿Que ha ocurrido? 
El libro incluye un magnífico prólogo, escrito por el novelista Daniel Ruíz, último Premio Tusquets de novela. 
Espero de mis lectores y amigos que apoyen el libro y que lo difundan porque al difundirlo estarán esparciendo la semilla de la rebeldía democrática y el valor de la lucha por una sociedad más justa y decente. 


El palangre o palangrismo es la forma de cobrar o aceptar dinero para favorecer una o varias personas u una o varias instituciones sin importar la verdad del hecho. En lenguaje periodístico, práctica de recibir palangre (pago ilícito).
VER+:




LIBRO DE FRANCISCO RUBIALES MORENO 
Y JUAN JESÚS MORA MOLINA


sábado, 4 de noviembre de 2017

EL INMENSO PECADO DE OMISIÓN Y DOLO DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA


SOTANAS ESTELADAS 
POR FRAY ARÉVALO SÁNCHEZ, OFM



El inmenso y doloroso fracaso 
de la Iglesia 
(conferencia episcopal) 
española
Muchos católicos españoles se sienten decepcionados ante el papel de la Iglesia en la actual rebelión del independentismo catalán (como ya pasó con las víctimas del terrorismo nazionalista de ETA). 

Más de 400 miembros de su jerarquía y clero, entre obispos, curas y frailes, han apoyado la sedición y han gritado a favor de la separación, mientras que la Conferencia Episcopal ha sido lenta y poco entusiasta a la hora de colocarse en el lado de la legalidad, proyectando una sensación de división interna y confusión. La crisis catalana ha hundido un poco más todavía a la Iglesia española.

En los peores momentos de crisis, zozobra, confusión y miedo, los ciudadanos que miraron a la Iglesia Católica en busca de luz y guía no encuentraron nada. La ausencia de la Iglesia en los grandes debates de España y la imagen de confusión, debilidad y división interna que proyecta hacia la sociedad constituyen un inmenso fracaso para la religión dominante en España, cuyo deber, en momentos difíciles, es aportar luz y servir de guía al pueblo. 

El inmenso y doloroso fracaso de la Iglesia española

La Iglesia Española vive momentos muy delicados, demostrando una y otra vez a los españoles que no está a la altura de su misión. En el caso catalán, el balance ha sido decepcionante, con una Iglesia que parece reproducir en su interior las miserias de la clase política: confusión, egoísmo, cobardía, incapacidad para iluminar a la sociedad y una lamentable división entre nacionalistas independentistas y partidarios de la legalidad vigente.
El silencio fue ostentoso en los primeros días, cuando solo se escuchaban los gritos de los curas y frailes independentistas. El posicionamiento del Vaticano y de la Conferencia Episcopal al lado de la legalidad vigente tardó demasiado en llegar.
Por desgracia, es ya habitual en la vida de España que la Iglesia esté ausente de los grandes debates. Cuando los españoles, cada día más preocupados por la baja calidad de su democracia, por el deterioro de la convivencia y por la caída de los valores, discuten y se sienten confundidos ante amenazas como las voraces, insolidarias y despilfarradoras autonomías, las violaciones a la Constitución, el avance de la pobreza, la corrupción, la injusticia y otras muchas, la voz de la Iglesia nunca suele oírse o se emite en tan baja frecuencia que no llega a la audiencia.

Es como si la Iglesia, que para bien o para mal fue el gran faro que iluminaba España en el pasado, se hubiera apagado, abandonando a la sociedad y a sus fieles a la más dura orfandad.

La Iglesia dispone de todos los recursos necesarios para hacerse oír. Sus púlpitos son tribunas de influencia directa con una audiencia fiel y predispuesta, pero cada púlpito, sin coordinación, emite su propio mensaje y, según la experiencia acumulada en la sociedad moderna, cuando los mensajes son miles es como si no se emitiera nada.

Pero la Iglesia tiene, también, medios de comunicación propios, colegios, universidades, hospitales y muchas instituciones benéficas, perfectamente imbricadas en la sociedad y con evidencia capacidad de influir que no sabe aprovechar para que su luz ilumine la sociedad confusa y preocupada de España.

Muchos cristianos, preocupados ante la ausencia en el debate y el magisterio, creen que la iglesia española se está comportando como el ejército de Pancho Villa, sin orden ni concierto, sin eficacia y derrochando a diario recursos y potencialidades, consiguiendo algo tan peligroso como que la sociedad se acostumbre a sus silencios y ausencias.

"La única conclusión es que la Iglesia ha contribuido a la fractura social en Cataluña, promoviendo que más de la mitad de la población viva de forma cuasi clandestina y en muchos casos un auténtico ostracismo con vulneración de derechos civiles; han utilizado los púlpitos como amplificadores de una ilegalidad que ha contado con el silencio de la Conferencia Episcopal al menos durante los tres últimos años, culpable de omisión con ambigüedad estudiada y a la vez perversa. A este paso el negocio de la fe puede verse dañado.

Es de suponer que los más de 400 clérigos - yo diría que son trabucaires-, deben ser apartados de sus diócesis, ya que han quedado deslegitimados para orientar moralmente a la feligresía. Hace tiempo que las "sotanas esteladas" y las "sotanas manchadas de sangre" en Vascongadas, forman parte del triste paisaje que nos ha tocado padecer. 

Hemos vivido la espiral del silencio mediático y el valor simbólico del desafío pero al final se impone la cordura. Por eso nunca se debe observar la realidad a través del deseo". 
Miguel, de Nerja

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SACERDOTES PECADORES DE OMISIÓN 
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El pecado de omisión es el pecado que hace condenar más sacerdotes. En el del juicio, dice san Bernardo, se levantará un grande clamoreo que dirá: Señor, somos condenados, lo conocemos, pero los sacerdotes tienen la culpa, ellos no nos avisaron, no nos corrigieron. Pero la voz más imponente, las palabras más aterradoras serán las del mismo Jesucristo, quien les dirá que no han distribuido el pan de la divina palabra, que no han vestido al desnudo con la estola nupcial de la gracia por medio de los sacramentos… ¡Cuántos sacerdotes que podrían, catequizando, predicando, confesando, misionando, socorrer las necesidades espirituales del prójimo! No lo hacen, y los dejan perecer y condenar, ¡ay de ellos!  San Antonio María Claret: SERMONES DE MISIÓN tomo I pagina 9
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                                           DEL HÁBITO A LAS ARMAS
Los tres curas de sangre y pistola de ETA, 
que nunca se arrepintieron


El capuchino ‘Igeldo’ le quitó la vida a un guardia civil jubilado hace 43 años. Ya libre, declara: “Sé que ningún cristiano puede matar, pero ese mandamiento también lo ha violado la Iglesia”. Otro benedictino fue ‘maestro’ de Josu Ternera y envió a Madrid al comando que terminó matando a Carrero Blanco.

“No tuve problemas de conciencia”, dice ‘Etxabe’, también sacerdote antes que etarra. La lista de nombres que vinculan a la Iglesia vasca con la banda terrorista es larguísima. Esa investigación no está abierta en el Vaticano, adonde acaba de llegar la de la pederastia con hábito en España

«En una lucha (la de ETA) como la nuestra no hay espacio para el remordimiento, ni el arrepentimiento… Me comprometí con el Evangelio al mismo tiempo que con una sociedad igualitaria y justa… No hay tanta diferencia… En las mismas circunstancias volvería a hacer lo mismo… Yo pedí a ETA formar parte de la organización y me aceptaron con todas las consecuencias… El jefe supremo era entonces José Miguel Beñarán Ordeñana (Argala)…».

Quien así habla en el documental de Iñaki Arteta Bajo el silencio es Fernando Arburua Iparraguirre (alias Igeldo), condenado por tres asesinatos, entre ellos, el del guardia civil retirado y enfermo de cáncer Félix de Diego Martínez.

El próximo 31 de enero se cumplirán 43 años de aquel día en el que Igeldo alcanzó con siete disparos a bocajarro el cuerpo del agente de la Benemérita mientras estaba sentado en el irrundarra bar Herrería, propiedad de su esposa, que se encontraba a su lado. En el suelo fue rematado sin miramientos, cubierto de sangre, por otro integrante del comando Txirrita, Manuel Ostolaza Alcocer, que volvió a entrar en el local al comprobar que la víctima se debatía entre la vida y la muerte.

DE HÁBITO CAPUCHINO A MATAR A TIROS

Arburua Iparraguirre compatibilizaba en aquellos años la jefatura del sangriento comando Txirrita con la titularidad, como sacerdote capuchino, de la parroquia San José Obrero, sita en el donostiarra barrio de Alza, donde sus feligreses le conocían como «el padre Fernando», ajenos a su actividad principal con la pipa. Entre 1978 y 1981, hasta su detención, Igeldo fue el terrorista más sangriento de la banda.

Cuarenta años después, tras pasar 24 años en una prisión de El Puerto de Santa María (Cádiz), el cura etarra Igeldo declara: «En nuestra lucha no hay espacio para el remordimiento…».

Fernando Arburúa había ingresado a los 11 años en el seminario de Alsasua (Navarra). A los 25 hizo profesión de votos en la orden de los capuchinos. Ya en libertad, con la pena cumplida pero sin asomo de contrición, reconoce: «Solicité en ETA el máximo compromiso… Sé que ningún cristiano puede matar, pero ese mandamiento también lo ha violado la Iglesia». Y concluye: «Seguramente hizo falta todo aquello, incluidas las casi 900 muertes de un lado y las nuestras».

En pleno periodo democrático ya, en 1981, Igeldo es detenido en su propia parroquia bajo la acusación de ser el jefe del comando Txirrita, que llevaba ya a sus espaldas tres asesinatos. Se le incautaron cinco pistolas, granadas, metralletas, explosivos y abundante munición.

Contumaz, Igeldo fue detenido de nuevo en 2015 por ser uno de los líderes del llamado frente de las cárceles. Ahora, que cumple 88 años, lejos de mostrar arrepentimiento parece estar orgulloso de su pasado. «Porque el tema moral es algo muy relativo», decía en el documental. Vive en San Sebastián.

La extensa investigación sobre los crímenes etarras [en los días en que una investigación sobre los abusos sexuales de religiosos a menores llega al Vaticano] deja aún 300 casos sin esclarecer. Resulta especialmente oscura cuando se intenta enlazar nombres y apellidos de activistas etarras con el olor de las sotanas de las pistolas.

DE FRAILE EN EL MONASTERIO A JEFE MILITAR DE ETA: ‘TXIKIA’

Ya el primer pretendido mártir etarra, venerado hasta el día de hoy, fue Francisco Javier (Txabi) Echebarrieta Ortiz, conecta la banda con las sacristías vascas. Cuando se cobró la primera víctima de ETA, el 7 de junio de 1969, en la joven vida del guardia civil de Tráfico José Antonio Pardines,

Etxebarrieta se dirigía, junto con otro miembro de la banda, Iñaki Sarasketa (cuya posterior condena a muerte en el Proceso de Burgos fue conmutada por intercesión del padre Arrupe, superior de los jesuitas), al monasterio benedictino de Lazcano, donde le esperaba el fraile Eustaquio Mendizábal Benito (Txikia).

Txikia fue un personaje peculiar. Permaneció durante 12 años en la abadía guipuzcoana, y de ella salió para convertirse en jefe militar de ETA en Guipúzcoa, previo paso de entrega del hábito.

El cambio del hisopo por la pistola le fue rentable a Txikia para medrar en su carrera como terrorista (1944-1973). Se convirtió en la mano derecha del jefe supremo militar de la banda, Juan José Etxabe, al que sustituye cuando éste se harta de sangre, pólvora y cadáveres. Mendizábal toma el relevo al frente de ETA-V en 1967.

El ex monje quiere demostrar que se ha sacudido su docena de años entre el ora et labora y exige a la banda «acción» por encima de cualquier otro predicamento teórico. Dirige manu militari una retahíla de secuestros de industriales vascos y navarros (Huerta, Zabala) con los que hace caja y más caja, sumando además atracos a sucursales bancarias por doquier.

Durante su liderazgo Txikia envía un comando a Madrid para preparar el atentado al delfín de Franco, el almirante Carrero Blanco, que se materializará en diciembre de 1973. Ese comando se llamaría Txikia en honor a su jefe, que caería fulminado por policías expertos en antiterrorismo al ser localizado al bajar del tren en Algorta (Vizcaya).

Una plaza del elitista municipio vasco fue bautizada con su nombre, decisión revocada luego por la Justicia bajo la sentencia de que hería «la dignidad de las víctimas». Se le imputan otros asesinatos directos y otros tanto producidos bajo sus órdenes.

Durante una misa celebrada en Sokoa (Francia), otro clérigo vinculado a ETA, el famoso padre Piarres Larzabal (Ascain, 1915), no invocó a Dios, sino al «héroe» abatido. «Eustaquio se nos ha ido… Soy el intérprete de los compañeros caídos del 36 y después del 36, y os pido que nos unamos para obtener la unificación y promoción de nuestro pueblo…

Yo te absuelvo». Cuando el comando etarra al mando de Txikia secuestra el cónsul alemán en San Sebastián, Eugene Beihl, en diciembre de 1970, Mendizábal lo esconde en la casa del citado cura galo… «Yo te absuelvo», pronunció antes y después Piarres Larzabal.

Uno de los subordinados preferidos del monje benedictino fue, por cierto, Josu Ternera, de misa diaria. La Audiencia Nacional acaba de abrir juicio oral contra él por el atentado contra la casa cuartel de la Guardia Civil en Zaragoza, donde fueron asesinadas 11 personas, seis de ellas, niños.

Txikia no se arrepintió. Un disparo de los agentes policiales que lo cazaron lo mandó con el dios al que juró servir. El hombre que había sido formado bajo el lema benedictino pax había hecho de la guerra total su santo y guía.

EL CURA DE PUEBLO

«Fui ordenado sacerdote al final de la década de los años 50. Salí empapado de la mística sacerdotal. Cura de pueblo, se fue reforzando en mí la vivencia de servicio al mismo y la conciencia de mi responsabilidad con él como sacerdote. Paralelamente, se fue reforzando en mí el sentimiento de patriotismo, generado tanto en mi infancia como en mi juventud, sobre todo en el ambiente familiar…».

Así hablaba en euskera Jon Etxabe Garitacelaya el 3 de diciembre del 2020 en un acto en Éibar para conmemorar el medio siglo del Proceso de Burgos, en el que fue condenado por pertenencia a banda armada.

Continúa hablando en euskera: «En Éibar [donde nació en 1933], ya como sacerdote en los años 60, la influencia y repercusión de las acciones de ETA me producían contradicciones, dificultades para comprenderlo, pero también adhesiones y esperanza. Esa resaca me alcanzó de lleno… Una persona me propuso trasladar a militantes de ETA en mi coche. Acepté.

Sabía que atendiendo a la doctrina oficial de la Iglesia significaba asumir una contradicción enorme; sin embargo, pensé que no se podía negar amparo a los que actuaban a favor del pueblo, ni siquiera Dios se negaría a hacerlo. Ofrecer aquella ayuda estaba en el núcleo mismo del Evangelio. Cuando la policía me fichó, escapé.

ETA me propuso entonces convertirme en liberado. Dar el paso significaba para mí que actuar en una organización armada era algo muy distinto a la actividad sacerdotal, pero no tuve problemas de conciencia. No entré en consideraciones teológicas. No tuve problemas ni con la Iglesia ni con Dios. Acepté la organización de la propaganda y pedí ir armado. La policía se lo pensaría dos veces antes de acercarse a mí».

CÁRCEL CONCORDATARIA PARA SACERDOTES

Cuando es detenido, Etxabe pasa a la cárcel concordataria para sacerdotes de Zamora. Durante el Proceso de Burgos reafirma su fe en el pueblo vasco («Estoy seguro de que triunfaremos»), mientras reconoce su pistola entre muchas otras incautadas a la banda por la policía. Nunca fue probado que cometiera directamente delitos de sangre, pero sí que participó en la reunión donde se decidió el asesinato del inspector Melitón Manzanas, decisión tomada en un convento de los Padres Sacramentinos.
Etxabe fue condenado a 50 años de prisión y tras la sentencia pidió a la Iglesia su secularización. Hoy, con 88 años, vive en sus tierras guipuzcoanas sin que conste dolor de contrición alguno. Sus víctimas no lo acreditan.


El obispo y la bandera

La memoria es fundamento de la vida, por eso que creo oportuno la reseña de ciertos acontecimientos. Es San Sebastián, hace ya cuarenta años, cuando se recibe la llamada de un paquete sospechoso en el barrio de Gros, un joven policía nacional especialista en desactivación de explosivos acude al lugar; la trampa, la potencia de la explosión lo matará. El mando de Policía Nacional de la provincia activa los pormenores propios de la situación, entre ellos su funeral. 

Surge una cuestión: ¿lo hacemos entre nosotros o lo mostramos como lo que es, un ciudadano de San Sebastián asesinado, dependiente de un obispo cuidador de su rebaño? Se decide esto último y un capitán se dirige a la catedral del Buen Pastor a gestionar los detalles. En la sacristía, lo recibe el párroco a quien se le traslada nuestro deseo, no dice nada y se remite al obispo. Al poco rato sale el obispo, no traslada su pésame pero dice que no habría problema, a salvo las «manifestaciones políticas» que se produjeran. Nadie quiere que este hecho sea objeto de acción política. Se le indica que no habrá discursos ni simbología partidaria de ningún tipo. Al capitán se le viene a la mente la enseña nacional que estará presente cubriendo el féretro, y se lo dice. 

"Eso, a eso me refiero", le indica el obispo: no puede entrar en el templo la bandera de España. Viendo al obispo, la respuesta, y que eso podría impedir el funeral, el capitán recuerda el maltrecho cuerpo de su compañero asesinado y no puede contener las lágrimas. No obstante, indica que va a trasladar esa exigencia a sus mandos. La exigencia es difícil de aceptar, pero se acepta y así se transmite al ministro del Interior y al obispo. La parroquia del Buen Pastor espera el féretro que llega a los acordes del himno nacional y cubierto con la enseña nacional. 

En los arcos de acceso al templo tienen que ser el comandante jefe y el capitán quienes retiran la enseña, nadie quiere hacerlo. Dentro del templo, cuando el párroco dice las primeras palabras de la eucaristía, el coronel jefe de Policía Nacional del País Vasco saca de su chaquetón una bandera de España con la que cubre el féretro; el sacerdote calla, no pronuncia palabra alguna, el ministro y autoridades callan, el capitán está en un lateral, es el comandante jefe quien sale de su asiento y retira la bandera. Como un resorte y como si se hubiera apretado el botón de ‘on’, el sacerdote continúa la eucaristía. 

Finalizada la eucaristía, bajo los arcos de entrada, se vuelve a cubrir el féretro con la bandera de España. El Estado no combatió solamente contra una organización terrorista.

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Ese es un hecho, como ese obispo famoso que justificaba a los asesinos con sus pastorales. Lo de la Iglesia vasca con ETA no tiene perdón de Dios.

EDUARDO GARCÍA SERRANO

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ODIO LAS FRONTERAS -Y LOS NAZIONALISMOS


La sociedad vasca, PUTREFACTA por dentro. 

Julio Ariza ha realizado una dura crítica a la sociedad vasca, a la que califica de profundamente deteriorada desde el punto de vista moral. En sus declaraciones, sostiene que ETA es el resultado de una corrupción social prolongada y de un clima de odio acumulado durante años, en el que, según afirma, también influyeron determinados factores vinculados a la Iglesia católica. Ariza describe una sociedad en declive, con un grave déficit demográfico que ya tiene efectos en el sistema de pensiones y que, a su juicio, se ve agravado por la inmigración irregular. Considera que se trata de un modelo social sin solución y defiende que debería pedir perdón por los asesinatos cometidos en nombre de ETA, advirtiendo además de la influencia actual de ese entorno en la política española.