EL Rincón de Yanka: PERIODISTAS EN HAITÍ: ¿PARA HACER QUÉ?

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#GALICIANOARDELAQUEMAN

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sábado, 23 de enero de 2010

PERIODISTAS EN HAITÍ: ¿PARA HACER QUÉ?



Decenas de enviados especiales de medios de comunicación de todo el mundo se encuentran en Haití. ¿Qué tipo de cobertura están realizando? ¿Cuál debería ser su papel en estas situaciones, más allá de describir el desastre?
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Estos días estamos asistiendo a un despliegue masivo de periodistas en Haití. ¿De qué nos informan?

En general, en los medios predominan las crónicas y descripciones de lo que ven los ojos de las y los enviados especiales: muertos, escombros, caos, violencia, urgencia …
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Tanto el contenido de estas piezas como el tratamiento que reciben en las redacciones resulta a menudo discutible: escuchamos en la radio crónicas con fondo musical que acentúa el dramatismo de la situación, leemos artículos donde descripciones de la violencia, el caos y la impotencia para hacer frente a las catástrofes naturales no hacen más que alimentar mitos que dificultan su comprensión …

¿Debe ser ésta la tarea principal de los y las periodistas en situaciones como ésta? ¿Transmitir su máxima crudeza?

Todavía muchas portadas y especiales de diarios digitales mantienen retratos en primer plano de las primeras víctimas del terremoto, mirando aturdidas a la cámara, rostros quemados, cuerpos aplastados, sin aire… ¿Dónde queda el respeto al sufrimiento y la intimidad de las víctimas? ¿Se mostrarían las mismas imágenes si el desastre se hubiera producido a pocos quilómetros de aquí?
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El uso de herramientas en la red como Twitter, gracias a su capacidad para enviar mensajes cortos a gran velocidad, han permitido a ONG, testigos del terremoto, periodistas y ciudadanía seguir los acontecimientos de Haití casi al minuto. Sin duda, herramientas como ésta han ayudado mucho, por ejemplo a mapear el alcance de la tragedia y a movilizar la solidaridad de la ciudadanía. A la vez, sin embargo, nos preguntamos si su misma naturaleza (inmediatez y brevedad) no hace que se pueda perpetuar la reducción de un fenómeno complejo que requiere mucha información de contexto en una suma de primeras impresiones donde reinan la violencia, el caos y la desesperanza.
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Las ONG por su parte, se apresuran a dar ese contexto sobre la historia de injusticias del país y sobre la labor de los proyectos que allí se desarrollan desde hace años, pero el eco que encuentran en los grandes medios es secundario, en cualquier caso supeditado a lo realmente relevante: la crueldad del drama en todas sus dimensiones.
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¿Cómo podría ayudar el periodismo en la gestión de riesgos generados por desastres de esta magnitud? En los países más propensos a sufrir este tipo de catástrofes naturales, los periodistas son considerados un colectivo necesario para prevenirlos o, en caso de no ser posible, para gestionar la emergencia. Se han editado manuales, como Periodistas para la gestión del riesgo de desastres en Guatemala, donde se dan pistas sobre cómo el tratamiento de la información puede ayudar a las comunidades en las tareas de prevención y reconstrucción. ¿Convendría que los y las profesionales del periodismo de nuestro país dispusieran de un documento de estas características para una mejor cobertura de acontecimientos como el de Haití?
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De momento, Reporteros Sin Fronteras ya ha dado a conocer de qué manera puede contribuir el periodismo a mejorar la situación en la el país.

Para la reflexión final quedan las palabras de un ciudadano haitiano al enviado especial de El País, Pablo Ordaz:
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“¿Van a contar ustedes cómo estamos?”, explica Bertrand, un joven que busca cadáveres en las ruinas de una escuela infantil.


 “¿De verdad que lo van a contar?”, Insiste con una buena ración de escepticismo, “¿o se irán de aquí en cuanto ya tengan suficientes fotos?”