EL Rincón de Yanka: octubre 2014

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#GALICIANOARDELAQUEMAN

#GALICIANOARDELAQUEMAN








jueves, 30 de octubre de 2014

REDEMPTION SONG CANCIÓN DE REDENCIÓN DE - SOUL. REBEL (ALMA REBELDE) BOB MARLEY




Redemption Song 
Bob Marley Redemption 


Old pirates, yes, they rob I,
Sold I to the merchant ships,
Minutes after they took I
From the bottomless pit.

But my 'and was made strong
By the 'and of the Almighty.
We forward in this generation
Triumphantly.

Won't you help to sing
These songs of freedom?
'Cause all I ever have,
Redemption songs,
Redemption songs.

Emancipate yourself from mental slavery,
None but our self can free our minds.
Have no fear for atomic energy,
'Cause none of them can stop the time.
How long shall they kill our prophets,
While we stand aside and look?
Some say it's just a part of it,
We've got to fulfill de book.

Won't you help to sing
These songs of freedom? 
'Cause all I ever have,
Redemption songs,
Redemption songs,
Redemption songs.

Emancipate yourself from mental slavery,
None but our self can free our mind.
Have no fear for atomic energy,
'Cause none of them can stop the time.
How long shall dey kill our prophets,
While we stand aside and look?
Some say it's just a part of it,
We've got to fulfill de book.

Won't you help to sing, 
These songs of freedom? 
'Cause all I ever had,
Redemption songs.
All I ever had,
Redemption songs
These songs of freedom
Songs of freedom

Cantautores: Hawkins, Edwin / Marley, Bob
Redemption Song letras © EMI Music Publishing



Bob Marley - Soul Rebel (Alma Rebelde)



miércoles, 29 de octubre de 2014

LA ENFERMEDAD DEL MIEDO




La enfermedad del miedo
Walter Riso

Al miedo hay que asustarlo.

El conocimiento, el saber, la razón y la lógica, pueden aminorar algunos miedos y eliminar otros de manera radical, sin embargo, no proporcionan necesariamente coraje.

La valentía es una actitud, como decía Descartes, que tiene bastante de Pasional.

No podemos vivir sin arrojo, lo necesitamos para amar, para llorar, para gritar, para defendernos, para renunciar, para combatir, para decir no, para ser felices, y para mil cosas más.

El coraje es el motor de la existencia digna.

Ser valiente no es ser suicida, sino mezclar pasión y razón para sostener se un minuto más que los demás en la situación temida.

Aguanta un segundo más y será condecorado.

El héroe no desconoce la adrenalina, la vive intensamente, la soporta hasta alcanzar su meta, la padece de manera consciente.

No hay heroísmo sin tozudez y no hay valentía sin esfuerzo.

La persona que ejercita el coraje como virtud, jamás olvida la excepción de la regla, es un experto en discriminar cuando se justifica y cuando no, reconoce que para exponer las armas también se necesita coraje.

En la Ética, Espinosa, dice: "En un hombre libre, pues, una huida a tiempo revela igual firmeza que la lucha; o sea, que el hombre libre elige la huida con la misma firmeza o presencia de ánimo que el combate".

Yo agregaría que, además de la grandeza moral, se requiere de inteligencia práctica: capacidad de pensar y evaluar las consecuencias.

Para que el coraje sea virtuoso, además de un corazón enardecido, se necesita un cerebro bien puesto.

Prudencia no es cobardía.

En psicología clínica, la regla principal para vencer el miedo sin fundamento (es decir, el que no se desprende de la realidad objetiva), es enfrentarlo, exponerse a él y agotarlo, extinguirlo.

Obviamente, muchos de estos actos de valentía deben ceñirse a ciertos procedimientos técnicos, ya que si la exposición en vivo está mal planteada, el paciente puede sensibilizarse en vez de desensibilizarse.

Pero en términos generales, nadie duda que la audacia y el experimentalismo responsable, como forma de vida, disminuyan las probabilidades de adquirir enfermedades Psicológicas relacionadas con la ansiedad.

Las personas a quienes les gusta explorar, innovar y abrir nuevas puertas, husmear en lo desconocido, crean mayor inmunidad al miedo que aquellas que viven restringidas, limitadas y agarradas a sus fuentes de seguridad.

El principio de la exposición activa propone un estilo orientado a asumir los riesgos necesarios para vencer el miedo Psicológico y ponerle el pecho al desaliento.

Es imposible superar el temor irracional, cualquiera sea, mirándolo a la distancia, negándolo o escapando.

Si el miedo es absurdo, hay que aventurarse y meterse en el ojo del huracán, ya sea con ayuda profesional, con medicamentos o acompañado, como sea, hay que luchar contra el miedo patológico, o si quiere, hay que "sufrirlo" un rato, empezar a faltarle al respeto, molestarlo y hasta tomarle el pelo.

Hay que retarlo, llamarlo, invitarlo a entrar y jugar de local: Hay que asustar al miedo para perder el miedo.

Tanto regaño no es bueno, por eso hagamos un alto en el camino para sonreír.





lunes, 27 de octubre de 2014

NIÑOS ÍNDIGO O AÑIL: TDAH = LOS INCOMPRENDIDOS COMPRENSIVOS




Niños con una inteligencia, comportamiento solidaridad y mete distinta a la de cualquier otro. Los que dan por segura su existencia, afirman que tienen el aura azulada y que desprenden una energía especial aseguran que van por delante en la evolución humana llegándoles a referirse a ellos como niños mutantes. Para otros sectores estos pequeños en realidad pueden esconder algún tipo de dolencia, desequilibrio que queda enmascarado ante lo que muchos consideran un fraude, algo irreal. Bajo la  denominación neurológica y psicológica "TDAH"













#CuartoMilenio



"La poda sináptica" la reflexión de Iker en #CuartoMilenio El misterio del cerebro "Nunca he podido entender que el cerebro de un niño este más equipado que el nuestro. Lo lógico es pensar que vamos ampliando nuestro potencial, vamos adquiriendo conocimiento ¿Cómo es posible que el cerebro de un niño tenga mayores autopistas neuronales? A los 7 años se dice que comienza la cordura por la poda sináptica ¿En todos los seres humanos se produce esta poda? ¿En los genios también tiene lugar esa poda?"




La poda sináptica es un proceso cerebral consistente en la eliminación de conexiones entre neuronas. ¿La naturaleza hace esa poda porque sabe que hemos entrado en la edad de la cordura y no lo vamos a necesitar? ¿hay un mundo mágico en el cerebro del niño? ¿es posible recuperarlo? Dos expertos, el doctor en filología hispánica José Carlos Aranda y Manuel Martín Loeches, coordinador de neurociencia cognitiva en la Universidad Complutense, solucionarán junto a Iker Jiménez nuestras dudas en 'Cuarto Milenio'.

NUEVO PARADIGMA EDUCATIVO: LA EDUCACIÓN PROHIBIDA


La Educación Prohibida es una película documental que se propone cuestionar las lógicas de la escolarización moderna y la forma de entender la educación, visibilizando experiencias educativas diferentes, no convencionales que plantean la necesidad de un nuevo paradigma educativo.

La Educación Prohibida es un proyecto realizado por jóvenes que partieron desde la visión del quienes aprenden y se embarcaron en una investigación que cubre 8 países realizando entrevistas a más de 90 educadores de propuestas educativas alternativas. La película fue financiada colectivamente gracias a cientos de coproductores y tiene licencias libres que permiten y alientan su copia y reproducción.

La Educación Prohibida se propone alimentar y disparar un debate reflexión social acerca de las bases que sostienen la escuela, promoviendo el desarrollo de una educación integral centrada en el amor, el respeto, la libertad y el aprendizaje.

La escuela ha cumplido ya más de 200 años de existencia y es aun considerada la principal forma de acceso a la educación. Hoy en día, la escuela y la educación son conceptos ampliamente discutidos en foros académicos, políticas públicas, instituciones educativas, medios de comunicación y espacios de la sociedad civil.Desde su origen, la institución escolar ha estado caracterizada por estructuras y prácticas que hoy se consideran mayormente obsoletas y anacrónicas. Decimos que no acompañan las necesidades del Siglo XXI. Su principal falencia se encuentra en un diseño que no considera la naturaleza del aprendizaje, la libertad de elección o la importancia que tienen el amor y los vínculos humanos en el desarrollo individual y colectivo.

A partir de estas reflexiones críticas han surgido, a lo largo de los años, propuestas y prácticas que pensaron y piensan la educación de una forma diferente. “La Educación Prohibida” es una película documental que propone recuperar muchas de ellas, explorar sus ideas y visibilizar aquellas experiencias que se han atrevido a cambiar las estructuras del modelo educativo de la escuela tradicional.

Más de 90 entrevistas a educadores, académicos, profesionales, autores, madres y padres; un recorrido por 8 países de Iberoamérica pasando por 45 experiencias educativas no convencionales; más de 25.000 seguidores en las redes sociales antes de su estreno y un total de 704 coproductores que participaron en su financiación colectiva, convirtieron a “La Educación Prohibida” en un fenómeno único. Un proyecto totalmente independiente de una magnitud inédita, que da cuenta de la necesidad latente del crecimiento y surgimiento de nuevas formas de educación.





domingo, 26 de octubre de 2014

IMPACTANTE ENTREVISTA AL ENTONCES CARDENAL BERGOGLIO. ¿VERDAD O MENTIRA?




Me ha llegado por correo-e. esa entrevista al Cardenal Bergoglio (el actual Papa). En realidad no sé si esta entrevista es real. Pero la comparto, porque de por si es genial, e invita a reflexionar sobre lo que es el socialismo y todas esas ideologías de las cuales la clase política abusa ámpliamente del Estado, tal como lo vivimos hoy en día en el mundo...


Si la entrevista fue real o no, no lo sé, pero pienso que lo que supuéstamente dice el Papa es genial y bien claro, y merece saberse y difundirse. 

Empieza a circular la transcripción de una entrevista que le hiciera al entonces cardenal Jorge Mario Bergoglio en Argentina, el periodista Chris Mathews. 
Bergoglio termina desconcertando a Mathews de tal forma que MSNBC, el canal de noticias por cable 24h de Estados Unidos que había encargado la entrevista, nunca la pasó al aire. El video fue archivado pero un estudiante que hacía pasantías en el canal lo copió y entregó a su profesor en la Universidad. 

Del intercambio entre el Cardenal, hoy Papa Francisco, y el periodista, se extrae esta intensa discusión sobre la pobreza. 

- “Culpo a los políticos que buscan sus propios intereses. Los socialistas creen en la redistribución que es una de las razones de la pobreza. Ustedes quieren nacionalizar el universo para controlar todas las actividades humanas. Ustedes destruyen el incentivo del hombre para, inclusive, hacerse cargo de su familia, un crimen contra la naturaleza y contra Dios. Estas ideologías crean más pobres que todas las corporaciones que ustedes etiquetan como diabólicas”.

La mejor parte de la entrevista es cuando replica Mathews: “Nunca había escuchado algo así de un cardenal”, a lo cual el hoy Papa suelta esta perla: 

- La gente dominada por socialistas necesita saber que no tenemos que ser pobres. El imperio de la dependencia creado por Hugo Chávez, con falsas promesas, mintiendo para que lleguen a arrodillarse ante el gobierno y ante él. Dándoles peces pero sin permitirles pescar. Si en América Latina alguien aprende a pescar, es castigado y sus peces confiscados por los socialistas. La libertad es castigada. Tú hablas de progreso y yo de pobreza. Temo por América Latina. Toda la región está controlada por un bloque de regímenes socialistas como Cuba, Argentina, Ecuador, Bolivia, Venezuela, Nicaragua. ¿Quién los salvará de esa tiranía?

El periodista acusa al Cardenal de capitalista, a lo cual el purpurado responde: 

- Si pensar que el capital es necesario para construir fabricas, escuelas, hospitales, iglesias, tal vez lo sea. ¿Tú te opones a este proceso?

El periodista dice que no, pero pregunta si no piensa que el capital es arrebatado de la gente por corporaciones abusivas, a lo cual Bergoglio lanza está más que revolucionaria respuesta: 

-No, yo pienso que la gente, a través de sus opciones económicas, decide que parte de su capital irá para esos proyectos. La utilización del capital debe ser voluntaria. Solo cuando los políticos confiscan ese capital para construir obras del gobierno, alimentar la burocracia, surge un grave problema. El capital invertido de forma voluntaria es legitimo, pero el que se invierte a base de coerción, es ilegitimo”.

Mathews tilda de radical al Cardenal, quien tranquilamente le dice: 

-Te ves muy enojado pero la verdad puede ser dolorosa. Ustedes han creado el estado de bienestar y ha sido solo respuesta a las necesidades de los pobres creados por la política. El estado interventor absuelve a la sociedad de su responsabilidad. Las familias escapan de su responsabilidad con el falso estado de bienestar e inclusive, las iglesias. La gente ya no practica la caridad pues ve a los pobres como problema del gobierno. Para la iglesia ya no hay pobres que ayudar, los han empobrecido permanentemente y son ahora propiedad de los políticos. Y algo que me irrita profundamente, es la inhabilidad de los medios para observar el problema sin analizar cuál es la causa. A la gente la empobrecen para que luego vote por quienes los hundieron en la pobreza”. 

Matthews se levanta molesto y le dice: - “Que tenga un buen día. La entrevista ha terminado. Se apaga la cámara y el video va al archivo. MSNBC niega la existencia del mismo.


sábado, 25 de octubre de 2014

LOS DIENTES DEL ESPÍRITU

Matthias Stom (1600-1650) 
lectura del hombre por luz de las velas

Los dientes del espíritu
JOSÉ VICENTE PASCUAL

El estudio de las humanidades en la escuela y los centros de enseñanzas medias tiene el mismo problema que la honorabilidad de algunas damas: necesita argumentarse y defenderse cada cierto tiempo.


El estudio de las humanidades en la escuela y los centros de enseñanzas medias tiene el mismo problema que la honorabilidad de algunas damas: necesita argumentarse y defenderse cada cierto tiempo. Cuando algo, alguien, precisa analizarse a sí mismo y explicar al mundo su utilidad... malo. Y así está el asunto de las humanidades y su consideración como algo provechoso por el conjunto del vecindario: fatal, muy mal desde hace tanto que ni siquiera los más viejos redactores de esta página recuerdan épocas peores.

Triste es defender lo evidente, decía el poeta. Como mi tendencia es deprimirme pero no entristecerme, no voy a hacer un alegato en favor de las sufridas asignaturas de literatura, filosofía, historia, latín, griego... (¿religión?); nunca lo he hecho, ni siquiera cuando, siendo muy jovencito, mis familiares, amigos y otros allegados, entre los que se encontraban mis profesores, se extrañaban del fervor con que seguía el estudio de aquellas asignaturas (que en el fondo "no sirven para casi nada", escuché más de una vez), mientras que mi ineptitud para materias con futuro como las matemáticas, la física, la química y demás torturas docentes, era clamorosa. Una vez saqué un cinco en matemáticas y en mi casa hicieron fiesta. El caso era (es), que siempre me han fastidiado las disciplinas intelectuales que te dicen lo que tienes que pensar, lo correcto y lo inexacto, el horrendo 2+2 = 4 que nunca falla y jamás explica nada. Todos los números pares siempre son la suma de dos números primos (no impares, no te confundas; he escrito "primos"). ¿Por qué? Ni se sabe. Es un misterio que ningún matemático, al día de hoy, ha sabido desentrañar. Sin embargo, dos más dos siguen siendo cuatro. Y todos tan contentos porque las ciencias exactas son útiles y no hay nada más útil que lo útil.

Pues como te iba diciendo: me molesta la presuntuosidad de quienes saben de antemano lo que hay qué pensar y cómo hay que pensarlo. A la contra, siempre me ha encandilado la certeza de que existen materias, territorios de indagación, maestros, sabios que te enseñan a pensar pero no te dicen lo que tienes que pensar. Eso fueron siempre las humanidades para mí: el único camino coherente para aprender a pensar. En los demás paisajes, como con las aguas mansas, ya me valgo yo solito. Sé que la imagen puede resultar un poco grosera, pero ahí va: imaginen a un mozo en edad de crecer y alimentarse, al que sus progenitores abastecieran de abundante comida pero, ay, careciese de dentadura. También se puede comer sin dientes, claro. Pero muy mal. Puede que hasta se olvide la manera correcta de hacerlo, lo que nos conduce al recuerdo quevediano del infeliz pupilo del Dómine Cabra, enfermo sin remedio de un hambre muy antigua, al cual, ya en lecho de muerte, llevaban sus compañeros de pensión algunas tajadas, por ver si lo reanimaban y salvaban in extremis; lo malo fue que el agonizante no atinaba a llevarse a la boca aquellos garbanzos de urgencia, por la falta de costumbre.

Grosería suma: las humanidades son los dientes del espíritu. Perder la costumbre de usarlos es una condena segura a la única y verdadera plaga de nuestro tiempo: la muerte del espíritu por pura inanición.






VER+:


Por Jose Antonio Marina

Todos los alumnos nos han preguntado alguna vez: ¿Y esto para qué sirve? Suele ser una pregunta incómoda, que podemos interpretar como una muestra de cerrilismo del alumno. ¡No se dan cuenta de lo importante que es leer, saber historia, aprender filosofía, disfrutar con la poesía! Por su parte, muchos padres están preocupados por el futuro laboral de sus hijos y reclaman asignaturas útiles para ganarse la vida. Con frecuencia, los docentes nos refugiamos en las leyes educativas, o en una vaga evidencia del valor de lo que enseñamos, y dedicamos poco tiempo a explicar para que vale lo que deseamos que aprendan. Por eso me interesa mucho la obra de Martha Nussbaum, una gran humanista a la que se le concedió el Premio Príncipe de Asturias. Hace ya bastantes años, Emilio Lledó me dijo que era la mejor helenista del momento. Su libro La fragilidad del bien es admirable por su erudición y por su perspicacia. Luego ha escrito muchas obras sobre ética y filosofía del derecho, y trabajó con Amartya Sen, premio Nobel de economía, estudiando las hirientes diferencias sociales y las situaciones de injusticia. Hoy quiero referirme a dos libros suyos dedicados a la educación: El cultivo de la humanidad, y, sobre todo, Not for Profit, que lleva un subtítulo llamativo: ¿Por qué la democracia necesita las humanidades? En el primero, estudia la situación de las humanidades en la universidad americana, y expone las tres destrezas intelectuales que solo las humanidades desarrollan y que son imprescindibles para la convivencia democrática: (1) La capacidad de examinar críticamente las propias ideas y las tradiciones culturales en que se ha crecido, (2) La capacidad de verse a sí mismos no solo como ciudadano pertenecientes a una nación, sino como seres humanos vinculados a los demás seres humanos por lazos de reconocimiento y mutua preocupación, (3) Lo que podemos llamar “imaginación narrativa”, que permite ponerse en el lugar de los demás. El segundo libro comienza con una afirmación dramática: “Estamos en medio de una crisis de proporciones masivas y grave significado global. No, no me refiero a la crisis económica que comenzó el año 2008. Al menos, en este caso todo el mundo sabe que existe y muchos líderes mundiales trabajan rápida y desesperadamente para encontrar soluciones. No, me refiero a una crisis que está pasando desapercibida, como un cáncer, una crisis que puede ser, a largo plazo, mucho más destructiva para el futuro de la democracia: la crisis mundial en la educación.

Nussbaum sostiene que una preocupación obsesiva por el “beneficio”, por el progreso económico, está expulsando de la educación aspectos esenciales para una convivencia justa y noble. En este momento se ha asentado en los sistemas educativos la idea de que solo las ciencias, la tecnología y el inglés son importantes, mientras que las demás asignaturas son un “lujo mono”, como era la costura, el piano y la cultura general para las señoritas del siglo XIX. Todos colaboramos en esta idea, porque defendemos con poca contundencia argumental el papel de las humanidades. Para justificar la necesidad de leer, solo se nos ocurre decir que es un gran placer. Los maestros de la República veían las cosas con más claridad cuando imprimían carteles con el lema: “La lectura es la mejor defensa contra el fascismo”. Nussbaum comenta: “Las humanidades son necesarias para pensar críticamente, para superar las lealtades locales y acercarse a los problemas globales como un “ciudadano del mundo”, y, finalmente, para comprender empáticamente a otras personas.” Y estas cosas son esenciales para la democracia. Así pues, la educación -concluye- debe ser “for profit” y “not for profit”. Es decir, para conseguir bienes económicos y también para conseguir bienes no económicos. Como en los seriales.


VER+:



El experto en escepticismo griego reflexiona sobre la deriva de las Letras en su último libro, 'La terapia de lo inútil', y propone la Filosofía como remedio contra el tedio contemporáneo



-¿Por qué la democracia necesita de las humanidades?
-Las humanidades proporcionan tres ingredientes que cualquier sociedad decente necesita con urgencia: la capacidad socrática de examinarse a uno mismo y pensar críticamente, que no debe ser coartada ni por la autoridad, ni por las presiones. Especialmente en esta era de los medios de comunicación 'sound bites' (breves declaraciones que suenan bien) esta habilidad es más necesaria que nunca si queremos tener una cultura pública verdaderamente deliberativa y reflexiva. Otro sería la capacidad de pensar sobre los problemas universales como 'ciudadano del mundo', bien informado sobre la historia, la naturaleza de las principales religiones del planeta, y sobre la variedad de culturas. Por último, una imaginación cultivada, es decir, la capacidad de ver cómo el mundo mira a través de los ojos de personas muy diferentes de uno mismo. ¿Cómo podemos votar sobre políticas que afectan a otros sin antes saber cómo es el mundo en el que viven? Por lo tanto, es una cosa terrible que los programas de humanidades estén siendo recortados. Son parte esencial de la educación para todos los ciudadanos. En EE UU las damos a través de la asignatura 'artes liberales', donde todos los estudiantes tienen un tema principal que les prepara para una carrera concreta, pero también reciben cursos generales, incluyendo Humanidades, asignaturas que preparan para la ciudadanía y la vida.



martes, 21 de octubre de 2014

KINÉSICA O LENGUAJE CORPORAL




El 93% de nuestra comunicación 
NO está compuesta por PALABRAS: 

Lo que decimos: 
Lenguaje verbal 7% 

Cómo lo decimos: 
Tono de voz 38% 
Lenguaje corporal 55%




El 90% de nuestra comunicación es no verbal, puro lenguaje corporal. Esto es un análisis sobre los gestos que generamos las personas, que nos sirve como herramienta para lograr entender los pensamientos y emociones:

Gesto de acariciarse la mandíbula:
Toma de decisiones

Gesto de entrelazar los dedos:
Autoridad

Gesto de dar un tirón al oído:
Inseguridad

Gesto de mirar hacia abajo:
No creer en lo que se escucha

Gesto de frotarse las manos:
Impaciencia

Gesto de apretarse la nariz:
Evaluación negativa

Gesto de golpear ligeramente los dedos:
Impaciencia

Gesto de sentarse con las manos agarrando la cabeza por detrás:
Seguridad en sí mismo y superioridad.

Gesto de inclinar la cabeza:
Interés

Gesto de palma de la mano abierta:
Sinceridad, franqueza e inocencia.

Gesto de caminar erguido:
Confianza y seguridad en sí mismo.

Gesto de ararse con las manos en las caderas:
Buena disposición para hacer algo.

Gesto de jugar con el cabello:
Falta de confianza en sí mismo e inseguridad.

Gesto de comerse las uñas:
Inseguridad o nervios

Gesto de la cabeza descansando sobre las manos o mirar hacia el suelo:
Aburrimiento

Gesto de unir los tobillos:
Aprensión

Gesto de manos agarradas hacia la espalda:
Furia, ira, frustración y aprensión.

Gesto de cruzar las piernas, balanceando ligeramente el pie:
Aburrimiento

Gesto de brazos cruzados a la altura del pecho:
Actitud a la defensiva.

Gesto de caminar con las manos en los bolsillos o con los hombros encorvados:
Abatimiento

Gesto de manos en las mejillas:
Evaluación

Gesto de frotarse un ojo:
Dudas

Gesto de tocarse ligeramente la nariz:
Mentir, dudar o rechazar algo.

¿Una sonrisa es una manifestación espontánea de satisfacción por algo?

No siempre esto es así, la mayoría de las veces la sonrisa es un gesto forzado y se convierte en una especie de máscara para nuestros verdaderos sentimientos, es el gesto llamado sonrisa profesional.

Gesto de jugar con un lápiz o un objeto cualquiera:
Es evidente que lo que esta persona nos provoca con este gesto es nerviosismo, inquietud, ansiedad, en realidad estamos tratando de ganar tiempo y preparándonos para dar una respuesta adecuada.

Gesto de mirar el reloj mientras se habla:
Denota prisa e intranquilidad.

Gesto de mirar el reloj mientras otra persona habla:
Es un gesto rudo que revela impaciencia.

Gesto de tamborilear los dedos sobre una superficie:
Denota intranquilidad impaciencia.

Silbar mientras se camina por un lugar solitario:
No estamos llamando la atención; estamos simplemente haciendo un ajuste psicológico por el temor de recibir cualquier tipo de agresión inesperada.

Gesto de pisadas repetidas en el suelo mientras se está estático:
Sugiere nerviosismo, impaciencia, intranquilidad. Se está acumulando tensión y es posible que ésta estalle en cualquier momento.

Gesto de arreglarse el pelo con la mano:
Es un gesto muy femenino; sugiere provocación discreta, coqueteo.

Gesto de ajustarse el nudo de la corbata con la mano:
Es un gesto equivalente al anterior. El mismo mensaje de me gustas puede manifestarse con el gesto de arreglarse el pliegue del pantalón, las solapas de la chaqueta, el pañuelo en el bolsillo de al chaqueta, etc.

Gesto, en las mujeres, de morderse los labios con la punta de la lengua:
Es un gesto de mensaje abiertamente sexual, de provocación sutil.

Gesto de morder un labio con el otro:
El mismo mensaje anterior, sugiere cierta timidez actitud nerviosa.

Gesto de acariciar un objeto determinado inconscientemente:
Es un gesto que denota sensualidad, es un gesto típico de los individuos de sexualidad desarrollada.

Gesto de una sonrisa con una mirada directa y prolongada (10 segundos o más):
Sugiere provocación discreta y coqueteo.

Gesto de la clásica mirada de arriba, abajo:
Es característica de la persona que es muy sensual.

Gesto de la palma de la mano abierta en todo momento:
Es un gesto característico de las personas sinceras.

Gesto del puño cerrado:
Revela tensión, nerviosismo, con este gesto se oculta la verdad.

Gesto de los hombros caídos:
Sugiere depresión, incapacidad para hacerle frente a ciertas situaciones en la vida.

Gesto de sentarse con las dos piernas unidas paralelamente:
Denota una personalidad ordenada y cuidadosa.

Gesto de cruzar la pierna en un ángulo de 90º al nivel de la rodilla:
Es ambicioso. competitivo. Es un gesto poco común en las mujeres.

Gesto de sentarse sobre una pierna:
Sugiere una personalidad muy conformista a quien no le es fácil tomar decisiones.

Gesto de la mujer que se sienta con las piernas abiertas:
Revela independencia, un concepto muy definido de su imagen.

La persona camina muy a prisa:
Sugiere una personalidad dinámica, inquieta, ansiosa por cumplir metas que se ha trazado en un tiempo determinado.

Si el individuo camina con pasos vacilantes, y no mantiene una relación recta al caminar:
Denota una personalidad vacilante, errática, insegura, tímida y cansada por los embates recibidos en la vida.

Gesto de echarse hacia atrás en una butaca:
Sugiere confianza en uno mismo

Gesto de poner los pies sobre la mesa:
Denota relajamiento total, control absoluto.

Cuando se llama la atención por la ropa y forma en que uno se viste:
No sólo se proyecta una personalidad exhibicionista, sino se demuestra un carácter rebelde, independiente.

Un tono de voz demasiado alto:
Sugiere una personalidad agresiva capaz de actuar con violencia en un momento determinado.

Observar estos elementos puede proveernos importante mensajes, hasta reveladores. Pero es importante recordar que la comunicación humana es extremadamente compleja, y uno debe ser prudente al interpretar el lenguaje corporal.



lunes, 20 de octubre de 2014

¿DIOS O AZAR?


¿Dios o azar?

¿Somos obra de Dios o del azar?, ¿nos creó algún tipo de inteligencia superior?, ¿llegaremos a contactar con alguna civilización extraterrestre? Estas y otras preguntas componen las mayores incógnitas actuales de la ciencia que se han planteado en el reciente Festival Starmus donde ha acudido 'CM' junto a Premios Nobel y científicos de la talla de Hawking.

“Para que usted sea quien es y este en este momento en el Mundo y en el Universo, han pasado muchas cosas que no nos hemos preguntado nunca. Usted no es fruto de sí mismo ni de lo más cercano. Algunos matemáticos y filósofos han intentado hacer la ecuación, la ecuación para que usted se persona y este viendo esto ahora”, explica Iker mientras muestra la ecuación.

Stephen Hawking: 'Ahora mismo no sé aún por qué existe el Universo'












domingo, 19 de octubre de 2014

LA ESCUELA DE LAS EMOCIONES Y ¿HEMOS PERDIDO NUESTROS SENTIDOS?



LA ESCUELA DE LAS EMOCIONES
ANSELM GRÜN

Las emociones nos dinamizan. Nos ponen en movimiento y modelan no solo nuestra interioridad, sino también nuestra conducta y nuestra relación con el mundo y con los demás.
Al mismo tiempo, las emociones son ambivalentes. No suelen ser claras e inequívocas. Pueden avasallarnos y paralizarnos, o pueden estimularnos a emprender algo. Muchas veces no somos capaces de entenderlas acertadamente, pero necesitamos comprenderlas para clarificarlas y transformarlas. De ese modo suscitarán en nosotros un dinamismo que nos impulsará para trabajar por un mundo y un futuro mejores para todos.
«Al leer mis palabras sobre las emociones vas a entrar en relación contigo mismo: vas a descubrir tus propios sentimientos y emociones y, con ello, vas a explorar tu interior. Vas a leer también algo sobre tu propia persona. Tal vez lo que yo escribo no se corresponda siempre con tu autopercepción personal. Si así fuera, mis ideas serían una invitación a que formules con tus propias palabras tus emociones personales» (Anselm Grün).

Las emociones nos dinamizan. Nos ponen en movimiento 
interiormente y modelan no solo nuestra interioridad, 
sino también nuestra conducta y nuestra relación 
con el mundo y con otras personas. La palabra «emoción 
» proviene del verbo latino emovere, que significa 
«remover, revolver, conmover». Muchas veces, las emociones 
nos revuelven interiormente: por ejemplo, reaccionamos 
emocionalmente a una crítica. O bien nos dejamos 
llevar por ellas: así, cuando algo nos entusiasma o 
nos apasiona, y también cuando un grave infortunio nos 
golpea.
Muchas personas sufren a causa de sus emociones.
De quienes tienen emociones fuertes más de uno dice que 
son excesivamente temperamentales; y añade al reproche 
un consejo: «Deberían dejarse guiar más por la razón». 
Vale también, sin embargo, lo contrario: si alguien no 
muestra ningún sentimiento, es imposible entablar con él 
una relación personal. El otro se nos presenta, entonces, 
como una fachada: no lo percibimos como persona. Una 
impresión se nos impone: detrás de esa fachada no hay
vida alguna. Nos sentimos inseguros porque no somos 
capaces de adivinar qué es lo que realmente piensa y cuál 
es su actitud para con nosotros.

La emoción con la que otro ser humano reacciona ante 
nosotros muestra que nos toma en serio. Nos sentimos 
comprendidos. Sentimos que somos importantes para él, 
que removemos algo dentro de él. Cuando alguien reacciona 
apáticamente ante nosotros, interpretamos más 
bien que nos menosprecia.
En la psicología actual se habla de inteligencia emocional 
y de competencia emocional; con estos términos 
se designan aptitudes sociales que repercuten incluso 
dentro del tejido económico-empresarial. Todos estarán 
de acuerdo en que para dirigir una empresa o a los colaboradores 
de un negocio o de una administración no basta 
solo la razón o un concepto racional de eficiencia. Incluso
los procesos funcionales están relacionados con las 
personas, y se precisa inteligencia emocional para dinamizar 
una empresa. La inteligencia emocional es una 
fuente importante para suscitar ese dinamismo. Y es importante 
para comprender y valorar rectamente a los empleados.
La competencia emocional consiste en la capacidad 
de gestionar adecuadamente los estados de ánimo 
de los colaboradores. Tengo que sintonizar con los sentimientos 
de mis empleados para darles la respuesta adecuada. 
De quien dirige un departamento sin inteligencia 
ni competencia emocional decimos que pasa por la empresa 
como elefante en una cacharrería. Pisotea aquí y 
allí los sentimientos de sus colaboradores y no se da 
cuenta en absoluto de en qué grado les hiere y cuánto 
destrozo causa en ellos.

Ahora bien, solo conseguiré inteligencia y competencia 
emocional si conozco mis propias emociones y soy 
capaz de gestionarlas con habilidad. Tengo que dar entrada 
a mis emociones, pero al mismo tiempo reaccionar 
conscientemente ante ellas. No he de dejarme dominar 
por mis sentimientos, sino utilizarlos como fuente de
energía. Pero esto solo puedo conseguirlo cuando miro 
cara a cara a las emociones e intento comprenderlas. Entonces 
no tendré ningún temor ante ellas, sino que me familiarizaré 
con ellas y seré capaz de procesarlas de manera 
que me hagan –también a mí mismo– más vital y 
más humano.
Las personas que no sienten ninguna emoción sufren 
de frialdad emocional, de atrofia interior. De ellas no brota 
ni una brizna de vitalidad, y tampoco dinamismo alguno. 
No se comprometen en ningún proyecto. Se necesita 
entusiasmo, la fuerza de la emoción que le pone a uno en 
movimiento. Todas las grandes personalidades tuvieron 
no solo inteligencia, sino también fuertes emociones. Por 
eso, sus palabras y sus hechos nos interpelan a nosotros 
todavía hoy. Remueven nuestras emociones.


Hablar de las emociones, dice Verena Kast, significa 
–también y siempre– hablar de uno mismo: «En la vivencia 
de nuestras emociones está siempre en juego 
nuestra identidad: siempre entra en juego nuestro ser de 
personas. Si no quisiéramos dar entrada a ninguna emoción 
más, si intentáramos desactivarlas y desconectarlas 
todas, seríamos seres humanos que ya no se dejan afectar 
por nada. No dejarse afectar ya por nada significaría no 
volver a tener percepción de uno mismo; pero, además, 
implicaría no asumir ninguna responsabilidad y no actuar 
más» (Kast, Freude, Dejarse afectar emocionalmente 
es un resorte importante para nuestra actividad. Pero 
las emociones son también valiosas en sí mismas. Vivir 
el sentimiento de alegría, de esperanza, de confianza y de 
gozo, es ya en sí mismo algo bueno. En la emoción nos 
percibimos a nosotros mismos: nos sentimos a nosotros y 
eso nos hace bien. «La emoción es antes que nada una 
forma de autopercepción» (ibid.).


Al leer mis ideas –estas que escribo sobre las emociones–, 
vas a entrar en relación contigo mismo: vas a 
descubrir tus propias emociones y, con ello, vas a descubrirte 
a ti mismo. En lo que sigue, pues, vas a leer también 
algo sobre ti mismo. Tal vez lo que yo escribo no se 
corresponda siempre con tu personal autopercepción. Si
así fuera, mis ideas serían una invitación a que formules 
con tus propias palabras tus sentimientos personales.
Las emociones son siempre ambivalentes. Pueden avasallarnos 
y paralizarnos, o pueden estimularnos a emprender 
algo. Muchas veces no somos capaces de entenderlas 
rectamente. Tampoco son siempre claras e inequívocas.
No sin razón hablamos de «sentimientos encontrados». 

Con frecuencia tenemos la impresión de llevar dentro de 
nosotros un cóctel de sentimientos y emociones.

El título de este libro: La escuela de las emociones, 
expresa que no vivimos a merced de nuestros sentimientos, 
que podemos aprender a manejar nuestras emociones 
y tenemos la capacidad de adiestrarnos en esa práctica. 
Igualmente, en la vida diaria podemos ejercitarnos en 
prestar atención y contemplar esos sentimientos amorfos 
y ambiguos, analizarlos y también aderezar con ellos un 
«cóctel de emociones», a fin de que de toda esa mezcla 
emocional salgan sentimientos que nos inyecten vida: a 
nosotros y, a través de nosotros, también a otros. 
Si no tomamos en serio las emociones o si las reprimimos, 
ellas buscarán con frecuencia un modo de presencia 
que no nos hace bien. Cuando los sentimientos 
nos desbordan, entonces no somos nosotros los que los 
tenemos a ellos: son ellos los que nos tienen sujetos a nosotros. 
De lo que se trata, sin embargo, es de ver las emociones 
como fuente de vitalidad de la persona y de la propia 
actividad. Solo con un análisis y una comprensión 
cuidadosa se pueden clarificar y transformar. Y para
transformarlas es importante manifestarlas a otro, bien 
presentándolas en la oración a Dios, bien abriendo nuestras 
vivencias en diálogo con otra persona. 
Precisamente las emociones fuertes tienden a inyectarnos 
dinamismo para trabajar por un futuro mejor. En 
mis emociones reacciono a la realidad, a personas que 
me encantan o me repelen, a situaciones de la sociedad,
a situaciones de mi vida.

La emoción tiende siempre a desinstalarme de lo que 
en ese momento ya existe. Tiende, bien a proporcionarme 
una nueva visión para que contemple la realidad con 
otros ojos, o bien a ponerme en movimiento para cambiar 
la situación, para crear condiciones distintas para mi vida 
o para la vida de mi prójimo. «Cada sentimiento singular 
transforma el mundo entero», dijo en una ocasión 
el filósofo Jean-Paul Sartre. Mediante nuestras emociones 
podemos, pues, adquirir dinamismo para hacer que 
este mundo sea más humano, más lleno de esperanza.

Te sugiero que al leer mis pensamientos atiendas 
siempre a la reacción personal que se produce en tu co
razón. No te dejes engatusar por mis sugerencias respecto 
de ninguna de tus emociones; escucha en tu interior 
qué sentimiento te resulta familiar. Y después, reflexiona 
sobre cómo has procesado hasta ahora ese estado de ánimo
y si encuentras en la lectura nuevas pistas para asumir 
tus emociones, para familiarizarte con ellas y para vivirlas 
de tal manera que se conviertan en una fuente de 
energía, de vitalidad y de gozo de vivir.



¿Hemos perdido nuestros sentidos? 
En busca de la sensibilidad creyente.
Amedeo Cencini

Los sentidos y la sensibilidad son las vías que tenemos a nuestra disposición para percibir la realidad: desde la realidad más simple hasta la realidadmisma de Dios. Nos pertenecen para hacer resonar «realidad y Dios» dentro de nosotros y hacernos volver después a la realidad y a Dios con el corazón dilatado.

Debido a la progresiva desaparición de la sensibilidad de nuestro bagaje espiritual, necesitábamos ser llevados de la mano para redescubrir psicológica, filosófica y teológicamente lo que es más peculiarmente humano. Una base rigurosa, a la vez que de agradable lectura, estructura el libro, cuyo autor nos introduce, gracias a un núcleo de definiciones y clarificaciones, en varias tipologías de sensibilidad y nos hace llegar después a la sensibilidad de Dios. La segunda parte del volumen está toda ella orientada a la formación mediante la invitación a cultivar los sentidos, uno por uno, a la luz y al calor de la espiritualidad, y concluye con la propuesta de un sólido itinerario formativo de la sensibilidad.

La tentación del mundo virtual, la cultura de la apariencia, los retos de lo cotidiano... pueden afrontarse con éxito si enraizamos los sentidos y la sensibilidad en la inteligencia y en la afectividad madura; si alabamos a Dios por los sentidos y por la sensibilidad. Él está con quien «siente» en su nombre; con quien dispensa atención y cuidado en su nombre; con quien teje vínculos de solidaridad, comunión y compasión profunda en su nombre. Con quien ama en su nombre.

Prólogo
De la raíz griega que significa «sensación», «sensibilidad», 
«percepción mediada por los sentidos», nace el término «estética
». Así, la contemplación y la producción de la Belleza 
tienen su origen en el cultivo de los sentidos y de la sensibilidad. 
Esta es, en síntesis apretada, la materia de la que está
hecho el libro de Amedeo Cencini, que hay que leer «de una 
tirada» para releerlo después con calma meditativa.
El libro nos refiere cómo corremos el peligro de adormecer 
estos dos dones extraordinarios, cómo es indispensable 
hoy orientarlos hacia el Bien y cuánto debemos enriquecerlos 
de sentido alimentándolos directamente mediante el encuentro 
con Dios.
Los sentidos y la sensibilidad son las vías que tenemos a 
nuestra disposición para percibir la realidad: desde la realidad 
más simple hasta la realidad misma de Dios. Nos pertenecen 
para hacer resonar «realidad y Dios» dentro de nosotros 
y hacernos volver después a la realidad y a Dios con el 
corazón dilatado.


Amedeo Cencini nos ha hecho un regalo. Debido a la progresiva 
desaparición de la sensibilidad de nuestro bagaje espiritual, 
teníamos necesidad de ser llevados de la mano para
redescubrir psicológica, filosófica y teológicamente lo que es 
más peculiarmente humano. Una base rigurosa, a la vez que 
de agradable lectura, estructura el libro, cuyo autor utiliza un 
esprit de géométrie y un esprit de finesse para introducirnos, 
gracias a un núcleo de definiciones y clarificaciones, en varias 
tipologías de sensibilidad y para hacernos después llegar 
a la sensibilidad de Dios. La segunda parte del volumen está 
toda ella orientada a la formación mediante la invitación a 
cultivar los sentidos, uno por uno, a la luz y al calor de la espiritualidad, 
y concluye con la propuesta de un sólido itinerario 
formativo de la sensibilidad.

No perdamos nada de cuanto está escrito. La óptica altamente 
humana y espiritual al mismo tiempo, típica del autor, 
nos hace entusiasmarnos con el redescubrimiento –que, en 
ciertos aspectos, podría catalogarse como notablemente pionero– 
del cultivo de los sentidos y de la sensibilidad. Tenemos 
ganas de ojos nuevos para contemplar, de oídos nuevos para 
escuchar y de palabras justas para consolar y para orar. Las páginas 
de este libro ponen además en paralelo el hecho de estar 
destinadas a los seres delicadamente sensibles: personas con 
los sentidos abiertos de par en par, que viven todo encuentro, 
realidad y vínculo con alegría y concentrada devoción.
La tentación del mundo virtual, la cultura de la apariencia, 
los retos de lo cotidiano, pueden afrontarse con éxito si enraizamos 
los sentidos y la sensibilidad en la inteligencia y en la 
afectividad madura. Si los cultivamos porque queremos afinar 
la vida de comunidad y de familia. Si nos formamos nosotros 
mismos y a los demás en la producción de la Belleza.
Nunca «apagados», por consiguiente. Y alabando a Dios 
por los sentidos y por la sensibilidad. Él está con quien «siente
» en su nombre; con quien dispensa atención y cuidado en 
su nombre; con quien teje vínculos de solidaridad, comunión 
y compasión profunda en su nombre. Con quien ama en su 
nombre.

CATERINA CANGIÀ, FMA
Profesora de Antropología y Comunicación
Universidad Pontificia Salesiana, Roma
¿HEMOS PERDIDO LOS SENTIDOS?

Introducción
Del «homo sapiens» al «homo insensatus»

No todos se han dado cuenta, entre otras razones porque, para 
entender que estamos perdiendo los sentidos, necesitamos 
precisamente los sentidos; debemos, por tanto, estar bien 
atentos, despiertos y vigilantes para percatarnos de que alguien 
o algo, de un modo u otro, nos los está sustrayendo; o 
de que, por el motivo que sea, estamos desaprendiendo su 
ejercicio. Para prestar tal tipo de atención hay que tener los 
sentidos en condiciones de desarrollar su trabajo, que no es 
otro que el de garantizar la relación con la realidad. ¿Cómo 
pueden nuestros sentidos permitirnos descubrir que los estamos 
perdiendo si, en efecto, los estamos perdiendo, o bien ya 
no están funcionando como deberían? 
Y, sin embargo, parece ser precisamente así. 
Tal vez, es el elemento que verdaderamente caracteriza a 
nuestra época, que puede clasificarse diversamente según se 
vea desde diferentes puntos de vista o según sus ambientes 
culturales distintos, pero homogeneizada en los diversos contextos 
por este fenómeno tan globalizante como deshumanizador: 
la pérdida de los sentidos. Ya lo decía Ivan Illich, pero 
nadie escuchó su grito1.  Parecía pesimista y excesivo, no 
suficientemente justificado por la realidad. Pero, de hecho, 
podemos decir que al menos se adelantó a su tiempo y que su
pronóstico, sumamente acertado, se está cumpliendo. En 
efecto, hoy poseemos muchos elementos para confirmar ese 
diagnóstico o constatación. Lamentablemente.

La gran anestesia
Hay quien la denomina «la gran anestesia de los sentidos humanos
» 2 y la describe, captando ya su contradicción interna, 
en los siguientes términos: «Tenemos los ojos llenos de imágenes 
y somos cada vez más miopes; estamos completamente 
rodeados de sonidos y ya no oímos nada. El perfume de las 
cosas es un vago recuerdo: tomamos sustancias que dejan inservible 
el olfato. Tocamos todo y no llegamos ya a ser “tocados” 
por nada; la intimidad de la alegría, la intimidad del 
dolor, nuestro y de los demás, las conocemos tan solo como 
excipiente del spot que tiene que vendernos algo. No conocemos 
ya los secretos, los tiempos, las emociones, los impulsos 
de la verdad que tocan el corazón y los transcursos de larga 
duración que nos entusiasman para siempre»3.

Hay quien percibe de nuevo, como Pisarra, la íntima paradoja 
de este fenómeno, aunque a un nivel aún más radical, 
describiéndolo con términos expresivos: «Hemos perdido los 
sentidos. Los hemos perdido casi sin darnos cuenta, cuando 
todo a nuestro alrededor parecía indicar su triunfo: culto al 
cuerpo, exaltación de la sensualidad en un frenesí de consumo, 
de viajes y de experiencias paroxísticas. Los hemos perdido.
[...] De los sentidos, aquellos verdaderos, no quedan 
más que pálidas máscaras, sucedáneos, mixturas insulsas e 
indigestas. Inundados de imágenes, aturdidos por el ruido, 
embrutecidos por la vulgaridad y la banalidad, anestesiados 
por los desodorantes y los perfumes, atontados por los tranquilizantes, 
nos hemos encontrado, de un día para otro, con 
una sarta de prótesis sofisticadas (teléfonos móviles, smartphones, 
máquinas fotográficas microscópicas...) y cada vez
más insensibles: ajenos al dolor del mundo y, sin embargo, 

dispuestos a derramar una lágrima de compasión cuando la 
muerte se hace espectáculo»4.

De lo que afirma Pisarra se hace eco el psiquiatra Risé, 
que explicita un elemento paradójico de este fenómeno, a saber, 
la extraña relación con el cuerpo, que raya los límites de 
su rechazo, en contraste con su aparente culto: «El hombre 
moderno ha soñado con sustituir los sentidos por instrumentos 
tecnológicos, por centrales de información precisas, preparadas 
para conectarse en cuanto las necesite o lo ordene. Se 
ha cumplido así la fantasía de vincular directamente la mente 
humana con el mundo, dejando aislado al cuerpo, un peso 
considerado un obstáculo desde siempre y, después del abandono 
de los sentidos, un coto de caza para la cosmética y la
cirugía estética»5.
Pero ¿qué quiere decir «perder los sentidos»? Significa que 
«perdemos no solo el placer, sino también el control; no solo 
la fiesta, sino también el soporte, la sustancia, la solemnidad»6.
Significa, más precisa y dramáticamente, que corremos el 
riesgo de hacernos insensibles, de perder otra dimensión o 
componente típico de nuestra humanidad: la sensibilidad.
Casi pasando del homo sapiens al homo insensatus, que literalmente
significa «sin sentidos».




1. I. ILLICH, La perte des sens, Paris 2004.
2. P. SEQUERI, «La bellezza di Dio e i suoi segni ci conservano il mondo
», en Avvenire, 18/XI/2009, 2.
3. Ibid.
4. P. PISARRA, Il giardino delle delizie, Roma 2009, 15.
5. C. RISÉ, Guarda tocca vivi. Riscoprire i sensi per essere felici, Milano 
2011.
6. C. TOSCANI, «Pisarra e l’ineffabile “sesto senso” del vero cristiano», 
en Avvenire, 27/IV/2010, 29. Es el temor también del cantante Jovanotti