EL Rincón de Yanka

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miércoles, 28 de noviembre de 2007

BRINDEMOS JUNTOS ESTA NAVIDAD

Brindo al SEÑOR de La Vida, de La Amistad, de La Esperanza, porque cada segundo que transcurre te llevamos en nuestra mente, en cada respiración, en cada palpitar...
Brindo por ti, MADRE, que por ti vinimos a la vida; en ti, encontramos el primer abrazo; en ti, conocimos la ternura; La dulce mirada que ilumina nuestros sueños, nuestro mundo y nuestro cielo, desde el claro amanecer hasta el ocaso.
Brindo por ti, PADRE, que nos sentimos protegidos y resguardados.
Brindo por la vida; por la vida misma que nos ha brindado ideales a lo largo del camino, por los sueños que hemos visto hechos realidad, por los buenos momentos felices que hemos compartido, por los buenos amigos especiales que hemos conocido.

Brindo por Ti Amig@ por darme aquel consejo no pedido y no agradecido, por escuchar aquellas frases que digo sin sentido, por entender aquellas palabras que digo cuando estoy herido, por mostrarme el camino cuando estoy perdido.

Brindo por los ausentes y siempre, presentes... para que brindemos juntos en el eterno banquete de nuestro Rey Servidor...

Brindo por Venezuela y por América Latina, porque creo en su historia y en su futuro...
Por España y por el mundo entero.
En estos momentos de oscuridad, levantemos la mirada, que está amaneciendo...
Brindemos Por sus tierras, por sus ríos, por sus mares, por su flora, por su fauna, por sus gentes...

Brindo, para que no exista egoísmo, sino amistad; para que no exista tristeza, sino alegría; para que no exista engaño, sino sinceridad; para que cada uno de nosotros recobre la confianza que hemos perdido; para que seamos lo suficientemente fuertes para afrontar con responsabilidad y honestidad los obstáculos o dificultades que se nos presenta en el transcurrir de la vida.
Brindo por los Maestros; por creer en nosotros, por su dedicación en sembrar conciencias... Por su vocación sacrificada con mirada de esperanza...


Es Navidad:
¡es la hora de la alegría! Sí a la sonrisa de un Niño,
sí a la amistad de los hombres y de las mujeres.

No a la amargura de noches largas,de muchos días negros.
No a los pesimistas, agoreros de la libertad. No a la tristeza.

¡Esta es la hora de la alegría, y no queremos más tristezas!
Brindemos por un mundo de risa clara,
de sonrisas limpias llenas de dentífricos de Amor...

Por la Paz, que renazca para siempre de estas cenizas, que resurja como arco-iris-de-amor-paloma-de-paz.
Por las ilusiones que dan vida a nuestro ser, por los valores humanos, por la humanidad entera.
Por el recuerdo de los buenos amigos, para que sean más en una cadena de manos unidas mirando al sol, mirando al mar, otra vez a nuestro mar...

Para que desaparezcan algunos gramos de mal entendimiento nacional e internacional, por el que no está a gusto, por el que no se encuentra, por el que no sabe vivir o no le dejan vivir.

Por el solitario...Por el que no sabe amar ni reír...
Brindemos para que este néctar de esperanza mezclado con gotas de ilusión, rodajas de paz y guindas de ternura nos devuelva algo nuestro que perdimos en la noche de la vida...

Brindo con las copas de todos los árboles de la tierra para que nazcan sonrisas en el corazón del hombre y de la mujer.

Brindo por la fuerza renovadora de la mar
Para que nos limpie a nosotros y nos llene de respeto y Veneración por la vida de la vida...

¡Brindemos de verdad!
¡Cambiemos nuestras vidas!
Choquemos nuestros vasos...
Es Navidad: Créetelo...
¡hora de la Alegría! ¡hora de la Esperanza!

Brindo por nuestros hij@s:


Venezuela (Hispanoamérica) del futuro...
Brindo por mis enemigos, para que celebremos el perdón.
Brindo por la Paz, por la Justicia, por la libertad solidaria...
Brindo por la humanidad...

Brindo brindándome a ti,
brindándote:
¡FELIZ NAVIDAD!


BRINDEMOS JUNTOS ESTA NAVIDAD


ALZO MI COPA - LOS COLOSALES 


LA NAVIDAD, ANIVERSARIO DE FUTURO 🎄

Si miramos de cerca la historia de la celebración de Navidad, hallaremos una nueva sorpresa. En el siglo IV no se trataba de celebrar el Nacimiento de Jesús, en el pasado; por el contrario, ese día había una esperanza de futuro, orientada hacia la Segunda Venida del Señor, al término de la historia.
🎄
La idea de que la Navidad está centrada en el Nacimiento de Jesús hace siglos, es una idea reciente. En su origen, esta fiesta tenía por fundamento la espera del Reino, del Rey futuro, universal y eterno:
«Ven, Señor Jesús» (Ap 20, 20).
El Nacimiento esperado era el del Rey de la paz. Un aniversario al revés: aniversario de un hecho futuro.

No se trata –sería imposible– de revivir la espera judía y el Nacimiento de Belén. La fiesta precedida por el Adviento y seguida de la Epifanía, quiere reavivar la tensión hacia el «porvenir» de Dios. El Rey de la gloria no vendrá sino al final de los tiempos. Navidad viene a decirnos que nosotros no tenemos aquí una morada fija y permanente.

Navidad viene a trastocar, a cambiar de ruta, a negar el presente, a mostrar el horizonte sobre el cual, el último día, se verá aparecer el Bien-Amado.

¡Cuán lejos estamos de una conmemoración solamente sentimental del Nacimiento de Jesús! Cada año, la Navidad viene a decirnos que este mundo está todavía en tinieblas, y que un día –nuevo y definitivo nacimiento–, El que había venido, volverá para siempre.
Navidad es la fiesta de un pueblo que marcha por la noche de la historia hacia el advenimiento de su Dios.

La Navidad es, además, un canto de esperanza, una Buena Noticia para todos los hombres.
Parece que es la misma noticia cada año, pero no, cada aniversario se renueva y se vibra de manera diferente, como si fuera la primera y la única Navidad, porque en realidad así es. Es el mismo acontecimiento en tres tiempos: pasado, presente y futuro.

La Navidad es una noticia que llevamos como un secreto humilde en medio de nuestra sociedad derrochadora. Una noticia en situación precaria, tan frágil que es preciso anunciarla con la entrega de su vida. Porque necesita de los vivos. Esta noticia es que Dios nos ha visitado en Jesús, para que, luego de un pasaje sangriento, llegar a la Pascua, lleno de gloria. La Navidad, el Nacimiento de Cristo, aunque haya pasado por un momento tremendamente doloroso, tiene un final feliz, definitivo: la Resurrección.

El Nacimiento de Jesús fue, sí, un momento de dolor. Su ser estaba arropado de dolor: arrojado a los caminos por las autoridades que querían censar a los ciudadanos; arrojado por los posaderos que no tenían lugar para los pobres; cercado por los soldados antes de morir en la Cruz. El Señor, desde su Nacimiento, parece anticipar el final de este mundo, un final pasajero pero patético, de su breve existencia.

Contrasta lo anterior con su Ser de ternura: el pueblo pobre de los pastores venía a Él, y también los magos extranjeros, representantes de la Humanidad lejana. Y José y María, como una cuna viviente.
Cada año, en Navidad, se inicia la fiesta inmemorial de la Humanidad que se alegra cuando el sol aparece sobre el horizonte. Pero en medio de esta fiesta se produce ahora otra que va a hacer surgir una nueva luz. Esta fiesta celebra el comienzo de la apasionante vida de Jesús, y la aurora del sol que iluminará un día el mundo definitivo.

Si llevamos en nosotros el fuego de esta fiesta, podremos dejarnos invadir por la alegría de la infancia. Pero se trata de una infancia futura, del Nacimiento del Hijo de Dios hecho hombre y, al mismo tiempo, del nacimiento de la Humanidad, en Dios.


Los textos antiguos revelan una celebración celestial, 
una luz poderosa y un movimiento angelical jamás visto.
En este video exploramos esas fuentes 
y el impacto espiritual del nacimiento del Mesías.

VA A SER LA NAVIDAD... VENID



DOMINGO GARCÍA CRIADO


VA A SER LA NAVIDAD... VENID
Se ha arrodillado el tiempo...
para adorar al misterio.
Va a ser la Navidad:


Éxtasis, sublime y quietud insondable.
Caricia eterna,
mil veces repetida y una vez expresada para siempre;
universal expectación y ansiedades colmadas;

Navidad... actualidad celeste y novedad terrestre;
encuentro indescriptible con Dios en carne y hueso;
hechizado silencio en que resuena LA PALABRA eterna;
presencia diminuta pero plena en el tiempo.
Navidad... idilio transparente entre fe y anhelo;
comunión enajenada entra seres redimidos;
fascinación sin límites;
puro embrujo divino en nuestra historia.

Va a ser la Navidad... Y ésta es la hora...
la hora de los siglos, la hora del amor, la hora cero
tan soñada por Dios, como anhelada
por nuestra pobre humanidad perdida.
Esta es la hora en que la noche poblada de secretos,
hará estallar la luz en sus entrañas.
Esta es la hora en que una mujer, virgen,
se siente ya más madre, al borde de la vida.

Esta es la hora en que María
está a punto de reventar a mares
su joven feminidad y su madura maternidad divina.
Esta es la hora en que en el rítmico latido de la tierra
Dios nos ha dado el todo de sí mismo:
un beso tan humano tan tierno y tan sencillo como un niño.

Va a ser la Navidad
un algo tan divino, tan tenue, tan sutil, tan pobre y tan sublime,
que solo los humildes lo perciben
en el más fino fondo de su espíritu.
Va a ser la Navidad, y qué armonía
la de un universo en danza... en danza enamorada...
en danza apasionada fascinada, endiosada...
y un niño silencioso dormido, cobijado en la suave quietud del regazo materno,

Va a ser la Navidad ...Y yo os invito
a levantar con las estrellas la copa de la vida
para brindar por la infinita paz del universo.
Va a ser la Navidad... Y yo os sugiero
que elevéis vuestros ojos de hombres buenos
más allá del capricho y del deseo
para posarlos luego en la cima polar de la esperanza.
Vivir la Navidad es contemplarla.
Venid humanos todos, desde los cuatro puntos cardinales.
Venid a contemplar lo insospechado...
el más grande espectáculo del mundo
envuelto en sencillez y transparencia.

Venid a contemplar la visión ancestral de los Profetas;
lo que fue para ellos ilusión, expectación... un sueño,
es hoy para nosotros realidad y vida.
Venid a contemplar el carnaval de Dios:
un baile sin disfraces, lleno de luz, presencias y mensajes.
Venid a contemplar el designio divino.

Vivir la Navidad es acogerle.
Venid humanos todos, desde los cuatro puntos cardinales.
Venid a recoger el DON DEL HIJO,
el regalo más puro y más valioso que jamás se haya hecho.
Venid a recoger la promesa salvífica
fielmente mantenida por los siglos. ,

Venid a recoger la paz... la paz a manos llenas,
la paz que irá poblando los pequeños rincones de la tierra.
Venid a recoger la libertad soñada
que hoy mismo se os ofrece como una canción nueva.

Venid a recogerla, mas venid liberados:
de sombras y mentiras, de palabras vacías,
de orgullo y de egoísmos, de juicios y prejuicios,
de vidas sin sentido, de horizontes perdidos
Venid a recoger esa llama encendida.
Vivir la Navidad es también hacer fiesta.
Venid humanos todos, desde los cuatro puntos cardinales.
Vivid la Navidad y haced la fiesta de la ilusión del hombre.
que no sólo es belenes, turrones, villancicos.

Vivid la Navidad y haced la fiesta
de los brazos tendidos y abiertos para el pobre.
Vivid la Navidad y haced la fiesta del mendigo sin nombre
poniéndole una hogaza de amor entre las manos.
La Navidad es fiesta
cuando a un desorientado se le muestra un camino;
cuando a un inmigrante, solo,
se le ofrece la patria de un hogar sencillo;
cuando un portador del SIDA se ve y se siente acogido;
cuando un marginado entra en un corro de amigos.

Vivid la Navidad y haced la fiesta
de hacer callar las armas,
de orillar para siempre las sangrientas batallas.
Vivid la Navidad y haced la fiesta
dejando una caricia en las cosas pequeñas.

Vivid la Navidad y haced la fiesta,

una fiesta cristiana,
orando a vuestro Dios con la oración del alba,
cantando al Niño Dios vuestra canción del alma.


Ángel Esteban González