EL Rincón de Yanka: TERRORISMO

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miércoles, 22 de julio de 2026

LIBRO "LA SOMBRA DEL CÓNDOR" por MIGUEL ARANGUREN 👿👥💥💀

 LA  SOMBRA  DEL  CÓNDOR 

MIGUEL ARANGUREN

Miguel Aranguren narra la labor humanitaria de tres jóvenes españoles en Perú. Una novela de aventuras, valores, y homenaje a la hispanidad
A la inmensidad de los Andes, donde todo es silencio y quietud, llegan tres jóvenes españoles dispuestos a entregar un año de sus vidas para realizar el proyecto de fin de carrera universitaria: llevar la energía eléctrica a dos aldeas aisladas del resto de Perú. Para resistir las inclemencias de la altura y la miseria, así como la lejanía de sus seres queridos, se verán obligados a adaptarse a un mundo detenido muchos siglos atrás, donde vida y muerte completan el duro paisaje. Por otro lado, en aquellas cimas de la cordillera se esconden los últimos terroristas de Sendero Luminoso, una banda criminal que no está dispuesta a que los habitantes de Saimiri y Tacutaco se beneficien de la electricidad que traen los españoles.

En un momento de nuestra historia en el que parece haberse decretado el final de la aventura –no tenemos siquiera que levantarnos del sofá para permanecer vivos (la comida con Glovo, las compras con Amazon, el entretenimiento con Netlix)–. En un momento literario en el que la novela de valores ha dejado prácticamente de existir –¡la autoficción!–. En una época en que la entrega a las causas nobles y desinteresadas cada vez nos cuesta más –tan solo enciendan el telediario–. En un momento así reaparece La sombra del cóndor, una historia de aventuras, valores, y homenaje a la hispanidad.

Esta novela de Miguel Aranguren que acaba de relanzar la editorial Homo Legens narra el viaje a Perú de tres maños recién graduados en la Escuela de Ingeniería de Zaragoza. Paco, Nacho y Tomás deciden irse no de viaje de fin de curso –eso sería Punta Cana–, sino de labor humanitaria. El objetivo: construir una presa hidráulica en la cordillera de los Andes para abastecer de energía a dos poblaciones aisladas, Saimiri y Tacutaco.

La historia de estos tres jóvenes da para mucho más que el divertimento. Esta es, sin duda, una narración de corte juvenil, pero de interés para todos los lectores adultos que todavía crean en la importancia y vigencia de la hispanidad o quieran redescubrirla. Aranguren nos presenta el valor del intenso intercambio cultural entre España y América –el de antaño y el de hoy, en ambas direcciones–; el respeto mutuo entre culturas, y la idiosincrasia y riquezas de un país hermano al que tanto pasado nos une, aunque ahora una mayoría solo se acuerde de él para abrir informativos cuando los golpes de Estado.

Los terroristas fueron a impedirlo.
Dos aldeas quechuas sin electricidad, detenidas cinco siglos atrás.
Ellos dieron un año de su vida.
En la cordillera esperaba Sendero Luminoso.
No quería que los pobres tuvieran luz ni futuro.
«La patria somos nosotros».
Y no os dejéis llevar por el miedo», 
gritó el alcalde antes de caer.
Los campesinos más humildes tomaron las escopetas 
de caza y defendieron su presa hasta la muerte.
El comunismo prometía el paraíso de los pobres.
Trajo el fusil. Los pobres lo pararon.



viernes, 26 de junio de 2026

LIBRO "UCO: LA HISTORIA DESCONOCIDA" por JUAN JOSÉ MATEOS

UCO
La historia desconocida



Aunque en fechas recientes la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se ha convertido en el flagelo de la corrupción política, haciendo temblar los cimientos de nuestra democracia, su historia y desempeño son mucho más diversos e interesantes. Casi cualquier ciudadano recordará episodios como el triple asesinato de las niñas de Alcàsser; el secuestro y asesinato del niño Gabriel Cruz («Pececito »); de Diana Quer; de «Lupin», el mayor cíberestafador de España o del robo y recuperación del Beato de Liébana. Detrás de todos estos casos mediáticos estuvo la UCO. 
Frente a una imagen reciente que distorsiona la realidad, este libro recupera la historia desconocida de una de las mejores y más eficaces unidades de la Guardia Civil. 
Una organización cuya principal actividad se centra en combatir el crimen organizado: asesinatos en serie, homicidios, narcotráfico, crímenes mafiosos, atracos a gran escala o ciberdelincuencia. Juan José Mateos, cuyo Pikoletos. 
La derrota de la ETA y la élite de la Guardia Civil es ya un clásico contemporáneo de la literatura policial, vuelve a sorprendernos con su profundo conocimiento de los vericuetos de la Benemérita y sus distintas unidades.

En los últimos años, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se ha convertido en símbolo de la lucha contra la corrupción política, sacudiendo los cimientos de nuestra democracia. Sin embargo, su trayectoria va mucho más allá de los titulares recientes. Detrás de casos tan conocidos como el triple crimen de Alcàsser, el secuestro y asesinato del pequeño Gabriel Cruz (“Pececito”), la desaparición de Diana Quer, la captura de “Lupin”, el mayor ciberdelincuente de España, o la recuperación del valioso Beato de Liébana, siempre estuvo la UCO.
Este libro rescata la verdadera historia de una de las unidades más eficaces y admiradas de la Guardia Civil, cuya misión principal es combatir el crimen organizado en todas sus formas: asesinatos en serie, narcotráfico, mafias, grandes atracos o delitos informáticos. Juan José Mateos —autor de Pikoletos. La derrota de la ETA y la élite de la Guardia Civil, ya considerado un clásico contemporáneo de la narrativa policial— vuelve a sorprender con una obra que revela los entresijos y el espíritu de la Benemérita y sus unidades más especializadas.

“Desgraciadamente vemos cada día como la labor de la UCO se ve entorpecida por el abusivo aforamiento de los políticos, en una cantidad insólita que no tiene parangón en Europa. Al final las investigaciones de la Guardia Civil logran abrirse paso y llevar a los malos (también a los aforados) a la cárcel, pero uno se pregunta: ¿por qué aforar a tanto sinvergüenza si las putas a las que han recurrido no lo están?”
Lo del aforamiento en el régimen borbónico sin duda es un auténtico escándalo pero también un rotundo mentís a la imputación calumniosa de que no fuera previsor. Al menos, sí que pretende ser eficaz en proteger a los suyos.

Narcotráfico, mafia, atracos a gran escala, ciberdelincuencia, infiltrados... En contra de lo que pudiera parecer, solo una mínima parte (quizá el 10%) de los asuntos que investiga la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil tiene que ver con la corrupción política. 
El libro 'UCO, la historia desconocida' (editorial Arzalia) detalla y documenta la investigación, seguimientos, detención, interrogatorio, confesión y condena de varios asesinos en serie, uno de ellos el más sanguinario de España. 

Quini, uno de los mejores investigadores no solo de la Guardia Civil, sino de todos los cuerpos policiales de España es el hilo conductor.

- Al detenido hay que hablarle a solas —explica Quini—, y solo debes ponerle encima de la mesa lo que conozcas y sepas que es real, porque si observan que no tienes buena información, piensan que no sabes por dónde andas y eso les da mucha ventaja.
- Son cosas lógicas, básicas. Durante las investigaciones, yo hablaba con todas las personas y sobre todo con los sospechosos que podía, estudiaba sus perfiles, su trayectoria de vida; eso me lo enseñaron los veteranos en Rural, el sargento Eulogio que en paz descanse, y otros comandantes de puesto... que eran finos, trataban a los detenidos como si fueran pobrecitos, les sacaban toda la información con un bocadillo, un vaso de vino y buenas palabras. Yo no hice ningún curso de especialización para obtener información, en aquellos años era la calle lo que te daba experiencia, es lógica pura y dura; a los detenidos les aplicaba lo que hacían aquellos veteranos, los trataba como si fueran mis hijos; hoy día ya te preparan, hay verdaderos expertos y cursos al respecto, aunque cada persona o criminal es muy diferente...

-Ese día iba con una furgoneta rotulada con publicidad de una empresa. El resto del equipo eran compañeros más jóvenes que podían pasar mejor inadvertidos si hiciera falta entrar a cualquier establecimiento. Al momento, Barbi Nº 1 cantó en el lenguaje convenido:

—Atención, el objetivo se mueve, parece que va a salir, la chica lleva un rato hablando con otro chico... está moviéndose constantemente, ahora va en dirección a la puerta, sale al exterior.

Pelu número 2, ¿lo ves?
—Afirmativo —respondió pelu número 2—, ha salido, lo pierdo, alguien de fuera que dé novedades, por favor.
—Lo tengo —dijo número 3 Evaristo—, está justo en la entrada, se ha parado, no salgáis, está mirando el aparcamiento, vuelve a entrar, ¿lo tenéis?
Las compañeras cantaron que lo tenían de nuevo y que se movía por la discoteca. Se acercaban tanto al presunto asesino que olían su perfume...

«Barbi» número 1: «No para de mirar a una joven que está sola, no se mueve, está muy cerca de mí, lo tengo delante, me da la espalda, joder, cómo se perfuma el tío, huele de lujo». «Pelu» número 2: «Está al otro lado. Te veo muy bien, Barbi. A esa chica le ha entrado algún tío, pero parece que no le interesa ninguno, es la misma del fin de semana anterior. El objetivo la estuvo mirando igual, de forma escalofriante, y luego la controló en el parking».

Barbi número 1 respondía: «Afirmativo. Recordad que el viernes pasado vino aquí; sí, es la misma chica, ella se fue con otro chico y el objetivo se marchó, estuvo dando vueltas con el coche por otros parkings y finalmente se fue para casa de vacío».

—Está observando de nuevo a la chica —dijo Barbi N.º 1—, se ha vuelto a quedar sola. Camina hacia la salida, atentos todos, que sale, ¿lo tenéis?
-Quini, Estoy con la furgoneta en la salida del parking —dije yo—Si se mueve, os canto la dirección.

Pasaron unos minutos, mientras él esperaba dentro del vehículo.

—Ojo, se mueve la chica —advirtió Barbi N.º 1—, lleva minifalda blanca, y en la parte de arriba un top negro, con una cazadora corta, va hacia la salida.
—La veo, va hacia el parking —dijo N.º 3 Evaristo—. Si alguien la tiene, que lo cante...
—El vehículo es un Seat Ibiza de color blanco

matrícula ****... Se sube..., arranca, va hacia la salida del parking.

—Atentos, joooder —advertí yo—. Sale por dirección prohibida, qué desgraciado, va hacia la avenida, espero y salgo detrás con las luces apagadas, la chica se ha incorporado a la avenida, el resto, si podéis, seguidla. número 3 o número 4
—Recibido, voy detrás, pero no llego —dijo número 3 Evaristo.
—Estoy en la avenida —apuntó número 4 Birras—, espero a que llegue y me pongo delante.

Estaba casi convencido de que me había visto salir por dirección prohibida, pero la situación era crítica, el resto del equipo estaba a la espera de que saliera el objetivo; todos se incorporaron a la avenida del paseo marítimo...

—El objetivo se ha incorporado delante de nosotros ...

Ha metido a la chica en su coche.

Iba deprisa. Avanzó por la avenida, callejeó por la zona urbana, yo iba hablando con todo el equipo para que estuvieran preparados.

Número 4, que iba por delante, le cruzaría el vehículo y lo detendríamos. Lo más importante era el estado de aquella chica... pensábamos que la iba a llevar a algún lugar para consumar la violación y matarla. Seguimos avanzando detrás de él. Le iba dando vueltas a la cabeza a lo que estaba ocurriendo.

-Quini. El tío era escurridizo y precavido, por eso tardamos en echarle el guante. El juez no puso pegas para agotar las setenta y dos horas...

Cuando llegó la abogada, ya estábamos en la sala de interrogatorio le afectó mucho la larga declaración que hizo, por los detalles que dio; me pongo en su lugar. Se quedó sorprendida de que se autoinculpara de todo. El juez y los jefes también se quedaron asombrados porque las primeras novedades que les habíamos dado decían que solo había reconocido los intentos de agresión de dos de ellas.

—Cuando se hizo la reconstrucción de los hechos, nos volvió a sorprender. Nos fue guiando desde el primer lugar hasta el último. Hicimos la ruta exacta que realizó en todos los asesinatos. Nos marcó los puntos exactos donde cometió las agresiones sexuales. Volvió a dar nuevos detalles de cómo las había asesinado y trasladado los cadáveres.

Fue condenado a 69 años de cárcel por secuestro, agresión sexual y asesinato de cinco jóvenes.

miércoles, 6 de mayo de 2026

LIBRO "LA FINANCIACIÓN DEL TERRORISMO": ¿CUÁNTO DINERO MOVIÓ ETA? ¿DE QUÉ FORMA DEPREDÓ LA ECONOMÍA DEL PAÍS VASCO? por MIKEL BUESA


LA FINANCIACIÓN
DEL TERRORISMO

¿Cuánto dinero movió ETA?
¿De qué forma depredó 
la economía del País Vasco?

ETA Y EL MOVIMIENTO 
DE LIBERACIÓN NACIONAL VASCO

MIKEL BUESA

La financiación del terrorismo ha sido objeto de pocos estudios detallados que permitan conocer con precisión sus fuentes y evolución. 
En este libro, Mikel Buesa aborda esta cuestión en el caso de ETA y el Movimiento de Liberación Nacional Vasco. El autor reconstruye, a partir de información hasta ahora dispersa, los datos que permiten cuantificar los recursos de los que dispuso esta organización terrorista desde 1967, cuando decidió emprender una campaña de asesinatos, hasta 2010, cuando finalizaron sus atentados. En estas páginas, se analizan los rendimientos obtenidos mediante la violencia, tales como atracos, secuestros de personas adineradas, extorsiones a empresarios y robos, así como los logrados a través de las entidades del MLNV mediante la captación de subvenciones públicas, beneficios comerciales y fraude fiscal. 
El lector descubrirá que, entre los primeros, los rescates pagados por las familias de los secuestrados jugaron un papel principal, mientras que la extorsión y otras fuentes tuvieron una importancia secundaria. En cuanto a los segundos, destacan los fondos proporcionados por el Gobierno Vasco, siendo menor el papel desempeñado por las demás administraciones, y las ganancias que dejaron los negocios controlados por ETA
Este libro también examina las deficiencias de la política represiva de la financiación del terrorismo, cuyos resultados fueron exiguos y no impidieron que el conjunto de ETA y el MLNV llegara a contar con más de 440 millones de euros para desplegar su campaña terrorista. 
Una obra fundamental para entender las claves económicas del terrorismo vasco.

El catedrático estima que la banda terrorista movió unos 440 millones de euros entre los años 1967 y 2010 y que mantuvo a unos 8.000 militantes
La concienzuda investigación ha terminado con la conclusión de que ETA y el MLNV movieron como mínimo 440 millones de euros entre los años 1967 y 2010, periodo que abarca el trabajo. Sus fuentes de financiación más importantes fueron, por este orden, secuestros, extorsiones, atracos y subvenciones a partidos políticos y entidades culturales. El entramado dio de comer durante estos años a los militantes de ETA, unos 8.000, según Buesa.

El catedrático explica que los alrededor de cuarenta secuestros que realizó ETA en estos años supusieron más de la mitad de su financiación: 
«Decayeron en los años 90 por la presión popular. La campaña del lazo azul desencadenada tras la captura de Julio Iglesias Zamora fue clave, aunque los secuestros no desaparecieron hasta el que acabó con el asesinato de Miguel Ángel Blanco. Este último no fue un secuestro económico, sino político».
Las cantidades que se pagaron por los secuestros han estado ampliamente documentadas por los periódicos. Como ejemplo se puede poner que por Javier Ybarra, expresidente de El Correo y el Diario Vasco, y exalcalde de Bilbao, se pidieron 1.000 millones de pesetas en el año 1977. «La familia no pudo reunir el dinero y fue asesinado», recuerda Buesa.
El catedrático explica que ETA intensificó su campaña de extorsiones cuando se derrumbaron las subvenciones. Diferencia entre quienes fueron secuestrados y estuvieron en peligro inminente de muerte y los que fueron extorsionados y no lo estaban. Aclara que el 88 % de los extorsionados nunca pagó: «Asumieron el riesgo. Hubo algún asesinato. Otros iban al sur de Francia a negociar rebajas o pagos a plazos», explica.

Los atracos fueron la tercera fuente de financiación, importante en la década de los 70: robaban explosivos y armas para atentados.

Otra parte de la financiación provino de las subvenciones a partidos políticos y a entidades culturales que promocionaban el euskera (prensa, libros…). Buesa aclara que las subvenciones no son ilegales, pero se dan mirando para otro lado. Las considera un «pseudopatrocinio». Lamenta que todas las Administraciones Públicas hayan financiado el terrorismo, con un protagonismo destacado del Gobierno Vasco, que afirma que lo ha hecho en un 60 % de los casos. Sobre las subvenciones electorales a Batasuna, señala que «Felipe González se las negó, al igual que Aznar y Zapatero. Al final el Gobierno las pagó al Tribunal Supremo cuando liquidó Batasuna».
Buesa también habla del negocio de las alrededor de cien herriko tabernas que estima vinculadas con ETA. Calcula que recaudaron unos 60 millones de euros en el periodo estudiado y que lo emplearon en financiar el terrorismo. La Fiscalía no pudo actuar contra sus propietarias, que eran asociaciones culturales diferentes, y liquidarlas.

Buesa no ha podido estudiar si se ha trasladado dinero a Bildu. Sabe que entre 2000 y 2010 ETA recaudó 33 millones, y que sus gastos no fueron más de 15-16 millones. 
«¿Dónde han quedado los 17-18 millones que faltan? Alguien debería investigarlo», sostiene.
Los gastos iban menguando, entre otros motivos, porque los militantes cada vez estaban menos tiempo en ETA. Al principio aguantaban tres años, y en la década de los 2000 ya no llegaban al año. Buesa explica además que mantener una organización terrorista no cuesta mucho dinero: «Es una forma de guerra barata. No requiere de una gran cantidad de dinero, sino de voluntad de matar. Solo hay una organización terrorista con un presupuesto elevado: Hezbolá».

La huella de ETA en Bildu no queda demostrada más allá de la noticia de la presencia de exetarras en las listas electorales, el nombramiento de dos alcaldes condenados por colaboración con la banda y de concejales que también estuvieron relacionados con ellos. En el libro, Buesa busca mostrar la verdad económica del terrorismo, y parte de esa realidad es el impacto dañino que tuvo sobre la economía vasca. Aunque el consejero de Economía del Gobierno Vasco, Pedro María Azpiazu, dijo hace poco que el terrorismo fue doloroso para el País Vasco pero no influyó en su economía, Mikel Buesa demuestra que «es falso. La economía vasca pasó de crecer un 7,5 % respecto al PIB español en el año 1975 a hacerlo un 5,3 % cuando acabó ETA. Ese 5,3 % era el mismo crecimiento que tenía la región en el año 1955».
El País Vasco dejó de recibir población en esos años, y Buesa estima que se fueron de allí entre 100.000 y 125.000 empresarios en esos años. Afortunadamente aquello se acabó, y lo ideal sería poner los medios para que no vuelva a repetirse.

FINANCIACIÓN DEL TERRORISMO


La financiación es, según se dice, el alma del terrorismo. Sin embargo, su estudio adolece de importantes lagunas, en especial por lo que respecta a los cambios que experimenta a lo largo del tiempo. Este artículo se centra en esa dinámica y en sus factores determinantes, tomando en consideración los casos de ETA en España y de las FARC en Colombia, así como la yihad terrorista ejemplificada en el Estado Islámico. 
El trabajo muestra que la del terrorismo es una economía depredadora que se basa en fuentes legales e ilegales que cambian con el tiempo y cuya composición depende de las necesidades financieras de las organizaciones terroristas, las oportunidades existentes sobre el terreno y factores políticos. Se comprueba que existe una relación estrecha entre la financiación y la capacidad de esas organizaciones para encuadrar militantes armados y desarrollar campañas de atentados. Finalmente, se muestra que, en las tareas de obtención de recursos, juegan un papel relevante tanto los elementos armados de la organización como los que se encuadran en las entidades de su entorno político y civil.

1 Introducción

Economía de la guerra terrorista 

El terrorismo es una actividad de naturaleza política y revolucionaria —dado que las organizaciones que lo practican tienen como objetivo trastocar el orden social, bien para establecer una nación independiente, bien para someter a la sociedad a los dictados de una ideología o una religión— que se desarrolla mediante el ejercicio de la violencia en razón, sobre todo, de la asimetría que se constata entre quienes lo ejercen y las fuerzas de seguridad y defensa de los países a los que ataca. Menachem Begin —el que fue dirigente del Irgún, en Israel, antes de la independencia— lo señaló con nitidez meridiana en sus memorias de aquella etapa de su vida cuando dijo que, debido a la fortaleza del ejército británico, la del Irgún solo podía ser «una lucha política desarrollada con medios militares» (Begin, 2008). 

Desde esta perspectiva, el terrorismo puede ser concebido como una forma de guerra, pues se trata de «la continuación del tráfico político con otros medios» —tal como la definió su teórico moderno más destacado, el general Carl von Clausewitz (1832, 31)—, cuya principal singularidad viene dada por el hecho de la limitación de sus acciones armadas, pues éstas no se diseñan con vistas a «la aniquilación de las fuerzas armadas enemigas» (ibidem, 35), sino al logro del desistimiento de la sociedad —y de su Gobierno— frente a las pretensiones de dominación de dichas organizaciones. Es, por ello, una guerra de baja intensidad orientada sobre todo hacia objetivos civiles —a los que ataca por su valor simbólico o propagandístico, sin atenerse a ningún tipo de reglas— que se realiza preferentemente con armamento ligero, fácil de adquirir en los mercados clandestinos y de financiar con medios relativamente modestos. 


Las diferencias entre la guerra moderna y la guerra terrorista son notorias, tal como muestra el
Cuadro 1, en cuyo detalle no entraré por haberlo hecho en otro lugar (Buesa, 2010), aunque sí me detendré en la última de sus líneas, referida a la economía.
Desde esta perspectiva, lo característico del terrorismo es que se fundamenta sobre un modelo de depredación de recursos para poder sostener el esfuerzo bélico. Ello es posible porque este último es, por lo general, de una dimensión reducida, de manera que no son necesarios demasiados recursos para mantenerlo. 

La guerra terrorista es, en este sentido, una guerra barata, tal como muestran las diferentes estimaciones de que se dispone con respecto a organizaciones concretas, cuyo coste anual se ubica generalmente en las decenas o los centenares de miles de euros o dólares1. No obstante, conviene añadir que nuestros conocimientos sobre las finanzas terroristas son casi siempre fragmentarios y se basan en fuentes limitadas que no ofrecen una contabilización completa de los ingresos y gastos de dichas organizaciones2

La economía sobre la que se fundamenta la guerra terrorista es el contrapunto de la que se corresponde con la guerra moderna. Ésta se basa en una movilización de recursos destinados a generar los bienes y servicios que consume la preparación y ejecución de las acciones bélicas y contribuye así a sostener la base productiva nacional, mientras que aquella se basa en el expolio o la rapiña de los bienes que se encuentran sobre el territorio en el que actúa, destruyendo su capacidad productiva. Ello es coherente con el objetivo de movilización política que tiene la guerra terrorista, pues su logro se fundamenta en la extensión del miedo, lo que es compatible con la destrucción del capital humano —a través, por ejemplo, del desplazamiento de una población a la que se roban sus propiedades o de la limpieza étnica e ideológica—, de las infraestructuras y el capital privado, así como con los ataques sistemáticos a objetivos civiles para generar inseguridad. 

Sin embargo, tal depredación tiene también sus límites, pues las organizaciones terroristas tienen que evitar dañar los bienes del segmento de la población en cuyo nombre actúan y del que obtienen tanto su apoyo político como sus militantes (Reinares, 1998). Señalemos adicionalmente que, aunque para dichas organizaciones el territorio controlado no es irrelevante, su geografía es generalmente variable, adaptada al curso de la guerra y, por tanto, supeditada a la necesidad estratégica de prolongar el conflicto. Por ello, no es posible asentar sobre él una actividad productiva permanente orientada al sostenimiento del esfuerzo bélico y resulta preferible el aprovechamiento oportunista de sus recursos, toda vez que ese esfuerzo es, como ya se ha señalado, relativamente pequeño. 

2. Las fuentes de financiación del terrorismo y sus condicionantes 
Después de que, tras los atentados de Al Qaeda en Estados Unidos el 11 de septiembre de 2011, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas adoptara la decisión de declarar ilícita la financiación del terrorismo e instara a los Estados miembros a incorporar este asunto en su legislación penal, ha proliferado la literatura académica sobre él3. Los estudios disponibles se ubican generalmente en el terreno descriptivo con referencia a casos concretos, empleando fuentes muy diversas, entre las que predominan las de carácter periodístico, aunque también se citan informes de inteligencia o policiales, casi siempre filtrados a la prensa.

Es importante tener en cuenta que no se dispone de ninguna fuente que recopile sistemáticamente la información disponible acerca de los recursos utilizados por las organizaciones terroristas, lo que contrasta con los grandes avances que, por el contrario, ha experimentado la elaboración de datos acerca de los atentados cometidos por ellas, sus circunstancias tácticas y sus consecuencias en términos de victimación4

Además, los Gobiernos nacionales no emplean los resultados de sus investigaciones policiales o de inteligencia para desarrollar una aproximación a las dimensiones económicas de la financiación terrorista, elaborando series anuales de datos, siendo excepcionales los casos en los que se dispone de este tipo de fuentes, como se verá más adelante. Y otro tanto ocurre con los organismos policiales internacionales, incluso cuando, como es el caso de Europol, publican informes anuales sobre el terrorismo5. Una de las principales consecuencias de esta situación es que, para casi todas las organizaciones armadas, solo se dispone de un esbozo de su financiación, siendo muy pocos los casos en los que se conoce su evolución temporal con un mínimo detalle. 

El enorme esfuerzo empírico que se ha desplegado durante la última década y media en esta materia —en el que no son infrecuentes las reiteraciones de tópicos asentados cuyo fundamento documental es más bien débil y a veces puramente especulativo (Romaniuk, 2015, 10)— no ha ido más allá de establecer que los terroristas necesitan dinero para su actividad violenta de la misma manera que cualquier otro tipo de organización delictiva. Más aún, no se han encontrado diferencias sustanciales entre aquellos y éstas, de forma que, como destaca Romaniuk (2015, 9), «la actividad financiera terrorista es menos distintiva de lo que se pensaba» y solo puede identificarse por su finalidad, pero no por el tipo de transacciones en las que se concreta. Ello hace extraordinariamente compleja la represión del delito de financiación del terrorismo. 

Con base en los estudios disponibles se han avanzado algunos catálogos de fuentes de financiación empleadas por las organizaciones terroristas (Vittori, 2011), así como algunas tipologías para clasificarlas. Entre estas últimas, la que alcanza un mayor grado de generalidad es la propuesta por Freeman (2012), quien distingue los cuatro grupos siguientes (Esquema 1): 

● En primer lugar, el patrocinio estatal. Esta fuente de recursos fue muy frecuente predominantemente en el período de la Guerra Fría, cuando varios Estados armaron y financiaron a grupos terroristas para alimentar las tensiones internas de sus enemigos o rivales. Tras la caída del Muro de Berlín muchos de esos patrocinios, aunque no todos, cesaron, y las organizaciones terroristas que pervivieron o las que se formaron después experimentaron un proceso de «privatización» en cuanto a la base de sus recursos financieros. 
● Un segundo tipo de fuentes de financiación es el que se deriva del ejercicio de actividades ilegales por parte de las organizaciones terroristas. Cabe aquí una multiplicidad de elementos, dependiendo de las oportunidades, idiosincrasia y base territorial de esas organizaciones como son el robo, las amenazas y el secuestro extorsivo, el contrabando, los tráficos ilegales de mercancías valiosas, tabaco y drogas, la falsificación de tarjetas de crédito, la imposición forzada de servicios de protección, la venta de documentos de identidad falsificados y la explotación de redes de inmigración irregular. 
● Hay también, en tercer lugar, actividades legales o de apariencia legal que se desarrollan en forma de empresas o negocios destinados a obtener una rentabilidad de la que extraer recursos para el sostenimiento de las organizaciones terroristas, así como a emplear a excombatientes o a militantes en activo, y también ocasionalmente al blanqueo de dinero. A veces se emplean como infraestructuras para el desarrollo de las acciones armadas. 
● Finalmente, debe mencionarse el apoyo popular que se expresa bajo la forma de cuotas de afiliación a entidades vinculadas con las organizaciones terroristas y donaciones directas o indirectas —a través, por ejemplo, de instituciones de caridad o de asociaciones de emigrantes— hacia ellas. 


En el Esquema 1 se reflejan también los factores que, de acuerdo con la propuesta de Freeman (2012), determinan el mix de fuentes de financiación para cada una de las organizaciones terroristas. 
Este autor propone la consideración de seis criterios condicionantes que, de manera combinada, podrían explicar la singularidad de cada caso y, por tanto, también la variedad de formas con la que se resuelve en el mundo real la obtención de recursos por las organizaciones terroristas. Son los siguientes: 

● En primer lugar, la cantidad. Las organizaciones terroristas requieren una determinada cantidad de recursos cuya dimensión dependerá de sus fines políticos, su capacidad de movilización para encuadrar militantes, sus necesidades de infraestructura y armamento, y el desarrollo de sus actividades ideológicas, de propaganda y de atención social dirigidas a su población de referencia. Esa cantidad será siempre limitada, tal como se evidencia en el hecho de que la guerra terrorista sea, incluso en los casos más extremos, barata y, por ello, no se puede atribuir a los grupos terroristas un comportamiento maximizador similar al que caracteriza a otras organizaciones delictivas, pues no buscan obtener el mayor rendimiento posible de sus «acciones económicas», sino tan solo el que cubre sus necesidades operativas6
● Un segundo criterio se refiere a la legitimidad de las fuentes de financiación. Dada la naturaleza política de las organizaciones terroristas, todas sus acciones, incluidas las económicas, buscarán legitimar sus opciones ante la sociedad o población en cuyo nombre actúan. Ello significa que los métodos de recaudación de fondos que sean vistos por ésta como ilegítimos no podrán utilizarse, como ocurre a veces con el narcotráfico o el secuestro. 
El tercer criterio se refiere a la seguridad y alude a los riesgos que asumen las organizaciones terroristas para obtener recursos, que dependerán de la naturaleza de las fuentes de financiación y de las facilidades que ofrezcan a las fuerzas de seguridad del Estado para obtener información sobre aquellas. 
Está, en cuarto lugar, la fiabilidad de las fuentes de financiación. Las organizaciones terroristas tratarán de explotar aquellas que sean predecibles y ofrezcan un flujo regular de recursos, e intentarán apartarse de las sujetas a fluctuaciones aleatorias o a casuísticas de difícil conocimiento. 
Otro criterio, el quinto, alude a la simplicidad. Los métodos de obtención de recursos que sean sencillos, necesiten un esfuerzo pequeño y conlleven un coste reducido serán siempre preferibles a los que requieran una alta cualificación, una operativa compleja o tengan un coste elevado. 
Y finalmente, está el control. Las organizaciones terroristas, debido a su naturaleza política y a sus necesidades de operar en la clandestinidad, tratarán de controlar al máximo sus fuentes de recursos. 

Teniendo en cuenta la variedad de las posibles fuentes de recursos a las que pueden acudir las organizaciones terroristas y la multiplicidad de criterios con los que, finalmente, se determinará el mix de aquellas, cabe esperar que la financiación del terrorismo se resuelva de una forma singular en cada caso e, incluso, que esa forma sea cambiante con el tiempo. Ello conllevará una extraordinaria complejidad en la realidad empírica de este asunto y, por tanto, una enorme dificultad para identificar cualquier tipo de operaciones, en términos abstractos, con el terrorismo. Esto solo será factible en términos concretos, de modo que lo que en unos casos es financiación del terrorismo puede no serlo en otros. Mi propósito en lo que sigue es mostrar esta diversidad de modelos de financiación a partir de los resultados de la investigación de unas pocas organizaciones o de algún tipo específico de actividades. 

3. La financiación de ETA 

He estudiado la financiación de Euskadi ta Askatasuna (ETA), la organización surgida en el País Vasco a finales de la década de 1950 que desarrolló su campaña terrorista entre 1968 y 2010, en sendos trabajos complementarios cuyos resultados —expresados en euros de 2010— utilizaré en las páginas que siguen7. Los datos que se muestran proceden, en todos los casos, de fuentes públicas, principalmente periodísticas y bibliográficas, que se han ido recopilando a lo largo de más de una década. Esas fuentes se hacen eco de la documentación incautada por las fuerzas de seguridad a ETA, haya sido utilizada o no en sumarios judiciales. Se trata de datos dispersos que ha sido necesario sistematizar, ordenar y expresar a precios constantes, para lo que se ha empleado el deflactor del PIB. 

La cobertura temporal de esas fuentes arranca del año 1978, recién estrenada la democracia en España, y termina en 2010, fecha en la que ETA dejó de cometer atentados, aunque no declaró el cese de sus actividades armadas hasta un año más tarde. Sin embargo, las lagunas en la información son muy importantes hasta el comienzo de la década de 1990, pues con anterioridad a ella se ha carecido de fuentes que sobre los recursos obtenidos por el conjunto de las organizaciones formales —partidos políticos, asociaciones, fundaciones y empresas— e informales — coordinadoras, grupos alegales— han formado parte del entorno político de la banda terrorista y han estado controladas por ella8. En consecuencia, nuestro conocimiento sobre la financiación de ETA es mucho más completo desde 1992 que antes de este año.
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1 Una reciente estimación de los ingresos de las principales organizaciones terroristas del mundo, publicada por la revista Forbes en su edición israelí de noviembre de 2014, establece el siguiente ranking (en millones de euros anuales): Estado Islámico (IS): 1.600; Hamás: 800; FARC: 430; Hezbolá: 400; Talibanes: 321; Al Qaeda: 120; Lashkar-eTaiba: 64; Al Shabab: 64; IRA Auténtico: 40; Boko Haram: 20. Con una perspectiva histórica más amplia, FREEMAN (2012) reúne las cifras estimadas en diversos estudios para las décadas de 1990 y 2000, que oscilan entre los 15.000.000 de dólares del IRA Provisional y los 1.000 millones de las FARC colombianas.
2 Alguna autora, como RACHEL EHRENFELD (2005) aprovecha esta circunstancia para enfatizar en todo lo contrario, señalando que «el coste total de mantenimiento de la red global del terror islamista se estima en miles de millones de dólares» (p. 2), aunque su apreciación parece exagerada. Véase, para una discusión acerca del carácter incompleto del conocimiento sobre las finanzas terroristas, el trabajo de ROMANIUK (2015), del que procede la cita anterior.
3 Veáse PRICE (2013) para una recopilación amplia de los estudios disponibles en la que se contienen varios centenares de referencias.
4 Las dos principales bases de datos internacionales son las siguientes: International Terrorism: Attributes of Terrorist Events (ITERATE), sostenida por la Duke University y Global Terrorism Database (GTD), mantenida por el National Consortium for the Study of Terrorism and Responses to Terrorism (START) en la Universidad de Maryland. Con menor amplitud, en Estados Unidos se reúne información tanto por la RAND Corporation como por el National Memorial Institute for the Prevention of Terrorism (MIPT) de Oklahoma, financiado por el US Department of Homeland Security. Para los países europeos se dispone de Terrorism in Western Europe: Event Data (TWEED), desarrollada por el profesor Jan Oskar Engene en la Universidad de Bergen. Véase, para una consideración metodológica sobre todas ellas, ENDERS, SANDLER y GAIBULLOEV (2011). Existen también bases de datos nacionales, como es el caso, para España, de la que mantiene sobre el terrorismo yihadista el Grupo de Estudios en Seguridad Internacional (GESI) de la Universidad de Granada.
5 Véanse los informes anuales de Europol que llevan por título TE-SAT (año). EU Terrorism Situation and Trend Report.
6 Mi planteamiento es discrepante en este punto del de FREEMAN (2012), pues este autor afirma que «las organizaciones terroristas quieren tanto dinero como sea posible» (p. 10), atribuyéndoles así un sentido maximizador.
7 BUESA (2011) y BUESA y BAUMERT (2012). 
8 BUESA y BAUMERT (2012). En la página 6 puede encontrar el lector una relación completa de esas organizaciones.

VER+:


miércoles, 11 de marzo de 2026

LIBRO "UNA VERDAD INCÓMODA": TESTIMONIO DE UNA ÉPOCA: CONTRA EL SILENCIO Y LA MENTIRA por JAIME MAYOR OREJA

Una verdad incómoda
Testimonio de una época: 
contra el silencio y la mentira

"En época de mentiras, contar la verdad 
se convierte en un acto revolucionario".
Se atribuye popularmente a George Orwell.


Un apasionado alegato en defensa de los valores tradicionales que han sostenido el entendimiento, la libertad y la identidad de España y que ahora se cuestionan.

Jaime Mayor Oreja es uno de los políticos españoles con más amplia proyección en nuestra historia de los últimos cincuenta años, y "Una verdad incómoda" recoge su testimonio y sus experiencias —algunas de ellas especialmente dolorosas y difíciles— en la política vasca, española y europea, así como su actual participación en la sociedad civil al frente de la Fundación Neos. En la década de los ochenta en el País Vasco, una macabra mentira referida a las víctimas —«algo habrá hecho»— diluyó las conciencias de buena parte de aquella sociedad. Siguió después el desenlace de una transición política en la que el nacionalismo jugó con las cartas marcadas e impuso un falso empate entre ETA y el Estado de derecho, que solo podía concluir con una negociación política.
Ya en los años noventa, la refundación del centro-derecha en el Partido Popular puso en marcha una alternativa de gobierno y una política antiterrorista diferente, asentada en la ley, nada más que en la ley, pero en toda la ley. Sin embargo, la actualidad supera todos los pronósticos negativos y la existencia del nuevo «frente popular» que nos gobierna —esto es, la asociación del crimen del pasado con la mentira del presente— ha construido una segunda leyenda negra desde el interior que exige tomar conciencia de la misma y que se produzca un entendimiento entre las fuerzas políticas de la derecha y del centro-derecha para evitar caer en la profundidad del abismo en el que nos encontramos.


"LA MENTIRA PUEDE MANTENER LA PAZ...
PERO LA VERDAD SIEMPRE REVELA LA REALIDAD". 
DOSTOIEVSKI

PRÓLOGO

Este no es un libro de memorias, aunque las contenga. No es tampoco un libro sobre política, aunque la política lata en cada una de sus páginas. No es un ensayo sobre el nacionalismo, sobre España o sobre la evolución política del país, aunque el lector se topará con todas esas cuestiones.
Lo que pretendo es algo más complejo y profundo. A estas alturas de la vida he llegado a la conclusión de que debo contar una verdad —la que yo he vivido—, aunque resulte incómoda para muchos. Dar testimonio de lo que he conocido en primera persona para que la verdad de los hechos no sucumba frente a la mentira de los relatos que a día de hoy circulan como moneda corriente.

Las teorías pueden ser importantes, los análisis pueden ser sugestivos, las ideologías pueden ser atractivas, pero el testimonio va mucho más allá. Es una experiencia que pretende reivindicar la verdad de lo ocurrido. Es una vivencia personal que se hace contrastable, que se actualiza y se convierte en mensaje, en evidencia, en una verdad que, tal y como uno la vivió, sale nuevamente a escena. El testimonio es mucho más veraz e importante que cualquier teoría y que cualquier relato.

Me gustaría ofrecer dos imágenes para enmarcar temporalmente esta historia.

Primera imagen: en los años sesenta, yo veraneaba en Villafranca de Oria (hoy Ordizia), en casa de mis abuelos, con el resto de la familia. Guardo la viva imagen de aquella placidez en la memoria. Aquellos veraneos de vida familiar tranquila, de juegos infantiles y contacto con la naturaleza hacían impensable que pocos años después se desataría en ese mismo valle una orgía de odios y crímenes políticos, de persecución y falta de humanidad.
Segunda imagen (que, en realidad, son dos): la bajada al zulo en el que ETA tuvo secuestrado, durante 532 días, al funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara y, poco después, el asesinato a cámara lenta de Miguel Ángel Blanco como expresión de la crueldad máxima, de la maldad en estado puro y del odio cerval que atenazaba al pueblo vasco.
Y entre una y otra imagen, un periodo de tiempo —no demasiado largo en términos históricos— trascendental desde el punto de vista político, social y cultural.

¿Qué ocurrió en ese tiempo? ¿Qué nos pasó a los españoles? La respuesta es clara: ETA.

Este libro pretende levantar acta de lo sucedido en aquellos años y explicar en qué consistió el proceso de destrucción de aquel País Vasco y de su sustitución por otro completamente distinto, así como dejar constancia del impacto demoledor que esa sustitución ha tenido sobre la nación española, en trance de nuevo de ser reemplazada y volverse irreconocible.

¿Era aquel País Vasco un lugar idílico? Evidentemente, no. Pero tenía unas características específicas que daban una especial cohesión y personalidad a su sociedad, y que las tres décadas siguientes destruyeron sin piedad. El País Vasco era, por ejemplo, la tierra con más número de vocaciones religiosas de España; las familias numerosas tenían una especial fortaleza y articulaban naturalmente la sociedad. El carácter alegre, emprendedor, y la simpatía natural de aquella gente eran especialmente apreciados por el resto de los españoles. La pluralidad de dialectos, variedades y acentos del vascuence daba personalidad a valles, comarcas… Había una importante diversidad de identidades territoriales, de tal manera que Álava tenía su propia y marcada personalidad y Vizcaya se diferenciaba claramente de Guipúzcoa. A su vez, las ciudades eran muy distintas del mundo rural.

ETA destruyó todo aquello, desfiguró el ser de los vascos y sustituyó la personalidad social de aquella tierra por otra bien distinta, impostada, ideológica. Hoy es el lugar de España con menor número de vocaciones religiosas, con menor número de nacimientos y matrimonios, y con más familias desestructuradas. Se ha perdido una enorme riqueza lingüístico-dialectal, la cultura se ha homogeneizado bajo el paraguas de un pensamiento único, de una identidad monolítica y de un credo político común. Álava se parece más a Vizcaya que nunca, y Vizcaya a Guipúzcoa. El campo ha ganado la batalla cultural a la ciudad; el folclore ha sustituido y desplazado a la cultura, y la diversidad y la pluralidad han sido suplantadas por la homogeneidad incluso en asuntos aparentemente superficiales, como la moda o las costumbres.

Pero ETA no es solo un fenómeno vasco, sino también netamente español, y su persistencia ha destruido la realidad del país. Porque la desfiguración del País Vasco ha sido la del conjunto del Estado.

Desde hace muchos años, mi diagnóstico es el mismo. Muchos me han llamado agorero, cenizo, aguafiestas… Otros se agarraban al clavo ardiendo de los pequeños detalles engañosos, de los espejismos políticos, para justificar su ceguera voluntaria. Pero mi análisis, basado en la experiencia, se ha confirmado: España se encaminaba hacia la formación de un «frente popular» en toda regla, gracias al cual la izquierda abandonaría la democracia constitucional y confluiría con el proyecto político diseñado por la banda terrorista. Hay quienes, por puro prejuicio, no han querido o no se han atrevido a diagnosticar el problema y a llamarlo por su nombre.

¿Cómo ha sido posible ese vuelco histórico? Gracias a un proceso complejo —en distintas etapas— de negociación política hacia la autodeterminación y la toma del poder por parte de ETA. Un proceso que se desarrolla, como explicaré en las siguientes páginas, primero, en el seno del nacionalismo vasco, entre ETA y el Partido Nacionalista Vasco (PNV), y, después, entre ETA y la izquierda española.
Tal análisis ha implicado no pocas dosis de soledad, de dolor, de incomodidad, y ha hecho que algunos me vieran como una antigualla y descalificaran mi posición sin entrar a analizarla. Bien. No importa. Tengo la conciencia tranquila. Me hubiese encantado equivocarme y que todos esos reproches hubieran resultado ciertos. Pero no ha sido así. Desgraciadamente, mi diagnóstico era certero. El testimonio que doy en este libro es la confirmación de ese diagnóstico.

Creo que nunca hay que tener miedo a la verdad, aunque sea dolorosa o nos pueda incomodar. Y creo que ha llegado la hora de que los españoles sean exigentes consigo mismos y miren de frente a la realidad de su patria.
A lo largo de las siguientes páginas, el lector encontrará vivos recuerdos, imágenes, experiencias, conversaciones, hechos a partir de los cuales iré analizando qué pasó, cómo pasó y por qué pasó. Y dónde hemos fallado. Pido perdón de antemano si mi objetivo resulta pretencioso. No deseo imponer mi punto de vista, pero sí ofrecer un testimonio —no un relato—, un eco de la verdad que yo viví. Lo hago con ambición de objetividad, pero sin afán de imposición ni de revancha.

No solo pretendo dejar a las próximas generaciones una descripción fiel de lo ocurrido, sino, además —no he de ocultarlo—, dar un aldabonazo en la conciencia nacional de los españoles sobre lo que estamos viviendo y sus dramáticas consecuencias. Evitar el desastre, tener la determinación nacional y colectiva de cambiar de rumbo y reconstruir nuestro país constituye un imperativo moral de primer orden.
Siempre en la vida he intentado conducirme sin perder de vista mis convicciones y mis principios. Este es el testimonio de alguien que cree en la verdad, en la vida, en la familia, en las tradiciones y en las raíces cristianas. Me declaro —con toda libertad y naturalidad— una persona religiosa. Soy católico y amo a mi país, un país de formidable historia, cultura y riqueza.

Que mi experiencia pueda contrariar a tirios y troyanos ya no me preocupa. Me preocuparía mentir, ocultar hechos, manipular la historia o inducir a error. Si mi testimonio no lograra alcanzar la verdad completa, con derrotar a la mentira ya me sentiré más que satisfecho.
Todo lo que cuento en este libro, los momentos duros y difíciles contra el crimen y la mentira, no los habría podido afrontar sin la compañía y la proximidad de mi mujer, Isabel, y de mis hijos, mis hermanos y, por supuesto, mis padres cuando vivían.

MAYOR OREJA: "Estamos en el ABISMO"