EL Rincón de Yanka

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martes, 30 de enero de 2018

⛪ CURAS DE EEUU INSTAN A LOS OBISPOS A DEJAR MÁS ESPACIO PARA LOS NO ORDENADOS


CURAS DE EEUU INSTAN A LOS OBISPOS 
A DEJAR MÁS ESPACIO PARA LOS NO ORDENADOS
¿Deberíamos tener más laicos a cargo de parroquias?

Cameron Doody
Advierten de una creciente 
"desmoralización de la gente" 
ante la sequía vocacional

Ya hay en EEUU un solo sacerdote por cada 2.500 católicos. Y los curas estadounidenses no pueden más. "Es como si estuviéramos engañando a la gente", denuncia uno, frente a este panorama insostenible. "Necesitamos líderes laicos en las parroquias para asegurarnos de que se lleven a cabo todos los elementos de la vida católica".
Es un cambio; pide una transformación grande en la manera en la que hacemos las cosas
El padre John Hynes, párroco de la iglesia de St. Catherine of Siena en Wilmington, Delaware, fue el principal responsable de una resolución pionera que aprobó el año pasado la Association of U.S. Catholic Priests, la asociación de curas católicos más grande de EEUU, que cuenta con más de 1.200 miembros. Dicha resolución llamaba al episcopado del país norteamericano a dejar que administren parroquias líderes laicos "quienes, trabajando de forma colaborativa con los pastores canónicos, sepan guiar y acompañar a los fieles en su camino de fe vía las comunidades parroquiales". Estos líderes laicos, instaba la Asociación de Curas Católicos Estadounidenses, deben tener "la flexibilidad como para tomar decisiones ordinarias y liderar la parroquia de facto, según sus dones y necesidades".

Una propuesta muy sensata, en otras palabras, y totalmente prevista en la ley canónica. Y eso aunque prevé la participación de laicos y laicas hasta en la presidencia de algunos actos litúrgicos, con excepción de los reservados a los hombres ordenados. Sin embargo, casi nueve meses después de su aprobación, el padre John Hynes ha denunciado esta semana al National Catholic Reporter la reticencia de los obispos estadounidenses a respaldar el concepto de administradores parroquiales laicos de forma explícita y colegiada y de asegurar una consistencia en su implementación.

Monseñor Raymond Cole, sacerdote jubilado de la diócesis de Metuchen, Nueva Jersey, coincidió con la denuncia de Hynes, y añadió que, aunque la propuesta de la Asociación de Curas Católicos se basó en una instrucción de 2005 de la propia Conferencia Episcopal, los párrocos que sí quieren utilizar los dones particulares de los laicos todavía se enfrentan a la oposición de sus obispos.

"Es un cambio; pide una transformación grande en la manera en la que hacemos las cosas", reconoció Cole, si bien argumentó que ya va siendo hora de implementar ese cambio, frente al panorama altamente preocupante en el que se halla inmersa la Iglesia estadounidense. En los últimos cincuenta años, el número de sacerdotes en EEUU se ha visto reducido a la mitad, mientras que la población católica casi se ha duplicado. Lo cual significa que, de las 17.156 parroquias en territorio estadounidense, más de 3.500 no cuentan con un pastor ordenado.

De acuerdo con cifras manejadas por el Center for Applied Research in the Apostolate de la Universidad de Georgetown, laicos y diáconos están al cargo de 347 parroquias en EEUU. Pero los curas católicos del país quieren y necesitan que sean más. Ya lo advertían en la resolución del año pasado: 

"Si el liderazgo de la Iglesia estadounidense aplaza afrontar esta cuestión, la ventana de tiempo se irá cerrando. Entonces experimentaremos un colapso de parroquias más grande que el que experimentamos ahora, la falta de ánimos y buena salud entre los párrocos, y la desmoralización y desconfianza de la gente que depende de nosotros para satisfacer sus necesidades espirituales. Cuánto más desaparezca nuestra presencia católica, más desaparecerá nuestra presencia en la sociedad más ámpliamente".


lunes, 29 de enero de 2018

TÓCAME POR SEGUNDA VEZ PARA VER CON TUS OJOS DE RESUCITADO

EL SEGUNDO TOQUE PARA VER COMO TÚ
«Vino luego a Betsaida; y le trajeron un ciego, y le rogaron que le tocase. Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea; y escupiendo en sus ojos, le puso las manos encima, y le preguntó si veía algo. Él, mirando, dijo: Veo los hombres como árboles, pero los veo que andan. Luego le puso otra vez las manos sobre los ojos, y le hizo que mirase; y fue restablecido, y vio de lejos y claramente a todos. Y lo envió a su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni lo digas a nadie en la aldea.» S. Marcos 8:22-26 

Es hermosa esta historia de uno de los milagros de Jesús. Necesitamos tener este acercamiento a Jesús. Tenemos que preguntarnos en qué lugar está JesuCristo en nuestras vidas. 
  • ¿Quién es Jesús para ti? 
  • ¿Necesitamos un segundo toque del Espíritu Santo para "VER" con claridad?

Este tema lo quiero hablar a aquellas personas que necesitan más de Dios y en cada uno de nosotros hay procesos, procesos que necesitan ser dirigidos por Dios. Nunca va a ser suficiente, necesitamos más de Dios, Dios actúa en los corazones humildes. 

Y me impacta este milagro creativo de Dios, por qué pasan muchas cosas en estos versículos. 

Primero a este hombre lo traen a Jesus, dice la Biblia que lo saco fuera y escupió en sus ojos y luego le puso las manos encima y le pregunto si veía y dice la palabra de Dios que le puso las manos de nuevo y le pregunto si veía y de esa manera recobró la vista. 

Este pasaje me lleva a reflexionar muchísimo, por qué Jesus hubiera podido sanar inmediatamente pero hizo tantas cosas a este hombre solo en ese momento que demostró aún que necesitaba más que un simple toque. 

Este hombre necesito un segundo toque en su vida y sabe esto me lleva a pensar que hay personas que les cuesta más que otras recibir de Jesús, no se trata de Jesús se trata de nosotros. 

Por qué eso quiero hablarles de que personas necesitamos ese segundo toque, necesitamos de nuevo que Dios toque nuestro corazón definitivamente para que haya un cambio radical en nosotros. Yo le quiero hablar a los que recientemente conocen de Jesús, a los que llevan años conociéndolo, a los que han tenido ministerio o no, quiero hablarles a todos en general, los que anhelan más de Jesús. 

Necesitan ese segundo toque de Jesús 

1. Aquellos que el primer encuentro fue forzado e involuntario, cuando el primer encuentro con Jesús fue por cumplir. En el versículo 22 dice que le llevaron a un ciego y le rogaron que lo tocara. A muchos nos pudieron haber traído así, muchos tal vez están hoy aquí por qué alguien les rogó o por compromiso por quedar bien con la persona que lo invitaron, por no pelear o para cobrarles después esta invitación. 

2. Cuando el toque es más importante que la persona. Cuando las personas solo vienen a Jesús solo por el milagro pero no se comprometen. Aquellas personas que buscan su sanidad, o que les cumpla sus peticiones pero nunca sirven a Jesús, solo hay interés de por medio, solo en momentos de necesidad le buscan pero su corazón no está lleno de ese amor como para servirle con su propia vida. 

3. Aquellas personas que necesitamos intimidad con El. 
Entonces, tomando la mano del ciego, le sacó fuera de la aldea. Jesús quería intimidad, no tenemos ese toque de Jesús por qué no queremos intimidad, necesitamos estar a solas con Jesús, tener ese acercamiento a Jesús. Para Dios es más importante la intimidad que el milagro. 

4. Cuando mi modelo no coincide con el de Jesús. Jesús actúa como él quiere, el quebranta paradigmas. Cuando venimos con religiosidad y creemos que solo las cosas pueden ser de esta manera. 

Tienes que estar abierto a lo que Dios quiera hacer en tu vida y como lo quiera hacer. Este ciego creyó que tal vez Jesús le iba a tocar y ya pero Jesús trabajo de una manera diferente que le cambio la vida para siempre. Hace poco recibí una visita de una persona que Dios le hablo, para hablarle a mi vida, fue la persona que menos imaginaba pero Dios la uso. 
5. Cuando no he aprendido a diferenciar en el entorno en el que estoy, cuando lo malo y lo bueno me parecen igual, cuando no disciernes. 

Cuando hacer lo bueno y malo té parece igual, cuando no sientes nada al pecar, cuando vas a un lugar donde no deberías estar como hijo de Dios, es ahí que necesitamos que Dios haga algo en nuestros corazones, haga cambios, nos limpie de toda maldad, nos transforme por completo, todavía hay personas que tienen maldad en su corazón, que no actúan como Dios quiere que actúen, su carácter, su concupiscencias, cuando llega el segundo toque de Dios debe haber cambios en nuestra vida se requiere la suficiente humildad para reconocer que necesitamos ser tocados por Dios por segunda vez. 

Cuando nos toca Jesús por segunda vez se restablece nuestra visión, empezamos a ver las cosas como las ve Dios, te permite ver de lejos, empezamos a percibir el mañana de una forma diferente. 
Pondrá discernimiento en nosotros y veremos las cosas de una forma diferente.

Lo envió a su casa, los de nuestra casa son los primeros que deben disfrutar de nuestra sanidad, y ellos serán impactados con nuestro cambio, y Dios hará cambios en ellos también... 
Que empiece la restauración no en otro lugar sino en tu propia casa.



UN SEGUNDO TOQUE - Pr. Randy Roberts


DAME TUS OJOS - MARCELA GÁNDARA

domingo, 28 de enero de 2018

¡REMA (BOGA) MAR ADENTRO!


1 Una vez que la gente se agolpaba en torno a Él para oír la palabra de Dios, estando Él de pie junto al lago de Genesaret, 2 vio dos barcas que estaban en la orilla; los pescadores, que habían desembarcado, estaban lavando las redes. 3 Subiendo a una de las barcas, que era la de Simón, le pidió que la apartara un poco de tierra. Desde la barca, sentado, enseñaba a la gente. 4 Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: «Rema mar adentro, y echad vuestras redes para la pesca». 5 Respondió Simón y dijo: «Maestro, hemos estado bregando toda la noche y no hemos recogido nada; pero, por tu palabra, echaré las redes». 6 Y, puestos a la obra, hicieron una redada tan grande de peces que las redes comenzaban a reventarse. 7 Entonces hicieron señas a los compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a echarles una mano. Vinieron y llenaron las dos barcas, hasta el punto de que casi se hundían. 8 Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús diciendo: «Señor, apártate de mí, que soy un hombre pecador». 9 Y es que el estupor se había apoderado de él y de los que estaban con él, por la redada de peces que habían recogido; 10 y lo mismo les pasaba a Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón. Y Jesús dijo a Simón: «No temas; desde ahora serás pescador de hombres». 11 Entonces sacaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron. Lc 5,1-11

EN LA ORILLA NO HAY PESCA NI MISIÓN

"Dios no necesita de nuestro trabajo, 

sino de nuestra pobreza obediente 
y de nuestra humildad".

San Juan Crisóstomo

El relato de Lucas que acabamos de leer, tiene mucho que ver con el que Juan narra en el capítulo 21, después de la resurrección. Allí es Pedro el que va a pescar en su barca. También allí se habla de una noche de pesca sin fruto alguno. Jesús les manda, contra toda lógica que echen las redes a esa hora de la mañana. El mismo resultado de abundante pesca. Y también la precipitada respuesta de Pedro de ir hacia Jesús.


Dado el simbolismo que envuelve todo el relato, tiene más sentido en ambiente pascual. De hecho Pedro llama a Jesús "Señor", título que sólo los primeros cristianos le asignaron. Cuando se escribieron estos evangelios, la "barca" ya era considerada como símbolo de la Iglesia caminando en medio del mundo hostil. Jesús enseña, pero una vez desaparecido él, son los cristianos lo encargados de predicar. La palabra de Dios llega ahora a todos desde la Iglesia.
Hemos pasado la noche bregando y no hemos cogido nada. El hecho de que la pesca abundante sea precedida de un total fracaso, tiene un significado teológico muy profundo. La actuación de los hombres, por su cuenta y riesgo lleva al fracaso. Tendrá éxito cuando actúe en nombre de Jesús.
Claro que "en nombre de Jesús" quiere decir que debemos actuar de acuerdo con su manera de pensar, de actuar y de decir, que es algo muy distinto a ponerlo como coletilla al final de nuestras oraciones.

Es simbólica también la sugerencia de Jesús: "rema mar adentro". En griego "bados" y en latín "altum" significan profundidad, y expresan mejor el simbolismo. Sólo de las profundidades se puede sacar lo más auténtico del hombre. Todo lo que buscamos en vano a nuestro alrededor, está dentro de nosotros mismos.

Pero ir más adentro no es tan fácil como pudiera parecer. Exige traspasar las seguridades del yo superficial y adentrarse en lo incontrolable de nuestro ser. Confiar en lo que no controlamos exige una fe-confianza auténtica.

Decía Teilhard de Chardin: "Cuando bajaba a lo hondo de mi ser, llegó un momento en que dejé de hacer pie y parecía que me deslizaba hacia el vacío". Dejar de controlar la situación exige renunciar a lo más firme de nuestro ego.

Fiado en tu palabra, echaré las redes -EN EL NOMBRE DE JESÚS-. El que Pedro se fíe de la palabra de Jesús, que le manda contra toda lógica echar las redes a una hora impropia, tiene mucha miga. Las tareas importantes las debemos hacer siempre fiándonos de otro. Tenemos que dejarnos conducir por la Vida. Cuando intentamos por todos los medios domesticar lo que es más que nosotros, con el pretexto de que sabemos más que nadie, aseguramos nuestro fracaso.

El mismo Nietzsche dijo: "El ser humano nunca ha llegado más lejos que cuando no sabía a dónde le llevaban sus pasos". Lo que trasciende a nuestro ser consciente es mucho más importante que el pequeñísimo espacio que abarcamos con nuestra razón. Dejarnos llevar por lo que es más grande que nosotros es signo de verdadera sabiduría. La evolución ha conseguido llevarnos a lo que somos sin contar para nada con nosotros.

El mar era el símbolo de las fuerzas del mal. "Pescar hombres" era un dicho popular que significaba sacar a uno de un peligro grave. No quiere decir, como se ha entendido con frecuencia, pescar o cazar a uno para la causa de Cristo. Aquí quiere decir ayudar a los hombres a salir de la influencia del mal. Pero sólo puede ayudar a otro a salir de la influencia del mal, el que ha encontrado lo verdadero de sí mismo e invita otro a encontrarlo también.

Lo mejor que puedo hacer por el otro es ser yo mismo. Crecer en mi verdadero ser es lo mejor que puedo hacer por todos los demás y por la creación entera. La primera y principal tarea de todo ser humano está dentro de él, nunca fuera. Aquí podemos descubrir los errores de planteamiento de la propia vocación, cuando la planificamos como hacer bien al prójimo, creyendo que eso es lo que espera Dios de mí. Dios sólo quiere que seas auténtico.

En la lectura se está dilucidando la diferencia entre el verdadero Dios que libera, que salva y eleva al ser humano hasta su mismo ser, dándole su misma vida, y el ídolo que mantiene al hombre alejado, humillándolo y sometiéndolo.
Es más, mientras más hundido se sienta el hombre, más grande será el ídolo. Lo triste es que nos sentimos mucho más a gusto frente al ídolo, porque lo hemos creado nosotros a nuestra imagen. Eso es lo que haríamos nosotros si fuésemos Dios. Pero sobre todo, ese es el dios más útil para mantener, en su nombre, a los seres humanos dominados.
El Dios de Jesús no admite siervos. Lo que desea para nosotros es lo que desea para Él; por eso nos hace partícipes de su misma Vida. Y espera de nosotros que llevemos esa misma vida a los demás.

Una vez descubierto el don de Dios, nos sentiremos capacitados para llevarlo a los demás. Sentiremos que en Él lo podemos todo. No caeremos en la trampa de creer que puede darnos o no dar, que puede elegirnos o no. Dios elige a todos, y no elige a nadie en particular.

Soy muy poca cosa, pero nadie puede ocupar mi lugar en el universo. Soy sólo una nota, pero imprescindible en el coro del universo. Lo único que debo pretender es que mi ser esté en armonía con el resto de la creación y así ayudar a desplegar la sinfonía universal.

El fallo más común es querer llevar la voz cantante por encima de los demás, estropeando el coro. Descubrir que soy sólo una voz, me ayudará también a valorar a los demás como indispensables para formar el coro armónico total.

Y, dejándolo todo, lo siguieron. Estamos ante un lenguaje teológico. Es imposible que Pedro y sus socios dejaran las barcas con los peces cogidos, la familia y se fueran físicamente detrás de Jesús desde aquel instante.

El tema de la vocación es muy importante en la vida de todo ser humano. La vida es siempre ir más allá de lo que somos, por lo tanto el mismo hecho de vivir nos plantea las posibilidades que tenemos de ir en una dirección o en otra al planificar mi futuro.

Con demasiada frecuencia se reduce el tema de la "vocación" al ámbito religioso. Nada más ridículo que esa postura. Quedaría reducido el tema a una mínima minoría. Todos estamos llamados por Dios y nadie es llamado de una manera externa y ostensible. Los ejemplos de vocaciones que encontramos en la Escritura y en la vida, son experiencias internas de Dios. Estamos llamados a crecer desde nuestra nada.

La vocación no es nada distinto de mi propio ser. No es un acto puntual de Dios en un momento determinado de mi historia. Dios no tiene ninguna manera de decirme lo que espera de mí, más que a través de mi ser. Elige a todos de la misma manera, sin exclusiones ni privilegios. La meta es la misma para todos. Dios no puede tener privilegios con nadie.

Al crearme, me ha puesto todas las posibilidades de ser que yo debo desarrollar a lo largo de mi existencia. Ni puede ni tiene que añadir nada a mi ser. Desde el principio están en mí todas las posibilidades que puedo desplegar, no tengo que esperar nada de Dios. El creer que Dios me puede dar una vocación o puede no dármela es absurdo.

Desde esta perspectiva, descubrir mi vocación sería encontrar el camino que me llevará más lejos en esa realización personal, aprovechando al máximo todos mis recursos, mis aptitudes, mis cualidades.

Los distintos caminos no son, en sí, ni mejores ni peores unos que otros. Lo importante es acertar con el que mejor se adecue a mis aptitudes personales.

La vocación la tenemos que buscar dentro de nosotros mismos, no fuera. No debemos olvidar nunca que toda elección lleva consigo muchas renuncias que no se tienen que convertir en obsesión, sino en la conciencia clara de nuestra limitación.

Si de verdad queremos avanzar hacia una meta, no podemos elegir más que un camino. El riesgo de equivocarnos no debe paralizarnos, porque aunque nos equivoquemos, si hacemos todo lo que está de nuestra parte, llegaremos a la meta, aunque sea con un mayor esfuerzo.
¿Por qué los pescadores lavaban redes 
que no habían sido utilizadas 
ya que no habían pescado nada?
La Iglesia se la pasa lavando las redes en la misma orilla después de desembarcarse para no pescar nada de nada.  Nuestras redes están lavadas con tanto cloro que espanta a los mismos peces.  Lavamos y lavamos pensando que los peces se van a meterse solos en las redes del amor de Dios... Pensamos que nuestras técnicas, nuestra teología, nuestra preparación, nuestra ascética llega para pescar.  Limpiamos y limpiamos nuestros templos vacíos pero no salimos a estar con la gente. Nos hemos vuelto sepulcros blanqueados que hieden hasta la saciedad. No olemos a peces, no olemos a Dios. No remamos a mar adentro para pescar, no nos arriesgamos ni lo intentamos porque hemos perdido la fe y la esperanza y el amor por la pesca. Sólo llegamos a pescar cuando escuchamos y obedecemos al Pescador de pescadores. Debemos dejar nuestras redes, nuestros artilugios en la misma orilla para seguir al Maestro donde vaya...
"Rema mar adentro"

Llega a lo profundo de tu ser.
Es una invitación que se hace a todo hombre.
Sin esa profundización, 
no es posible la plenitud humana.
La contemplación es el único camino.
.............................
No es necesario que recorras 
los mares buscando alimento.
Aprende a pescar en tu propio pozo.
Lo que con tanto afán buscas fuera de ti,
lo tienes todo al alcance de la mano dentro de ti.
.......................
Si no has pescado nada, 
¿qué podrás ofrecer a los demás?
Si no has aprendido a pescar, 
¿cómo podrás enseñar a los demás?
Da verdadero sentido a tu vida,
y ayudarás a los demás a conseguirlo.


¡Rema mar adentro!

Quiero aceptar tu reto, 
mas siento en la garganta 
un apretado nudo,
y no sé decir nada.
Oigo tu invitación, 
pero no suelto amarras 
y no acierto a zarpar, 
para ir a la mar alta.
Yo me quedo en la orilla, 
que es pequeña mi barca 
y son pocas mis fuerzas 
para cruzar las aguas.

¿No podré ser tu amigo 
si me quedo en la playa 
recibiendo los besos 
de la tarde dorada?
Mas... no. Ven a mi bote,
desenvaina la espada
y corta de un tajazo
las cuerdas que me amarran.




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