EL Rincón de Yanka: TIEMPO

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sábado, 30 de mayo de 2026

¡AY PACO! DECÍAN QUE ERAS DURO, QUE NO HABÍA RAZÓN. PERO EN MI CASA SE VIVÍA MEJOR... por MODO BASADO

 ¡AY PACO!


Ay, Paco, ay, Paco
Ay, Paco
Ay, Paco
Decían que eras duro, que no había razón
Pero en mi casa se vivía mejor
Con un jornal daba pa'l mes completo
Pagabas el pan y dormías contento
Mi viejo curraba, llegaba sudao
En la mesa nunca nada ha faltao
Hoy tengo estudios, currículum largo
Pero el sueldo se esfuma en cuanto lo agarro
Ay, Paco, Paco, ¿dónde te has metido?
Con tu camisa y tu paso decidido
Tú dabas caña, pero había sentido
España tenía rumbo y latido
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que esto va al revés y sin freno
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que esto va al revés y sin freno
Había vecinos, había confianza
El barrio era un sitio con esperanza
Los niños jugaban, no había amenaza
España brillaba con su templanza
Teníamos fábricas, campo y honor
Bandera al viento, palabra y valor
Hoy todo son leyes y confusión
Y el obrero no tiene ni voz ni perdón
Ay, Paco, Paco, te nombra la gente
En cada recuerdo, en cada presente
El tiempo te limpia, te da la razón
España te guarda en el corazón
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que el pueblo te canta bajito y sincero
Tenía mi padre su nómina fija
Mi madre cuidaba y la vida era rica
Había palabra sencilla y decencia
Y España era España, no esta carencia
Decían: "Viva España", sin miedo ni risa
Había orgullo, palabra y camisa
Hoy no hay bandera ni quien la divisa
Solo pantallas, deudas y prisas
No digo que todo fuera de rosas
Pero había respeto y cosas hermosas
Se hablaba claro de frente a la cara
Y el que prometía cumplía su palabra
Antes había orden y soberanía
Había respeto, trabajo y alegría
Y hoy, hoy hay TikTok, miseria y tontería
¡Qué vergüenza, primo, qué ruina!
No digo que todo fuera perfecto
Pero había rumbo, trabajo y firmeza
Ahora hay ruido, promesas y cuentos
Y un país vendío al mejor postor del momento
Ay, Paco, Paco, qué tiempos aquellos
Con sol, familia y sueños tan bellos
Ahora no hay patria ni hay corazón
Nos vendieron la vida, nos robaron la ilusión
Ay, Paco, Paco, te nombra la gente
En cada recuerdo, en cada presente
El tiempo te limpia, te da la razón
España te guarda en el corazón
Ay, Paco, Paco, vuelve del cielo
Que el pueblo-
Paco, vuelve del cielo



AY PACO | Canción + Letra- MODO BASADO

LA CORONILLA DE LOS SIETE DOLORES DE MARÍA 💘 y LIBRO "SOBREVIVIR PARA CONTARLO": CÓMO DESCUBRÍ A DIOS EN MEDIO DEL HOLOCAUSTO EN RUANDA por IMMACULÉE ILIBAGIZA


¿Qué es la Coronilla de los Siete Dolores de María?
💘
Conocida como el Rosario Servita o Rosario de los Siete Dolores, esta coronilla incluye siete grupos de siete cuentas separados por siete medallas que representan los siete dolores de María. En el año 1239, la Orden de los Siervos de la Santísima Virgen María, o servitas, decidieron dedicarse a los dolores de María, meditando especialmente esos siete dolores –siete es un número que indica plenitud-. Los servitas promovieron esta devoción particularmente en el siglo XIV durante la peste negra.
Durante el genocidio de Ruanda, en la década de 1980, Nuestra Señora de Kibeho, en una aparición reconocida por la Iglesia a tres muchachas adolescentes, recomendó fervientemente que se rezara la Coronilla de los Siete Dolores. Esta práctica puede servirnos de modelo para tiempos de pruebas personales o corporales.


EJERCICIO PIADOSO AL 
CORAZÓN DOLOROSO 
DE LA MADRE DE DIOS
💘
Por la señal de la Santa Cruz,+
De nuestros enemigos,+
Líbranos, Señor +

† En el Nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Abre Señor mis labios y mi boca proclamará tus alabanzas.
Ven ¡Oh, Dios! en mi ayuda. Señor, date prisa en socorrerme.

Acto de Contrición

Señor mío, Jesucristo, Dios y hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser Tú quién eres y porque te amo sobre todas las cosas, me arrepiento de todo corazón de todo lo malo que he hecho y de todo lo bueno que he dejado de hacer, porque pecando te he ofendido a Ti, que eres el Sumo Bien y digno de ser amado sobre todas las cosas.
Ofrezco mi vida, obras y trabajos en satisfacción de mis pecados. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, hacer penitencia, no volver a pecar y huir de las ocasiones de pecado. Señor, por los méritos de tu Pasión y Muerte, con los cuales Tú expiaste por mis pecados, ofreciendo un dolor tan grande e intenso que te hizo sudar Sangre, apiádate de mí.
Madre mía del Cielo, alcánzame de Jesús este suspirado perdón. Amén.

Oración de Invocación al Espíritu Santo 
(dictada el 28 de octubre de 2014)

Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.
Ven, mi Dios Espíritu Santo, a través de la poderosa intercesión del Corazón Doloroso e Inmaculado de María, tu amadísima Esposa.

Oración

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el Fuego de tu Amor.
V/. Envía tu Espíritu y todo será creado. R/. Y renovarás la faz de la tierra.

Oración

¡Oh, Dios! que iluminaste los corazones de tus hijos con la Luz del Espíritu Santo, haznos dóciles a sus inspiraciones para gustar siempre el bien y gozar de su consuelo, por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

Oración al Divino Espíritu Santo 
(dictada el 15 de agosto de 2014)

Divino Esposo de María Santísima, mi Dios y Señor Espíritu Santo, enciende en cada alma el Fuego de un Nuevo Pentecostés, para que nos consagres como apóstoles del Corazón Doloroso e Inmaculado de María y apóstoles de los Últimos Tiempos, protege con tu sombra a la Iglesia católica, salva a las almas del mundo y realiza el reino Inflamado de amor de los Corazones Unidos de Jesús y María. Amén.

Credo de los Apóstoles

Creo en Dios, Padre Todopoderoso, Creador del Cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre Todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

Oración de ofrecimiento

Dios Padre Tierno y Misericordioso, te ofrezco esta Santa Corona de los Dolores principales que, traspasaron al Corazón de María, nuestra Madre, para mayor Gloria tuya, y para venerar el Corazón Doloroso e Inmaculado de María, Corredentora de nuestras almas.
Fundido en tu Divino Querer, meditamos con su Doloroso e Inmaculado Corazón, sus Dolores Maternos y deseamos alcanzar el perdón de las culpas y una verdadera disposición para obtener las gracias de esta corona.
Por los Méritos de los Dolores Corredentores de Nuestra Señora, concédenos vivir la Santidad Divina y anunciar el Reinado Eucarístico del Sagrado Corazón de Jesús. Amén.
Por las Intenciones de los Sagrados Corazones Unidos de Jesús y de María, oramos:

Padre Nuestro

Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras deudas, como nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del maligno. Amén.

Ave María de los Últimos Tiempos:

Dios te salve, María, llena eres de Gracia, el Señor está contigo. Bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el Fruto de tu Vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios y Madre nuestra, Corredentora de las almas, ruega por nosotros pecadores, y derrama el efecto de Gracia de tu Llama de Amor, de tu Doloroso e Inmaculado Corazón, sobre toda la humanidad, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

Gloria

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.


Primer Dolor- La aflicción que causó a su tierno corazón, la profecía del anciano Simeón.- Cuando le dijo: "una espada traspasará tu alma". (Avemaría)
Segundo Dolor- La angustia que padeció su sensibilísimo corazón, en la huida y permanencia en Egipto.- Porque Herodes quería matar al Niño. (Avemaría)
Tercer Dolor- Las congojas que experimentó su solícito corazón, en la pérdida de su Hijo Jesús. (Avemaría)
Cuarto Dolor- La consternación que sintió su maternal corazón, al encontrar a su Hijo Jesús llevando la cruz a cuestas. (Avemaría)
Quinto Dolor- El martirio de su generoso corazón, asistiendo a su Hijo Jesús en la agonía. (Avemaría)
Sexto Dolor- La herida que sufrió su piadoso Corazón, en la lanzada que abrió el costado de su Hijo Jesús. (Avemaría)
Séptimo Dolor- El desconsuelo y desamparo que padeció su amantísimo corazón, en la sepultura de su Hijo Jesús. (Avemaría)

Ruega por nosotros, Virgen dolorosísima, para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

Siete gracias, que la Santísima Virgen concede a las almas que le honran diariamente, meditando sus dolores, con el rezo de siete Avemarías. (Santa Brígida)

1. Pondré paz en sus familias.
2. Serán iluminadas en los Divinos Misterios.
3. Las consolaré en sus penas y acompañaré en sus trabajos.
4. Les daré cuanto me pidan, con tal que no se oponga a la voluntad adorable de mi Divino Hijo y a la santificación de sus almas.
5. Las defenderé en los combates espirituales con el enemigo infernal, y protegeré en todos los instantes de la vida.
6. Las asistiré visiblemente: en el momento de su muerte, verán el rostro de su Madre.
7. He conseguido de mi Divino Hijo: que, cuantos propaguen esta devoción, sean trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna- directamente, pues serán borrados todos sus pecados-, y mi Hijo y Yo seremos su eterna consolación y alegría.



“SOBREVIVIR PARA 
CONTARLO”: 
CÓMO DESCUBRÍ A DIOS EN MEDIO DEL HOLOCAUSTO EN RUANDA.

LA HISTORIA DE IMMACULÉE ILIBAGIZA, 
FE CONTRA TODA ESPERANZA

Esta es la historia de una mujer que sobrevivió milagrosamente al genocidio de Ruanda ocurrido en 1994. Durante 91 interminables días Inmaculée Ilibagiza permaneció escondida junto a otras siete mujeres en silencio y sin apenas alimentarse mientras a su alrededor, cerca de un millón de personas, incluida casi toda su familia, morirían brutalmente asesinadas. Durante aquel calvario, Inmaculée no solo tuvo que luchar física y mentalmente para sobrevivir, también fue testigo de unos episodios más crueles de la historia de la humanidad. Sin embargo, toda esta maldad no arrastró a Inmaculée hacia el odio y el rencor. Gracias a su extraordinaria fortaleza, alimentada por una fe inquebrantable, pudo liberarse de su sufrimiento mediante una profunda transformación espiritual. (Extraído de la contraportada del libro).

Imaginaos que vivís en un entorno natural privilegiado, casi casi en el paraíso, que vuestra casa está rodeada de montañas verdes, lagos inmensos y animales exóticos. Imaginaos que pertenecéis a una comunidad de personas encantadoras; que vuestros vecinos y paisanos os quieren y os respetan, que tenéis la mejor familia que podéis tener y os sentís amadas y mimadas.  Imaginaos que de la noche a la mañana todo este mundo se desmorona y vuestra tierra verde y fructífera se baña de sangre. Imaginaos que vuestros amables vecinos os persiguen para acabar con vuestra vida sólo por ser más altas y espigadas que ellos ya que pertenecéis a otra tribu, que tenéis que huir solas sin saber dónde está vuestra familia; que un vecino, aunque con muchos reparos y recelos, os esconde junto con otras 7 mujeres y tenéis que permanecer durante 91 días todas juntas en silencio en un baño de apenas 1,5 metros cuadrados… 

Esta es la historia que vivió hace apenas 25 años la ruandesa Inmaculée Ilibagiza durante el genocidio que tuvo lugar en su país, Ruanda, y en el que casi un millón de personas incluidos niños y bebés murieron por la sinrazón del ser humano. Por pertener a la etnia tutsi fueron prácticamente masacrados por los hutus, la otra etnia del país. 

En el país de Inmaculée es costumbre que el padre elija el apellido de sus hijos en lugar del nombre. Ilibagiza, el apellido de nuestra protagonista, significa “resplandeciente y hermosa en cuerpo y alma” y creo que el padre de Inmaculée no pudo elegir un apellido mejor para su hija. Esta preciosa mujer, que ahora tiene 46 años tuvo que vivir con tan solo 22 una de las experiencias más terribles que puede tener un ser humano: la pérdida de sus padres y de dos de sus tres hermanos, la pérdida de su libertad, de su dignidad y el abandono. Toda su vida se desmoronó durante la Semana Santa de 1994. Ella vivió su propio calvario y una experiencia que cambiaría su vida para siempre. 

Cuando comenzó el genocidio ella estaba con sus padres pasando las vacaciones de Semana Santa. Estudiaba en la universidad, algo extraordinario para una chica tutsi (la etnia dominada por el gobierno hutu de ese momento), tenía novio, pertenecía a una familia cuyos padres eran profesores y sus hermanos universitarios. Su padre era muy respetado por sus vecinos, que acudían a él para pedir consejo o ayuda en sus necesidades, tanto materiales como espirituales. Eran católicos practicantes y aprendió de sus padres que no existen diferencias entre los seres humanos y que todos somos amados sin límite por nuestro Dios misericordioso. 

Tras la muerte del presidente hutu ruandés en un accidente de avión se dijo que dicho accidente había sido provocado por la resistencia tutsi y entonces comenzó el horror. Se lanzaron consignas a la población para aniquilar a los tutsis sin excepción. 

Cuando la situación se vuelve insostenible y la vida de sus hijos corre peligro extremo, Leonard, el padre de Inmaculée, la envía a pedir ayuda a un pastor protestante, vecino y amigo de la familia. Leonard le da entonces a su hija el mayor regalo que un padre puede hacer, le regala su rosario, que será el “arma” que Inmaculée va a emplear en su guerra particular. 

Sobrevivir para contarlo es un libro bellísimo y estremecedor, un testimonio impresionante sobre las consecuencias del pecado y del odio en el ser humano y sobre la misericordia infinita de Dios en medio de un mundo destruido. Inmaculée fue salvada por Dios de la muerte para mostrarnos que el perdón es el único camino para alcanzar la paz. 

Durante los 91 días que permaneció entre las cuatro paredes de aquel minúsculo cuarto de baño junto con otras 7 mujeres, Inmaculée supo lo que es la tristeza, la desolación, la desesperanza y la tentación. Supo lo que son las privaciones físicas extremas: salió de allí pesando apenas 38 kilos, sin lavarse, sin poder levantarse, ni tumbarse, ni siquiera sentarse debidamente, sin tener ni un solo minuto de intimidad, ni siquiera podían hablar ya que corrían el peligro de ser descubiertas. Allí pudo intuir que nunca más vería a sus padres ni a dos de sus hermanos (el mayor estaba fuera del país). Ante esta situación nos imaginamos que el odio anidaría en su corazón, sin embargo, Dios escribe recto con renglones torcidos. Inmaculée venció a fuerza de rezar: ella representa a la virgen prudente de la parábola, que está en vela toda la noche a la espera del novio. El rosario de su padre y una Biblia que le dejó el pastor que las refugiaba fueron sus armas. Su vida se convirtió en una oración constante y así pudo salir victoriosa de aquella situación terrible que Dios permitió que vivieran algunos seres humanos. Dios nunca la abandonó, le ofreció consuelo cuando lo necesitaba, le fue poniendo señales en su camino de sufrimiento; incluso en el silencio, Inmaculée encontró la respuesta. Dios la privó de todo para darle todo, aunque para los ojos del ser humano sea algo incomprensible. Sólo con los ojos de la fe puede entenderse la experiencia de la protagonista y cómo el perdón de los asesinos es su propia salvación. 

Os aconsejo que leáis este libro despacio, meditando incluso algunos de sus fragmentos. Todo él está impregnado de la sencillez y la bondad de su protagonista que acabó perdonando personalmente a los asesinos de sus padres y hermanos.  También os aconsejo que leáis y releáis la carta de Damascene, el hermano más amado de Inmaculée antes de morir; es verdaderamente el testimonio de un mártir. 

Para terminar, me ha llamado la atención especialmente cómo parece que Inmaculée tiene una cierta candidez a la hora de contar su historia, pero es que estoy segura de que vive las palabras del Señor en el Evangelio: “Si no os hacéis y os volvéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. 
Creo que nuestra heroína se ha hecho una niña que vive con la confianza puesta en su Señor que la salvó de la muerte. 

Un genocidio puede definirse como la aniquilación sistemática y deliberada de un grupo social por motivos raciales, políticos o religiosos. Durante el siglo XX ocurrieron al menos tres genocidios que superaron el millón de muertos. Los dos primeros son muy conocidos: el padecido por el pueblo armenio por parte de los turcos y el genocidio perpetrado por los nazis contra el pueblo judío. 
El tercero es el más reciente e ignorado: el ocurrido en Ruanda, donde la mayoría hutu decidió exterminar a la minoría tutsi en una horrorosa muestra de odio colectivo impulsado por las autoridades.

Ruanda es una nación africana ubicada en el centro este de África. Durante siglos, una monarquía tutsi había mantenido la paz colectiva, hasta que la intervención belga abrió la grieta entre las etnias. En 1962, con el apoyo de esa nación europea y tras sangrientas revueltas, los hutus tomaron el poder. Los asesinatos masivos de tutsis se hicieron comunes. En 1994, tras el asesinato del presidente hutu Juvénal Habyarimana, el nuevo gobierno se radicalizó promoviendo la completa destrucción de la etnia tutsi, incluyendo el asesinato de todos sus niños, mediante grupos paramilitares. En solo 100 días se estima que murieron 800,000 tutsis y casi todas las mujeres sobrevivientes fueron violadas.

EL LIBRO

“Sobrevivir para contarlo”, prologado por Wayne Dyer, autor del best seller “Tus zonas erróneas”, es el relato en primera persona de Immaculée Ilibagiza, una joven tutsi que repentinamente se encontró inmersa en una de las cacerías humanas más terribles de la Historia. Vivió escondida en un baño junto a otras cinco mujeres durante 91 días. Solo para simbolizar las calamidades padecidas durante esos sangrientos meses, uno de sus hermanos fue muerto a machetazos por una horda hutu; uno de los asesinos se jactó de haberle partido el cráneo para ver cómo era el cerebro de alguien con una maestría.

Sin embargo, el testimonio de Immaculée no persigue efectos lacrimógenos. Todo lo contrario. Es una historia de esperanza, tal como ella misma subtituló el libro: “Cómo descubrí a Dios en medio del holocausto”. Su fe la llevó a sobrevivir durante la tragedia apoyada en la oración, luego a perdonar a los genocidas y finalmente a reconstruir una vida reducida a escombros. La autora describe dos viajes: el que contempla impotente las atrocidades cometidas contra su etnia incluso por aquellos que creía sus amigos, y el que realiza hacia dentro de sí misma, donde escudriña en profundidad sus propios sentimientos.

El libro escrito con la ayuda experta de Steve Erwin puede ser leído por cualquier persona. Su lenguaje es sencillo y directo. Además, por su contenido, puede adscribirse a otros conmovedores relatos testimoniales como “Ni reír ni llorar” de Abrahan Hartunian y “Hayrig” de Eduardo Bedrossian sobre el genocidio armenio y “He sobrevivido para contarlo” de Tadeusz Sobolewicz, “El hombre en busca de sentido”, de Viktor Frankl y “La niña que miraba los trenes partir” de Ruperto Long sobre el genocidio nazi.

EL PERDÓN

Los genocidios revelan el infinito sadismo que una persona puede tener sobre otra cuando el odio gobierna sus acciones, pero los líderes que la impulsan no actúan por emociones sino por conveniencia: demonizan al grupo que pretenden destruir, castigan a quienes asumen una posición tibia como si fueran cómplices de los perseguidos, incentivan a los perseguidores ofreciéndoles las propiedades de los perseguidos y alimentan la brutalidad con una propaganda ruidosa, monopólica y monolítica.

Hitler decía que la compasión era una debilidad cristiana. Immaculée Ilibagiza nos demuestra que es quizás la mayor virtud.



Defensor de la misión corredentora de María, tuvo un recorrido de vida similar al de tantos jóvenes, antes de comprender la caducidad de las cosas terrenales y dedicarse a las eternas.
San Gabriel de la Dolorosa, el santo de la sonrisa, defensor de la misión corredentora de María, tuvo un recorrido de vida similar al de tantos jóvenes, antes de comprender la caducidad de las cosas terrenales y dedicarse a las eternas. “Así lo quiere Dios, así lo quiero yo”, decía con decisión. En el siglo Francesco Possenti (1838-1862), undécimo de 13 hijos, nació en Asís en una familia acomodada que en 1841 se trasladó a Spoleto. Perdió a su madre con cuatro años, un luto que marcó su camino espiritual. Cada vez que el pequeño buscaba a su madre, le respondían señalando con el índice hacia arriba: “Tu mamá está allí arriba”. En su habitación tenía una estatua de la Dolorosa sosteniendo en sus brazos a su Hijo muerto, y cuando preguntaba donde estaba la Virgen la respuesta era la misma: “Allí arriba”. De este modo creció en él una tierna devoción hacia la Virgen, alimentada por el Rosario, que recitaba de rodillas junto a su padre.

Realizó sus estudios con brillantes resultados en la escuela de los Hermanos de La Salle y, después, en los Jesuitas, demostrando una inclinación especial hacia las materiales literarias. En la escuela destacaba, se vestía con elegancia, iba a cazar, al teatro, le gustaba bailar. Nunca abandonó las prácticas cristianas, ni siquiera cuando era un adolescente. Se preocupaba mucho por el sufrimiento de los pobres y la oración. En esos años vio morir a dos de sus hermanos. También él enfermó, y prometió hacerse religioso si se curaba. Se curó, pero el interés que sentía hacia una joven de su edad le hizo dudar de su vocación, una pregunta que se hizo más profunda en 1855, cuando su amada hermana María Luisa murió repentinamente. El cambio llegó al año siguiente, el 22 de agosto, durante la procesión en la octava de la Asunción. El joven, de rodillas cuando pasaba la Virgen, tuvo una clara locución interior: “Francisco, ¿qué haces en el mundo? No estás hecho para el mundo. Sigue tu vocación”.

El 21 de septiembre, Francisco, que entonces tenía 18 años, vistió el hábito de los pasionistas en Morrovalle (a poca distancia de Loreto) con el nombre de Gabriel de la Virgen de los Dolores (o de la Dolorosa). Vivió su noviciado en la observancia de la regla de la Orden fundada por san Pablo de la Cruz, entre penitencias y oraciones por los bienes eternos y del prójimo. Un año más tarde pronunció el voto típico de los Pasionistas, es decir, difundir la devoción a Cristo Crucificado. Meditando intensamente sobre la Pasión de Jesús y el vínculo místico entre los dolores del Hijo y los de la Madre (la cual “nos alumbró en el Calvario” uniendo sus sufrimientos a los de nuestro Redentor y regenerándonos como hijos suyos), hizo voto también de difundir la devoción a la Virgen de los Dolores, a la que el santo llamó en varias ocasiones en sus cartas “nuestra Corredentora”, un título que podría ser objeto de un futuro quinto dogma mariano, reconociendo la misión especial de María al colaborar, como afirma la constitución conciliar Lumen Gentium, “a la obra de su Hijo, sirviendo con diligencia al misterio de la redención con Él y bajo Él” (n. 56).

San Gabriel, que recitaba cada día la corona de los Siete Dolores de María, ofrecía continuos sacrificios, también pequeños (renunciar a una comodidad, una palabra inútil, un acto de vanagloria, etc.). A su padre, no convencido de su vocación, le escribía: “Mi vida está realmente llena de felicidad. Padre, te ruego que creas en tu hijo, que te habla con el corazón en la mano: no cambiaría un cuarto de hora de estar ante nuestra consoladora y nuestra esperanza, la Santísima Virgen María, con un año, o el tiempo que consideres, de espectáculos y diversiones del mundo”. Cuando su padre enfermó, lo exhortó a ofrecer su enfermedad a Dios y que meditara sobre ella, no según el mundo, sino con la ayuda de buenos libros sobre el amor de Jesús y María. “Conversar con Jesús y María te consolará, te dará fuerzas, te ayudará”.

Durante sus seis años de vida religiosa tuvo como padre espiritual al venerable Norberto Cassinelli (1829-1911), que siempre estuvo unido a san Gabriel y asistió a su beatificación. Con él y otros clérigos se mudó en 1859 a Isola del Gran Sasso, en los Abruzos, donde dos años más tarde aparecieron los primeros síntomas de tuberculosis. En la última fase de la enfermedad, dado que temía que el demonio pudiera tentarlo suscitando en él el orgullo, pidió a su confesor que destruyera el diario, en el que había relatado las gracias que la había concedido la Madre celeste, que le visitó por última vez en el momento de su muerte, a primeras horas del día 27 de febrero de 1862. Hacia finales del siglo XIX, una gran mística ahondará en su propia espiritualidad pasionista tras haber leído la vida de san Gabriel, que se le apareció en varias ocasiones y que rezó por ella: santa Gema Galgani.

ELIGE: La MARCA de los SIETE DOLORES de MARÍA o La MARCA de la BESTIA. ARTURO PERIODISTA CATÓLICO

Estamos entrando en los últimos años antes de la venida de Jesús en el juicio de las naciones al final de la Semana 70 de Daniel que nosotros esperamos comience en noviembre de 2028. Así que menos de 10 años para que todo el universo sea juzgado. Pero ese juicio viene precedido por dos juicios previos del mismo Día, dos momentos que llamamos gran aviso y rescate parusíaco. 
Ahora estamos en la recta final hacia el gran aviso, y es vital no descuidarse. Porque varía mucho recibir la iluminación de conciencias en gracia y no en pecado; y si estás en gracia en la vía iluminativa recibirás el segundo pentecostés, cosa que no ocurrirá en la vía purgativa. Así que toca prepararse haciendo un último esfuerzo. 
El septenio que inauguró Prevost el 8 de mayo de 2025 culminará en mayo de 2032 acabando con la transustanciación o presencia real de Cristo en la Eucaristía. 
La batalla final, la prueba final, no es ninguna tontería. Es algo muy serio y en este video te damos las claves para poder empezar a superarla. 
Con este video iniciamos una serie de videos encaminados precisamente a que tengamos un kit de protección y guía espiritual serio y que nos pueda blindar. 
El Chaleco espiritual: Santo Rosario, Coronilla Siete Dolores, Vía iluminativa (5 piedras) La Coronilla de los Siete Dolores es un movimiento magistral. Es una devoción que no es solo "piedad", es una herramienta de resistencia para lo que viene: 
“Madre de dolor llena, graba en mi corazón tu inmensa pena” Enfocándolos en la "última prueba" de la Iglesia: 
El antecedente histórico: Los Servitas (Siglo XIII) Muchos creen que esto empezó en Kibeho, pero la Virgen fue a rescatar una tradición antigua. Origen: 
En 1233, siete comerciantes de Florencia (los Siete Santos Fundadores de la Orden de los Servitas) se retiraron al Monte Senario. La Virgen se les apareció, les entregó el hábito negro y les pidió que meditaran sus dolores. Adoptó el culto a la Virgen Dolorosa en 1239, el “rosario servita”. 
El "arma" olvidada: Con el tiempo, esta devoción quedó relegada a los conventos. En Kibeho, la Virgen dice claramente que "el mundo está mal" y que necesita que esta devoción vuelva al pueblo llano para detener la apostasía. Kibeho: 
El mensaje para la "Última Prueba" Kibeho (Ruanda, 1981) es la única aparición en África aprobada por la Iglesia y tiene un tono marcadamente escatológico. La advertencia: La Virgen le dijo a la vidente Marie-Claire: 
"Lo que os pido no es solo para Ruanda o para África, es para el mundo entero". 
El propósito: La Coronilla de los Dolores se presenta como una clave de conversión profunda. No es una oración de "pedir cosas", sino de "sentir con Ella". La Virgen advirtió que el amor se ha enfriado y que la meditación de sus dolores ablanda los corazones de piedra. Es la preparación para mantenerse firme cuando la fe sea perseguida. 
Las Promesas (El "Escudo" del devoto) Santa Brígida de Suecia recibió de la Virgen siete promesas para quienes mediten diariamente sus dolores (y aquí tienes material de oro para el programa): 
1. Paz en sus familias. 
2. Iluminación sobre los Divinos Misterios. 
3. Consuelo en sus penas y compañía en sus trabajos. 
4. Concederá cuanto le pidan, siempre que no se oponga a la voluntad de Dios o la salvación de sus almas. 
5. Defensa en los combates espirituales contra el enemigo. 
6. Asistencia en el momento de la muerte (verán el rostro de su Madre). 
7. Gracia especial de arrepentimiento: Aquellos que propaguen esta devoción serán trasladados de esta vida terrenal a la felicidad eterna directamente por Ella, pues sus pecados serán borrados. 
Oh María, sin pecado concebida, rogad por nosotros que recurrimos a vos. Amén.
Arturo Periodista Católico: LA MASA OFICIAL

Con motivo de la visita de León XIV a España para estar 6 días, llegando el día 6 del mes 6, su maquinaria incansable de propaganda y marketing ha hecho un himno oficial titulado "ALZA LA MIRADA" y, como dice al respecto el artículo de Infovaticana:
Entre acordes previsibles y letra calculada, aparece el motivo central: “los que cruzan el mar buscando un hogar”. No es un detalle. Es el eje.
Nada se dice, en cambio, de los que ya están aquí. De los que no cruzan mares porque nacieron en esta tierra y ven, año tras año, cómo su entorno se transforma sin que nadie les pregunte. De los barrios donde la convivencia ha dejado de ser un hecho para convertirse en un experimento fallido. De las calles donde la inseguridad ya no es percepción, sino estadística. De los comerciantes que bajan la persiana antes de tiempo. De las mujeres que cambian de acera. De los niños que dejan de jugar donde antes jugaban.
El himno no los menciona. No existen.
La Iglesia española ha decidido mirar en una sola dirección. Y lo hace justo antes de una visita papal que, a juzgar por este adelanto, no vendrá a confirmar a los fieles en medio de sus dificultades concretas, sino a reiterar un mensaje ya conocido, ya repetido, ya asumido como dogma sociopolítico: la prioridad absoluta del migrante, convertido en símbolo moral incuestionable".

Estaría bien que de una vez despertara Infovaticana y entendiera que no estamos ante un papa, que el último papa canónico fue Benedicto XVI, el katejon del papado, a quien pedimos su intercesión para que proteja a España ante la inminencia de este viaje que desatará catástrofes y nada bueno para España.
Ante el himno oficial "Alzo la mirada", nuestra canción respuesta de la que te dejo la letra y música en el vídeo, para describir y denunciar la cruda realidad que padecemos en este Sábado Santo de la Iglesia:

Alzo la mirada por encima de la masa,
alzo la mirada más allá de lo oficial,
y me encuentro solo,
y no entiendo nada,
cómo es posible tanto ciego y tanta nada.
Alzo la mirada más allá de lo oficial,
alzo la mirada y ya nada es igual.
Todo es un engaño, una mala noche,
en una posada dominada por extraños.
Alzo la mirada y encuentro a un impostor,
es un lobo cruel que desgarra con dolor.
caballo de Troya para ser un destructor,
todos lo consienten, ya no saben qué es amor.
Alzo la mirada digo basta, conmigo no.
No me arrastrarán al falso Cristo, falso Señor.
Falso evangelio, falsa agenda y falso Dios,
falso seguimiento que acaba en el sheol.
Alzo la mirada y entiendo que todo está aquí,
gran apostasía con descaro ante mí.
Quiero liberarme de este trago que sabe a hiel,
el Señor me dice que ya viene, que sea fiel.
Digo no a los impostores, digo sí a la Señora,
digo no a los cobardes, mi esperanza es un amén,
la verdad no negociable que no pasa,
que ya llega pronto el amo a su casa.
Alzo la mirada y espero en ti Señor,
en este mundo apóstata que deforma la verdad,
el Señor está viniendo, el Señor reinará,
reinará el Señor, la Verdad nos liberará.



Libro Sobrevivir Para Contarlo (1) by alejandra


martes, 5 de mayo de 2026

LIBRO "VOLVER A CUÁNDO": LA GRAN NOVELA SOBRE LA VENEZUELA DEL POSCHAVISMO Y SUS EMIGRANTES por María Elena Morán

VOLVER A CUÁNDO


Hoy es más grande tu hambre, 
uno menos la comparte. 
ALÍ PRIMERA
Un hombre libre, cuando fracasa, 
no culpa a nadie. 
JOSEPH BRODSKY

PREMIO DE NOVELA CAFÉ GIJÓN 2022

La gran novela sobre la Venezuela del poschavismo y sus emigrantes.
Una nueva voz que vale la pena leer.
«Una novela de enorme envergadura literaria sobre la inmigración venezolana».
Diego Gándara, La Razón

La vida en la revolución fue bonita mientras fue promesa. Luego vinieron los fracasos, los del país y los propios. Cuando Nina pidió el divorcio, Camilo no solo se separó de ella, sino también de su hija Elisa: o eran los tres o no eran. En 2018, mientras Camilo ve pasar la crisis por la ventana, Nina es atropellada por ella. Su padre, el país y la revolución parecen haber muerto al mismo tiempo. Después de que Nina se va para Brasil, dejando a Elisa con la abuela, Camilo reaparece con una propuesta para la niña. Lo que para él es un intento desesperado de recuperar a su familia, para Nina es apenas una réplica íntima del autoritarismo nacional, ese que él maneja tan bien.

Mediante un excelente dominio de los tiempos, la acción y la estructura del relato por medio de las diversas voces narrativas, la novela se ciñe a la narrativa moderna inaugurada por Flaubert en La educación sentimental, donde por primera vez se integró la Historia en el conflicto personal del protagonista. Con una escritura coloquial de gran musicalidad y hallazgos expresivos muy sugerentes, Volver a cuándo habla, a través del drama de una familia afectada por las consecuencias sociales del poschavismo, de cómo sobreviven —y en qué condiciones— los ideales y las esperanzas de la gente en el campo de minas de la realidad.

Volver a cuándo 

«Enloquecer es privilegio de los que tienen tiempo». 

Los desengaños pueden ser tan grandes como las promesas rotas que los provocan. Eso fue para Nina la revolución libertaria y democrática por la que había luchado tanto tiempo y que había terminado por trasmutar en una colección de falsos eslóganes y podios en los que ya no podía creer. En aquella Venezuela de 2018, los fracasos del país parecían ir parejos a los de Nina… La separación de Camilo, la muerte de Raúl, su padre, la inflación del 130%, la falta de comida… La crisis social, política y personal inunda cada rincón de su vida. El país y la revolución, al igual que su padre, parecen haber muerto. Solo queda salir de allí. 

«Tenía que haber otro Brasil más parecido al Brasil que su padre les había metido en el sueño a ella, a Elisa y a Graciela, que nunca quisieron soñar el sueño norteamericano porque el sur las imantaba a su suelo con una gravedad tan física como histórica; tenía que haber otro Brasil donde cupieran ella, sus mujeres y sus futuros, uno que empezaría en el momento en que ella se atreviera a pedir carona junto con los otros pocos que habían huido para el monte a esconderse mientras pasaba el aspaviento». 

Cuando Nina se divorció lo hizo con todas las consecuencias. Y su hija, Elisa, daba también la impresión de haber firmado aquel divorcio: su padre había sido tajante, «están conmigo o sin mí», una amenaza que, contrariamente a todas sus promesas, sí había cumplido. Sin recursos, Nina decide salir del país, emigrar a Brasil dejando a Elisa bajo los cuidados de la abuela Graciela, una mujer que vive el luto en todas sus implicaciones. Una vez en Porto Alegre, le espera un trabajo voluntario en un hostal a cambio de cama y dos comidas diarias. Siente que puede empezar una nueva vida. 

En una ciudad en la que todos son pobres, la miseria de Graciela es Elisa quien más la sufre… Día tras día, el «sálvese quien pueda» se instala en casi todos los hogares de Maracaibo, una cruel letanía que, a la niña, a sus solo doce años, le arranca la inocencia y le hace sentir desvalida. Mientras, a miles de kilómetros, Nina intenta organizar su precaria existencia para seguir mandando dinero a casa y, algún día, poder llevarse consigo a Elisa y a su madre.

«Desde que su padre murió, a su madre como que se le había olvidado qué era eso de ser madre, qué era ser abuela, como si de pronto nomás supiera ser viuda, y eso Nina lo entendía a la perfección, aun sin decir nada, porque sin su padre ella solo sabía ser huérfana, como huérfana debía estarse sintiendo Elisa, enlutada solita, con una madre mendigando ayudas tan lejos de casa». 

Solo cinco años atrás, el padre idealista se había desentendido de la hija. Ahora, aprovechando la ausencia de Nina, reaparece con una propuesta para la niña. Lo que para él es un intento desesperado de recuperar a su familia, para Nina no es más que una réplica a pequeña escala del autoritarismo nacional, ese que él maneja tan bien y que ella ya no está dispuesta a aceptar. Y en medio de aquella crisis de poder (en todos los sentidos) y temores íntimos, Elisa se plantea, pese a su juventud, cuestiones de sentido común: si su madre se había largado, si el abuelo se había muerto de repente y hasta la abuela había desistido de cuidarla, ¿por qué ella no iba a tener derecho a verse con Camilo? 

Mirar atrás no resulta productivo cuando de lo que se trata es de cerrar heridas… El atentado contra el camarada Camilo, que según su mujer no fue tal, pero que dentro del partido se vio como un ejemplo de lucha; las interminables charlas que Graciela tenía con él: lo adoraba, pero no tanto como a su esposo, a quien añora y habla sin proponérselo… Acontecimientos de vida que se intercalan en el tiempo con las penurias que Nina pasa en Brasil (la más extranjera de los extranjeros) o los encuentros que Elisa tiene con un padre al que la fortuna parece haber sonreído. En ese contexto, reconstruir una vida resulta complejo y aún más, si cabe, volver. 

«La tristeza se pega como la gripe. Déjenme quietecita aquí, bien lejos de la cocina. No quería tener que cuidar a una nieta cuando lo único que quería hacer es cuidar mi luto, nutrirlo solo a él, sentirlo hasta el tuétano, dolerme como la perplejidad no me dejó dolerme los primeros días».

Protagonistas principales

NINA es una joven de ideales, contundente, decidida, soberbia, terca, chavista y pobre. Y todo en grandes proporciones. El fracaso de la revolución la condujo al más grande desencanto y el desengaño con Camilo, que era todo lo que ella quería, a la mayor desilusión. Como mujer reservada y escurridiza a la hora de hablar de su intimidad, desconoce que ese carácter, en el fondo, no hace sino provocarle más sufrimiento. Decide que es mejor recomenzar una nueva vida en una ciudad donde los venezolanos todavía no sean una peste… Porto Alegre, en Brasil. Desde allí se percata de que se ha quedado huérfana de padre, de casa y de lealtades. 

CAMILO es el hombre del que se enamoró Nina, un socialista de fuerte voluntad y buenas intenciones, pero inconsistente en sus propósitos. Hacía su revolución con un chaleco salvavidas que no era otro que la fortuna familiar (sus padres trabajan en la Texaco de Houston) y una visa con cifras en dólares. Convertido en héroe por un atentado en el que perdió un ojo, el miedo a la deriva política y social le hizo llevar un comportamiento errático y lo convirtió en un mal padre, del que Nina no dudó separarse. Con todas las consecuencias. 

ELISA es la hija de Nina y Camilo, tiene doce años, buena parte de los cuales los ha pasado alejada de su padre, sin saber nada de él. Despierta e inteligente, disfraza de madurez lo que es mera supervivencia… Está habituada a olvidarse de cualquier timidez o indignidad para seguir viviendo; está habituada a las migajas. Convencida de que la ha traicionado, desde que su madre partió a Brasil no ha hablado con ella, se niega. Silencio que se le hace verdaderamente duro si piensa que Nina, además de madre, es su mayor cómplice y amiga… Siempre han sido las dos contra el mundo.

«Malditas esa hora y todas las horas antes que llevaron a Nina a creer que la gente nace buena y que las intenciones revolucionarias son suficientes para callar la llama egoísta que tenemos dentro y nos conduce por donde le da la gana y se traga nuestras pobres, chiquitas y siempre boconas intenciones revolucionarias». 

GRACIELA es la madre de Nina y la que ahora cuida de Elisa, aunque a veces podría parecer lo contrario. Pobre y escéptica, está dispuesta a irse del país, pero para hacerlo tendría que llevarse consigo su casa, sus muertos y sus fantasmas. Desde que quedó viuda vive colapsada, desganada, hecha polvo, en ese espacio baldío que es la ruina. Está convencida de que, sin su marido para ayudarla a reconstruirse, ser ruina es su destino… No querría haber tenido que cuidar de su nieta, pues, en el fondo, lo único que le apetecía hacer era cuidar de su luto, sentirlo hasta el tuétano.

RAÚL es el gran ausente: el padre, el marido y el abuelo, que falleció antes de que la revolución fracasara, como si su muerte fuese la confirmación del final del movimiento revolucionario. Ejemplar en sus principios, Graciela y Nina apelan a su recuerdo (hablan incluso con él) para poder seguir luchando, para que el pasado más cercano simplemente se haga más llevadero.

Literatura de la supervivencia 

«Los llantos adultos se acaban por cansancio y, 
aunque puedan tener un motivo claro, nunca se conforman con él». 

El jurado del Premio de Novela Café Gijón reivindica su prestigio —en cuanto a dar a conocer a autores y señalar narrativas de alta calidad literaria— al entregar el galardón a una autora cuya obra es sinónimo de buena y profunda literatura. Con honestidad y enorme potencia emocional, Volver a cuándo cuenta una historia de tintes autobiográficos donde los personajes interiorizan su activismo y hacen propia la revolución social vivida en las calles, convirtiéndola en un fenómeno tan cercano y personal como catártico. Porque, en el fondo, todo vínculo o sentimiento tejido por el ser humano está íntimamente ligado a los acontecimientos sociales y políticos que acaparan su vida. 

«Es que tu cuerpo siempre fue más sincero que vos, Camilo. Tu cuerpo se permitía sentir y somatizar lo que vos no lograbas contarte ni siquiera a vos mismo, se engripaba cuando acumulabas funciones y presiones, te hacía vomitar cuando te emocionabas demasiado, enfebrecía cuando tu diplomacia amordazaba tus rabias. Podía contarse la historia de la Revolución bolivariana a través de tus quebrantos y la bala, fuera atentado o no, tal vez haya sido el clímax. El tuyo y el de la revolución». 

Desde la perspectiva de cinco personajes distintos, con sus respectivos puntos de vista, se cuenta la historia de Nina, de su fracaso personal e ideológico. Ya en las primeras páginas, con el trasfondo de la Operación Acogida, el éxodo venezolano causado por el descalabro de la revolución chavista se muestra como un drama que afectó no solo a aquellos que se fueron, sino también a los que se quedaron. Con la rabia y apremio del perdedor, Morán va desglosando vivencias que no parecen pertenecer a los protagonistas… Más bien, se presentan como imágenes colectivas recogidas de la realidad que golpean al ritmo narrativo de una autora que conoce la problemática desde los mismos fueros internos en que se cuece. 

«Elisa se pregunta quién es esa Nina que pasea por el sur de Brasil, que atiende turistas y aprende otro idioma trabajando en un hostal, como si fuera una joven estudiante que descubre el mundo. Las mamás no hacen eso. Menos todavía su mamá. Las mamás pueden ser todo lo aventureras que quieran, pero no pueden dejar a sus hijos atrás y comenzar de cero. O sí pueden, pero entonces los hijos también pueden inventarse otra vida sin pedir permiso. No hay amor a control remoto, mucho menos obediencia». 

Sorprendente y conmovedora, la novela va abriendo puertas por las que los efectos de la crisis política y migratoria se van colando hasta hacerse patentes, tan duros y veraces como descarnados. La dignidad, vestida de arrogancia, que en ocasiones impide hacer autocrítica o solicitar ayuda, se convierte, a ojos de los protagonistas, en diferentes maneras de ver la vida y de narrarla. Se abre así un vasto abanico de problemáticas particulares que, en línea con cada personaje, permite al lector ampliar su visión del conflicto central, hasta el punto de obligarlo a bajar la guardia y hacerlo suyo. Algo realmente apreciable en una narración como esta que, además de exploración íntima y familiar, muestra un profundo calado social. 

El desencanto, el paso del tiempo, la identidad, la ausencia, el vacío, la empatía en toda relación humana o la contradicción son tratados de forma tan realista como compleja, envueltos en una bruma narrativa de gran calidad literaria. En Volver a cuándo los personajes rezuman verosimilitud y credibilidad, transmiten inquietud, miedo, temor, pasión o desilusión en cada escala de este accidentado viaje emocional. María Elena Morán se descubre como una escritora de ideas claras y talante analítico, capaz de retratar con enorme maestría aquellas heridas de largo recorrido que más arraigan en el ser humano, las que nunca terminan de cicatrizar. 

«Para ella, la militancia, en la calle y en la casa, nunca fue algo que se imponía ni se exageraba, sino algo que iba creciendo dentro y que jamás renunciaba a la crítica, que era su derecho y, antes que nada, su deber. Ella actuaba como si no le debiera nada a nadie, ni a vos, ni a la revolución. Y ustedes le habían dado todo lo que ella tenía. Nina era una malagradecida, una egoísta: dos características que no combinan ni con revoluciones ni con matrimonios».

 


SÉ DE DONDE VENGO PERO NO DE DÓNDE SOY