EL Rincón de Yanka: marzo 2011

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CALENDARIO DE ADVIENTO 2017

CALENDARIO DE ADVIENTO 2017








miércoles, 30 de marzo de 2011

NEOCOLONIALISMO IMPERIALISTA CHINO Y GOBIERNOS CORRUPTOS

NEOCOLONIALISMO IMPERIALISTA CHINO

En España, durante tres años, los chinos no pagan impuestos como tampoco algunos grandes empresarios tampoco pagan en China. Destruyendo el tejido industrial y comercial y de trabajo en España y en el mundo. 

 







domingo, 27 de marzo de 2011

LA MUJER, DEJANDO SU CÁNTARO...





"La mujer, dejando su cántaro,
corrió a la ciudad y dijo a la gente:
«Venid a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será el Cristo?».
Salieron de la ciudad e iban donde Él". 
Jn 4, 28-30


"Señor, perdónanos por ser mastuerzos y estúpidos: por no saber lo que nos hacemos"

"Señor, perdónanos por ser mastuerzos y estúpidos:
por no saber lo que hacemos"


Necio es aquel que sabiéndo decir o hacer lo que es correcto hace lo contrario o perjudicial.

 

 

viernes, 25 de marzo de 2011

Una economía al servicio de las personas - CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE PAMPLONA Y TUDELA, BILBAO, SAN SEBASTIÁN Y VITORIA CUARESMA - PASCUA 2011


DIÓCESIS DE PAMPLONA Y TUDELA,
BILBAO, SAN SEBASTIÁN Y VITORIA

Una economía al servicio de las personas

Ante la crisis, conversión y solidaridad

CARTA PASTORAL DE LOS OBISPOS DE
PAMPLONA Y TUDELA,
BILBAO, SAN SEBASTIÁN Y VITORIA

CUARESMA - PASCUA 2011



Me ha extrañado que no se haya hecho ninguna mención ni una palabra sobre la corrupción y sobre la democracia. Ya que no hay mayor injusticia que el despilfarro corrupto que mata enfermos y gente por falta de medicina y por tardanza quirúrgica.

 
***********************************************************************

 
 La Iglesia no puede callar ante esas injusticias del orden económico,
del orden político, del orden social.
Si callara, la Iglesia sería cómplice
con el que se margina
y duerme un conformismo enfermizo,
pecaminoso, o con el que se aprovecha
de ese adormecimiento del pueblo
para abusar y acaparar económicamente,
políticamente, y marginar
una inmensa mayoría del pueblo.

Esta es la voz de la Iglesia, hermanos.
Y mientras no se le deje libertad
de clamar estas verdades
de su Evangelio, hay persecución.
Y se trata de cosas sustanciales,
no de cosas de poca importancia.
Es cuestión de vida o muerte
para el reino de Dios en esta tierra.

Monseñor Oscar Arnulfo Romero,
Arzobispo de San Salvador y mártir


Homilía del 24/07/1977
 

LA RELIGIÓN DE JESÚS



LA RELIGIÓN DE JESÚS


Cansado del camino, Jesús se sienta junto al manantial de Jacob, en las cercanías de la aldea de Sicar. Pronto llega una mujer samaritana a apagar su sed. Espontáneamente, Jesús comienza a hablar con ella de lo que lleva en su corazón.

En un momento de la conversación, la mujer le plantea los conflictos que enfrentan a judíos y samaritanos. Los judíos peregrinan a Jerusalén para adorar a Dios. Los samaritanos suben al monte Garizim cuya cumbre se divisa desde el pozo de Jacob. ¿Dónde hay que adorar a Dios? ¿Cuál es la verdadera religión? ¿Qué piensa el profeta de Galilea?

Jesús comienza por aclarar que el verdadero culto no depende de un lugar determinado, por muy venerable que pueda ser. El Padre del cielo no está atado a ningún lugar, no es propiedad de ninguna religión. No pertenece a ningún pueblo concreto.
No lo hemos de olvidar. Para encontrarnos con Dios, no es necesario ir a Roma o peregrinar a Jerusalén. No hace falta entrar en una capilla o visitar una catedral. Desde la cárcel más secreta, desde la sala de cuidados intensivos de un hospital, desde cualquier cocina o lugar de trabajo podemos elevar nuestro corazón hacia Dios.

Jesús no habla a la samaritana de «adorar a Dios». Su lenguaje es nuevo. Hasta por tres veces le habla de «adorar al Padre». Por eso, no es necesario subir a una montaña para acercarnos un poco a un Dios lejano, desentendido de nuestros problemas, indiferente a nuestros sufrimientos. El verdadero culto empieza por reconocer a Dios como Padre querido que nos acompaña de cerca a lo largo de nuestra vida.

Jesús le dice algo más. El Padre está buscando «verdaderos adoradores». No está esperando de sus hijos grandes ceremonias, celebraciones solemnes, inciensos y procesiones. Lo que desea es corazones sencillos que le adoren «en espíritu y en verdad».
«Adorar al Padre en espíritu» es seguir los pasos de Jesús y dejarnos conducir como él por el Espíritu del Padre que lo envía siempre hacia los últimos. Aprender a ser compasivos como es el Padre. Lo dice Jesús de manera clara: «Dios es espíritu, y quienes le adoran deben hacerlo en espíritu». Dios es amor, perdón, ternura, aliento vivificador..., y quienes lo adoran deben parecerse a él.

«Adorar al Padre en verdad» es vivir en la verdad. Volver una y otra vez a la verdad del Evangelio. Ser fieles a la verdad de Jesús sin encerrarnos en nuestras propias mentiras. Después de veinte siglos de cristianismo, ¿hemos aprendido a dar culto verdadero a Dios? ¿Somos los verdaderos adoradores que busca el Padre?


JOSÉ ANTONIO PAGOLA




jueves, 24 de marzo de 2011

LA VOZ PROFÉTICA DEL PUEBLO DE DIOS (MONSEÑOR OSCAR ROMERO)


La Iglesia no puede callar ante esas injusticias
del orden económico,
del orden político, del orden social.
Si callara, la Iglesia sería cómplice
con el que se margina
y duerme un conformismo enfermizo,
pecaminoso, o con el que se aprovecha
de ese adormecimiento del pueblo
para abusar y acaparar económicamente,
políticamente, y marginar
una inmensa mayoría del pueblo.
Esta es la voz de la Iglesia, hermanos.
Y mientras no se le deje libertad
de clamar estas verdades
de su Evangelio, hay persecución.
Y se trata de cosas sustanciales,
no de cosas de poca importancia.
Es cuestión de vida o muerte
para el reino de Dios en esta tierra.
Monseñor Oscar Arnulfo Romero,
Arzobispo de San Salvador y mártir
Homilía del 24/07/1977

Las últimas palabras de
Monseñor Oscar Romero


domingo, 20 de marzo de 2011

DINERO Y CONCIENCIA: ¿A QUIÉN SIRVE MI DINERO? = MAMMÓN





LA CIENCIA Y ESTA CIVILIZACIÓN NO ES  ANTROPOCÉNTRICA = 
ES  $$$   "PLUTOC€NTRICA"  $$$
        PLUTOCÉNTRICA

«No os hagáis tesoros en la tierra,
donde la polilla y el orín corrompen
y donde ladrones minan y hurtan,
sino haceos tesoros en el cielo,
donde ni la polilla ni el orín corrompen,
y donde ladrones no minan ni hurtan.

Porque donde esté vuestro tesoro,
allí estará también vuestro corazón.

Ninguno puede servir a dos señores;
porque o aborrecerá al uno y amará al otro,
o estimará al uno y menospreciará al otro.

No podéis servir a Dios y a Mammón.»
Mateo 6, 19-21, 24





"TÚ NO ERES LO QUE TIENES
NI YO SOY LO QUE TENGO:
SOMOS LO QUE SOMOS".
YANKA

viernes, 18 de marzo de 2011

PATO O AGUILA


"Cuando Goliat salió para atacar a los israelitas, la mayoría de los soldados pensaron:
"Es tan grande que no podrá matarlo".
Pero David miró al gigante y dijo:
"Es tan grande que no puedo fallar la puntería.
Russ Johnston









jueves, 17 de marzo de 2011

SIEMPRE HAY UNA RAZÓN PARA VIVIR. ¿CUÁL ES LA TUYA?





http://siemprehayunarazonparavivir.com/


Si descrubriéramos lo que significa ser HIJOS DE DIOS 
y el  ser SALVOS por el mismo JESUCRISTO:
VIVIRÍAMOS PARA SIEMPRE...



TIEMPO JUSTO EN UN CONCRETO


Tiempo justo en un concreto,...

Cuando la esperanza cierra,
opciones con puertas ardiendo,..
el agua de lluvia llega,
y ella las abre de nuevo.

Aquello que ciega tus ojos,
por que dormido quedaste,..
no viene siendo un antojo,
de aquello que te olvidaste.

Es un descanso aparente,
que al despertar en ti mismo,..
saca de modo reciente,
lo que tapa el egoísmo.

Y tapa en lo más positivo,
como miope de lejos,..
por falta de vista en lo activo,
que centre mirada al espejo.

Mirate dentro de ti,
como mirada importante,..
de aquello que quieres vivir,
dándolo a tus semejantes.
Sin cerrar opción al modo,
de pensamiento completo,..
cuando en conjunto es periodo,
del positivo en respeto.

Dicen que aquellos que unieron,
fuerzas de su bienestar,..
batallas ciegas vencieron,
de plena sinceridad.

Dicen que el núcleo se rompe,
cuando el conjunto se quiebra,..
y que si otro se pone,
pronto la herida se cierra.

Dicen que unirse en lo justo,
de lo correcto hacía todos,..
aparta lejos el susto,
de la tristeza en sus lodos.

Dicen que dar es respuesta,
de derivados mezclados,..
como fruto que abre puertas,
de llegada en ambos lados.

Siendo en los siglos la forma,
de las medidas donadas,..
del equilibrio en la doma,
de una ceguera obligada.

Abre de modo correcto,
un destino en tus deseos,..
asegurando el proyecto,
que quita los mismos velos.

Tiende tú mano al humano,
en el reclamo que amolda,..
sin diferencia de mano,
por lo que guarda en su alcoba.
Haz que la unión del conjunto,
cual diferencia en respeto,..
nunca disuelva ese grupo,
que el núcleo marca en discreto.

Tiempo justo de un concreto,...

Raic Ordóñez,.. 2011




miércoles, 16 de marzo de 2011

ABUELA GRILLO







Abuela Grillo es la adaptación de un mito Ayoreo. La versión animada convierte esta historia en una fábula que trata un tema fundamental del mundo contemporáneo: la lucha de los pueblos originarios en contra de la mercantilización del agua.

“En un principio, la abuela de los Ayoreos era un grillo llamado Direjná. Ella era la dueña del agua, y donde sea que ella estaba, tambien estaba la lluvia. Sus nietos le pidieron que se vaya, eso hizo, fue cuando los dias de calor y sequedad empezaron. La Abuela Grillo decidió vivir en el segundo cielo y desde ahí es capaz de enviar lluvia cada vez que alguien cuenta su historia.”

Abuela Grillo es un corto de dibujos animados y es el resultado de una iniciativa de intercambio cultural entre Bolivia y Dinamarca, conformado por animadores bolivianos y el departamento de formación pedagógica de The Animation Workshop y con el apoyo de la Comunidad de Animadores Bolivianos y la Embajada Real de Dinamarca.

La prestigiosa cantante boliviana y ahora embajadora de Bolivia en Francia, Luzmila Carpio, presta su voz y su canto al personaje de manera magistral.

El corto animado Abuela Grillo será también proyectado en distintas ocasiones durante la Conferencia Mundial de los Pueblos Sobre Cambio Climático y Derechos De La Madre Tierra, que se realizará del 19 al 22 de abril en Tiquipaya, Cochabamba.


domingo, 13 de marzo de 2011

LAS TENTACIONES DE JESÚS Y DEL CRISTIANO







"Hay muchos "cristianos" que no creen en Cristo
sino en sus partidos o ideologismos"

"Dar razones a la Fe y no fe a tus razones"

SER SAL DE LA TIERRA Y NO TIERRA DE LA SAL
.
"Nosotros no hemos ido al mundo
-como nos mandó Jesús-;
sino que nos hemos vendido al mundo"
Maurice Clavel
 .
"Si no puedes cambiar el mundo,
no dejes que el mundo te cambie a ti"
Henry MacCoy


A Jesús también le pusieron a prueba, las mismas tentaciones de Jesús se repiten en los grupos cristianos ¿Caemos en ellas?

Los evangelios sinópticos, después del bautismo de Jesús nos hablan de las tentaciones (Mc 1,12-13). Nos muestran las actitudes que pueden hacer fracasar el proyecto de "sociedad alternativa" (el Reino de Dios) que nos propone Jesús. Jesús no cederá ante ninguna, pero estas quedarán como una seria advertencia para todos sus seguidores, los hombres que quieran comprometerse en la línea de Jesús tendrán necesariamente evitar caer en ellas.

El Malo:
"Si eres hijo de Dios, haz que estas piedras se transformen en pan":

Jesús:
"No sólo de pan vive el hombre, sino de cualquier palabra que sale de la boca de Dios":

¿Que propone el Malo?: que Jesús haga uso de sus cualidades y de sus poderes en beneficio propio, olvidando el plan de Dios. Es el ateísmo práctico, usar tus cualidades para tu exclusivo beneficio. Es una tentación muy peligrosa para algunas comunidades cristianas, muy bien "dotadas", que pueden usar sus riquezas y prestigio, en su propio beneficio y no lo ponen al servicio de los demás.

¿Qué responde Jesús?: ¡Ojo! No se trata solamente de comer, hay establecido un "plan" divino; no solo de pan vive el hombre, sino que hay que tener en cuenta lo que Dios diga también. Ya demostró Jesús en el episodio de los panes y los peces que el hambre no se satisface con "milagritos", sino compartiendo los alimentos (panes y peces), que es la manera de que la sociedad no pase hambre y penurias. El designio de Dios, su plan divino, es que los hombres compartan las riquezas y los recursos de la Tierra y que ninguno pase hambre ni fatiga. El pan que lleva al hombre a su plenitud, es el pan que se da, es decir, la entrega de uno mismo a los demás (Mc 14,22). La respuesta de Jesús a la primera tentación muestra que Dios es la garantía del desarrollo pleno del hombre. Cualquier comunidad humana que no tenga ese objetivo prioritario, se puede decir que ha caído en esa tentación.
El Malo:
"Tírate abajo, porque está escrito que los ángeles cuidarán de ti, te cogerán en volandas y tu pié no tropezará contra ninguna piedra".

Jesús:
"No tentarás al Señor tu Dios".

¿Qué propone el Malo?: Por un lado le pide a Jesús que manifieste públicamente su poder y prestigio, que todos vean lo que es capaz de hacer; es la tentación del "qué dirán", del "relumbrar", del "figurar", de la "apariencia", tentación en la que pueden caer muchos grupos cristianas. Por otro lado también es una proposición para irresponsables: "Aquí no pasa nada", "Dios es muy bueno y se encarga de todo"; "los ángeles te llevarán en volandas", es un diálogo un tanto infantil.

Nos propone a un Dios que infantiliza al hombre. Nos invita esta tentación a dejarlo todo en manos de Dios, renunciando a la reflexión y a la propia responsabilidad. En el fondo se trata del "fanatismo" religioso, del la "providencia divina" a ultranza que lleva a la anulación del hombre. Esa actitud lo que intenta es poner a prueba a Dios (no tentarás al Señor tu Dios) exigiéndole que intervenga en situaciones comprometidas que han sido creadas por la irresponsabilidad del hombre. Pero para Jesús el hombre es siempre el responsable tanto de su historia personal como de la historia del mundo. La tentación que toma pié del AT (Sal 91,11s), muestra el peligro de una interpretación literalista de frases aisladas y sin tener el cuenta el contexto y la intención del autor. Apelando a la Escritura también se puede traicionar el proyecto de Dios. La tentación nos propone además la idea de propagar el Reino por medio de señales espectaculares que aureolen la postura del Mesías. Con la garantía divina se impondría el reconocimiento y la adhesión incondicional de todos los hombres, pero con esto, Dios habría impedido nuestra "libertad de opción".

¿Qué responde Jesús?: Jesús siempre rechazará esta tentación de dar señales prodigiosas (Mc 8,11-13) y como condición para creer en él (Mc 15,29-32). Nos dice Jesús, con ese "No tentarás...", que el plan de Dios para el hombre sigue siendo el mismo: el Señor, siempre está junto a nosotros, pero lo que cuenta no es lo que hace él, sino lo que hacemos con él. Dios no trabaja sin el hombre, y el hombre no puede construir sin Dios: "Sin mí no podéis hacer nada". La comunidad colabora con Dios, pero es responsable de sus actos, por eso no debe caer en ese providencialismo infantil, ni ser un grupo de "relumbrones".

El Malo:
"Todo esto te daré si me rindes homenaje":

Jesús:
"Vete, Satanás, porque está escrito: al Señor, tu Dios, rendirás homenaje y a El sólo prestarás servicio"

¿Qué propone el Malo? : Darle toda la gloria, o lo que es lo mismo, la riqueza y el poder religioso, político y económico, etc. Todos se postrarán ante él, se asegurará el triunfo, el dinero y el esplendor humano; será aceptado por todos y sólo con una condición: "que me rindas homenaje". El "Malo" sabe muy bien que el poder es lo más tentador, pues crea en el hombre esa ambición de más poder y ese deseo de dominio. Es mucho más radical. Es la renuncia completa y descarada al compromiso mesiánico. La tentación consiste en el dominio universal en todos los aspectos. El texto identifica la ambición de poder con el homenaje a Satanás; este se convierte así en el símbolo mismo del poder, que facilita la ambición del hombre y lo aparta definitivamente de Dios. Todo el que incite a obtener ese poder encarna a Satanás; como el caso de Pedro cuando se opone a la entrega de Jesús (Mt 16,22s). Es una tentación muy atrayente; el hombre se deja arrastrar por el esplendor del poder. Quien tiene poder tiene el éxito asegurado. Quien propone realizar la "sociedad alternativa" (el Reino de Dios) basándose en el dominio, el esplendor y la riqueza es un mentiroso, pues impide el proyecto de Dios de "plenitud humana". Todo poder que oprima al hombre limitando o anulando su libertad es enemigo del hombre y de Dios. Donde exista este poder, no importa quién lo detente; el plan de Dios fracasa.

¿Qué responde Jesús?: Con su "vete, Satanás...", Jesús nos dice que, intentar propagar el Reino de Dios por medio del dinero, del prestigio, del dominio o del poder, es servir a Satanás y está en contra del proyecto de Dios para el hombre. Es una concepción, para las comunidades cristianas, que se opone radicalmente a los que creen que el Reino de Dios se propaga con el dominio o la preeminencia que proporcionan el dinero y el poder. El verdadero enemigo del hombre es el propio hombre, que promociona o consiente las ideas o sistemas políticos, económicos o religiosos que impiden su crecimiento y desarrollo como persona. Por eso Jesús nos descubre la verdadera identidad del Malo: el "Malo" es el poder. El Malo no puede tolerar una comunidad que niegue los valores de la sociedad injusta, por eso siempre intenta seducirla con ese "poder", para que adopte o por lo menos "pase por alto" esos valores.
Las respuestas de Jesús a las tentaciones muestran los rasgos de los que siguen a Jesús:

La fidelidad a Dios, la entrega a los hombres, la reflexión y la responsabilidad personales en el servicio a los demás y la ausencia de todo afán de dominio sobre los demás. Así pues, el reinado de Dios, se funda sobre la solidaridad, excluye el fanatismo religioso y no se va a implantar mediante la violencia, el dominio o la guerra. Para llevar adelante la liberación de la humanidad es necesario impedir a toda costa el afán de honor, dominio y riqueza.



SIGUIENDO LO POLÍTICAMENTE CORRECT$
El servidor cristiano no vive fuera del mundo, por eso al tratar de ser "luz del mundo (Mt 5,14) como lo mando nuestro Señor Jesucristo, siempre habrá el riesgo y tentación de asimilar ideas contrarias al Evangelio.


Hoy en día una de las grandes tentaciones a evitar es el de poner como criterio fundamental el hacer lo que es "políticamente correcto" sin pensar si eso es "cristianamente correcto o si es verdaderamente o razonablemente correcto".

En palabras más sencillas y directas eso significa que hay cristianos, incluyendo servidores, pastores y teólogos que hacen y predican lo que la sociedad marca como "correcto" pero no lo que el Evangelio enseña.

Sin duda que esta es una tentación muy actual para quien desea servir al Señor Jesus en nuestro tiempo.
Al hacer esto, el servidor cristiano se presenta como una persona de "avanzada"; más moderna; con una mentalidad abierta; más agradable y sobre todo se siente bien pues no esta en desacuerdo con la mayoría. Su ideal principal es ‘no ofender a nadie’.

Un líder así es bueno para ser político. Pero no para ser profeta, y menos un autentico cristiano...

Al parecer algunos ya olvidaron que Cristo mismo es anunciado como "Signo de contradicción" (Lc 2,34) y también sus discípulos lo serán.  (Mt 10,16-38).

"Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres". Hech 4,19

Por algo Jesús dijo:

"Preocúpense cuando todos los hombres hablen bien de ustedes, pues así trataban sus padres a los falsos profetas".  Lc 6,26





sábado, 12 de marzo de 2011

¿CUÁL ES LA DIFERENCIA ENTRE "OCUPARSE" Y "PREOCUPARSE"?


¿Cuál es la diferencia entre ocuparse y preocuparse?
¿Cómo repercuten ambas acciones en nuestra vida?


OCUPACIÓN:

La ocupación deriva del positivo, es abordar la resolución de algún problema o la materialización de algún proyecto.

Dentro de la ocupación se mezclan los sueños, deseos, e intenciones que se convierten en el motor impulsor que dirige al éxito.

Quien se ocupa, fluye, porque la mente esta puesta en la meta, en el éxito, en solucionar, no hay bloqueos porque no hay miedos, estrés, ansiedad o depresiones que detengan el proyecto porque la ocupación es también la certeza de que se está procediendo de manera correcta.

Al ocuparnos construimos, ya sea una solución o un proyecto, pero construimos.

PREOCUPACIÓN:

La preocupación deriva del negativo, no aborda la solución del problema sino el miedo al fracaso, el miedo a que las cosas no salgan bien.

Cuando nos preocupamos bloqueamos, estancamos y no permitimos que las cosas fluyan correctamente porque estamos trabajando en base al miedo, al estrés, a la inseguridad y nuestra mente esta fija en todas las imágenes que implican atrasos, complicaciones, fracaso, etc.

La preocupación no sabe de solucionar un problema, más bien crea el problema, porque la mayoría de las preocupaciones no se basan en la realidad, se basan en suposiciones que no sabemos si ocurrirán.

La preocupación nos absorbe tiempo y energía que le restamos a la construcción real de proyectos o soluciones. Al preocuparnos destruimos, porque si sus bases parten del negativo, tendrá un final negativo.

¿QUÉ TE PREOCUPA?

Acorde a este tema, vale la pena reflexionar lo siguiente: Expertos en desarrollo humano hicieron una encuesta respecto a los problemas que aquejan a la mayoría de la gente, obteniendo los siguientes resultados:

El 40% de las preocupaciones nunca ocurrirán, ya que la ansiedad es un producto de una mente cansada.

El 30% conciernen a decisiones pasadas que ya no pueden ser alteradas.

Un 12% se centra en críticas, principalmente falsas, hechas por personas que se sienten inferiores.

10% conciernen a mi salud, que empeora mientras me preocupo.

Y tan solo un 8% son "legítimas". Porque la vida tiene problemas reales, que pueden ser afrontados una vez que he eliminado las preocupaciones superfluas.

La energía es como el tiempo, hay que saberla invertir para crecer... ¿En qué inviertes tú, tu energía?

Si analizas esta pregunta entonces podrás responder, porque muchos de tus proyectos se bloquean y no se logran concretar y entonces podrás hacer una sabia elección: "ocuparte" o "preocuparte"


Hernán Valdivia Misad



viernes, 11 de marzo de 2011

MEMORIA DE UNA NOCHE Y RELEYENDO HOY EL ÉXODO

MEMORIA DE UNA NOCHE

El verano en Canaán es cálido y largo.
Al atardecer, cuando comienza a soplar la brisa,
la gente de los clanes se sienta a la entrada de las tiendas
y recuerdan juntos viejas historias,
las antiguas tradiciones de sus antepasados
que vuelven a narrar a sus hijos y nietos.

"Nuestro padre, Jacob, subió a Egipto con sus doce hijos
y sus descendientes se llamaron "israelitas"
porque Israel fue el nombre que recibió Jacob
la noche en que luchó con el ángel a orillas del Yabbok"
Gen 32,26-33

Llegamos a ser tan numerosos y fuertes,
que el Faraón tuvo miedo y nos sometió a dura servidumbre. Ex 1

Fuimos esclavos en medio de un pueblo
que tenía una religión de esclavos
y nos obligó a construir tumbas y templos
para los que ellos adoraban como dioses,
pero que eran incapaces de salvar a nadie de la muerte.
El trabajo se convirtió para nosotros en esclavitud,
nuestra vida consistía ya sólo en producir,
en comer y dormir para seguir teniendo la fuerza
que nos permitiría seguir produciendo.
Ex 5

Los que nos habían quitado la libertad y las canciones,
mataban también a nuestros hijos recién nacidos
y, con ellos, nos robaban el nombre por un número
y nos adentraban en la noche de los que no tienen futuro.
Nuestra vida entera se convirtió en un gemido,
en un clamor que rasgó los cielos
y llegó a los oídos de nuestro Dios que es Único.
Ex 3
Y supimos entonces,
(y es nuestro orgullo contárselo a nuestros hijos)
que Su Nombre es "EL que Está con vosotros".
Y que es un Dios que Mira y que Escucha,
un Dios de entrañas conmovidas ante el dolor de sus hijos.
Nadie tuvo que convencernos desde fuera,
fuimos nosotros los que experimentamos
el fuego abrasador de su Amor
(quizá por eso ardía la zarza desde la que llamó a Moisés
cuando andaba pastoreando
por la zona más remota del desierto,
cerca del Horeb...).

Lo supimos, sobre todo, aquella noche maravillosa
en la que salimos de las tinieblas
y nos adentramos en la luz gozosa
que nos hizo sentirnos como renacidos a la libertad.
Ex 12-13

Aquella noche, distinta a todas las demás noches,
está grabada como un tatuaje
en la memoria de nuestro pueblo
y por eso la revivimos cada Pascua
de generación en generación.
Los egipcios nos perseguían y, en nuestra huida,
nos encontramos frente al otro gran enemigo: el mar.
Estábamos acorralados y perdidos
y el miedo nos ahogaba con sus olas gigantes.
Cuando, de pronto, un fuerte viento comenzó a soplar.
Y no supimos si fue su fuerza
o la del cayado de Moisés extendido sobre el mar
lo que hizo que las aguas permitieran, obedientes,
que nos adentráramos en ellas como en una procesión real
mientras nuestros enemigos eran engullidos
en el fondo del abismo.
Ex 14

Y con ellos se hundieron nuestra vieja vida de esclavos,
y nuestro miedo y nuestras dudas.

Al llegar a la otra orilla,
éramos ya posesión perpetua
del Dios que nos había convertido
en un pueblo de sacerdotes y de reyes
que ahora podía celebrar una fiesta en el desierto.
Por eso las mujeres salieron a danzar
al son de tambores y cimbalillos
y todos entonamos con ellas:

"¡CANTEMOS AL SEÑOR, SUBLIME ES SU VICTORIA!
¡CABALLO Y CARRO HA ARROJADO EN EL MAR!".
Ex 15

Aquella noche fue una noche de vela,
noche en que veló el Señor
para sacarnos de Egipto,
de la casa de esclavitud.
Y será noche de vela para los israelitas
por todas las generaciones.
Ex 12, 42


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RELEYENDO HOY EL ÉXODO

Sentimos a veces la vida como un sin fin de obligaciones impuestas, como una carga que nos agobia y nos hace avanzar con pasos lentos y fatigados, trabados por el enredo sutil de mil ataduras que amarran y detienen nuestra libertad.
La vida y el trabajo tienen demasiadas veces el sabor de lo impuesto y vamos y venimos con nuestra carga de ladrillos sin saber bien por qué y para quién lo hacemos, mientras el sabor de la fiesta se nos perdió con la infancia.

Otras veces nos convertimos en un "faraón" que se impone a los otros y trata de manipularlos y utilizarlos, midiéndolos por lo que producen y no por lo que son.
Y si conseguimos hacer cesar el murmullo de nuestros pequeños problemas, escuchamos un clamor que viene de más allá de nosotros mismos, la voz sorda de gente que sufre y que está más cerca de nosotros de lo que nos gustaría reconocer, el grito de demasiadas gargantas, el gemido estremecedor de pueblos enteros del Sur condenados a construir, con su pobreza, las pirámides insaciables del nivel de vida del Norte.
Hieren nuestra mirada las espaldas encorvadas de millones de hombres, mujeres y niños abrumados por el peso de infinitas cargas, por los fardos insoportables de nuevas formas de servidumbre.

Podemos sentir la tentación de taparnos los ojos, o de increpar a Dios, de echarle la culpa de toda esa opresión, de todo ese sin sentido.
O de pensar que la historia da la razón a los que piensan con desesperanza que la vida humana no es más que eso:
esclavitud con mil hombres, vueltas a una noria sin referencia ni meta, clamor que nadie escucha.

Pero el recuerdo del Éxodo incendia nuestra memoria, quemando como un rastrojo nuestras viejas ideas sobre Dios, nuestro pesimismo desalentado, nuestros intentos infantiles de desentendernos de nuestros hermanos.
Porque sus palabras vuelven a repetirnos, cada vez más adentro, el secreto más sobrecogedor que la Biblia nos transmite:
que nuestro Dios es un Dios-a-favor de todas las liberaciones; un Dios que Escucha, Ve, Recuerda, Se Compadece y Toma partido, un Dios que, al elegir un Nombre, decide Ser Llamado:
"El que nos sacó de Egipto", El que nos liberó de la esclavitud; un Dios que está siempre urgiéndonos a salir de la tierra maldita de la inhumanidad para hacernos entrar en una tierra de hermanos en la que manan la leche y la miel de la justicia, y de la paz, y de la libertad.
Un Dios que desde la zarza ardiente de su Palabra, o desde la nube que envuelve el misterio de su cercanía, está queriendo confiarnos el dolor y la opresión de sus hijos, está llamándonos a ser, como su siervo Moisés, como su Hijo Jesús, alguien que sienta sobre sí la carga de otros, presencia fiel que acompaña a sus hermanos en su lucha por salir de todo lo que es esclavitud o muerte, de todo lo que aliena o empequeñece, compañeros solidarios que marchan junto a su pueblo,
empeñando su vida para que la dignidad de todos sea reconocida, apoyando y alentando todo lo que va haciendo que seamos hombres y mujeres libres.

Nos sabemos pocos y frágiles, como un pequeño grupo de conjurados contagiados irremediablemente de utopía, soñadores con los pies en el suelo, conscientes también de que este camino dinámico y esperanzado que llamamos ÉXODO, contamos con una energía que nos viene de otra parte porque, mientras lo recorremos, vamos aprendiendo cada vez con más hondura que en ese largo proceso pascual Dios está de nuestra parte y que, con mano fuerte y brazo extendido, nos va conduciendo a esa Tierra que es la nuestra pero que aún está en el horizonte.


¡Pesaj Sameaj!

Dolores Aleixandre, rscj
Extraído de la revista de Manos Unidas


VER+:
http://elrincondeyanka.blogspot.com/2008/03/pascua-psaj.html


miércoles, 9 de marzo de 2011

MIÉRCOLES DE CENIZA DE LA SABIA HUMILDAD








¿SACERDOTES CÉLIBES O LAICOS NEGLIGENTES?





¿Sacerdotes célibes o laicos negligentes?

Me llama mucho la atención un debate recurrente que cuestiona el celibato sacerdotal en la Iglesia católica al señalarlo como el origen de muchos de sus problemas. Algo así como la piedra filosofal del conflicto. El debate-charla hace converger ideas muy disímbolas, algunas sólidas y otras francamente “pelijaladas”. De entre la marea de palabras, ideas y ocurrencias me llama la atención un argumento muy socorrido que se refiere a la escasez de personal. Se dice que, si se dejara a los hombres casados acceder al sacerdocio, entonces las vocaciones se multiplicarían y el problema dejaría de existir. El argumento se adereza con asuntos como la necesidad de ejercer el sexo para no vivir frustrados o que el celibato genera perversiones, ideas que carecen de fundamento y que en esta ocasión no trataremos. Tan sólo apuntemos que el celibato es altamente valorado en muchas de las grandes religiones y culturas y que, en sus miles de años de práctica, ha dado grandes resultados en el orden espiritual. Ejemplos sobran, pero baste mencionar a Jesús de Nazaret, Buda, san Francisco y Edith Stein quienes, seguro, ni eran perversos ni vivieron frustrados.

El argumento de la falta de personal tiene cuatro problemas, por lo menos. Primero, que ignora el hecho de que el sacerdocio sólo existe en las iglesias de tradición apostólica (principalmente católicas romanas y ortodoxas) y que son tres sus grados: diácono, presbítero y obispo. En éstas los obispos deben guardar celibato y sólo en la católica romana de rito latino los presbíteros también. Segundo, que el sacerdocio no es cualquier profesión sino un don, un llamado, una vocación que implica la entrega exclusiva a Dios, al altar y a la comunidad. Tercero, que la razón por la que la disciplina del celibato se estableció en la Iglesia católica romana de rito latino sigue vigente y fue, como es, evitar la contradicción entre el servicio al altar, a la comunidad y a la familia, lo que no depende de la cantidad de personal, sino de la vocación misma. Un asunto tan delicado que los obispos de rito oriental, donde los hombres casados sí acceden al presbiterado, recomiendan mantener el celibato. El asunto no es de muchos o pocos, sino de la calidad de los presbíteros, lo que viene dado por su capacidad de vivir con intensidad y exclusividad su relación con Dios.

La cuarta dificultad que observo es más de fondo, pues obedece a una visión clericalista de las relaciones al interior de la Iglesia que, por cierto, está costando mucho trabajo erradicar. Juan XXIII, en los documentos preparatorios al concilio Vaticano ii, la calificó como un pecado de nuestro tiempo. En necesario reflexionar con calma sobre este punto, pues quienes enarbolan el argumento aquí discutido terminan por apoyar posiciones muy tradicionalistas, incluso cuando lo hacen bajo un pretendido posicionamiento “liberal y progresista” o, como se dice, de “católico crítico”. Me explicaré.

Durante siglos, casi todas las funciones de liderazgo dentro de la Iglesia las asumieron los presbíteros, de suerte que los agentes claves de la pastoral, así como los teólogos, eran todos obispos o presbíteros. Este modo de ser Iglesia requería de un ejército bastante considerable de presbíteros y, en su forma más viciada, promovía una actitud clericalista, es decir, que llegaba a exigir del laico una relación de subordinación, como si el laico fuera un cristiano de segunda. Obvio es decir que no siempre fue así, pues la vasta red de cofradías y organizaciones laicales que sustentaba esta forma de ser Iglesia, conservaban un grado de autonomía elevado que solía ejercerse sin miramientos y con gran decisión. En su momento, lo digo como historiador, tuvo su razón de ser y sus frutos fueron abundantes, como puede observarse, por citar un ejemplo al azar, en el arte barroco, en cuya elaboración participaba el conjunto de la Iglesia. Pero aquellos tiempos ya pasaron y el Espíritu Santo, estoy cierto, nos conduce por caminos diferentes. Hoy, el clericalismo es un problema –como en diversas ocasiones lo ha advertido Benedicto XVI, sonadamente en su viaje a Portugal– para la Iglesia.

Ha llegado el momento de superar esta visión tradicionalista del modo de ser Iglesia –aunque se presente como progresista y liberal– que se confronta con el Concilio Vaticano ii y el magisterio pontificio. El Concilio llamó a recuperar el diaconado permanente para los hombres casados por ser un servicio a la liturgia, a la Palabra y a la comunidad en la que viven insertos, en armonía con la vida familiar y profesional. Tal es el carisma que lo distingue, y sería bueno que los obispos tomaran nota, pues ahí donde ha florecido, como en Chiapas o Estados Unidos, los frutos han sido abundantes. De igual suerte, el Concilio puso énfasis en la función del presbítero como un carisma de entrega total a Jesús, de servicio a la liturgia, a los sacramentos y a la comunidad en cuanto que es “cabeza en Cristo”.

No menos importante es que el Concilio y el magisterio posterior han llamado a los laicos a que nos incorporemos a la vida de la Iglesia en plenitud, a que asumamos nuestra responsabilidad en la comunión de los bautizados, a que dejemos de ser católicos vergonzantes y participemos de manera decidida en la vida cultural, política, científica, artística, etc. Estoy cierto que es tiempo de que los laicos dejemos de pedirle todo al clero y depongamos esa actitud de culparle siempre de los problemas de la Iglesia. Tal modo de proceder es una de las caras del clericalismo que los mismo laicos fomentamos, una actitud cuya finalidad está en justificar nuestra inacción, que en aras de ser “católicos adultos y críticos” nos reduce a simples escuincles berrinchudos. De lo que se trata es de asumir responsabilidades, de ser capaces de ocuparnos de los demás –eso es ser adulto– y dar cabida a la multiplicación de los carismas que caracteriza a esta nueva primavera de la Iglesia –como la ha llamado Benedicto XVI– y que, claro está, escapa a los ojos de los medios de comunicación y de los observadores poco atentos.

El que lo dude, que se ponga a observar con detenimiento el florecer de los variopintos movimientos de Iglesia en nuestros días, en donde hay de todo, desde los sencillos, francotes y solemnes Caballeros de Colón, pasando por la mística de Schönstat, la sofisticación litúrgica de Camino Neocatecumenal, la alegría sobresaltada de la Renovación Carismática, la vocación social de las Comunidades de Base, hasta la amistad incondicional y profundidad teológica de Comunión y Liberación, sin que esto signifique que sólo dentro de estos se pueda participar. Las posibilidades para los laicos abundan, empezando por las parroquias que son la primera y natural opción, porque nos pone en la posibilidad de florecer ahí donde Dios nos ha sembrado. Y, puestos a participar, habría que empezar por el sencillo testimonio cotidiano en nuestro trabajo, comunidad y familia, sin ostentación y sin ocultar la identidad y la fe.

Estoy cierto que la demanda del fin del celibato de los presbíteros en el rito latino favorece el clericalismo en cualquiera de sus formas: ya sea como demanda de clérigos ante los que los fieles nos comportemos como “laicos con sotana” –como solía decir de forma muy atinada el obispo -Casaldáliga–, convirtiendo a la Iglesia en una especie de club social en el que la membrecía tiene sus privilegios; ya sea como laico berrinchudo que se la pasa tirando piedras a los sacerdotes y obispos, señalándolos con dedo flamígero y culpándoles de cuantos males existen en la Iglesia, exigiendo “democracia”, “gobierno compartido” y linduras por el estilo, es decir, tratando a la Iglesia como partido político o como simple estructura de poder.

Ambas posiciones olvidan que la Iglesia es el cuerpo místico de Cristo del que todos formamos parte, que es el pueblo peregrino de Dios y también Sacramento de Salvación. Que la Iglesia no es un club ni un partido, que tiene un anuncio que ofrecer al mundo en seguimiento de Cristo y que es en este peregrinar a lo largo de los siglos que se generan distintas formas de ser Iglesia, siempre renovadas y siempre en armonía con la tradición apostólica. Ambas formas de abordar el celibato reproducen el mismo problema: favorecen un clericalismo que nos distrae del fondo de las cosas. Es tiempo de poner el vino nuevo en odres nuevos.

Si atendemos al concilio, al magisterio pontificio y a los signos de los tiempos, resulta fácil entender que en el rito latino del catolicismo romano no se requieren muchos o pocos presbíteros, sino muy bien formados en lo espiritual e intelectual. Ha llegado el momento de decidirnos a dar cauce a los carismas dentro de la Iglesia sin confusión, sin confrontación, en comunión. Laicos, consagrados, diáconos, presbíteros, obispos, religiosos, religiosas tenemos distintos talentos y distintos carismas que es menester poner al servicio de la comunidad. Sólo así daremos testimonio de la fe y razones de nuestra esperanza, con verdad y en caridad. Dejemos de añorar una Iglesia “clerical” repleta de presbíteros, que para el caso daría lo mismo que estuvieran casados o se mantuvieran célibes. Es tiempo de asumir responsabilidades, empezando por nosotros los laicos, en esta bella forma de vivir que surge al momento de encontrarnos con la persona de Jesús.

Por Jorge E. Traslosheros