C贸mo cedieron los cat贸licos
ante el presidente Johnson
Biden presentar谩 su plan de inversi贸n e infraestructuras y una subida de impuestos para pagarlo. Un proyecto que ha ido aumentando de tama帽o con las semanas y que quiere igualar en ambici贸n al New Deal de Franklin Roosevelt o a "la Gran Sociedad de Lyndon Johnson", los dos grandes referentes dem贸cratas del Siglo XX con los que el actual presidente aspira a codearse en los libros de Historia (2021).Desde 1968, la mesocracia norteamericana hab铆a rechazado con firmeza la oleada de reformas que alcanz贸 un punto m谩ximo con las aspiraciones de "la Gran Sociedad del presidente Lyndon B. Johnson". Les parec铆a que la oferta liberal del presidente Kennedy hab铆a fracasado y el aumento de prestaciones sociales para con los necesitados no hab铆a conseguido realmente nada y que, por a帽adidura, se hab铆an debilitado las sanciones legales a las normativas morales tradicionales.La llegada de Reagan a la Casa Blanca redujo la burocracia, elimin贸 el despilfarro, equilibr贸 el presupuesto y quit贸 el gobierno de encima de los hombros de los ciudadanos. La preocupaci贸n del presidente fue la racionalidad fiscal.
El presidente Lyndon Baines Johnson ya hab铆a empleado antes las palabras Great Society [Gran Sociedad], pero el 4 de enero de 1965 junt贸 las piezas en un paquete legislativo ante el Congreso. Su discurso sobre el estado de la Uni贸n implicaba un notable frenes铆 de actividad parlamentaria que en un corto periodo de tiempo dio lugar a importantes programas nuevos sobre derechos civiles, sanidad y atenci贸n a la pobreza.
En el medio siglo transcurrido desde entonces, la Gran Sociedad y sus derivadas han producido cambios profundos en la sociedad estadounidense. Uno de ellos es un enorme incremento en la planificaci贸n del hogar y fuera de 茅l financiada por el gobierno. Cincuenta a帽os despu茅s, vale la pena considerar c贸mo respondieron los l铆deres de la Iglesia en los comienzos: no como una lecci贸n de historia, sino por la luz que pueda arrojar sobre la respuesta de la Iglesia al creciente apoyo federal a cosas como el aborto y el matrimonio entre personas del mismo sexo.
Mi principal fuente es un libro titulado "Intended Consequences": Birth Control, Abortion, and the Federal Government [Consecuencias intencionadas: control de la natalidad, aborto y gobierno federal], del historiador Donald T. Critchlow. Este volumen, s贸lidamente documentado y publicado en 1999 por Oxford University Press, contiene informaci贸n que no est谩 f谩cilmente disponible de otra forma sobre hechos cruciales de un pasado cat贸lico no tan distante.
La presi贸n para un control de la natalidad amparado por el gobierno ya iba creciendo antes de Johnson. Aunque el presidente Dwight Eisenhower hab铆a destacado, en frase c茅lebre, que no pod铆a pensar en nada menos apropiado para involucrarse el gobierno que la planificaci贸n familiar, hubo conversaciones privadas sobre el asunto durante la administraci贸n Kennedy.
Mientras, el lobby antinatalista trabajaba para conquistar el apoyo cat贸lico. Una parte importante de ese esfuerzo lo constituy贸 una serie de conferencias entre 1963 y 1967 en la Universidad Notre Dame, pagadas por las fundaciones Ford y Rockefeller y a la que asistieron personas de las fundaciones, grupos antinatalistas y organizaciones de la Iglesia. Critchlow escribe:
"Ambos bandos sab铆an lo que quer铆an: un f贸rum progresista para crear una voz de oposici贸n en el seno de la Iglesia cat贸lica en asuntos de planificaci贸n familiar".
Johnson lleg贸 a la presidencia decidido a que el control de la natalidad se convirtiese en parte importante de su "Lucha contra la Pobreza". El Congreso estuvo de acuerdo. Pero Johnson, pol铆tico astuto, temi贸 la reacci贸n cat贸lica si actuaba demasiado deprisa en el frente dom茅stico, y por tanto impuls贸 la planificaci贸n familiar en el exterior, en la mucho m谩s aireada batalla de la "explosi贸n demogr谩fica". La t谩ctica en casa consistir铆a en una expansi贸n callada de las prestaciones sociales y los programas de salud.
A dos cat贸licos de su administraci贸n, el consejero presidencial Joseph Califano y el director de la Oficina de Oportunidades Econ贸micas, Sargent Shriver, se les encarg贸 la tarea de cultivar a la jerarqu铆a cat贸lica, especialmente a la National Catholic Welfare Conference (NCWC), predecesora de la actual conferencia episcopal estadounidense y radicada en Washington.
Un momento clave tuvo lugar a principios de 1966, cuando, por primera vez, el Departamento de Salud, Educaci贸n y Bienestar (hoy de Salud y Servicios Humanos) dio directrices a los estados para que financiaran la planificaci贸n familiar. La direcci贸n de la NCWC respondi贸 con una declaraci贸n protestando por "las amenazas a la libre elecci贸n de los c贸nyuges". Pero un dirigente de la NCWC asegur贸 privadamente a Califano que era s贸lo "el 煤ltimo trompetazo de los obispos americanos m谩s viejos".
La Casa Blanca dedujo entonces que una planificaci贸n familiar no coactiva era aceptable para la jerarqu铆a. Al a帽o siguiente se apliaron las coberturas para el control de natalidad, al mismo tiempo que unos cambios en la Seguridad Social autorizaban por primera vez a financiar grupos privados como "Planned Parenthood" [hoy principal exponente de la industria abortista, NdT], algo que persegu铆a desde hac铆a tiempo el lobby antinatalista.
Para el momento en el que Johnson anunci贸 que no se presentar铆a a la reelecci贸n en 1968, la financiaci贸n federal de la planificaci贸n familiar ya era multimillonaria y crec铆a con rapidez. Y los obispos, escribe Critchlow, hab铆an aceptado "t谩citamente" el control federal de la natalidad, siempre que fuese "no coactivo". Es poco probable que hubiesen podido impedir lo que pas贸 (pues la opini贸n p煤blica, incluida la opini贸n cat贸lica, estaba contra ellos), pero tal vez pudieron conseguir algo m谩s. ¿Tenemos ah铆 una lecci贸n que aprender ante el crecimiento del Obamacare abortista?
Russell Shaw es profesor en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma y fue secretario de asuntos p煤blicos de la conferencia episcopal estadounidense.
RA脷L PADR脫:
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