EL Rincón de Yanka: 🚫🚭🚧🔕 HARTOS DE TANTAS PROHIBICIONES: LOS VALIENTES ANDAN SOLOS (LONELY AND THE BRAVE) EL VAQUERO INDOMABLE (BRAVE COWBOY)

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jueves, 23 de mayo de 2019

🚫🚭🚧🔕 HARTOS DE TANTAS PROHIBICIONES: LOS VALIENTES ANDAN SOLOS (LONELY AND THE BRAVE) EL VAQUERO INDOMABLE (BRAVE COWBOY)


(LONELY AND THE BRAVE)
Nuevo México, alrededor de 1955... Jack Burns es un tipo solitario que rechaza la civilización moderna. Rebelde, indocumentado, hace vida de vaquero, ya al raso ya a lomos de una tozuda yegua por el nuevo Oeste, una hermosa tierra asfixiada por grandes urbes, promociones inmobiliarias, pistas de aterrizaje, autopistas y suburbios. Aunque no siempre fue así, desde hace tiempo Burns ha decidido vivir según sus propias normas, tan arcaicas como subversivas para este nuevo orden regido por la polución y la burocracia. Ahora galopa hacia la ciudad para sacar de un apuro a su viejo amigo Paul Bondi, un profesor de filosofía y escritor, antiguo camarada de correrías libertarias, que se encuentra encarcelado por desobediencia civil e insumisión.
LA BALADA DEL VAQUERO INDOMABLE 

Vengan a sentarse 
que les voy a contar 
la historia de un vaquero 
y su destino fatal. 

Llegado desde el este 
se apellidaba Burns. 
Nada más él decía 
ni a hombre ni a animal. 

En un rancho de Magdalene 
tenía su jornal: 
un dólar cada día, 
carne, frijol y pan. 

Vida dura y muy sucia, 
la muerte en un canal 
con los riñones rotos, 
con un picor mortal. 
De sol a sol trabajas: 
no te enriquecerás. 

Vivos y muertos todos los vaqueros valientes son, 
cabalgan contra el viento y bajo las estrellas van, 
una canción antigua les mantiene vivo el corazón.

Burns era alto y delgado, 
y solitario y no 
tenía más que un socio 
que se llamaba Bone. 

Unidos cabalgaron, 
y pelearon juntos.
Fueron a la ciudad 
donde bebían mucho 
y entonces no era raro 
que se burlaran 
disparo tras disparo. 

Vivos y muertos los vaqueros buenos danzan 
en la lucha en el polvo y en la sangre 
con un poco de áspero whisky guardan la esperanza. 

Un día del otoño 
llega orden de ir al tajo: 
son veinticinco tipos 
contra cinco mil piezas de ganado. 

Amarillo era el cielo 
y el sol rojo de sed, cuando 
fueron al sur 
a la ciudad de Mordred. 

Iba a ser divertido 
por lo que pude ver: 
viento que aullaba alto, 
diablos de polvo al bies 
y cinco mil cornudos 
que echaron a correr. 

Vivos y muertos los vaqueros tontos 
de arena, cactus, líos se alimentan, 
y se gastan la paga con una chica pronto. 

El ganado empezó a quedarse suelto 
y un trueno nos ahoga. 
Cualquier hombre estaría más seguro 
con su cuello en la soga. 

Tuvimos que cogerlos, 
pero tiraban como condenados, 
y seguían corriendo: 
perdimos lo ganado. 

El joven Bone se pierde 
en el polvo que mata: 
metió a su yegua en algún agujero, 
se le quebró una pata. 

Se arrastró como pudo 
y vio lo que allí había: 
10.000 ojos sangrientos 
buscando una porfía, 
eran 20.000 patas 
que encima le venían, 

El intentó correr, 
se arrastró por el suelo. 
Nada de lo que hiciera 
iba a librarle de ir al cielo. 

Le hubiera gustado rezar 
pero no recordaba nada 
de lo que su Mamá 
de niño le enseñara. 
Seguro que entendió 
que su carrera acababa. 

Muertos y revividos todos los vaqueros de excepción 
sabe Dios cómo logran salvarse del Infierno 
aunque entreguen sus almas sin una confesión.

Entonces Burns fue al punto 
y oye de aquel chaval la queja 
Galopó como un loco, 
como el mejor ranger de Tejas. 

Jaló del chico mientras 
su caballo danzaba.
Los temblores del suelo le decían 
que la bestia se acercaba. 

Trataron de ponerse a salvo 
pero era tarde para seguir vivos. 
Estaban rodeados por el odio, 
que era un bramido. 
El caballo entró en pánico 
y eso fue lo que decidió el destino. 

El grito del caballo: 
un sonido de duelo. 
Loco el ganado les pasó por cima 
los pateó en el suelo. 

Vivos y muertos muchos vaqueros parias 
no tienen ocasión de morirse en la cama 
ni siquiera de entonar sus plegarias. 

Cuando el ganado se detuvo 
y el polvo cayó al barro 
encontramos sus cuerpos 
mezclados con el fango. 

El muchacho tenía hogar 
en Blair, Texas, y allí mandamos 
lo que quedó de él. En cuanto a Burns 
aquí yace enterrado. 

Vivos y muertos todos los vaqueros valientes son, 
cabalgan contra el viento y bajo las estrellas van,
una canción antigua les mantiene vivo el corazón, 
y siguen vivos en una canción.

UN PRÓLOGO

En el oeste hay un valle al que los fantasmas van a gemir y a llorar, pálidos fantasmas que se mueren de nostalgia y amargura. Se puede oír cómo castañetean, cómo charlan entre las hojas secas de los viejos álamos muertos de la ribera del río —susurran y aúllan y silban con el viento a través de los conos negros de los cinco volcanes del oeste—, puedes oírlos bajo los rojos acantilados de las Montañas Sangre al otro lado del valle, sollozando por su pasado con las palomas salvajes y los sinsontes —y puedes ver a alguno, tocarlo, en los silencios y el espacio y el terror mudo del desierto si cabalgas sobre el río, porque en esta tierra árida es el río de la vida. 

El río Bravo baja de las montañas de Colorado y las montañas de Santa Fe y fluye por el valle pasando entre los muertos volcanes del oeste y la pared de montañas del este. El río deja atrás los campos de maíz y las aldeas de barro de los indios, deja atrás los matorrales de sauce rojo y las cañas de roble y la maleza, atraviesa la franja de la ciudad del hombre blanco y pasa por debajo del puente de cuatro carriles de su carretera nacional, más allá de la ciudad y del puente y una vez dejados atrás otras aldeas de barro y más campos de maíz; el río avanza más allá de la Montaña de los Ladrones rumbo al sur y desaparece al fin incrustándose en la mortecina niebla violeta de la distancia, de la historia, de México y del golfo. 

Pero el río está embrujado, la ciudad está embrujada, el valle y las montañas y el desierto silencioso están embrujados —turbados, aturdidos por los fantasmas, los espíritus, las vagabundas almas en pena. 

Los puedes oír río abajo, murmurando y crepitando en las hojas de los viejos álamos; si vas por allí, tienes que oírlos. O fuera de la meseta del valle, alrededor de los negros cráteres de los volcanes, los fantasmas gimen y lloran con el viento. O arriba, en la cima de los rojos acantilados, entre los pináculos, en esas hondas simas de espacio bajo el borde de la montaña, donde el aire es fresco y va aromado con el dulzor del enebro y el relámpago, donde el sinsonte y el reyezuelo de cañón y la paloma salvaje se unen a los fantasmas en su inútil lamento. Y más allá del desierto, desde el río y el valle, más allá de los volcanes, girando y silbando sobre el seco y rocoso descampado, rompiendo frágiles lanzas de yuca con la violencia de su odio... 

En ese valle de espíritus y niebla y quejidos desconocidos, una mañana de octubre de no hace mucho, el vaquero cabalgaba...


La desobediencia civil vuelve a las librerías de la mano del autor de "La Banda de la Tenaza"
El Vaquero indomable -The Brave Cowboy- es el título de la novela que, editada en Estado Unidos en 1956, acaba de sacar al mercado la editorial Berenice por primera vez en español. Se trata del segundo libro de Edward Abbey, autor de "La Banda de la Tenaza", una obra publicada en este mismo sello editorial que hasta la fecha lleva tres ediciones en menos de un año.
Subtitulada "Un vieja historia para un tiempo nuevo", esta narración, llena de acción y reflexión, funciona como una alegoría de nuestros tiempos, mediante un héroe atípico, un quijotesco “cowboy libertario cuya apuesta por la vitalidad y la autosuficiencia pone en evidencia muchas de las convenciones y contradicciones de la sociedad moderna".

Vestida como un western moderno y crepuscular, el libro es en realidad una distopía que crítica el mundo desarrollado, consumista, dócil y tecnologizado a través de un vaquero, Jack Burns, que se niega a adaptarse a la forma de vida de su tiempo, los años cincuenta en EE.UU. Un cowboy anacrónico que desea seguir cabalgando a lomos de una tozuda yegua por el nuevo Oeste, una hermosa tierra asfixiada por grandes urbes, promociones inmobiliarias, pistas de aterrizaje, autopistas y suburbios, realizando trabajos ocasionales, llevando una vida al raso y sin ninguna documentación ni obligación burocrática.
A partir de ahí se desarrolla una intrépida trama de huida y persecución, cuando Burns se hace arrestar en un pueblo de Nuevo México para intentar sacar de la cárcel a su antiguo amigo de correrías, Paul Biondi, un profesor de Filosofía, viejo amigo de correrías libertarias, que está encarcelado por insumisión y desobediencia civil.

Traducido por el escritor Juan Bonilla, como ya hiciera con "La Banda de la Tenaza", la novela de Edward Abbey narra una historia que está de máxima actualidad, por su mezcla de géneros populares de amplio público y sus temáticas vindicativas, por su actitud provocativa y reflexiva y su excelente literatura.
En 1962 esta novela fue adaptada al cine con el título Lonely are the brave (Los valientes andan solos), en una producción dirigida y protagonizada por Kirk Douglas quien la considera su mejor película aunque se arrepintió públicamente de no haber respetado el título original de Abbey. La película estuvo nominada para los Oscar. El guion lo realizó el oscarizado, y perseguido en la «caza de brujas», Dalton Trumbo, que trabajó en algunas fases del tratamiento con el propio autor.
Además, en otras novelas de los años sesenta, los protagonistas son familiares o han tenido alguna relación con este personaje. Abbey hizo aparecer y desaparecer a Jack Burns en casi toda su obra y lo consideraba su mejor personaje, por encima de George W. Hayduke, el protagonista de "La Banda de la Tenaza".

Edward Abbey, nacido en 1927 en Home, Pensilvania, fue un escritor y ambientalista estadounidense que con su novela, The Monkey Wrench Gang (La Banda de la Tenaza, Berenice, 2012), se convirtió en un icono de la contracultura y el pensamiento libertario norteamericanos.
Sirvió en Italia en la guerra mundial, hizo estudios universitarios de Filosofía en Nuevo México y se diplomó con una tesis sobre La Anarquía y la moral de la violencia. Trabajó como guardabosques y vigilante de incendios para el National Park Service. Bajo la máscara de “perro guardián” del árido desierto del Oeste y su actitud de “salvaje fanfarrón”, Abbey desarrolló una fértil obra literaria dedicada a la vida salvaje y la intrusión de la cultura industrial y de consumo en el entorno natural estadounidense, tocado por un gran sentido del humor y un carácter provocador capaz de remover conciencias sin hacer discursos políticamente correctos o prefabricados.
Él mismo estaba encantado cuando desde el FBI y desde sectores del ecologismo le llamaban el “anarquista del desierto”. Obsesionado con el lema de Walt Whitman, “Resist much. Obey little”, construyó una filosofía de la desobediencia civil que le hizo acreedor del título del "Thoreau del Oeste".

No estaba conforme cuando le tildaban de gran escritor de la naturaleza y prefería que le vieran como un moralista norteamericano a la antigua. El ensayo Desert Solitaire, de 1968, es uno de sus trabajos más conocidos. En "La Banda de la Tenaza", su más famoso libro, aparecido en 1975, inspiró el movimiento Earth First!, basado en la "eco-defense" y las técnicas del "monkey wrenching".
Abbey es hoy un personaje emblemático de la cultura contestataria y un pionero de la resistencia activa en Estados Unidos y en muchos países de Europa. Murió el 14 de marzo de 1989, en Oracle, Arizona, debido a las complicaciones de una operación quirúgica, y a su muerte pidió que lo enterraran en un lugar indeterminado del desierto. A día de hoy ya nadie sabe dónde está su tumba.
"Tenía una presencia impresionante -como si guardara un conocimiento de alguna fuente arcana- y su mirada estaba alejada de cualquier padecimiento necio... Edward Abbey era como de piedra. Fuerte reserva. Mirada pétrea. Sí, todo eso. Vivió entre las rocas, escribió acerca de ello y creía en disfrutar de ello en su estado original. Pero sobre todo era un hombre de gran pasión y amor por el orden natural..." comenta Robert Redford en el prefacio que hace en "La Banda de la Tenaza" en su edición de 2004.
Para Larry McNurtry el autor de La "Banda de la Tenaza" "es el Thoreau del Oeste americano", y “uno de los mejores escritores del oeste americano, un escritor de esos no querrá perderse”, según The Washington Post. "Este libro me conmovió profundamente. Compré inmediatamente los derechos para llevarla al cine y, de entre las más de sesenta películas que he hecho, "Lonely are the braves" es mi favorita”, comenta Kirk Douglas.



Al hombre del oeste le gusta el campo libre, odia las vallas, y cuantas más hay más las odia. Has visto cuantas vallas se están levantando, y los letreritos que ponen: "PROHIBIDO CAZAR", "PROHIBIDO LA ENTRADA", "PROHIBIDO ACAMPAR", "PROPIEDAD PARTICULAR", "CERRADO", "ACOTADO", "ALTO", "SIGA LA FLECHA", "MUÉRETE". VAS COMPRENDIENDO... Y luego hay otras vallas imaginarias que dicen: EN ESTE OTRO ESTÁ LA CÁRCEL, O ESTO ES ARIZONA, AQUELLO NEVADA, AQUÍ ESTAMOS NOSOTROS, ALLÍ MÉXICO...