El último día de clases, los alumnos le llevaron regalos a la maestra:
El hijo del florista le entregó un ramo de flores, y la hija del confitero, una bonita caja de bombones.
En eso, el hijo del dueño de la licorería se acercó cargando una caja grande y pesada. Al recibirla, la maestra se dio cuenta que algo escurría por la base.
Con el dedo recogió una gota del líquido y la probó.
- “¿Es vino?”, pregunta tratando de adivinar.
- “No”, responde el chico.
La maestra probó otra gota:
- “¿Champaña?”
- “No”.
- “Me rindo, ¿qué es?”
- “¡Un perrito!”
- “No”, responde el chico.
La maestra probó otra gota:
- “¿Champaña?”
- “No”.
- “Me rindo, ¿qué es?”
- “¡Un perrito!”
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Gracias a ello, nos enriquecemos desde la pluralidad y desde la diversidad de puntos de vista dentro del respeto a la libre y peculiar forma de expresión.
La Comunicación más alta posee la gracia de despertar en otro lo que es y contribuir a que se reconozca.
Gracias amig@ de la palabra amiga.
"Nos co-municanos, luego, co-existimos".
Juan Carlos (Yanka)