EL Rincón de Yanka: noviembre 2015

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lunes, 30 de noviembre de 2015

¿POR QUÉ ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA (DEL NORTE) ES EL MEJOR PAÍS DEL MUNDO?



“¿Por qué Estados Unidos de América 
es el mejor país del mundo?” 

Esta es la pregunta que una estudiante de segundo curso de periodismo lanza al presentador de televisión Will McAvoy (interpretado por Jeff Daniels) en el episodio inaugural de la primera temporada de la serie Newsroom, cuya segunda etapa se emite ya en España. Uno de sus dos compañeros de debate resume su opinión en dos palabras: “Libertad y libertad”. La otra afina algo más: “Diversidad y oportunidad”. ¿Y McAvoy? Primero intenta salirse por la tangente (“Los New York Nets”, ironiza) pero, ante la insistencia del moderador, sufre un ataque de sinceridad y lanza una soflama cuyo contenido se resume como sigue:

América [nadie duda en EE UU del derecho a utilizar como exclusivo el nombre de todo el continente] no es el mejor país del mundo, ni siquiera el más libre. También Canadá, Japón, Alemania, España y hasta 180 Estados soberanos son libres. América ocupa el 7º lugar en alfabetización, el 12º en ciencia, el 49º en esperanza de vida. Sólo es líder mundial en número de presos por 100.000 habitantes, adultos que creen en los ángeles y gastos de defensa, más que los 26 siguientes juntos.

Así que la respuesta es no. América no es el mejor país del mundo. “Pero lo éramos”, sostiene McAvoy con verdades no tan irrefutables. 
“Defendíamos lo justo, luchábamos por razones morales, librábamos guerras contra la pobreza y no contra los pobres, nos preocupábamos por el prójimo, construíamos grandes cosas, realizábamos avances tecnológicos increíbles, explorábamos el universo, curábamos enfermedades, cultivábamos los mejores artistas del mundo, nos dirigíamos hacia las estrellas, no teníamos miedo. 
Éramos capaces de ser y hacer todas esas cosas porque estábamos informados por grandes hombres. Hombres reverenciados. El primer paso para resolver un problema es reconocer que existe. Así que América ya no es el mejor país del mundo–. Will mira al Profesor y le pregunta, –¿Suficiente?"
La serie derivará en un viaje para retomar la ética periodística, y a través de ella, hacer de América el mejor país del mundo. La serie es apasionante y os la recomiendo muy encarecidamente. Está llena de momentos brillantes y geniales como el que os acabo de citar.

Esa decadencia en política, principios y psicología colectiva está relacionada, según McAvoy, con el hecho de que hoy la gente está peor informada que en el pasado, inundada por los disparates de unos medios de comunicación mercantilizados y mediatizados, impregnados de periodismo basura y telerrealidad. 

Él añora los tiempos de Edward R. Murrow, el mítico presentador del Buenas Noches y Buena Suerte –que denunció la caza de brujas del senador Joseph McCarthy- y de Walter Cronkite, que contribuyó a terminar con la guerra de Vietnam.

VER VIDEO:




domingo, 29 de noviembre de 2015

¡PERMÍTEME QUE INSISTA!: ADVIENTO DEL AÑO DE LA MISERICORDIA




Adviento del Año de la Misericordia

“Estad despiertos”. Si nos mantenemos en vela podremos llegar a discernir los signos de los tiempos y aprender el profundo significado que encierran para nosotros.



“Tened cuidado”. Si perdemos la esperanza en el futuro, nos dejaremos emborrachar por el vicio y el dinero, que nos ofrecen en el presente una seguridad ilusoria.


“Alzad la cabeza” Si levantamos la vista solo para lamentarnos no habremos conseguido mucho. Levantamos los ojos para descubrir la liberación y al Liberador.

De hecho el texto evangélico de hoy no promete algo sino la llegada de Alguien: “Manteneos en pie ante el Hijo del hombre”.





sábado, 28 de noviembre de 2015

¿QUÉ CRISTIANISMO SOBREVIVIRÁ A LA CRISIS DE FE? ¡MENOS ESTRUCTURAS Y MÁS PASIÓN!




¿Qué catolicismo sobrevivirá a la crisis de fe? 
¡Menos estructuras y más evangelización!
La preocupación de los últimos papas: 
¿hemos entendido qué es la Nueva Evangelización?

"La capacidad de entusiasmo es 
signo de salud espiritual". 
 Gregorio Marañón
"No puede comprenderla [la pasión] 
quien no la experimenta". 
 Dante Alighier


Recientemente el Papa Francisco habló a los Obispos Alemanes en su visita “ad limina apostolorum”, con especial énfasis sobre el peligro de una “creciente institucionalización” de la Iglesia. Subrayando que frente a una “erosión de la fe” católica en Alemania, se inauguran “estructuras cada vez más nuevas, para las que faltan fieles”, nace un nuevo pelagianismo que “nos lleva a poner la confianza en las estructuras administrativas, en las organizaciones perfectas”. Insistió en que “una excesiva centralización, en lugar de ayudar, complica la vida de la Iglesia y su dinámica misionera”.

Lo que sucede en Alemania es un mal extendido, la excesiva burocratización pastoral, donde se cree que por tener un nuevo organigrama y nuevas comisiones, la pastoral se renueva y se “profesionaliza”. Pero la vitalidad de una iglesia se ve en la renovación espiritual de sus miembros, en las conversiones de nuevos cristianos y en la vitalidad misionera.

La crisis se nota en forma particular allí donde la disminución de fieles en la vida sacramental es cada vez más evidente. Francisco percibe una “erosión de la fe” y propone volver a los orígenes, superar la resignación que paraliza y abandonar la idea de que es posible “reconstruir las ruinas de los buenos tiempos”. El Papa nos invita a dejarnos inspirar por la vida de los primeros cristianos.

Ante la crisis, Francisco nos llama a un cambio de mentalidad: «El imperativo actual es la conversión pastoral, hacer que las estructuras de la Iglesia se vuelvan todas más misioneras, que la pastoral ordinaria en todas sus instancias sea más expansiva y abierta, que ponga a los agentes pastorales en constante actitud de ‘salida’.».

La insistencia de Benedicto XVI: volver a lo esencial
Benedicto XVI durante todo su pontificado y especialmente en el año de la fe, insistió sobre este problema, invitando a la Iglesia a volver a lo esencial de su misión y a simplificar el exceso de burocracia pastoral.

En una entrevista que le realizaron cuando era Cardenal, expresó con mucha claridad el problema de fondo: “Me parece innegable que existe demasiada auto-ocupación de la Iglesia consigo misma. Habla demasiado de sí, mientras tendría que dedicarse más y mejor al problema común: hallar a Dios, y hallando a Dios, hallar al hombre.

…Creo que en realidad son los testimonios la primera condición para la nueva evangelización. Personas que, viviendo la fe en su vida cotidiana demuestren que la fe da vida, una vida verdaderamente humana en la comunión y en la comunidad. Sólo de esta manera puede hacerse comprensible el contenido del mensaje, y por ello necesitamos núcleos de cristianos que realicen esta verificación de la fe en la vida –tanto personal como comunitariamente- y ofrezcan a todos una experiencia cuyas raíces sean dignas de conocer”[1].

La parábola de la higuera que no da frutos
Ya en 1986 el Card. Martini, comentando la parábola de la higuera en el evangelio según S. Mateo, expresaba sobre este mismo problema:
Se montan estructuras creyendo que por el sólo hecho de existir una comisión ya existe esa pastoral, aunque no esté sucediendo nada en las bases. Y así, hay delegados que se representan a sí mismos, y “áreas pastorales” que no existen en la realidad, tan sólo en un organigrama.
“Esto nos hace reflexionar seriamente, pues nosotros, como Iglesia, estamos viviendo un cierto momento de esterilidad: grandes hojas, esto es, palabras, encuentros, congresos, resoluciones, reuniones, asambleas larguísimas, programas… ¿y los frutos? Seminarios vacíos, noviciados vacíos, iglesias vacías.

Cuando comparamos las hojas con los frutos, nos viene la tentación de pensar que tal vez era mejor cuando había menos hojas y más frutos.

Al mirar a nuestro alrededor, no se puede menos de tener esta impresión de esterilidad, aunque hay muchos signos de renovación y no queremos hacer un juicio global. Pero hay una verdad en esta palabra: mucha apariencia, muchas bonitas palabras muchas coberturas aureas casi no contienen nada; muchos programas de renovación se basan sobre esos pocos que se han quedado a hacer girar la rueda.

Luego de meditar sobre el texto en sentido eclesial, lo aplica a la vida personal y define con mucha claridad que significa “dar frutos”:

“Si miramos a nuestro alrededor, ciertamente esta situación nos impresiona. Pero si la aplicamos a nosotros, claro que cada uno debe preguntarse si el Señor ve en nosotros hojas, es decir, palabras, propósitos, compromisos, programas, pero poco fruto, esto es, capacidad de llevar a otros a la fe, que en el fondo es el fruto, capacidad de convertir a otros, de comunicar el amor de Dios, de hacerlo vivir. La entrega de nosotros mismos a Dios se manifiesta en la capacidad de donar también a los demás esa chispita de amor por el Señor que él ha puesto en nosotros”.

¿Qué catolicismo sobrevivirá a la crisis?
Los Obispos latinoamericanos en la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano en Aparecida fueron conscientes de la crisis pastoral y lo expresaron con gran claridad:
“La Iglesia está llamada a repensar profundamente y relanzar con fidelidad y audacia su misión en las nuevas circunstancias latinoamericanas y mundiales. No puede replegarse frente a quienes solo ven confusión, peligro y amenazas, o de quienes pretenden cubrir la variedad y la complejidad de situaciones con una capa de ideologismos gastados o de agresiones irresponsables”.
“Se trata de confirmar, renovar y revitalizar la novedad del Evangelio arraigada en nuestra historia, desde un encuentro personal y comunitario con Jesucristo, que suscite discípulos y misioneros. Ello no depende tanto de grandes programas y estructuras, sino de hombres y mujeres nuevos que encarnen dicha tradición y novedad, como discípulos de Jesucristo y misioneros de su Reino, protagonistas de vida nueva para una América Latina que quiere reconocerse con la luz y la fuerza del Espíritu”.

No resistiría a los embates del tiempo una fe católica reducida a bagaje, a elenco de algunas normas y prohibiciones, a prácticas de devoción fragmentadas, a adhesiones selectivas y parciales de las verdades de la fe, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados que no convierten la vida de los bautizados. Nuestra mayor amenaza es el gris pragmatismo de la vida cotidiana de la Iglesia en el cual aparentemente todo procede con normalidad, pero en realidad la fe se va desgastando y degenerando con mezquindad”. (Nº 11 y 12)
Una fe basada en un elenco de normas y prohibiciones, a una participación ocasional en algunos sacramentos, a la repetición de principios doctrinales, a moralismos blandos o crispados. no resistirá los embates
Menos organigramas y más evangelización
Mientras vivimos planificando y discutiendo sobre pastoral, los nuevos movimientos religiosos se dedican a captar adeptos las veinticuatro horas del día. Mientras invertimos tiempo y dinero en generar estructura, nos vamos vaciando de gente. En cambio las sectas invierten tiempo y dinero en evangelización directa y personalizada. Planificamos lemas, orientaciones, y tenemos muchas líneas pastorales, pero no planificamos concretamente la atención espiritual y la evangelización directa y concreta.

En muchos nuevos movimientos religiosos, durante la semana, se ofrecen cursos bíblicos, seminarios de espiritualidad, y atención espiritual para personas en busca de orientación. Contrariamente a lo que muchos piensan, hay una gran sed de atención espiritual y de formación en contenidos profundamente religiosos.

En cambio, nuestras Parroquias se han transformado en academias, en clubes sociales, o han quedado reducidas a administrar sacramentos y a ofrecer “cursos intensivos” de preparación para los sacramentos “de despedida” porque en la mayoría de los casos, al “iniciado” no vuelven a verlo.

La misión es confundida con dos versiones de adoctrinamiento, que nunca llevan a la conversión del corazón ni a un proceso de iniciación cristiana real: adoctrinando gente intelectualmente y con aire de cruzada fundamentalista o simplemente con un anuncio secularizado de “valores cristianos”, del “reino de la vida”, donde tan solo seremos buenos vecinos y Jesús un simple modelo histórico que nos invita a vivir un “estilo de vida” y nada más.

Las estructuras diocesanas y las reuniones se tragan la vida de los sacerdotes y laicos durante el correr del año, mientras que en varias parroquias uno nunca encuentra a nadie o un espacio de gratuidad donde orar y meditar la Palabra de Dios.

Se montan estructuras creyendo que por el sólo hecho de existir una comisión ya existe esa pastoral, aunque no esté sucediendo nada en las bases. Y así, hay delegados que se representan a sí mismos, y “áreas pastorales” que no existen en la realidad, tan sólo en un organigrama.

El secreto de la renovación
El anuncio de la fe no puede hacerse como imposición, sino como propuesta, como invitación. Pero tampoco puede hacerse con la actitud de indiferencia de quien cumple con un deber, sin interés por la respuesta del destinatario, sino que exige el compromiso con esa propuesta por parte de quien la hace. Quien hace la propuesta solo puede ser eficaz si presenta indicios de haber experimentado el amor y la salvación de la que habla. Solo puede ser escuchado con verdadero interés si está convencido en su corazón de que lo que propone es la mejor noticia y que vale de verdad la pena. Esta convicción sobre el poder del Evangelio y la acción de Dios, manifiesta esa mezcla de autoridad espiritual, osadía y confianza que caracterizaba a la primera predicación del Evangelio.

Una verdadera renovación pastoral no requiere un nuevo proyecto pastoral, sino una experiencia espiritual que empuje naturalmente a la misión, porque la fe crece cuando es transmitida. La reconfiguración de la Iglesia y la lógica misionera serían imposibles o inútiles si la propuesta no es previamente vivida personalmente. La amplitud de la misión no puede disociarse de la profundidad de la fe.

[1] RATZINGER, Joseph, Ser cristiano en la era neopagana, Ed. Encuentro, Madrid, 1995, p. 141, 147.


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VER+:

EL PELIGRO DE LAS ESTRUCTURAS




viernes, 27 de noviembre de 2015

EL DOLOR TIENE NOMBRE: DESESPERACIÓN EN TIEMPOS DE INCERTIDUMBRE



Desesperación



Con pasos de desesperación

camina la violencia
embriagada con el discurso de odio,
alli donde encuentra otro no igual,
el frio de la venganza cobra su fuerza,
ellos vigilan las esquinas,
con conjuro de la muerte
respiran lentamente
el humo de la piedra,
se le yerve como candela
el deseo de la muerte
mientra escuchan las cantos
y los discursos heroícos
"una bala perdida``
en la humanidad
de otro ser,
suenan las protestas,
cada ausencia tropieza 
con la sombra de la impunidad.

En tiempos de incertidumbre

Ayudar a vivir en tiempo de incertidumbre
en el país que nos toca vivir
una realidad opresora 
cuando la naturaleza y la sociedad escapan
al control humano y
caen en manos de las fuerzas oscuras 
de la irracionalidad.
Surje la tirania roja, la aniquilación
de la vida y el desprecio por lo humano,
nuestra vida se convertido en una obligación
y un placer para entender que
sin el otro no podemos hacer la tarea.
Ha surgido la solidaridad, la necesidad de
rescatar la confianza entre nosotros.
La amada, la compañera
los hijos, los amigos
nos ayudan a vivir
en tiempos díficiles.
De lo contrario podriamos
despertar hacia la otra muerte.

Cuando



La libertad, fundamento necesario 
para la realización del hombre 
dimensión creadora de un nuevo horizonte
intelectual y de cada vida, conformadora
de la sociedad se encuentra en una lucha
constante con los poderes ocultos
que lo oprimen.
Toda forma de injusticia y dogmatismo
cuando la injusticia
no sea sino un recuerdo y un pasado absoluto
de una miseria, llamada revolución bolivariana
como miraran los hijos este tiempo.
¡En verdad esta vida
podria ser tan bella!


Vamos todos unidos

a la conquista de nuestra libertad,
que todos nos arranquemos
el miedo de los gobernantes 
y su despotismo contra de la que no está
con el proseso,
tenemos la libertad de no estar de acuerdo
lejos de cada pecho en que viviera
dispersos entre las personas,
no somos engranaje de una partido 
o de una ideologia.
Nos meten presos en los sótanos
de la policía por una palabra, ajena refinada
frente a ese espejismo de dictadura roja.
Todo los ciudadanos junto venceremos
hasta nuestra propia soledad
El país no será ya de los militares rojos
sino de cada uno y de todos, de la vida
dueño de sí.
En Diciembre empecemos
a forjar el acero de cada alma
para la liberdad.

Vienen otros tiempos

con buenos aires.

¿Quien es este que gira en torno
de los buenos aires
con el inquieto vuelo de la vida 
en torno de la luz?
Veo luceros, lo más jovenes
!Viene otros tiempos
soplando un buen viento!
Sueñosd esconocidos
se adueñan de los suspiros
vientos de America, continente del cosmo
¿quien es esta, al decir que no 
nació de piedra .sideral
Es una esperanza hecha con los sueños
de los hombres libres
en la danza de las estrellas impulsada
por el eterno Dios de la esperanza.






SI NO SIRVE MI CANCIÓN PARA QUE ENCIENDA TU ALMA 
QUEMA ENTONCES MI GUITARRA PERO QUE CREZCA LA LLAMA. 
ADIOS EN DOLOR MAYOR CANCIÓN EN DOLOR MAYOR




LEONARDO CASTELLANI, PROFETA QUE DENUNCIÓ LA SEDUCCIÓN DEL RELATIVISMO MODERNISTA


Leonardo Castellani, 
gran maldito que con todos se peleó 
salvo con Dios



RAROS COMO YO


Sacerdote jesuita y escritor argentino Leonardo Castellani (1899-1981).Leonardo Castellani fue un escritor peligroso: demasiado hondo y sincero para ser tolerado por el sistema

En mi existencia de lector he saboreado muchos deslumbramientos; pero ninguno tan gigantesco y perdurable como el que me proporcionó el argentino Leonardo Castellani. Con legítimo orgullo, puedo confesar que si hoy no soy un escritor sistémico, ni un católico chirle al uso, se lo debo a este gran maldito, que con todos se peleó salvo con Dios; también sin asomo de hipérbole, puedo añadir que, si he mantenido el entusiasmo por mi vocación en medio de tantas zancadillas y puñaladas traperas, ha sido gracias al ejemplo de este escritor duro y precioso como un diamante que supo sobreponerse a todas las penurias y animosidades. Y puede que también conserve la fe gracias a su influjo benéfico. Castellani ha sido mi faro en las noches oscuras del alma, mi consuelo en la tribulación, mi guía en la pesquisa de la verdad, mi profesor de energía, mi protección contra los sobornos mundanos y mi intercesor en el cielo; pues un pecador tan denodado como yo necesita un abogado tan pugnaz como Castellani.

Apasionado polemista, detractor implacable de la modernidad y de toda su cochambre ideológica, Castellani es sobre todo un campeón de la ortodoxia, que como ya sabemos es la única forma de heterodoxia que nuestra época repudia. Resulta, en verdad, sobrecogedor, que un escritor tan formidable haya sido confinado en los desvanes donde se pudren los escritores prescindibles; y tal confinamiento lo ha consumado la canallesca cultura sistémica, pero también -no nos engañemos- la desidia de los presuntos «buenos». Castellani se distinguió por sostener -y no enmendar- aquellas posturas estéticas, filosóficas o religiosas que los repartidores de bulas del cotarro cultural han decidido demonizar; las mismas que por respetos humanos, allanamiento ante el mundo o cobardía propia de eunucos muchos católicos (incluidos los que gastan báculo) no se atreven a defender. 

Aunque, para ser del todo sinceros, esta condena en muerte no es muy distinta de la que Castellani soportó en vida: expulsado de la Compañía de Jesús, sufrió todo tipo de tropelías, hasta morir viejo y achacoso, sin más refugio que unos pocos fieles que lo confortaron en la desdicha y la lealtad acérrima a sus dos vocaciones -la sacerdotal y la literaria-, íntimamente desposadas entre sí.

Terrible polemista
Nacido en 1899 en Reconquista, un pueblo santafesino, Castellani era hijo de emigrantes italianos. Su padre, un periodista librepensador, halló la muerte en una confusa trifulca con policías corruptos; es posible que este hecho marcase su carácter, misántropo y un poco neurótico. Por influjo de su piadosa madre, Castellani ingresa en la Compañía de Jesús en 1918; y la Compañía, que descubre enseguida sus dotes extraordinarias, lo envía a estudiar a Roma y a la Sorbona. 

En estos años de brillo y cosmopolitismo, Castellani prueba sus primeras armas literarias, que abarcan casi todos los géneros: volúmenes de relatos como «Martita Ofelia y otros cuentos de fantasmas» (con joyas que nada tienen que envidiar a los escritores más renombrados del género fantástico) o «Las muertes del padre Metri» (una especie de Padre Brown santafesinio), así como sátiras y colecciones de artículos como «El nuevo gobierno de Sancho» o «Las canciones de Militis», en las que junto a una cultura ecuménica Castellani revela dotes de apologeta consumado y temible polemista, dotado de un estilo vibrante y un humor socarrón de estirpe cervantina que le permite derribar los espesos muros de la mentira como si estuviesen hechos de alfeñique.
Son años en los que Castellani prodiga su pluma en las publicaciones más variopintas, exponiendo ideas disolventes, lúcidas hasta la imprudencia, que le van ganando una legión de enemigos, tanto entre las sotanas como entre los mandiles. Si sus comentarios políticos son tan luminosos como devastadores, sus ensayos religiosos fustigan sin melindres el vicio del fariseísmo y la sosería de una Iglesia resignada a la inanidad; y nada tan regocijante como sus artículos de crítica literaria, donde pone como chupa de dómine a todos los santones del canon, desde el tostónico James Joyce al señoritingo Borges.
Sus ideas disolventes, lúcidas hasta la imprudencia, le ganaron una legión de enemigos.
En todas estas obras, Castellani muestra una hondura intelectual y una capacidad admirable paraprovocar en la inteligencia un movimiento de adhesión gozosa (o de rechazo fulminante, si la inteligencia está infestada de paparruchas políticamente correctas). Y es que nuestro autor era eso que los franceses llaman un «maître à penser», alguien que, a través de sus reflexiones, no sólo nos invita a pensar, sino que vertebra y muscula nuestros pensamientos; alguien que no sólo acicatea nuestra inteligencia, sino que la nutre, la robustece, la dota de un andamiaje robusto y, a la vez, la impulsa por caminos nunca antes transitados.


Con razón un escritor tan peligroso ha sido execrado igualmente por los impíos, los esnobs y los meapilas, y tanto en la vida como en la muerte…

Cuando se sintió morir, alzó los ojos al cielo, clamó «¡Señor, me rindo!» y se desplomó.

Son en total, pues, 59 joyas, mezcladas en su composición cronológica e incluso estilística –se integran los más circunspectos con los más castellanianos, plenos de ironía y/o de sarcasmo-, pero de una coherencia interna excepcional... que sólo falla en un asunto menor, como es el cambio de opinión de Castellani sobre la prohibición del arzobispo de Buenos Aires a sus sacerdotes de ir al cine. 

PLUMA EN RÍSTRE




Castellani vivió "pluma en ristre", pero no contra los débiles, sino quijotescamente, con su lanza sólo presta para traspasar a gigantes y mamelucos, en defensa de las cosas sencillas que movían su corazón: Dios, la Patria... o el placer de leer. E incluso el de escribir sin tener que vivir de lo que escribía, como a él, pobremente, le tocó hacer cuando algunos odios eclesiásticos le pusieron en su punto de mira. Y como, aunque escritor genial, vocación de mártir no tenía, se defendió con uñas y dientes. De ahí ese agotado "¡Señor, me rindo!" que proclamó al sentirse mal, un instante antes de caer muerto.

"Leer a Castellani y profesarle una lealtad acérrima son episodios simultáneos de una misma y gozosa aventura del espíritu". Además, añade, este volumen recoge todos los "asuntos predilectos" del escritor argentino, abordados con esa "unidad de mente" (que echa de menos Prada en los medios católicos hodiernos) gracias a la cual un principio inspirador puede iluminar todos los rincones de la realidad. 

Bienvenidos, pues, de nuevo al universo castellaniano, que tiene mucho de agujero negro: si caes en él, ya no sales... y concentra una luz tan deslumbrante que pasa desapercibida.







VER+:



jueves, 26 de noviembre de 2015

"PATRIOTISMO Y NACIONALISMO SE OPONEN COMO LA VIRTUD AL VICIO". UNAMUNO

Unamuno: los nacionalistas 
"no serán nunca hombres de la patria.
Es que patriotismo y nacionalismo 

se oponen como la virtud al vicio".



El nacionalismo se esfuerza por confundirse con el patriotismo, de tal manera que para un nacionalista todo el mundo lo es, de un color u otro. Exactamente así lo dijo Artur Mas hace unos meses. El rasgo distintivo del nacionalista es precisamente este: sus gafas ideológicas le obligan a verlo todo bajo esa óptica.


Pero es fundamental distinguir entre nacionalismo y patriotismo para preservar la riqueza intelectual. Lukacs nos recordaba que el patriotismo es un sentimiento natural, mientras el nacionalismo es una ideología construida sobre mitos; Elie Kedourie nos explicaba que el patriotismo se basa en el amor, y el nacionalismo intenta apropiarse de él para lograr sus metas ideológicas; y Juan Pablo II pedía evitar a toda costa la degeneración del patriotismo en nacionalismo.

También nuestros pensadores más libres lo tienen claro. Como Juan Manuel de Prada, en un precioso diálogo de su penúltima novela. O Miguel de Unamuno. No se pierdan lo que dice del nacionalismo:
“Esta mano tendida al mar poniente que es la tierra de España. (…) Y algunos de estos pobres hombres pobres no son capaces de imaginar la geografía y la geología, la biografía y la biología de la mano española. Y se les ha atiborrado el magín, que no la imaginación, con una sociología sin alma ni espíritu, sin fe, sin razón y sin arte.
¡Hay que ver la antropología, la etnografía, la filología que se les empapiza a esas frívolas juventudes de los nacionalismos regionales! ¡Cómo las están poniendo con los deportes folklóricos, los bailes dialectales y las liturgias orfeónicas! ¡Qué paisanaje están haciéndole al paisaje!

Aunque…¿paisanaje? No, ésos no serán nunca paisanos, hombres del país, del pago, de la patria que en el paisaje se revela y simboliza; no serán paisanos o si se quiere aldeanos. Y sin ser aldeano, paisano, no cabe llegar a ciudadano. (…) Ésos, los de la diferenciación, suelen ser señoritos de aldea, que no aldeanos, cuando no algo peor, y esos señoritos rabaleros de gran urbe, rabaleros aunque vivan en el centro de la populosa aldea. Son los que han inventado lo del meteco, el maqueto, el forastero, o sea el marrano. Ellos se creen, a su manera, arios. No verdaderos aldeanos, paisanos, hombres del país -y del paisaje-, no cabreros o Sanchos, sino Bachilleres Carrascos. En el fondo resentidos; resentidos por fracaso nativo.

Les conozco a esos pobres diablos; les tuve que sufrir antaño. Querían convencerme de que eran una especie de arios, de una raza superior y aristocrática.(…) Su modo de querer afirmarse, más aún, de querer distinguirse, era chapurrar la lengua que les había hecho el espíritu.
Y luego decir que se les oprime, que se les desprecia, que se les veja, y falsificar la Historia, y calumniar. Y dar gritos los que no pueden dar palabras. (…)

¿A dónde he venido a parar desde la contemplación, desde la imaginación del paisaje y del país de esta mano de tierra que es España? Mano y lengua. Lengua de tierra en el extremo occidente de Eurasia, en vecindad del África. Mano que cogió a América y lengua que le habló en su lengua. Y desde arriba otra mano le señaló su misión, su historia. Por encima de regímenes”. (Ahora, Madrid 22 de agosto de 1933)

Pues eso: el nacionalismo impide ser auténtico aldeano, enraizado en la tierra. Su alpiste es el resentimiento, utiliza ideológicamente la lengua y croa ensvolenaixafar mientras se inventa la historia. Fugim-ne!

Y està Espanya, els espanyols que teníem quelcom a dir i fruíem de la nostra missió universal. Porque a lo universal, como nos enseñó Dostoyevski, se llega sólo desde lo próximo y particular, alimentándose de la propia tierra; y no desde espectrofias de chichinabo ideadas en pupitres de ideólogos o bachilleres.






miércoles, 25 de noviembre de 2015

PAPARRUCHAS PACIFISTAS

Paparruchas pacifistas

JUAN MANUEL DE PRADA

ABC 23/11/15 

El pacifismo pretende imponer una paz caricaturesca en la que falta la unión de voluntades que exige la verdadera concordia.

A Manuela Carmena le preguntaron, tras la matanza de París, cuál debía ser la respuesta que merecía tal salvajada; a lo que Carmena contestó: —La respuesta no es la venganza, sino hablar, oírnos, escucharnos, entender que el de enfrente es tan hombre y mujer como nosotros.

Es una réplica a la vez malvada y pánfila, que puede a la vez provocar hilaridad y santa ira; pero, ante todo, es la respuesta de una pacifista a ultranza. Y es que el pacifismo, para extender su gangrena sobre las almas, se sirve insidiosamente del más preciado anhelo de los seres humanos, que es la paz; pues faltando la paz, ningún bien puede alcanzarse en plenitud ni disfrutarse sin temor. Pero la paz no es la ausencia de conflicto (ni mucho menos la negación cobarde del conflicto existente), sino –como nos enseñaban los antiguos– una concordia fundada en la justicia.

El pacifismo, por el contrario, pretende imponer una paz caricaturesca en la que falta la unión de voluntades que exige la verdadera concordia; y, además, una paz sin justicia, rechazando todo conflicto (incluso aquel que trata de restablecer la justicia), sin importarle siquiera que la injusticia sea el fundamento de una paz pérfida (como es siempre la paz en la que los criminales no son castigados). El pacifismo aspira, en definitiva, a imponer una paz execrable fundada en el indiferentismo, una paz que cobije en su seno todo tipo de iniquidades y acostumbre a las almas a respirar tranquilamente su aire venenoso, una paz donde todos seamos muy tolerantes y blanditos, de tal modo que el imperio del mal pueda adueñarse de nuestras vidas sin oposición alguna.

Naturalmente, el pacifismo –como todas las ideologías modernas– tiene un trasfondo de odio teológico que René de Naurois, héroe de la Resistencia francesa contra el nazismo, supo señalar: «Si el pacifismo tuviera razón, sería preciso que Cristo se hubiese desinteresado de la historia humana, o bien que la hubiese condenado por completo. Pero lo cierto es que la historia divina supone la historia humana y las dos no cesan de entrelazarse». En efecto, el pacifismo, al postular una paz quimérica lograda mediante meros medios humanos, niega la acción de la Gracia sobre la naturaleza. Por eso Cristo estableció una división tajante entre la paz que Él brinda y la paz que brinda el mundo; por eso el pacifismo preconiza el indiferentismo religioso, que es el traje modosito del odium fidei.

Además, el pacifismo, al derramar sobre los pueblos la gangrena del indiferentismo, al hacerlos incapaces de afrontar la iniquidad, da alas a la guerra sucia, a la guerra de tapadillo, a la guerra que hiere y no sana, a la guerra injusta. En efecto, frasecitas como la de Carmena, tan merengosas y majaderas en su forma, tan irracionales e inicuas en su fondo, se han convertido en un mantra para las sociedades occidentales, en las que la corrección política impone claudicaciones de la razón tan grotescas como la desquiciada defensa de la multiculturalidad, o el demente y azufroso empeño de exaltar el laicismo y presentar el islam como una religión pacífica.

A la postre, el éxito del pacifismo ha consistido en saber cubrir con un disfraz respetable el miedo con olor a caquita de las sociedades occidentales, a las que previamente ha convertido en rebaños pusilánimes, incapaces de empuñar un arma en defensa de unos principios de los que ha abjurado. Pero como a la postre el pacifismo es un disfraz inane que sólo sirve para amariconar a los pueblos, las guerras siguen librándose, pero son las guerras que convienen al Nuevo Orden Mundial, guerras teledirigidas o subterráneas, guerras –en fin– de gentes cobardes que se llenan la boca con paparruchas pacifistas.



martes, 24 de noviembre de 2015

MARCO ATILIO RÉGULO: EL VALOR DE LA PALABRA


El valor de la palabra dada
MARCO ATILIO RÉGULO
Todas las barbaridades de la guerra no pueden empañar el gesto del cónsul, capaz de cumplir a la vez su compromiso con Roma y la palabra empeñada al enemigo.
La civilización, la confianza y hasta el amor romántico se construyen con promesas. Para que dos personas se entendieran primero hizo falta un apretón de manos, después una firma, más tarde un testigo y un notario, y ahora ni aunque el compromiso haya quedado grabado en imagen y sonido podemos estar tranquilos, de hecho los vertederos de las ciudades deben estar repletos de vídeos de boda, esa conciencia tecnológica que hay que arrojar lejos, porque con el tiempo -y en determinadas circunstancias- pueden dar fe de lo poco que vale una palabra, ni siquiera aunque esté adornada con los más solemnes juramentos.

Para Chesterton, el hombre que hace una promesa se cita consigo mismo en el futuro, y en los tiempos modernos tememos que cuando llegue ese momento ya será otra persona diferente, que no se reconoce con el que se ha comprometido. “Este cuento horrible de un hombre constantemente cambiando en otros hombres es en lo que consiste el alma misma de la decadencia”. Pero ni Marco Atilio Régulo, cónsul de Roma, ni su época, estaban aquejados de esta enfermedad contemporánea.

No nos acordaríamos de Régulo por sus victorias militares, aunque fueron muchas e importantes, que fue él -junto con Manlio Vulso- el primero que desembarcó en África, tratando de poner fin a la primera guerra púnica. Derrotó a los cartagineses de Amilcar y Asdrúbal en mar y en tierra, conquistó Túnez y se acercó peligrosamente a la temida Cartago. Queda para los historiadores el recuento de prisioneros y muertos que le hizo al enemigo, los elefantes, caballos y barcos que capturó en Ecomo, Aspis, Adís y Túnez, todo hasta que llegó a los Llanos de Bragadas, donde los cartagineses se tomaron su venganza aniquilando a sus tropas y cogiéndole prisionero.

Cinco años de cautiverio le aguardaban a Régulo, suficiente como para que Roma se rearmara y las legiones de Quinto Cecilio Metelo volvieran a poner en apuros al imperio africano. Pensaron entonces los cartagineses en enviar una embajada a la misma Roma, y convencerles de la necesidad de paz. El prisionero Régulo formaría parte de la delegación, y tendría que hablar en el Senado para conseguir el cese de la guerra. Por supuesto, antes de partir, al romano le obligaron a prometer que si la embajada no conseguía su propósito, él regresaría a Cartago.

Pero Régulo no había prometido nada respecto al contenido de su discurso, y al llegar a Roma los cartagineses comprobaron, espantados, que Régulo no sólo no habló en favor de la paz, sino que reclamó a los senadores que se continuase la guerra hasta alcanzar la victoria total. Hasta aquí todo habría quedado en un inteligente ardid del general romano, que efectivamente consiguió convencer a sus compatriotas para que continuaran las hostilidades. Pero es que Régulo, una vez finalizado su discurso -y desoyendo los consejos de amigos y familiares que le pedían que se quedara en la ciudad- no dudó en cumplir su promesa, y en regresar prisionero para poder acudir a la cita que se había dado consigo mismo cuando dio la palabra de volver.

En Cartago no premiaron ese concepto extremo del honor, y le dieron una muerte horrible, sobre la que no se ponen de acuerdo las crónicas, pero que en su versión menos cruel consistió en encerrarle en un cofre claveteado y arrojarlo por una ladera. Roma se vengó de aquello en las personas de sus prisioneros -Amílcar y Bostar-, pero todas las barbaridades de la guerra no pueden empañar el gesto del cónsul, capaz de cumplir a la vez su compromiso con Roma y la palabra empeñada al enemigo, aún a sabiendas de que significaba el tormento y la muerte. Es lógico que nos cueste entender su acción, ya no creemos, como Plutarco, que la palabra empeñada no debe dejar lugar a reflexiones, y buscamos siempre un resquicio para burlarla, para burlarnos de nosotros mismos. Pero hubo tiempo en que no fue así, y ni siquiera hace mucho. En 1892, el Tribunal Supremo incluiría en una de sus sentencias una máxima al respecto: “Lo prometido es deuda”. Régulo las pagó todas.

Nació en la Roma republicana, de la que fue general y cónsul en dos ocasiones, del 267 al 266 a. C. y del 256 al 255 de la misma era. Durante su primer mandato consular alcanzó el honor de un triunfo, al derrotar a los salentinos y capturar Brundisium (Brindisi). Sin embargo no fue esta victoria, ni tampoco sus continuados éxitos frente a Cartago los que le inmortalizarían en la historia, sino su forma de aceptar la derrota y el honor hasta el extremo a la palabra dada.



VER+:

PALABRA REDENTORA, palabras redimidas


En todo, hijo mío:
“SÉ TU PALABRA...”
Conságrate en respetarla, en recuperarla
(VITAM IMPENDERE VERO VERBUM)


lunes, 23 de noviembre de 2015

EL PEREGRINO DE LA LIBERTAD HACIENDO EL CAMINO DE SANTIAGO POR VENEZUELA: CAPÍTULO II


El Peregrino de la Libertad: 
Una mochila cargada de Ilusiones 

(Capítulo 2 - Hendaya)




Así que aquí estoy, en Hendaya con su monumento a los caídos en las dos grandes guerras y a la guerra civil española, lugar del célebre encuentro entre dos asesinos, delincuentes y mediocres que se hacían llamar líderes pero, que sólo fueron dos vulgares dictadores. Hendaya es preciosa, está limpia, bien cuidada, verde como Galicia o Asturias. Hendaya significa bahía grande,y es q su playa es inmensa, aguas heladas eso si, me llamaron la atención sus “dumbarriak”, enormes rocas que sobresalen de mar.

En Hendaya se habla más Vasco que Francés, también quiero destacar una curiosidad que me llamo la atención y es que aquí esta un islote llamado Faisanes y que pertenece seis meses a España y seis meses a Francia.

Estoy en la ciudad donde Unamuno vivió su exilio, ¿cuantos españoles vivirían aquí lejos de su tierra por culpa de dictadores?…. algo parecido vivimos los venezolanos…

Así que empiezo en Hendaya, por mi apego incondicional a los valores con los que se llevó a cabo la revolución francesa y que son la base de la fundación de la República Francesa y su democracia: Fraternidad, Igualdad y Libertad de todo el pueblo francés, lemas que llevaré a lo largo de mi camino de Santiago.

Tal vez la Revolución Francesa sea el acontecimiento más importante del siglo XIX, algunos de los motivos por los que se produjo eran el endeudamiento de la monarquía francesa, la opulencia y lujos que tenían estas esferas de poder, casa real, funcionarios reales, iglesia y militares… (¡ a que nos parece conocida la historia!).

Así que empecé a caminar desde el centro del pueblo sin saber muy bien que camino tomar, dicen que preguntando se llega a Roma, sin plano, ni guía, como hacían los antiguos peregrinos, descalzo porque soy de los que creé que cuanto más duro es el camino mejor será la recompensa. Sabía que no lo iba a hacer en su totalidad pero, me bastaba con andar todos los días un par de kilómetros descalzo, era el primer día y las emociones me excitaban, también las dudas de si llegaría a Santiago, o las preguntas hasta dónde llegaría, pero para qué preocuparme por algo que no puedo controlar, es un defecto que tengo, así que Manu (así me llama Asier, mi mejor amigo) relájate, disfruta cada paso que camines y déjate llevar, por delante quedan más de 800 km hasta Santiago y algo más se 31 hasta Donosti.

Caminé algo más de una hora y me encontré con el río Bidasoa, cruzas su puente y ya estás en suelo de Euskal Herria.

Irún, ciudad de poco más de 60000 habitantes y con mucho apoyo al régimen chavista, y yo caminando descalzo, con una mochila con la bandera venezolana. Algunos venezolanos me advertían del peligro que eso suponía, yo no terminaba de entender por qué podría ser peligroso caminar con la bandera venezolana e ir repartiendo volantes explicando las razones de mi camino a la gente.

Hacía pocos meses de que el régimen había hecho una asamblea en Irún con Felix Tota, cónsul en Bilbao, Salvador González de la coordinadora bolivariana y Ana Osorio ex ministra, quienes hablaron (mintieron) sobre los logros de la revolución (involucion) y de la guerra económica contra Venezuela, lástima no estar en ese momento para preguntarles por qué con un promedio de la cesta básica petrolera de 70$ los últimos 15 años, se han hecho menos inversión en viviendas sociales que en los 15 años anteriores al chavismo con una cesta petrolera con un promedio inferior a 12$.

Intenté hablar con el alcalde José Antonio Santano pero se encontraba en plena campaña, así que me recibió un concejal del PSOE, me escribió un mensaje en la bandera y me dedicó un buen camino, al mismo tiempo que me decía que las causas nobles nunca son reconocidas y valoradas pero si muy respetadas. Cada paso que daba era un volante que entregaba, la gente me preguntaba y yo explicaba, haciendo mis pasos más lentos, tenía que pensar en mejorar la forma de llevar el mensaje, al mismo tiempo pensaba si llegaría a Santiago de Compostela, ¿qué iba a comer durante el trayecto?, ¿dónde dormiría?, ¿cómo se me ocurría hacer el camino de Santiago sin prácticamente dinero? ¿estaba mal lo que hacia?. Algunos amigos me animaban y me ofrecieron algo de dinero pero no podía aceptarlo. También me di cuenta que mi mochila pesaba demasiado y que tendría que dejar algunas cosas en lo que llegue a Donosti.

Caminé hacia el albergue de Irún donde me atendió un hospitalario majisimo, le gusto el motivo de mi camino, me dio unas pequeñas recomendaciones y me indicó que siguiera las flechas amarillas del camino, (ojalá el camino que seguimos en nuestras vidas tuvieras esas flechas) por fin había llegado el primer sello al certificado de peregrino, ese que vamos sellando en cada pueblo.

Salgo del albergue y me dirijo a Hondarriba siempre por carretera, algo que no me agrada, pero es lo que hay. Ya es mediodía y el calor es sofocante más de 30 grados, después de una hora encuentro la entrada al sendero que nos lleva a la capilla de la virgen de Guadalupe lugar de parada obligada para todos los peregrinos.

También te encuentras con señales, ostras ¿y ahora qué hago? ¿por dónde voy?. Yo como tengo el corazón a la izquierda no lo pienso mucho, después de una hora subiendo por un sendero estrecho el camino se hace más amplio, la verdad que no dejo de ilusionarme, cada paso que doy es un motivo más para ilusionarme, las vistas empiezan a ser preciosas, se aprecia totalmente el golfo de Vizcaya, el día es precioso, un dia claro que ayuda a ver más allá del horizonte y te invita a pensar, en un momento dado pienso por qué diablos existen las fronteras si sólo son líneas imaginarias que sirven para excluir a las personas, o para someterlas, cosas tan raras hacemos los seres humanos… me paro a contemplar las vistas y aprovecho para ponerme las deportivas porque ya me salió una ampolla en el pie derecho.

Vuelvo a caminar, la cuesta parece no tener final, y voy pensando: ¿por qué tenemos un país sumido en la miseria? Recuerdo que mi profesora de literatura cuyo padre fue torturado y asesinado por Pedro Estrada bajo el régimen militar de Pérez Jiménez, me decía siempre que los venezolanos sólo somos un bochinche desorganizado. Voy recordando libros que he leído, ¿cómo se organiza un país donde un presidente que apenas permitió la corrupción, creó la Seguridad Social, los contratos colectivos, reorganizó la industria petrolera, creó los salarios mínimos, creó vivienda social por primera vez a gran escala y que a pesar de esos logros sufrió un golpe de estado llevado a cabo por algunos militares y por AD, me refiero a Medina Angarita. ¿Por qué pasaban estas situaciones en Venezuela?, vemos que cometemos siempre los mismos errores, somos un país golpista porque somos un pueblo cortoplacista.

Sigo pensando en los errores que hemos cometido a través de los años mientras voy disfrutando del paisaje, maravillosa oportunidad de disfrutar de estas vistas.

Mientras tanto camino cuesta arriba con mucho calor, y pensando en nuestra tierra me topo con unos arbustos, los cuales empujo con el pie para que no interrumpan el paso, sin prestarle mayor atención, justo en ese momento sopla una ráfaga de viento fuerte y los vuelve a poner delante mío, y es cuando me doy cuenta, ¡ostras! ¡un bastón! Ahí lo vi rodeado de ramas más pequeñas que fui quitando una a una, y así de entretenido llego a la capilla de Guadalupe.

Cuando entro en la iglesia me doy cuenta que la virgen es negra, no se por qué, pero me alegré. Después de una oración (aunque no soy creyente) para que Venezuela, yo y todas las personas desamparadas encuentren su camino. Vuelvo a seguir las flechas amarillas, eso si, ahora en terreno plano y rodeado de árboles enormes, es el bosque de Jaizkibel, sitio espléndido para ir pensando, cuántas cosas se pueden hacer por Venezuela; hay miles, sólo tenemos que proponernos hacerlas realidad… De repente empiezo a bajar, debo estar llegando a Pasaia, población vasca con un pasado muy ligado a Venezuela.

Algunos amigos vascos en Venezuela me habían hablado de este pueblo, Pasaia (Pasajes) fue uno más de los pueblo pesqueros del norte de la península, hasta que en 1729 el reino de España con poca fuerza o presencia comercial en Venezuela y harto de que las empresas y barcos holandeses comercializaran con los productos venezolanos, otorgó la primera licencia comercial a una empresa privada, aunque si mal no recuerdo tendrían que ir a medias con las ganancias, los barcos tendrían que salir de Euskal Herria y llegar a Cádiz, y asi nacía en ese año la compañía Guipuzcoana, y en 1730 partía de este puerto natural el primer barco cargado de pieles, jamón, vino, para Venezuela, para volver cargado de cacao y café principalmente.

Pasaia creció rápidamente, astilleros y empresas que crecían o se formaban alrededor de esta industria, marineros que partían a las Américas en busca de fortuna, pero unos años después, unos 50 años más tarde la compañía tuvo que cerrar, dejando tras de si desempleo, miseria, mujeres y niños abandonados por sus padres que prefirieron quedarse en Venezuela antes de volver a su tierra sin trabajo.

¿Y por qué cerró esta empresa? Muy fácil, los venezolanos descendientes de conquistadores empezaron a decir que esta empresa sólo buscaba vasconizar Venezuela, así que el Reino retiró la licencia y ellos podrían comercializar y quedarse con ese negocio, ya que creían que tenían más derechos, siempre las miserias humanas tras las riquezas…

Así que después de subir más de 500 escalones empecé a caminar hacia mi destino, disfrutando eso si de las vistas, ¡que maravilla!, ¡cómo rompían las olas!, encontré una cala preciosa para bañarse pero, no había tiempo, la tarde se me echaba encima, ya tendría ocasión de ver más sitios así.

Seguí caminando y me encontré con unos ecologistas que tienen su granja muy cerca, me invitaron a pasar la noche: “tenemos una fiesta pagana para celebrar el solsticio de verano”. Así era, había comenzado a andar en el día más largo del verano, ¡que casualidad!, así que les dije: “mientras no me sacrifiquen a los dioses todo esta bien” y allá que me fui.

Estuvo genial, comimos abundantes y variados platos de verduras y frutas así como un pan riquísimo que ellos mismos elaboran en su obrador, la casa es enorme, viven todos juntos en comuna, parecen felices con muy poco, dicen que el mundo tiene que ir hacia lo humano, lo terrenal, más espiritual y abandonar lo material y la superficialidad, por supuesto que estoy de acuerdo… me dejan un bonito mensaje de paz en mi bandera y me voy a la cama para descansar de mi primer día de camino.

¡Que feliz estaba!, y aún no tenía idea de las vivencias tan increíbles que me aguardaban…
En la mañana siguiente me ofrecieron un gran desayuno, me regalaron un enorme pan que estaba riquísimo...

Así que triste y a la vez contento nos despedimos y prosigo mi camino…
“Polvo, barro, sol y lluvia,
es camino de Santiago
millares de peregrinos
y más de un millón de años”