EL Rincón de Yanka: LIBRO "LA SALUD MENTAL NO EXISTE. LA SALUD, SÍ": CÓMO INTEGRAR CUERPO Y MENTE PARA VIVIR MEJOR por DR. JOSÉ LUIS MARÍN

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viernes, 13 de febrero de 2026

LIBRO "LA SALUD MENTAL NO EXISTE. LA SALUD, SÍ": CÓMO INTEGRAR CUERPO Y MENTE PARA VIVIR MEJOR por DR. JOSÉ LUIS MARÍN

LA SALUD MENTAL 
NO EXISTE.
LA SALUD, SÍ.

Cómo integrar cuerpo y mente 
para vivir mejor


No hay lugar para un cerebro lúcido
en un cuerpo agotado ni para una vida
en calma en una sociedad enferma.

Durante décadas hemos separado la mente del cuerpo como si fueran piezas separadas. Médicos y psicólogos suelen tratar síntomas aislados sin atender al cuadro general ni indagar en las verdaderas causas de nuestro malestar.
José Luis Marín, uno de los médicos psicoterapeutas más respetados de nuestro país, desafía la visión dominante: no hay salud mental; solo hay una salud, donde la biología, las emociones y el contexto social están profundamente entrelazados.
Partiendo de su dilatada experiencia, el doctor Marín recorre la historia de la psiquiatría desde el auge cientificista de los años setenta y la fiebre de la serotonina que él mismo secundó en sus inicios, pasando por la «invención» de trastornos mentales, hasta la progresiva psiquiatrización de la vida cotidiana.
Con lucidez, valentía y esperanza, propone un cambio de paradigma radical: dejar de tratar los síntomas y empezar a cuidar a las personas. Un libro imprescindible para comprender por qué nos sentimos mal y qué necesitamos para vivir mejor.

«No hay enfermedades, solo enfermos. Y cada enfermo es una historia que une el cuerpo con la emoción, la biografía y el mundo. Cuando olvidamos eso, la medicina deja de curar para empezar a reparar piezas». Dr. José Luis Marín


Es vital diferenciar el dolor emocional de una enfermedad:

- El sufrimiento es humano: Sentir dolor no siempre significa tener un trastorno mental.
- El peligro del diagnóstico: Etiquetar cada malestar lleva inevitablemente a la medicalización inmediata de la persona.
- No somos etiquetas: Hay muchísimo sufrimiento real, pero no todo debe tratarse con fármacos bajo un nombre clínico.
Cuidado con convertir las crisis de la vida en diagnósticos médicos.
¿Crees que hoy en día se etiqueta demasiado rápido cualquier tipo de tristeza o malestar? 
Compartimos un fragmento de la entrevista con @penguinlibros con @joseluismarinpsicoterapeuta a raíz del lanzamiento La Salud Mental no Existe - Nuevo libro del Dr. José Luis Marín.

Prólogo
Con ánimo de provocar

Llevo más de cuatro décadas viendo a todo tipo de personas pasar por mi consulta. He escuchado miles de relatos de sufrimiento humano y he sido testigo de los síntomas más diversos. Durante mis primeros años como médico y psiquiatra, cuando la psiquiatría era todavía una especialidad recién nacida, pensamos que habíamos descubierto la fórmula para resolver todo lo que nos estaba ocurriendo como especie. Creímos que los fármacos y la genética, la medicina y la química nos iban a salvar. Nos hicimos esa promesa como profesionales, y también se la hicimos a las personas que acudían a nosotros. Lo íbamos a curar todo.

Ha pasado casi medio siglo y esas promesas no se han cumplido. Si dejamos de lado las mejoras innegables en cirugía y algunas enfermedades que sí se tratan ahora con muchísima más facilidad, como las infecciosas, podemos decir sin miedo a equivocarnos que el modelo en el que pusimos toda nuestra fe no nos ha servido de mucho. ¿Por qué puedo afirmar algo así? Por algo tan sencillo y objetivo como los números. Tenemos más enfermedades crónicas, más suicidios infantiles, más fracaso escolar, más pacientes medicados, más psicólogos, más psiquiatras. Todos, profesionales y pacientes, nos damos cuenta hoy de que la promesa de que íbamos a curar la mayoría de las manifestaciones del sufrimiento sigue sin cumplirse.

Hoy más que nunca, a la gente le pasan cosas. A ti también: no puedes dormir, estás enfadado, no tienes interés por las actividades cotidianas, estás aburrido, estás harto, te llevas mal con todo el mundo, no quieres comer o, al revés, necesitas comer en exceso, no consigues concentrarte… A ti te pasan cosas, y nosotros, que no hemos aprendido a curarlo, sí hemos aprendido a ponerle una etiqueta. Lo llamamos depresión, o trastorno por ansiedad, o fobia social, o bulimia nerviosa o TDAH, y mandamos a esa persona que sufre a su casa con una receta para un medicamento que, en el peor de los casos, estará tomando toda su vida. Dejamos de preguntarnos qué le hace sufrir, qué ha pasado en su vida antes de venir a vernos, cómo creció, quiénes eran sus padres, dónde y cómo vive. La persona desaparece junto a las preguntas que no queremos hacer. Y solo queda el diagnóstico.

Decía Ortega y Gasset que la única función social de un intelectual es la provocación, así que lo digo: la depresión no existe, la ansiedad no existe, la fobia social no existe. La salud mental no existe. Existe el sufrimiento de esta persona detrás de todas las etiquetas, por supuesto que sí, pero cada uno de esos diagnósticos los hemos inventado los profesionales porque convienen al sistema, no al paciente. ¿Qué es la depresión? Una manera de estar mal, una manera de expresar un sufrimiento individual que nunca nunca se manifiesta solamente a través de lo mental. Nada de lo que hacemos como seres humanos es solo mental o solo corporal. Todo buen enamorado sabe que el amor afecta al corazón igual que al cerebro, como todo aquel que se haya declarado alguna vez sabe que los nervios se llevan en el estómago tanto como en la mente, y así ocurre con todas las emociones. Por eso aquella promesa de que curaríamos lo mental con un fármaco para el cerebro ha demostrado ser una enorme cortina de humo que durante mucho tiempo nos ha impedido ver cómo funciona realmente la salud.

Casi todo lo que creemos sobre la depresión y otros trastornos mentales está equivocado o es contradictorio. Y casi todo lo que hacemos para tratarlos está mal hecho o es insuficiente.